Face
Insta
Youtube
Whats
Viernes, 06 Marzo 2026
Image

No hay conversión sin humildad, ni humildad sin oración

By Willy Chaves Cortés, OFS Orientador Familiar y Educativo, UJPll / UCAT / Doctor en Humanidades, UPF Marzo 06, 2026

Willy: Benjamin Moisés, sentado aquí en nuestra casa de Aserrí, rodeados de bambú y de doce perros que recogimos y cuidamos con tanto cariño, quiero hablar contigo sobre la Cuaresma de una forma cálida y cercana. ¿Te parece si lo hacemos en un diálogo de preguntas y respuestas que te guíe paso a paso?

Benjamin Moisés: Me encanta, papá. Quiero entender qué es la Cuaresma y, sobre todo, cómo vivirla aquí, en casa, con nuestra familia y con los perros. ¿Qué es lo primero que debemos saber?

Willy: Lo primero es entender que la Cuaresma es un tiempo de preparación del corazón. Es un viaje hacia adentro y hacia los demás, como cuando cuidamos a estos doce peluditos: les damos alimento, refugio y atención constante. Si pensamos en eso, ¿qué significa para ti “cuidar el interior” de uno mismo?

Benjamin Moisés: A veces me enfado rápido con mi hermano o me pongo nervioso en clase. Quiero aprender a escuchar mejor y a ser más paciente. Si la Cuaresma es un tiempo para convertir el corazón, ¿cómo puedo empezar a hacerlo, empezando por casa?

Willy: Es una pregunta muy bonita. El Catecismo habla de las obras de misericordia como acciones para ayudar a los demás en sus necesidades, tanto físicas como espirituales. ¿Recuerdas algunas que hemos comentado?

Benjamin Moisés: Sí: dar de comer al hambriento, consolar al triste, perdonar, instruir y aconsejar. ¿Son esas las que debemos vivir con más intención en la Cuaresma?

Willy: Exacto. Y para que se vuelvan hábitos, te propongo tres líneas guía que podemos practicar aquí, en casa y con los perros, para conectar lo que decimos con lo que hacemos. Primera: dar de comer al hambriento. ¿Qué acciones concretas podemos hacer para cumplir esta obra en nuestra casa y en la comunidad?

Benjamin Moisés: Podríamos cocinar algo sencillo para compartir, o ayudar a preparar comida para alguien que lo necesite. También cuidar la comida de los perros para que ninguno pase hambre. En la comunidad, podríamos apoyar a un comedor social o llevar algo para quienes lo necesiten. ¿Qué impacto crees que tendría eso entre tus amigos y en la escuela? 

Willy: Sería un ejemplo vivo. Cuando los demás ven que actuamos con generosidad, se inspiran. Segunda línea guía: instruir, aconsejar y consolar. Tú ya estás creciendo y puedes acompañar con paciencia a tus amigos y a mí. ¿Cómo podrías ayudar a otros a entender mejor las cosas y a sentirse acompañados?

Benjamin Moisés: Puedo explicar con ejemplos simples, usar analogías cercanas y hacer preguntas para saber qué es exactamente lo que no entienden. Y si alguien está triste, puedo escuchar sin interrumpir y después compartir un consejo práctico. ¿Podrías darme ejemplos reales para practicar?

Willy: Imagina a un compañero que no entiende una tarea. Le dices: “Vamos a verlo juntos, paso a paso. ¿En qué parte te has quedado? ¿Qué te parece si probamos así?” Si alguien parece solo, te sientas con él durante el recreo, preguntas por su día y compartes un rato de charla. ¿Qué sientes cuando alguien te escucha de verdad?

Benjamin Moisés: Me siento visto y menos ansioso. Me ayuda a abrirme. Pero a veces me cuesta, porque quiero decirle a todos lo que deben hacer. ¿Cómo corregimos con amor, sin herir?

Willy: Esa es la tercera línea guía: visitar a un familiar mayor o participar en la pastoral social. Podemos empezar por una llamada, una visita breve o una ayuda solidaria. ¿Qué tipo de visitas o acciones te gustaría hacer para practicar esta obra?

Benjamin Moisés: Me gustaría visitar a la abuela de la vecina que vive sola, llevarle algo para comer y escucharla. También podríamos colaborar en la pastoral social, repartir comidas o visitar enfermos. Pero, ¿y si no hay una oportunidad grande de hacer algo? ¿Qué hacemos entonces?

Willy: Las obras de misericordia también se realizan en lo cotidiano. ¿Qué otros gestos podríamos hacer en casa para vivir estas obras sin necesidad de salir?

Benjamin Moisés: Podemos invitar a alguien a comer lo que sobra, compartir lo que tenemos con los vecinos, enseñar a mis hermanos cosas que no entienden y corregir con paciencia cuando se equivocan, sin humillarles. ¿Qué ideas prácticas propones para esta semana?

Willy: Proponemos una rutina suave y constante. Primera semana: visitar a un familiar mayor, llamar a alguien que no ves hace tiempo. Segunda semana: ayudar en la pastoral social, ya sea llevando comida o visitando a enfermos. Tercera semana: compartir en casa lo que sobra y cuidar con más atención a los perros. Cuarta semana: acompañar a quien ha perdido a un ser querido con presencia y oración. ¿Te parece que lo intentemos así, paso a paso?

Benjamin Moisés: Sí, me parece que sí. Pero a veces me preocupa si podré hacerlo bien o si voy a fallar. ¿Qué pasa cuando algo no sale como esperamos y alguien se enoja?

Willy: La Cuaresma no es una competencia; es un camino de aprendizaje. Si algo sale mal, respiras, pides perdón y sigues adelante. ¿Qué te ayudaría a no desanimarte cuando algo sale mal?

Benjamin Moisés: Recordar que el objetivo es aprender a amar y a estar para los demás, no solo “hacer cosas buenas”. También podría pedir disculpas y explicar mejor qué quería hacer, para evitar herir. ¿Qué papel juegan la paciencia y el perdón en este proceso?

Willy: Paciencia y perdón son pilares. Requieren humildad. Si alguien no entiende algo, preguntas qué les confunde y adaptas tu explicación. Si alguien se ofende, pides perdón de inmediato. ¿Cómo te sientes tú cuando perdonas a alguien o te piden perdón?

Benjamin Moisés: Me libera un peso, me invita a empezar de nuevo. Siento que la relación se repara y podemos reconstruir la confianza. Y con nuestros perros, ¿cómo aplicamos estas ideas?

Willy: Ellos también nos enseñan paciencia: al alimentarlos, al pasearlos, al esperar su turno para comer. Podemos establecer horarios de comida y juego y recordar que cada uno de ellos merece atención. ¿Qué reto propondrías para cuidar mejor a nuestros doce perros y a nosotros mismos durante la Cuaresma?

Benjamin Moisés: Propongo que cada semana tengamos una pequeña acción: una llamada a alguien mayor, una visita breve a un familiar, una ayuda en la pastoral, compartir lo que sobra y ser más consistentes con los horarios de los perros. ¿Te parece?

Willy: Me parece perfecto. Y si en algún momento la vida se complica, podemos volver a lo esencial: el cuidado, la escucha y la presencia. Porque la Cuaresma es un camino de amor que se practica día a día, en casa y en la comunidad. ¿Te gustaría que terminemos este diálogo con una oración breve que nos acompañe en este viaje?

Benjamin Moisés: Sí, papá. Cerremos con una oración suave, agradeciendo por nuestra familia, por nuestros perros y por la oportunidad de crecer en empatía y servicio.

Willy: Oremos juntos: Dios de misericordia, ayúdanos a mirar el interior de nuestras almas con humildad. Danos la paciencia para escuchar, la fuerza para perdonar y el valor para servir a los demás. Que cada gesto de cuidado, cada comida compartida y cada visita sea una semilla de amor que haga crecer tu reino en nuestro hogar. Amén.

Síganos

Face
Insta
Youtube
Whats
puntosdeventa
Insta
Whats
Youtube
Image
Planes de Suscripción Digital
Image
Image
Conferencia Episcopal
CELAM
Vatican News
puntos de venta
suscripciones
Catalogo editoria
publicidad
puntos de venta
suscripciones
Catalogo editoria
publicidad