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Los devotos a La Negrita que pelearon en la Segunda Guerra Mundial

By Noviembre 12, 2021
El Dr. Carlos Luis Collado, benemérito de la Patria y Héroe de la Segunda Guerra Mundial, quien formó parte del Comando Los Ángeles. El Dr. Carlos Luis Collado, benemérito de la Patria y Héroe de la Segunda Guerra Mundial, quien formó parte del Comando Los Ángeles.

El Comando Los Ángeles estuvo conformado por costarricenses y europeos

 

Al frente de la Escuela Buenaventura Corrales, conocida popularmente como La Escuela Metálica, en Los Jardines de Paz se levanta el busto del Dr. Carlos Luis Collado, benemérito de la Patria y Héroe de la Segunda Guerra Mundial, quien formó parte del Comando Los Ángeles, un grupo llamado así porque algunos de sus integrantes eran costarricenses devotos a Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica.

Según menciona el exembajador en Italia, Jaime Feinzaig Rosenstein, esta organización estuvo integrada por 88 personas, entre ticos y europeos, entre ellos, estuvieron el mencionado Dr. Collado (en Italia), Juan Fernando Laurent Stewart (desde Polonia) y Jorge Astúa Caetano (en Francia).

El Comando de Los Ángeles realizó labores de logística y colaboración con la resistencia que luchaba contra las fuerzas fascistas y nazis. El grupo logró rescatar a cientos de personas, entre ellas un número importante de judíos.

Jaime Feinzaig, exembajador de Italia, expuso que el Comando Los Ángeles estaba conformado por unas 75 personas, costarricenses y europeos, quienes eran devotos de la Virgen y se nombró así en honor a la Patrona de Costa Rica.

“Estoy seguro que fue el Dr. Collado el que intercedió ante Jorge Astúa y Laurent para que se llamara así, pero el factor clave fue por la devoción que sentían estos muchachos y los integrantes del comando hacia la virgencita”, contó.

Feinzaig expuso que se comunicaban en clave morse y por telégrafo, “se ponían de acuerdo para coordinar acciones”, con el fin de liberar gente y proteger a quienes podían ser apresados o asesinados.

Aclara que no se trataba de una organización de respuesta militar, su servicio era más bien básico, sin embargo, lo más relevante es que hubo un grupo de costarricenses que hicieron esfuerzos para luchar contra los nazis.

El exembajador, promovió e impulsó el rescate y el reconocimiento de la figura del Dr. Carlos Collado. Asumió esta misión después de participar en un homenaje que se realiza cada año dedicado a las víctimas de la Masacre de Casalecchio, en la que falleció el joven médico.

Para su sorpresa, en esa ocasión, se encontró con el Dr. Hernán Collado, a quien ya conocía, pues era médico de la familia, sin embargo, ignoraba que era hermano de Carlos.

También, cabe mencionar, Feinzaig fue alumno en el Liceo de Costa Rica de Jorge Astúa, a quien recuerda como una persona perturbada emocionalmente, a raíz de lo que vivió en la guerra.

 

Dar la vida por el hermano

 

En el lugar donde ocurrió la Masacre de Casalecchio di Reno, hay una placa con el nombre de los 13 mártires Calvacavia, en su mayoría partisanos que luchaban contra con los nazis, allí se puede leer el nombre del médico costarricense Dr. Carlos Luis Collado Martínez.

En Casalecchio, Italia, en el Giardino Repubblica di Costa Rica, hay un busto de él igual al que está frente a la Escuela Metálica. También una calle lleva su nombre y en la Universidad de Bolonia hay un pabellón en su honor.

La Asamblea Legislativa lo declaró Benemérito de la Patria el 26 de abril de 2017. Por su parte, la Municipalidad de San José develó el mencionado busto esculpido por Olger Villegas, en los Jardines de Paz, el 12 de agosto de 2015.

En esa ocasión, su hermano, Dr. Hernán Collado, expresó en su discurso: “Nadie tiene amor mayor que ese que da la vida por sus amigos, dice el versículo en Juan 15:13”. “Él (Carlos Luis) la dio por la humanidad”.

Precisamente, Eco Católico conversó con el Dr. Hernán, quien comentó cuenta que Dr. Carlos Collado fue secretario de la Acción Católica en la Parroquia Nuestra Señora de El Carmen, en San José. Allí entabló amistad con el párroco, a quien incluso recibió en su residencia en Italia para que pasara unos días.

El Dr. Hernán recuerda con cariño cuando su hermano, entonces un estudiante de undécimo año, lo llevaba al teatro los domingos y pasaban las tardes juntos. Era un adolescente dedicado al estudio, que de alguna manera sacaba tiempo para estudiar, tener novia y pasar tiempo en familia.

El Dr. Carlos Collado nació el 19 de setiembre de 1919, creció en Barrio Amón, San José. Cursó la Primaria en la Escuela Buenaventura Corrales y luego la Secundaria en el Liceo de Costa Rica.

Partió a Italia en 1938 para estudiar medicina en el Instituto de Anatomía Patológica de la distinguida Universidad de Bolonia, donde fue un estudiante sobresaliente, incluso obtuvo el premio Giovanni Perna por el mejor examen de Anatomía y el Premio Víctor Manuel II a la mejor tesis.

Finalmente, se graduó como médico cirujano el 31 de mayo de 1944. Inmediatamente comienza a colaborar como asistente del director del Instituto, el profesor Claudio Businco, un valiente opositor al fascismo.

El joven ayuda a ocultar a los soldados y partisanos opuestos al régimen opresor de Benito Mussolini, en las cercanías del Hospital Sant’Orsola, donde trabajaba. Paralelamente, entró a formar parte del Comando Los Ángeles, por esto sufrió la persecución de los fascistas y hasta estuvo preso.

El 27 de agosto de 1944 se sumó como médico a la “63 Brigada Garibaldi - Bolero”, junto con el profesor Businco. El 8 de octubre, la casa que habitaban en la montaña fue atacada por los nazis, de acuerdo con su hermano Hernán, la proporción era 20 contra 200.

Carlos sobrevivió junto a otros 12. Hechos prisioneros fueron brutalmente torturados. El joven fue atado con alambres de púa a un árbol. “Me consta que murió amarrado a una cruz”, detalla Feinzaig.

Luego le dispararon en las rodillas y piernas con el propósito que muriera estrangulado por el peso de su propio cuerpo. El exembajador, señala que el joven de tan solo 25 años de edad estuvo 48 horas así, hasta que le dieron un disparo en la sien.

Su cuerpo fue enterrado en una fosa común. Sus parientes en Costa Rica supieron la noticia hasta cuatro meses después, según recuerda su hermano. Cuando Bolonia es liberada, el profesor Businco recuperó su cadáver y lo puso en una tumba familiar.

A finales de 1946, casi dos años después, Businco lograría enviar el cuerpo a Costa Rica por medio de un amigo de Carlos, el Dr. Antonio Portugués. Una vez en territorio nacional, se celebraron unas honras fúnebres multitudinarias en la Parroquia de El Carmen. Sus restos descansan desde entonces en el Cementerio General.

El doctor Carlos Collado recibió su título de médico de manera póstuma, así como la Medalla Vittorio Emanuele (Medalla Garibaldi), máxima condecoración a los héroes en Italia.

Aunque en su momento fue un caso que impactó a la sociedad costarricense y se publicaron artículos en los periódicos, el nombre del Dr. Carlos Collado estuvo en el olvido por muchos años, hasta que en la década pasada poco a poco se reconoció su heroicidad.

En el dictamen para declararlo Benemérito de la Patria, se señala: “La vida del doctor Carlos Collado Martínez es un claro ejemplo de calidad humana, desinterés personal, alguien que, en un afán desmedido de servir a sus semejantes, sobre todo a los más desposeídos y desvalidos, se despoja de lo suyo lo más preciado, su propia vida, para vivir y ser recordado eternamente”.

 

Los hermanos Óscar (q.d.D.g) y Hernán Collado develaron en 2015 el busto y la placa dedicada a Carlos Luis, instalados en Los Jardines de Paz, al frente de la Escuela Metálica.

 

En Casalecchio, Italia, en el Giardino Repubblica di Costa Rica, hay un busto igual al que está frente a la Escuela Metálica.

 

Danny Solano Gómez

Periodista, licenciado en Producción de Medios, especializado en temas de fe católica, trabaja en el Eco Católico desde el año 2009.

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