

La cuenta regresiva para el Día Nacional de la Juventud (DNJ) 2026 ya ha comenzado, y la alegría se hace cada vez más palpable en la Iglesia costarricense. El 11 de julio de 2026, la Diócesis de Limón abrirá las puertas de la Expo Pococí, en Guápiles para recibir a más de 10.000 jóvenes peregrinos provenientes de todo el país, quienes se reunirán para vivir una experiencia de encuentro con Cristo, fraternidad y renovación de la fe.
En el marco de los preparativos para este gran acontecimiento eclesial, se ha presentado oficialmente a Sëlio, la mascota que acompañará a los participantes en este camino de esperanza, misión y alegría.
Con su sonrisa característica, una mochila al hombro y un rosario que lo acompaña en cada paso, Sëlio representa el entusiasmo y la valentía de los jóvenes que responden al llamado de Dios. Más que un personaje simpático, se convierte en un signo visible de los valores que la DNJ desea transmitir a las nuevas generaciones.
¿Por qué un perezoso?
Sëlio es un perezoso, especie emblemática y nativa de la provincia de Limón. Aunque para muchos este animal puede asociarse con lentitud o pasividad, su elección responde a un profundo significado espiritual y humano.
El perezoso avanza con constancia y determinación. Conoce su meta y, sin importar el tiempo que tome alcanzarla, continúa su camino con perseverancia. Esta actitud refleja el itinerario de fe que están llamados a vivir los jóvenes: caminar con esperanza, afrontar las dificultades con valentía y mantenerse firmes en Cristo.
Así como el perezoso mantiene sus pies firmemente sujetos a los árboles mientras dirige su mirada hacia lo alto, los jóvenes están llamados a permanecer arraigados en sus raíces, en su identidad y en su comunidad, sin dejar de elevar la mirada hacia el cielo y hacia el proyecto que Dios tiene para cada uno.
Un nombre nacido del camino sinodal
La elección del nombre de la mascota también fue fruto de un proceso participativo y eclesial. Los jóvenes tuvieron la oportunidad de proponer diversas opciones. Posteriormente, miembros del equipo organizador realizaron un proceso de discernimiento, hasta llegar a la elección final realizada por Monseñor Javier Román Arias, Obispo de la Diócesis de Limón.
De esta manera nació Sëlio, un nombre cargado de significado, resultado de la fusión de dos palabras: "Sële", que significa perezoso en una lengua indígena, y "Lío", expresión con la que el Papa Francisco, de feliz memoria, invitaba constantemente a los jóvenes a salir de la comodidad y transformar el mundo con la fuerza del Evangelio.
Sëlio representa, entonces, la unión entre la riqueza cultural de nuestras raíces y el dinamismo evangelizador propio de la juventud cristiana.
Un símbolo de perseverancia y esperanza
“No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socioambiental.” (Laudato Si´, 139)
Ante la realidad presente en Crucitas, distrito de Cutris de San Carlos, Zona Norte de nuestro país, deseamos ofrecer una palabra de orientación que brota de nuestra misión pastoral y de la Doctrina Social de la Iglesia, mirando al bien integral de la persona humana y de la creación.
La Conferencia Episcopal de Costa Rica
A la Opinión Pública
Los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica manifestamos nuestra plena comunión con el Santo Padre, el Papa León XIV y lamentamos con profunda preocupación las declaraciones dirigidas en su contra por parte del Presidente de los Estados Unidos de América Donald J. Trump, en las últimas horas.
Tal y como lo dijo él mismo a los periodistas durante el vuelo hacia Argelia, su servicio no responde a intereses políticos, sino a la proclamación del Evangelio, así como a la búsqueda de soluciones pacíficas a los conflictos.
El Sucesor de Pedro, con toda la Iglesia, está llamado a servir a Dios, a la verdad y a la paz. En su insistencia vehemente por la paz no hay más interés que la justicia y el amor, especialmente hacia los miles de inocentes que siguen siendo las grandes víctimas en las guerras abiertas actualmente en el mundo.
Como enseña el magisterio de la Iglesia y han reiterado los pontífices a lo largo de la historia, la guerra, toda guerra, es siempre una derrota para la humanidad porque conlleva la destrucción de la fraternidad humana.
“Bendito sea Dios… que nos ha hecho renacer a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo.” (1 Pe 1,3)
Con profunda alegría pascual elevamos nuestra voz para anunciar la Buena Noticia que nunca envejece: el Señor ha vencido la muerte, y con Él, también son sanadas nuestras heridas, vencidos nuestros miedos y todo aquello que parece quitarnos la paz. En medio de nuestras realidades cotidianas, con sus luces y sombras, la Pascua irrumpe como un anuncio de vida nueva, de alegría profunda y de esperanza que no defrauda.
En la Resurrección del Señor encontramos la luz que disipa toda oscuridad, la fuerza que nos levanta de nuestras caídas y la certeza de que el amor de Dios es más fuerte que el pecado, el dolor y la muerte. Es un acontecimiento que transforma la historia y toca nuestras vidas hoy. En el Señor resucitado, Dios ha pronunciado su palabra definitiva sobre la humanidad: no estamos hechos para la muerte, ni para la desesperanza, ni para el sinsentido, sino para la vida plena, la comunión y la eternidad.
“Fui forastero y me acogiste” (Mt 25,35)
Ante el acuerdo de cooperación migratoria anunciado en Costa Rica y en el contexto actual de la región, marcado por los desafíos de la movilidad humana, la Iglesia Católica en Costa Rica ofrece una palabra de orientación pastoral inspirada en el Evangelio y en la tradición humanista del país.
Costa Rica ha sido históricamente una nación comprometida con los derechos humanos, la hospitalidad y la dignidad de todas las personas. Este legado debe seguir orientando las decisiones públicas en materia migratoria.
Ante el reciente acuerdo de cooperación migratoria, reconocemos los esfuerzos por atender una realidad compleja. Al mismo tiempo, recordamos que toda política migratoria debe colocar en el centro la dignidad humana y el respeto irrestricto de los derechos fundamentales.
Como nos ha recordado el Papa Francisco: “No se trata sólo de migrantes: se trata de nuestra humanidad” (Fratelli Tutti, 39).
Una realidad que nos interpela
Las personas migrantes son hombres, mujeres y familias en situación de vulnerabilidad, muchas veces marcada por la violencia, la pobreza o la falta de oportunidades.
Valoramos que el acuerdo haya contemplado con claridad los siguientes principios y confiamos que éstos se respeten:
Estos principios responden tanto a estándares internacionales como a valores profundamente arraigados en nuestra sociedad.
Una responsabilidad compartida