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¿Quién introdujo el Vía Lucis?

By Mons. Vittorino Girardi S. Junio 06, 2020

Rodolfo Alpízar - Cartago

 “Monseñor, para la Semana Santa de este año pude adquirir el folleto publicado por el Eco Católico, con el título precisamente de Semana Santa 2020. Lo encontré muy útil, particularmente por las propuestas de Celebraciones Familiares ya que no se podía ir al templo. En la parte final del folleto, se nos ofrece los textos para el “Santo Vía Lucis”. Yo nunca había oído de ello. ¿Nos lo presenta, Monseñor? ¿Quién lo introdujo? ¡Muchas gracias!”

Sabemos que el Vía Crucis (Camino de la Cruz) corresponde al camino que recorrió Jesús bajo el peso de la Cruz, desde el Pretorio de Pilato, una vez que éste le condenó, hasta el Calvario, su crucifixión y sepultura.

Los peregrinos en Tierra Santa, acostumbraban recorrer por devoción, el Camino de Jesús, cargando la Cruz. Esta óptima devoción fue primero trasladada a España por el dominico B. Álvaro (muerto en 1420) y luego muy difundida en toda Europa y de ahí a América, por los Padres Franciscanos. Ya que no todos podían ir a Tierra Santa, bien se podía repetir ese Camino de la Cruz o dentro del templo o en otro lugar adecuado. Hacia finales de 1600, el Vía Crucis tomó la forma que tiene hoy en día.

Ahora bien, con la convicción de que la “historia” de Jesús no acabó con su muerte en Cruz y con su sepultura, se vio conveniente y útil introducir un segundo “Camino”(Vía), el de la Luz. De este modo los fieles acompañarían a Jesús en las etapas de su presencia de Resucitado durante los 40 días que preceden su Ascensión al Cielo y durante la preparación a la gran solemnidad de la efusión del Espíritu Santo, en Pentecostés.

Está devoción es más bien reciente, pero tiene ya un poco de historia. El Padre Sabino Palumbieri, salesiano y profesor en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma, en 1994 constituyó un grupo, dentro de la gran Familia Salesiana con el título de Testigos del Resucitado. El grupo fue definiéndose cada vez más y en 1998, el mismo Padre les dio una expresión devocional, adaptada a la espiritualidad del grupo. Y así el mismo Padre Palumbieri redactó el nuevo Vía Lucis en 14 estaciones, en semejanza a las 14 estaciones del Vía Crucis. Cada una de ellas era introducida con la expresión que recordaba la que introducía cada estación del Vía Crucis. Es esta: “Te Adoramos oh Cristo resucitado y te bendecimos – Porque con tu Pascua has dado la vida al mundo”.

En el 2002, cuando ya el Camino de la Luz (Vía Lucis) se había suficientemente difundido, la Congregación para el Culto Divino lo avaló afirmando que constituía “una óptima pedagogía de la fe”.

Las 14 estaciones del Santo Vía Lucis empiezan con el Domingo de Pascua, día de la Luz que vence las tinieblas de la muerte, y sigue hasta Pentecostés, misterio contemplado en la estación XIV. Más que un camino que se recorre “a pie”, éste de la Luz se recorre con la “memoria”, en cuanto que vamos recordando y meditando los acontecimientos pascuales que se dieron durante los 50 días que separan la mañana de la Pascua de la de Pentecostés. Son acontecimientos inolvidables y de gran valor, como son las apariciones de Jesús a la Magdalena, a los Discípulos de Emaús, a Santo Tomás; así es inolvidable el momento en que Cristo, en la noche de Pascua, otorga el poder de perdonar los pecados etc. etc.

Como pues el Vía Crucis consiste en un “acompañar orante” a Jesús camino al Calvario, el Vía Lucis se ha convertido en acompañar y seguir a Jesús en su camino de gloria.

El sentido último de esta nueva devoción, que se está difundiendo más y más, consiste en una invitación a meditar en la etapa final del paso de Jesús por la tierra y en el Don que Él nos otorgó gracias a su victoria sobre la muerte, a saber el Espíritu Santo, Don de los dones.

Es un camino que se va desarrollando siguiendo los relatos evangélicos para cada hecho que es recordado y meditado. Solo para la última estación, la de Pentecostés, es obvio que se use el texto de los Hechos de los Apóstoles.

Dios quiera que también en las parroquias y comunidades de Costa Rica, pueda difundirse esta devoción tan apropiada, particularmente para el tiempo pascual y para otros momentos litúrgicos en que se haga clara referencia al misterio del triunfo de la Vida y de la Luz sobre la muerte y sus tinieblas.

Last modified on Sábado, 20 Junio 2020 19:25

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