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¿Pueden “fuerzas ocultas” actuar contra una familia?

By Mons. Vittorino Girardi S. Junio 18, 2020

“Estimado pastor: Reciba nuestro respetuoso y cordial saludo. ¿Qué opciones tenemos los cristianos católicos, en el caso de un conflicto familiar de larga data, cuando existen evidencias de que hayan mediado el oscurantismo y la brujería? En el nombre del Señor, esperamos confiados su esperanzadora respuesta. Con gratitud, de parte de la familia A. V.”.

V. (Familia) - Vásquez de Coronado 

Estimados todos de la familia A. V. ante todo quiero pedirles perdón por contestarles solo ahora, cuando su petición es de … hace meses.

Hay un hecho incuestionable, y encontramos sus variadas manifestaciones en todas las culturas. Me refiero a la tendencia de atribuir a causas desconocidas, “misteriosas” y no controlables, determinadas situaciones, acontecimientos, desgracias, fracasos en los negocios, inclusive enfermedades, etc., etc.

Siempre me causa sorpresa (por cierto, no agradable) constatar, cuánta “propaganda” hay de estos hechos en los periódicos … Se trata de personas que se presentan como “dotadas” para contrarrestar todo tipo de lo que ellos llaman maleficios y resultados de “influjos maléficos”… ¡Y cuántas personas creen en eso!, y gastan dinero, y no poco, para… nada. Les engañan y pagan para que se les engañe.

Lo había afirmado ya el grande santo que había vivido muchos años confesando en una aldea de campesinos franceses, el santo cura de Ars: Cuando disminuyen las expresiones religiosas auténticas, aumentan la superstición, la brujería, los supuestos hechizos.

Volviendo ahora a ustedes, estimados miembros de la familia A. V., les suplico, no crean que las causas de las posibles y duraderas dificultades y conflictos familiares se deban a “evidencias de oscurantismo”. Como lo dice la palabra, si es “oscurantismo”, no puede ser “evidente”. En la luz, todo es evidente; en lo oscuro, en las tinieblas, nada es evidente. En la oscuridad, fácilmente proyectamos lo que tememos y lo que no conocemos, como el niño que solo en la oscuridad de su cuarto tiene miedo y dice que “hay fantasmas” o malos espíritus…

Les pasó algo semejante a los apóstoles. Lo leemos en el Evangelio según San Mateo. Después de la primera multiplicación de los panes, Jesús “les dio orden de que entraran en la barca y que se adelantaran rumbo a la otra orilla […]. La barca, cuando estaba ya en medio del mar, era batida por las olas […]. A eso de las cuatro de la madrugada Jesús, caminando por encima del agua, iba hacia donde estaban ellos. Cuando los discípulos lo vieron, se espantaron, creyendo que era un fantasma y empezaron a dar gritos” (Mt 14, 22-25). En ese caso, no había ningún fantasma, era Jesús que se acercaba y que les gritó: “¡No tengan miedo, soy yo!” (15, 27).

En otras ocasiones, no hay fantasmas, simplemente no hay… nadie ni nada, aunque nos pueda parecer ver que hay alguien o algo… No es la primera vez que alguien me asegura que ha “experimentado” la presencia de almas de difuntos merodeando porque están necesitadas de oración, y que toman formas de fantasmas. ¿En qué página de la Sagrada Escritura se nos informa de esa posibilidad?

Volviendo ahora a su pregunta, estimados todos de la familia A. V., he aquí mi pobre, pero muy convencido consejo. No piensen ya en “fuerzas ocultas” que serían responsables de sus dificultades para una relación armoniosa, sino, hagan todo lo posible para re-crear nuevas y buenas relaciones, y claro, siempre contando con la gracia del Señor. Al respecto, la Palabra de Dios, siempre nos da mucha luz. En ella se nos insiste en la necesidad de la oración para obtener la gracia de Dios, como cuando Jesús nos dice: “Sin mí no pueden hacer nada” (Jn 15, 5). Esto equivale a lo que leemos en el Salmo: “Si Dios no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” (126, 1). Sin embargo, a la vez, en la misma Palabra de Dios, se nos invita a no dejar de lado lo indispensable que es la decisión personal y el recto uso de ese don tan extraordinario, que es nuestra libertad. Es muy iluminador lo que leemos en el libro del Eclesiástico: “Dios desde el comienzo ha creado al ser humano, y lo ha dejado en manos de su libre decisión” (15, 14).

Hay circunstancias familiares complejas para las cuales pueden ser de no poca utilidad la ayuda ofrecida de parte de profesionales acerca de relaciones humanas y consejería familiar.

Adelante pues, estimados todos de la Familia A. V.: tenemos aquí las dos “armas” para vencer todo lo que se oponga a la armonía familiar: la oración y la decisión personal, valiente y perseverante.

Con esto, no quiero decir que no surjan nuevas dificultades… Y es que, como decía San Agustín, el gran experto de la armonía familiar, “¡somos tan distintos!”, pero Dios no quiere que eso sea razón para que nos volvamos “distantes”… Además, los lazos de una familia que tenga como base la fe y los sacramentos, siempre son más fuertes que cualquier dificultad. Hay que repetírnoslo: pase lo que pase, ¡somos familia!

No piensen ya en “fuerzas ocultas” que serían responsables de sus dificultades para una relación armoniosa, sino, hagan todo lo posible para re-crear nuevas y buenas relaciones, y claro, siempre contando con la gracia del Señor.

Last modified on Domingo, 21 Junio 2020 09:01

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