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Abrahán y el rico

By Pbro. Mario Montes M. Junio 07, 2020

¿Qué opinamos sobre la enseñanza de Abrahán, en la parábola del rico epulón? ¿Qué diría hoy Abrahán a los ricos insensibles y a los sistemas económicos de nuestros países?

En la parábola del rico y Lázaro el pobre (Lc 16,19-31, aparece un tercer personaje, Abrahán, al que hoy les presentamos a ustedes, quien tiene un protagonismo importante en esta historia, cuando Jesús lo pone a conversar con el rico Epulón en el más allá, en presencia de Lázaro en su seno. No es necesario insistir aquí en el carácter simbólico de su figura, aunque sabemos por la Biblia de su existencia como persona, como vemos en Gén 12,1-25,11. Vayamos, pues, al diálogo entre ambos:

Y estando en el hades entre tormentos, el rico levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama”.  Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y, además, entre nosotros y ustedes se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a ustedes, no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros”'

El rico contestó: “Pues entonces, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento”. Abrahán le dijo: 'Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen”.  El rico insistió: “No, padre Abrahán, pero si alguno de entre los muertos va a verlos, se convertirán”. Abrahán le contestó: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite” (Lc 16,23-31).

En la parábola de rico epulón, aparecen tres personajes: el pobre Lázaro, el rico sin nombre y el padre Abrahán. Dentro de la parábola, Abrahán es el intérprete de la misma y de su mensaje principal. El rico sin nombre representa el sistema económico excluyente de aquel entonces. Lázaro representa el grito callado de los pobres del tiempo de Jesús y de todos los tiempos. Vayamos, pues, a los diálogos entre Abrahán y el rico:

 

Lucas 16,23-26:  Primer diálogo

 

La parábola es como una ventana que Jesús abre para nosotros, sobre el otro lado de la vida en plenitud, la de Dios, al que se le llama “el seno de Abrahán”. Como vemos, las suertes cambiaron radicalmente: el rico sufre, pero el pobre es feliz. El rico, al ver a Lázaro en el seno de Abrahán, pide que Lázaro le lleve un poco de alivio a sus sufrimientos. A la luz de la muerte, el rico descubre que Lázaro es su único benefactor posible. ¡Ahora sí se acordó de él, pero ya es demasiado tarde! El rico sin nombre es un judío “devoto”, conoce a Abrahán y lo llama “padre”. Abrahán responde y lo llama “hijo”.

Esto significa que, en realidad, esta parábola de Jesús va dirigida a los ricos vivos. En cuanto vivos, tienen todavía la posibilidad de convertirse en hijos de Abrahán, si saben abrir la puerta a Lázaro, al pobre, al único que en nombre de Dios puede ayudarles. Para el rico, atormentado en sus sufrimientos, la salvación consistía en una gota de agua que Lázaro podía llevarle a su boca. En realidad, para el rico, la salvación no consiste en que Lázaro lo refresque un poco, sino en que él mismo, el rico, abra la puerta cerrada de su casa y entre en contacto directo con el pobre. Sólo así es posible superar el gran abismo que los separa.  En la respuesta de Abrahán al rico, aparece la terrible verdad de las cuatro “malaventuranzas” de Lc 6,24-26:

  • ¡Ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
  • ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre!
  • ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
  • ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas! 

Lucas 16, 27-29: Segundo diálogo

El rico insiste: “Padre, te lo ruego: manda a Lázaro a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos”. El rico no quiere que sus hermanos padezcan el mismo tormento. “¡Envía a Lázaro!”. Lázaro, el pobre, es el único verdadero intermediario entre Dios y los ricos. Pero el rico no se ha preocupado del pobre Lázaro. Se ha preocupado de sí mismo y de sus hermanos ¡Los pobres no le han preocupado jamás en su vida! Es como el hermano mayor de la “parábola del padre con dos hijos” de Lc 15,25-30 (ver Eco Católico, domingo 16 de febrero 2020).

El mayor quería hacer fiesta con sus amigos y no con su hermano que estaba perdido. La respuesta de Abrahán es clara y contundente: “Tienen a Moisés y a los profetas; ¡que los escuchen!” ¡Tienen la Biblia! El rico tenía la Biblia, es decir, el Antiguo Testamento. La conocía hasta de memoria. Pero no se daba cuenta que la Biblia tuviera algo que ver con los pobres a su puerta, como vimos el domingo antepasado ¡La clave con la que el rico puede entender la Biblia, es el pobre sentado a su puerta!

Lucas 16,30-31: Tercero y último diálogo

El rico continúa insistiendo: “¡No, padre, pero si alguno de los muertos va a ellos, se convertirán!” El rico reconoce que se ha equivocado, porque habla de convertirse, cosa en la que jamás había pensado en su vida. ¡Él quiere un milagro, una resurrección! Pero este tipo de resurrección ya no es posible. La única resurrección es la de Jesucristo. Jesús resucitado viene a nosotros en la persona del pobre, del que no tiene derechos, del que no tiene tierra, del que no tiene qué comer, de quien no tiene techo, del que no tiene salud ni nada… En su respuesta final, Abrahán es breve, firme y contundente: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite”. ¡Y termina así la conversación de ambos y la parábola de Jesús!

Como hemos visto, Abrahán apela a la memoria y revela el punto central de esta parábola, que es la contraposición entre los bienes y los males de esta vida, que nacen de la oposición entre la riqueza y la pobreza, cuyas figuras emblemáticas son el rico comilón y el mendigo Lázaro.

Last modified on Sábado, 20 Junio 2020 19:23

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