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Una familia unida

Febrero 02, 2022

Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica hacen llamado a que tras el proceso electoral se trabaje por el bien común.

2 de febrero, 2022.

A escasos días de las Elecciones Nacionales, los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica han realizado un nuevo llamado para poner los intereses del país por encima de los intereses particulares.

Una vez que se dé la elección del próximo 6 de febrero, y aún si correspondiera continuar a una segunda ronda para elegir presidente y vicepresidentes, los Obispos llaman a “trabajar por el bien común, a unirnos como país, como una sola familia”.

Según recogen del Catecismo de la Iglesia Católica, en su número 1906, los Obispos enfatizaron la necesidad de comprender el mensaje del Magisterio: “El bien común afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad”.

En un nuevo llamado a votar y apreciar el derecho sagrado del sufragio, los Obispos ponen especial atención a que electores y elegidos, a partir del 6 de febrero, “trabajen por el bien de Costa Rica”.

Así como en días anteriores, y desde los meses de las convenciones que se desarrollan en algunos partidos políticos, los Obispos confían en el fortalecimiento de la democracia, y que a 200 años de vida independiente “se siga madurando en el sistema sobre el cual se han sentado las bases de Costa Rica y el cual es motivo de orgullo en el mundo, por los sólidos valores que lo conforman”.

MENSAJE PARA EL TIEMPO DE ADVIENTO DE LOS OBISPOS DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE COSTA RICA

¡QUIEN CREE, VE CON UNA LUZ QUE ILUMINA TODO! (Cfr. Lumen Fidei, 1)

«Y darás a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados» (San Mateo 1, 21)

El Señor nos regala un momento de gracia, por medio de la Iglesia, al vivir el tiempo de Adviento, con el cual iniciamos un nuevo Año Litúrgico, y nos preparamos para recibir a Aquél que todo lo ilumina y que nos salva de las oscuridades existentes en nuestra vida.

A partir del domingo 28 de noviembre iniciaremos como católicos el tiempo de Adviento, mediante el cual nos preparamos espiritualmente, para celebrar con inmenso gozo, el nacimiento de Jesús, como única Luz que nos salva de toda oscuridad en nuestra vida.

Este es un tiempo para volver la mirada a lo que trasciende más allá de lo que podemos ver. Las dificultades que todavía vivimos por la pandemia que ha golpeado y desnudado la oscuridad de una sociedad que descarta al más débil, al que menos tiene, que ha profundizado las desigualdades y oscurecido el futuro de muchos, nos lleva a proclamar el Evangelio de la Esperanza.

En este tiempo, estamos llamados a hacer brillar las buenas obras para dar gloria a Dios (cfr. Mateo 5, 16); y a que nuestras acciones reflejen los sentimientos de Jesús (cfr. Filipenses 2, 5), con ello podremos llenar de luz la vida entera, que es pasajera, pero que tiene un futuro esperanzador junto al Señor en la eternidad.

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica abogan por tomar con seriedad el rumbo educativo de nuestro país, libre de ideologías. Así lo dieron a conocer este lunes 22 de noviembre en un comunicado sobre el tema, que compartimos a continuación:

Sobre el rumbo de la educación en Costa Rica

En los últimos años, los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica han expuesto su preocupación por el rumbo que está tomando la educación en nuestro país.

Este 25 de marzo la Iglesia celebra la Solemnidad de la Anunciación del Señor, el momento en el que el ángel le anuncia a la Virgen María que será la madre del Redentor. Este contexto anima la celebración del Día de la Vida antes de Nacer, que involucra todos los esfuerzos a favor de la vida y contra todas sus amenazas, especialmente el aborto. Para esta ocasión los obispos del país han dado a conocer un mensaje en el que reiteran su llamado a los fieles, así como una respetuosa exhortación a toda la ciudadanía, "a proteger y amparar, siempre y en toda circunstancia toda vida, desde su concepción hasta su fin natural". Se trata, de  "salvar y proteger las dos vidas, tanto la del niño como la de su madre", pues "nunca el aborto procurado y realizado será un bien social, sino más bien la dramática ocasión del irracional retroceso en una sociedad que se dice civilizada y heredera de aquellos principios indelebles que la forjaron como nación y que están acuñados en su Constitución Política".

A continuación su mensaje íntegro:

 

“Levántate, José…” (Cfr. Mt. 2, 13b)

Mensaje de los obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, con ocasión de la solemnidad de la Anunciación del Señor.

 

Con gran alegría y compromiso pastoral hemos asumido la convocatoria del Santo Padre Francisco del Año dedicado a San José, padre adoptivo de nuestro Señor Jesucristo, esposo castísimo de Santa María Virgen y patrono de la Iglesia Universal. Un año particularmente dedicado a contemplar su persona, vocación y misión, inserta en el plan eterno de la salvación humana.

Contemplar a San José en la solemnidad de la Anunciación del Señor y, por tanto, del misterio de su Encarnación, de hacerse hombre en el vientre purísimo de su bienaventurada Madre, es contemplar el designio eterno del Padre, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cfr. I Tim. 2,4), y ver en San José un vivo ejemplo de colaboración en la obra de Dios.

Una vez más deseamos, en el marco de este designio amoroso, manifestar y proclamar la grandeza del ser humano, hombre y mujer, creado a imagen y semejanza de Dios (cfr. Gen. 1, 27). Tanto más, que Dios se hizo hombre (cfr. Jn. 1,14), asumiendo plenamente nuestra condición, menos en el pecado, pues, «Él que es “imagen de Dios invisible” (Col. 1,15), es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado» (G.S. 22), entrando en nuestra historia en el seno de una familia, abrazado, amado y formado por una madre y un padre.

Cristo, el Señor, por obra del Espíritu Santo recibió su humanidad de su bendita Madre, unida en matrimonio con el bienaventurado José, cuya integridad virtudes y obediencia hicieron que fuera considerado justo (cfr. Mt. 1, 19), y que recibiera de Dios Padre la irrenunciable misión de amparar, proteger, custodiar y formar a su santísimo Hijo, nuestro Salvador. De ellos, unido siempre a su Padre Dios, Jesucristo recibió, cual imborrable sello, la formación que imprimiera la vida y la fe que experimentó en el Hogar de Nazaret.

Esta irrenunciable misión que, a lo largo de toda su vida, realizaron José y María, resplandeció sobremanera cuando les tocó enfrentarse a aquel soberbio poder que pretendía destruir la vida de Jesús en su más vulnerable infancia. San José responde a Herodes obedeciendo al designio de Dios, quien le habló en sueños (cfr. Mt. 1, 20-21), «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto» (Mt. 2, 13b-14).

También, a nosotros creyentes, y a toda persona de buena voluntad, en este momento de la historia, el Señor Dios nos invita a colaborar en sus designios de amor y de vida, proclamando con toda fuerza el Evangelio de la Vida, en nuestro contexto cultural, social y mediático. Máxime cuando, por nuestra misma racionalidad, podemos reconocer el derecho inviolable a la vida, fundamento del derecho natural y anterior a todo derecho positivo.

Con una carta a la comunidad educativa nacional, la Comisión Nacional de Cultura y Educación de la Conferencia Episcopal de Costa Rica anima el diálogo en este ámbito, a pesar de las incertidumbres que genera el ambiente de la pandemia. Se trata, afirman, de mantener un positivo diálogo que nos anime a todos los implicados en el campo de la educación, que nos motive a servir de la mejor manera y nos impulse a aportar lo mejor de nosotros para favorecer la educación de nuestros niños y jóvenes.

 

A continuación el texto íntegro de la carta, dada a conocer hoy:

Conferencia Episcopal de Costa Rica

COMISIÓN NACIONAL DE CULTURA Y EDUCACIÓN

 

 Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan,

porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos » Lc 18,16

 

A LA COMUNIDAD EDUCATIVA NACIONAL

 

 La alegría de servir en el campo educativo rebose en ustedes.

 Sentimos, con el Señor, la alegría, por experimentar de nuevo la cercanía de los niños, niñas y jóvenes al inicio de este periodo lectivo que es, de nuevo, presencial, o al menos semipresencial. Poder continuar la tarea educativa con mayores garantías, por el beneficio que ello supone para los niños, jóvenes y sus familias es, sin duda, expresión de la benevolencia de Dios que suscita lo mejor entre nosotros.

Queremos, en este momento tan particular, por las incertidumbres que también genera el ambiente de pandemia en el que nos encontramos, dirigirnos a ustedes para mantener un positivo diálogo que nos anime a todos los implicados en el campo de la educación, que nos motive a servir de la mejor manera y nos impulse a aportar lo mejor de nosotros para favorecer la educación de nuestros niños y jóvenes.

 

  1. GESTAR UNA NUEVA RELACIONALIDAD DESDE EL RECONOCIMIENTO DE LA FRATERNIDAD Y LA AMISTAD SOCIAL

 

Acogemos así la invitación del Papa Francisco en su última encíclica Fratelli Tutti: una fraternidad abierta, que permite reconocer, valorar y amar a cada persona más allá de la cercanía física, más allá del lugar del universo donde haya nacido o donde habite Ft 1.  El amor implica… inclinarse hacia el otro considerándolo valioso, digno, grato y bello, más allá de las apariencias físicas o morales. El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos. Ft 94

En nuestra tarea educativa, en los encuentros familiares, en el encuentro con los educadores, el encuentro presencial estos días con los niños y jóvenes, en la implicación de toda la comunidad educativa, sentimos esa corriente fraterna y la acrecentamos con nuestra disponibilidad para cultivarla. Estamos lanzando también, con ello, la apertura a nuestra sociedad para hacerla más habitable desde una amistad que nos envuelve a todos en ese mismo compromiso.

 

  1. EL QUEHACER EDUCATIVO DESDE LA PERSPECTIVA DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL QUE PROPONE EL PAPA FRANCISCO

 

Tal como nos lo ha recordado recientemente el Papa Francisco, educar es un acto de esperanza.  Es necesario, por tanto, promover los mejores esfuerzos y la participación de todos para que se desarrolle de forma plena.

Acojamos la invitación del Papa a unirnos al Pacto Global sobre la Educación, un pacto para generar cambios a escala planetaria, para que la educación sea creadora de fraternidad, paz y justicia. Una necesidad aún más urgente en la situación que vivimos.

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