

Algunos devotos al Sagrado Corazón de Jesús se han enterado del inicio del Jubileo en ocasión al 350° Aniversario de la aparición de Nuestro Señor Jesucristo a Santa Margarita María Alacoque en el Monasterio de Paray-le- Monial en Francia, fruto de esta aparición se transmitió a Santa Margarita María los elementos de devoción al Sagrado Corazón de Jesús que se han difundido en toda la Iglesia Universal y también en Costa Rica; este jubileo culminará en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús en 2025.
Un día, Andrés regresaba a casa después de un retiro espiritual, su hermano lo miró y le dijo: “Lo veo diferente, pero no sé qué es”. Ese día había tenido un encuentro personal con Cristo y eso lo había marcado fuertemente. “Yo no era consciente de lo que Jesús estaba haciendo en mí”, contó.
Andrés Constantino Azofeifa Monge (28 años) será ordenado presbítero el próximo sábado 1 de junio, en la Catedral Metropolitana. La celebración dará inicio a las 10:00 a.m. y será presidida por Mons. José Rafael Quirós, Arzobispo de San José, quien impondrá sus manos sobre este joven y rezará la oración consecratoria.
Celebrará sus primeras misas el lunes 3 de junio, a partir de las 7:00 p.m. en el Centro Parroquial San Francisco de Asís, en Tabarcia de Mora; y el sábado 8 de junio, a partir de las 4:00 p.m. en la Filial Inmaculado Corazón de María, en Palmichal de Acosta.

Este muchacho proviene de la Parroquia San Francisco de Asís, en Tabarcia de Mora, y creció en Acosta. Desde pequeño ha tenido la experiencia del amor de Dios a través del testimonio de sus papás, su hermana y su hermano gemelo.
Mensaje de la Conferencia Episcopal de Costa Rica
Con respecto al Reglamento Sanitario Internacional, que es un instrumento legalmente vinculante, que cubre medidas para prevenir la propagación internacional de enfermedades infecciosas, aprobado por la 58.ª Asamblea Mundial de la Salud en el año 2005, y aprobado en el ordenamiento jurídico costarricense, mediante el Decreto Ejecutivo para la Oficialización del Reglamento Sanitario Internacional, Número 34038,
LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA MANIFIESTA:
Melico reía a carcajada limpia cuando recordaba las carreras y congojas para conseguir los doscientos y pico de colones que costaba el viaje a Italia en un trasatlántico con pasaje de tercera clase.
Conseguir dos o trescientos colones a principio del actual siglo, era una empresa de gigantes. Nadie tenía un céntimo de sobra, salvo claro está, los usureros que en aquellos dorados tiempos cobraban el dos por ciento de interés en las operaciones de préstamo, pero éstos quedaron descartados porque para prestar cien colones, exigían además del fiador, la hipoteca de la casa. Los Salazar Zúñiga no tenían bienes raíces y en consecuencia no podían aspirar a préstamo de tal laya.
Estaban pensando en una colecta entre toda la familia, en la que se sumarían a hermanos, primos y tíos y hasta a algún amigo generoso, cuando ocurrió algo verdaderamente providencial que vino a salvar la difícil situación en que se encontraba el novel tenor de ópera. Se acercaba el día de la Virgen de la Candelaria, celebrado tradicionalmente en la Villa de Paraíso. Tres o cuatro vecinos de aquel lugar, llegaron a Cartago para tratar con un maestro de capilla, lo concerniente a la música para la novena y la fiesta religiosa de la patrona. Por alguna razón no encontraron al maestro de capilla en su casa y entonces resolvieron buscar a don Manuel Salazar, el tenor, para que él se encargara del contrato.
“Monseñor: he podido enterarme que sigue contestando a las preguntas que le dirigen los lectores del Eco, como lo hacía antes de la pandemia. Hace tiempo que deseaba preguntarle acerca de la Santa Sábana de Turín. ¿Podemos hablar de ella como de una reliquia de Jesús? En su momento, escuché a un sacerdote que, en una homilía, así la presentó. Sin embargo, también escuché que la autoridad de la Iglesia no pretendía asegurar que sea así. Monseñor, ¿con qué conviene quedarnos?”.
María de los Ángeles Vargas Ch. - Cartago
Estimada María de los Ángeles, he aquí una primera constatación: los estudios y las múltiples investigaciones y desde distintos intereses, siguen sin detenerse acerca de la Santa Sábana o Síndone. Podemos afirmar que se sigue, y muy fecunda, una ciencia llamada precisamente “sindonología”… Ya se van publicando algunos tratados de Cristología que integran en su exposición, no sólo una referencia al “Hombre de la Síndone”, refiriéndose a la imagen que aparece misteriosamente en la Santa Sábana, sino, comentando aspectos e inclusive, detalles de la pasión sufrida por Él, que coinciden con cuanto nos narran los Evangelios.
Cómo haya podido producirse, sobre aquella Sábana, la imagen del Crucificado, sigue siendo objeto de sorpresa y, entonces, de investigación. Hay, sin embargo, un sustancial acuerdo, ahora más que en el pasado (aunque no tan lejano), ya que se tiene presente el modo tradicional con que eran sepultados los judíos que habían muerto con una muerte violenta. Ya que la sangre era considerada la “parte” más importante de un cuerpo humano, no se lavaba su cadáver (como en los otros casos), sino, que se sepultaba como había quedado en el momento de la muerte. Y entonces, con posibles heridas que sangraban.
De acuerdo con este tradicional rito, en el caso de Jesús, cuando se le llevó a la sepultura, primero se extendió sobre la larga tabla de piedra, que era la tabla funeraria, una abundante cantidad de aroma y sal; sobre ella se extendía la larga y amplia Sábana que cubriría completamente el cadáver de Jesús. Una vez cubierto, sobre la Sábana (o larga tela), se repetía el esparcimiento de otra notable cantidad de aromas y sal.