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Art. 50: Propuestas para la división territorial y las designaciones episcopales

By Pbro. Fernando A. Vílchez Campos. Febrero 26, 2021
“Proyecto “oficial” de distribución territorial presentado ante la Santa Sede en marzo de 1920: la Arquidiócesis Metropolitana de San José (abarcando las Provincias de San José, Cartago, Heredia y casi toda Alajuela), la Diócesis de Puntarenas (integrando las Provincias de Puntarenas y de Guanacaste, junto a los cantones de San Mateo, Orotina y San Ramón de la Provincia de Alajuela) y el Vicariato Apostólico de Limón (en la Provincia de Limón). “Proyecto “oficial” de distribución territorial presentado ante la Santa Sede en marzo de 1920: la Arquidiócesis Metropolitana de San José (abarcando las Provincias de San José, Cartago, Heredia y casi toda Alajuela), la Diócesis de Puntarenas (integrando las Provincias de Puntarenas y de Guanacaste, junto a los cantones de San Mateo, Orotina y San Ramón de la Provincia de Alajuela) y el Vicariato Apostólico de Limón (en la Provincia de Limón).

En las propuestas de división territorial de las nuevas circunscripciones eclesiásticas, cuando se comenzaba a tratar el tema de la creación de la Provincia Eclesiástica en 1914, el Obispo de San José, Mons. Juan Gaspar Stork Werth C.M. (1904-1920), sugería crear la Arquidiócesis Metropolitana de San José -abarcando las Provincias civiles completas de San José, Alajuela, Cartago y Heredia-, un Vicariato Apostólico de Puntarenas -incluyendo las Provincias civiles de Puntarenas y de Guanacaste-, atendido por los Padres Dominicos y, además, otro Vicariato Apostólico de Limón -incluyendo la Provincia civil homónima-, pastoreado por los Padres Paulinos.

La ciudad de Puntarenas tenía su relevancia, por ser la sede de los consulados de las embajadas, por tratarse del puerto del Pacífico y por el ferrocarril que la comunicaba con el centro del país.

Por su parte, el Delegado Apostólico, Mons. Juan Cagliero S.D.B. (1908-1915), había propuesto la erección de la Arquidiócesis Metropolitana de San José -incluyendo las Provincias de San José, Cartago y Limón-, el Obispado de Alajuela abarcando las Provincias de Alajuela, Heredia y Puntarenas y la Prefectura Apostólica de Guanacaste -en la Provincia de Guanacaste-, como lugar de misiones.

El Internuncio, Mons. Juan Bautista Marenco S.D.B. (1917-1921), en su ya referida “presentación” del 10 de enero de 1920, ahora en acuerdo con Mons. Stork Werth, en su nota del 18 de diciembre de 1919, propone, el que en ese momento podríamos considerar el “proyecto oficial”, con la Arquidiócesis Metropolitana de San José, con las Provincias de San José, Cartago, Heredia y casi toda Alajuela, la Diócesis de Puntarenas -abarcando las Provincias de Puntarenas y de Guanacaste, junto a los cantones de San Mateo y de Orotina de la Provincia de Alajuela- y un Vicariato Apostólico o una Prefectura Apostólica en Limón -siempre en la Provincia de Limón-.

El Gobierno de Francisco Aguilar Barquero (1919-1920), en las mencionadas notas del Secretario de Relaciones Exteriores, Andrés Venegas García (1848-1939), del 9 y 10 de enero de 1920, y del Ministro Plenipotenciario ante la Santa Sede (1902-1930), Manuel María de Peralta Alfaro (1847-1930), del 8 de marzo de 1920, es el que solicita que además de San Mateo y de Orotina, también el cantón de San Ramón de la Provincia de Alajuela se incluyera en la Diócesis de Puntarenas; lo cual lo asume el Internuncio Mons. Marenco en su “presentación” del “proyecto oficial”.

Mons. Antonio del Carmen Monestel Zamora (1868-1937), interviene también en el asunto, como ya lo comentamos, retoma la propuesta del Delegado Apostólico Mons. Cagliero, pero propone la erección de la Arquidiócesis Metropolitana de San José -abarcando sólo San José y Cartago-, la Diócesis de Alajuela -incluyendo las Provincias de Alajuela, Heredia y Puntarenas-, con sede en Alajuela, en razón del clima y por las condiciones que según él no posee Puntarenas; además, sugiere la Prefectura Apostólica de Guanacaste -en la Provincia de Guanacaste- y el Vicariato Apostólico de Limón -en la Provincia de Limón-.

En la “relación” de marzo de 1920 y en sus documentos anexos se justifica detalladamente cada propuesta, particularmente la del Internuncio y la de Mons. Monestel Zamora, a partir de la extensión territorial, de la cantidad de población y de las condiciones de cada posible jurisdicción.

Para el nombramiento de los eventuales Obispos, la mencionada “relación” recoge la propuesta del Internuncio Mons. Marenco y del Gobierno civil de entonces, en las que expresamente se sugiere que Mons. Stork Werth fuera el primer Arzobispo -como era la práctica casi habitual de la Santa Sede, como ya habíamos comentado-.

Para la propuesta Diócesis de Puntarenas, según la misma “relación”, el Internuncio y el Gobierno -en las notas mencionadas del 10 de enero y del 8 de marzo de 1920- presentan a Mons. Claudio María Volio Jiménez (1874-1945) -en ese entonces primer Obispo de Santa Rosa de Copán en Honduras (1916-1926)-, al Pbro. Dr. Rafael Otón Castro Jiménez (1877-1939) -de quien, entre otros datos, se menciona que fue Vicario Capitular de San José (1903-1904), Vicario General y Administrador diocesano de la Diócesis de Granada en Nicaragua (1914-1915) y Canónigo teologal (1911-1921)- y al Pbro. Alejandro Porras Quirós (1867-1935) -párroco de La Merced y canónigo del Cabildo-.

El Internuncio recomienda con más fuerza al Pbro. Castro Jiménez, pues comenta que el ministerio episcopal de Mons. Volio Jiménez es de mucho valor y necesidad en Honduras, y menciona como una posible dificultad futura sus vínculos familiares con quienes se opusieron recientemente a la dictadura de los hermanos Tinoco Granados (1917-1919). Mientras que, para entonces, en marzo de 1920, el Obispo Mons. Monestel Zamora, no es presentado ni por el Internuncio ni por el Gobierno, por las razones ya comentadas.

De allí a febrero de 1921, muchos criterios cambiaron, tanto en cuanto a la división territorial, como con relación a la designación episcopal.

Para Limón siempre estuvo claro que el Vicariato sería asumido por los Padres Vicentinos alemanes, lo mismo que era evidente la preeminencia del entonces Rector del Seminario, Pbro. Agustín Blessing Prinsinger C.M. (1868-1934), pero fueron presentados también los Padres vicentinos R.P. Nicolás Stappers C.M. y R.P. Federico Maubach C.M.

 

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