“Los empleados públicos no son responsables de la crisis fiscal”

Albino Vargas, Asociación Nacional de Empleados Públicos, ANEP

“No es cierto que los empleados públicos sean los responsables del déficit fiscal, hay cómo demostrarlo y como desmentirlo, el principal disparador es el pago diario de los intereses de la deuda pública”. Así de tajante es Albino Vargas, la cara más visible del sindicalismo en nuestro país. Esa es, de hecho, su razón principal para oponerse a centrar la discusión en temas como empleo público y convenciones colectivas en un eventual plan fiscal.

Laura Ávila Chacón

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

¿Cuáles son los grandes retos del nuevo gobierno desde el punto de vista sindical?

Desde la perspectiva sindical nosotros apuntamos a que el problema número uno de la sociedad costarricense es el crecimiento de la desigualdad, se está volviendo sistemática y cada vez sentimos que hay más costarricenses que están excluidos de los beneficios del crecimiento económico y hay otro gran grupo de costarricenses que tienen miedo de quedar excluidos de los beneficios de ese crecimiento y que se sienten viajando en ruta hacia la pobreza. Una gran parte de la población de este país no tiene ninguna certeza sobre su futuro. Nosotros creemos que ese es el problema matriz que a su vez alimenta otros problemas.

¿A qué otros problemas se refiere?

La corrupción pública y privado con ropaje legal o sin él, la violencia en todas sus manifestaciones; criminal, económica, doméstica, contra la mujer y hasta laboral. Otro es la penetración del narcotráfico, lo que llamamos nosotros por arriba y por debajo de la sociedad. En ese escenario emerge el tema fiscal, nosotros como sindicatos no le agregamos ni gravedad ni magnitud al déficit, por su peligro si no se resuelve, va a afectar a los costarricenses que ni siquiera han nacido. Por eso nosotros abogados por un gran diálogo social, político que incluya sectores empresariales, coopertativos, solidaristas y sindicalistas para encontrar una solución integral a este grave problema.

¿Cómo describiría la magnitud del problema fiscal?

Nosotros creemos que no hay paquete fiscal de impuestos que alcance con la magnitud del pago diario de intereses de la deuda pública o del volumen total de la deuda pública.  Desde que don Carlos Alvarado Quesada se convirtió en Presidente de la República a partir del 8 de mayo, en la primera hora de su mandato ya había que cancelar 146 millones de intereses de  la deuda, en la segunda hora igual y al término de su primer día, es decir de las primeras 24 horas había que pagar 3.500 millones de colones más, conservadoramente hablando, de la deuda pública. Es decir, el endeudamiento público es de una magnitud y los intereses de la deuda son de tal magnitud que reitero, no hay paquete fiscal que lo sostenga. Hay que poner en mesa la magnitud de este problema como también hay que poner en mesa la magnitud de la evasión fiscal y las exoneraciones en todas sus manifestaciones que suman más o menos de 8,5 puntos  del  Producto Interno Bruto.

¿Cuáles exoneraciones  le parecen inapropiadas?

Hay de todo tipo, productos de lujo, asuntos suntuarios, productos agropecuarios, insumos para producir materiales de todo tipo. Nosotros no estamos diciendo que se eliminen todas, pues en una mesa de diálogo usted puede pellizcar. Por ejemplo,  hay una que nadie quiere tocar y son las zonas francas, entonces imagínese que hay un amplio abanico de opciones para trabajar el tema fiscal o el déficit fiscal en medio de un gran acuerdo nacional. El gobierno anterior y el gobierno actual nos dicen que ya no hay el tiempo, que van a venir los calificadores de riesgo y van a decir que Costa Rica se porta mal con relación a su problema fiscal, entonces les dicen que les van a bajar su calificación por riesgo, que los inversores van a dejar de venir o van a  subir las tasas de interés. Entonces, se dice que se debe aprobar con urgencia un proyecto de contingencia fiscal. Es cierto requerimos un plan de contingencia fiscal por el lado de la progresividad tributaria es decir, que aporten más los que pueden aportar más, ahí usted puede trabajar  o grabar las importaciones, usted puede considerar una tasa transitoria por cierto tiempo a las transacciones financiero-bancarias después de cierto monto para arriba, por ejemplo a partir de 10 mil dólares, el año pasado hubo 5.6 puntos de producto interno bruto que se movieron en transacciones financiero-bancarias digitales, en ese plan de contigencia fiscal usted puede pasar solo las rentas de capital para que el pueblo vea que es por los de arriba que empieza el ajuste, usted puede gravar un poco una tasa transitoria al patrimonio, que lo hizo una vez en nuestra historia don José Figueres, usted puede también trabajar todo lo que tiene que ver con el gasto superfluo y usted podría aprobar dos o tres leyes urgentísimas para hacer más duro el fraude fiscal.

En la mesa de diálogo, ¿están dispuestos a hablar temas como recorte al gasto, beneficios y convenciones colectivas?

Si usted acepta dialogar con otros tiene que poner todo en mesa. Usted no tiene que decir de esto no, o de esto sí. Quisiéramos llevar a esa mesa de diálogo nuestras contrapartes, por ejemplo, las realidades del empleo público que no se han podido decir. Siempre hemos criticado que en el tema del empleo público ha habido en los últimos tiempos una gigantesca campaña de agresión psicológica y de terrorismo ideológico. Hay 14 sistemas de empleo público en este país y hay compañeros empleados públicos que están en el salario mínimo o por debajo. En una mesa de diálogo se sorprendería ver que los hay en el sector salud, misceláneos, el canal de televisión estatal y que el tema de las convenciones colectivas es una de las más grandes tergiversaciones propagandísticas de los últimos tiempos que no está en la zona del déficit. 

¿Entonces para usted el déficit fiscal no obedece de ningún modo a los salarios y beneficios de los empleados públicos?

Hay cómo demostrarlo y como desmentirlo, hoy en día el mayor disparador del gasto público es el pago diario de los intereses de la deuda pública, ese es el disparador. Usted coge el salario del policía, del maestro, oficinista y técnicos del gobierno central y no encuentra los privilegios, esa afirmación yo quiero que me la demuestren en una mesa de diálogo. Si hay excesos en el empleo público se deben discutir, y los debe haber, pero en todo caso, en las magnitudes que se ha querido hacer ver no son el principal detonante del déficit fiscal.

¿Adónde apuntaría entonces?

Urge una reforma del Estado, urge resolver duplicidades institucionales, urge resolver las dictaduras de los mandos medios que se aprovecharon de sus puestos y se convirtieron en feudos, urge resolver el problema de licitaciones y concesiones donde hay una fiesta de recursos públicos tomados por intereses privados.  En los concejos también hay mucha tela que cortar, nosotros no nos cerramos a discutir, yo mismo he dicho que el sistema del Servicio Civil se convirtió en una lluvia de anualidades y que en muchas oficinas públicas al servidor excelente, el que destaca, muchas veces se convierte en una amenaza para los que están en zona de confort, todo eso lo queremos discutir y todo lo que tenga que ver con empleo público, pero no se vale discutirlo primero al calor de un tema fiscal, y discutirlo sin puntualizar caso por caso, situación por situación, no tenemos miedo a eso. En los últimos tiempos se ha dicho que los empleados públicos ganan el doble de los que trabajan en el sector privado y que los empleados públicos tienen convenciones colectivas y que todos son vagabundos, corruptos y para peores tienen sindicatos, esa ha sido la matriz que se ha vendido.  

¿Qué opinión le merece el sistema de recaudación?

Tenemos que mejorar los mecanismos recaudatorios, por ejemplo fortalecer la policía fiscal. La gran pregunta es qué hacemos con la deuda, ¿no sería conveniente hablar de la deuda?, ¿a quien se le debe?, ¿quienes son nuestros acreedores?, ¿cuánto es deuda nacional, cuánto es deuda internacional? ¿No se puede diferir el pago de intereses, no se puede refundir, no se pueden reestructurar plazos, condiciones de pago de intereses o bien cuál se podría condonar?  Yo creo que a este volumen del pago de intereses de la deuda no habrá paquete fiscal que alcance. Me sorprendió don Helio Fallas que dijo que incluso este paquete fiscal no va alcanzar, que en poco tiempo estaremos pidiendo otro y claro, si no hablamos de la deuda o del pago de intereses de la deuda, estamos perdidos.

¿Aparejado a la contención del gasto?

Puntualicemos, ¿queremos contención del gasto en las cárceles?, no se. ¿Queremos contención del gasto en seguridad ciudadana?, no se. ¿Queremos contención del gasto en la atención de los chiquitos que van a las guarderías de los Cencinai?, no se. ¿Queremos contención del gasto en los niños y adolescentes vulnerables del Patronato Nacional de la Infancia?, no se. Por el contrario, ocupamos una reforma del Estado, además debemos reformar el régimen licitatorio. En eso la empresa privada tiene mucha responsabilidad, en revisar su papel en el gasto público. No es un tema de discutir cuantas anualidades recibe fulano o pluses recibe sutano, que sin duda es parte de la discusión, pero no es la discusión.

¿Qué actitud ofrecen ustedes como sindicalistas al gobierno? 

Propuestas, muchas propuestas. Hemos estudiado por mucho tiempo la realidad de este país. Yo soy un sindicalista que defiendo mucho la doctrina social de la Iglesia y defiendo mucho el mensaje del Papa Francisco y he entendido que la doctrina social plantea que hay que hacer algo en sociedades tan desiguales y Costa Rica va por ese sendero.Y un gobierno como este, tiene que estar dispuesto a dialogar.

¿Me puede decir algunas de esas propuestas sindicales?

Regular los intereses de usura de las tarjetas de crédito, crear una especie de fondo social de ayuda solidaria a personas altamente endeudadas que no tienen liquidez salarial y que perdieron esa liquidez, no por irresponsabilidad, sino porque los ahogó el sistema económico, creemos que se debe implantar la renta global o universal con urgencia para que todas las rentas de las personas se sumen y sobre eso se tase, creemos que urge un impuesto transitorio a las transacciones financiero-bancarias después de cierto monto, urge un impuesto transitorio al patrimonio de las grandes fortunas, creemos que es urgente dos o tres nuevas leyes para sancionar con más fuerza el robo de impuestos, creemos que es necesario una ley general de salario de la alta cúpula política del Estado para dar el ejemplo, también deben  ser regulados los de las superintendencias y gerencias bancarias. Creemos que en la evaluación del desempeño público debe participar la ciudadanía usuaria de los servicios, si yo estoy en ventanilla y cada vez que usted pide atención yo no le sonrío, no le atiendo bien, usted debería tener el derecho de decir que usted, servidor público, me está tratando muy mal. Considero además que se debe reformar el sistema del Servicio Civil para resaltar la excelencia, no la calificación e introducir los incentivos por productividad, por cumplimiento de objetivos y metas.

Hay conciencia entre los sindicatos de las consecuencias que podrían traer una crisis económica especialmente para los más pobres del país?

Terrible, estoy asustado. Me aterroriza que estamos ya transitando el camino de Grecia. Y en el transitar del camino de Grecia todo el mundo se va, los pobres de los más pobres son los que sufrirían más, pero también la micro, pequeñas y medianas empresas van a sufrir así como los sectores económicamente poderosos, que han ganado mucho con las políticas macroeconómicas de los últimos gobiernos. Aquí la crisis fiscal es de tan magnitud, que no creo que el sistema de partidos la pueda resolver por sí sola, pues deben estar involucrados los principales sectores sociales, productivos y representativos de la sociedad y nosotros queremos apostar de ello. 

“Ojalá que Carlos Alvarado sea un Jefe de Gobierno y no un Jefe de Estado simplemente”

Juan Carlos Hidalgo, experto en políticas públicas para América Latina del Instituto Cato con sede en Washington DC, afirma que no hay otro reto más importante para el nuevo gobierno que la crisis fiscal, y asegura que lo fundamental para enfrentarlo es que Carlos Alvarado se arrolle las mangas, tome decisiones y se involucre de lleno en la ejecución de proyectos y políticas públicas, por encima del cuido del protocolo, los discursos, la imagen y los viajes.

 

Laura Ávila Chacón

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

¿Cuáles son los grandes retos que enfrenta el nuevo Presidente Carlos Alvarado?

Desde el punto de vista económico es el tema fiscal, la gran crisis fiscal que tenemos encima con un déficit proyectado para este 2018 del 7.1% de Producto Interno Bruto (PIB), que básicamente da un espacio de poco más de un año para elaborar algún tipo de propuesta. De lo contrario Costa Rica podía entrar en una crisis económica en un año y medio más o menos. Es el más urgente por el comportamiento de las finanzas en materia del gasto. Los grandes disparadores del gasto público, que son las transferencias, los salarios y las remuneraciones del sector público, necesitan ser  debidamente confrontadas y hasta el momento no se ha planteado eso, así que desde el punto de vista económico es el tema fiscal el reto más grande.

¿Existe algún otro asunto que tenga ese carácter de emergencia?

El desempleo. Tenemos un desempleo alto que ha rondado el 10% en la última década, y es un desempleo estructural, porque parece que hay causas que requieren reformas importantes para reducirlo. Mi preocupación es que el país se está acostumbrando a un alto nivel de desempleo y eso no debería ser así, luego el otro tema es el de las pensiones, es algo que no se discutió en la campaña, pero que es un gran tema. Si queremos evitar que el fondo de invalidez vejez y muerte quiebre, las reformas que se deben implementar deben hacerse en este cuatrienio, pero lamentablemente esto no se ha discutido. Creo que estos son los grandes temas que deben enfocarse ya. 

En el ámbito político ¿Cuál es el mayor desafío?

La incapacidad que ha mostrado la Asamblea Legislativa para lograr grandes acuerdos en temas sustanciales. Tenemos una Asamblea que va a apuntar a cuatro grandes fracciones legislativas, como lo son Liberación Nacional, Acción Ciudadana, Unidad Social Cristiana y Restauración Nacional. Y poner de acuerdo a estas fracciones será muy complicado, principalmente con lo que parece va hacer una actitud revanchista por parte de Liberación Nacional. 

Habrá que ver qué tanto poder o influencia tiene sobre la fracción de Restauración Nacional, pero si esos dos grupos se unen, como lo hicieron en la campaña, llegarían a tener 31 diputados, esto es, una mayoría en contra del Presidente.

¿Considera que la conformación del gabinete de gobierno es la idónea para responder a esos retos?

Ciertamente don Carlos Alvarado ha reunido un gabinete de altos quilates, las personas que están ahí cuentan con una carrera que ha sido probada en diversos ámbitos, cuentan con credenciales, la mayoría de ellos, para ejercer sus cargos, algunos me tranquilizan como Rodrigo Cubero en el Banco Central y Rocío Aguilar en Hacienda, otros no en absoluto como el Ministro de Agricultura, pero por lo general es gente que no tiene cuestionamientos, es gente que conoce sus campos. 

Se ha hablado que el Ministro de Educación no conoce mayor cosa sobre educación, pero habrá que ver, caras vemos corazones no sabemos, yo me he abstenido de comentar sobre el gabinete en sí, porque prefiero ver las políticas, al final de cuentas ya tuvimos la experiencia de Kennedy en Estados Unidos con su gabinete  “de que eran los mejores y los más inteligentes” y terminaron metiéndo a Estados Unidos en la guerra de Vietnan. Por eso prefiero guiarme por las políticas  y no por las caras.

¿Ve sostenible en el tiempo ese gobierno multipartidista?

Esa es la gran duda, yo creo que hay incentivos por parte de todos los involucrados para que esto funcione, al Presidente electo le conviene que funcione. Yo no creo que el Presidente esté en una posición de buscar que las cosas salgan mal y tampoco creo yo que la gente del PUSC va a estar en una posición de querer conflictividad, talvez se está achacando mucho la participación de don Rodolfo Piza a una capacidad moderadora sobre los instintos del PAC, principalmente en materia económica, pero yo no soy tan optimista en ese sentido, yo siento que al final de cuentas una vez que empiece este gobierno la gente del PUSC se va a poner la camiseta, va a defender las políticas de gobierno y dudo mucho que estas tensiones que mucha gente predice, o que podrían surgir, se lleguen a dar.

Todo gobernante siempre tiene buenas intenciones ¿Pero hasta donde son suficientes en una país que se ha calificado de ingobernable?

Yo no creo que tengamos un país ingobernable, lo que tenemos es un país donde a los presidentes les ha faltado coraje y valor para tomar grandes decisiones. Existen múltiples herramientas a disposición del Presidente para salir adelante en la toma de decisiones. El problema, siento yo, es que los últimos han estado más interesados en el aspecto ceremonial del cargo, en dar discursos, las giras en el exterior, participar en cumbres, y no les ha interesado arrollarse las mangas, tomar decisiones e involucrarse de lleno en la ejecución de proyectos y políticas, ojalá que Carlos Alvarado sea un Jefe de Gobierno y no un Jefe de Estado simplemente, yo creo que existen las herramientas para que el Presidente se haga sentir, y ese cuento de que Costa Rica es ingobernable es simplemente una excusa para justificar el fracaso en tomar grandes decisiones.

¿Qué tipo de políticas públicas en el ámbito social es necesario promover?

El gran reto de la política social del gobierno es romper con el ciclo de dependencia que crea el asistencialismo. Esa es la gran tragedia que hemos experimentado en Costa Rica, creemos que la solución al problema de la pobreza parte de más ayudas o nuevos programas antipobreza, nosotros tenemos 45 programas antipobreza en Costa Rica, con una tasa que no ha variado mayormente en 20 años, el énfasis de la política social de gobierno debe ser generar empleo, porque solo el empleo y el crecimiento económico pueden prometer reducir de una manera permanente y significativa la pobreza.

¿Y los rezagos en infraestructura junto al deterioro de la seguridad?

Pues claro, esos son también grandes temas. En infraestructura basta ver en los rankins del Foro Económico Mundial la posición de Costa Rica: aparecemos entre los peores países en infraestructura, principalmente en carreteras y en cuanto al tema de inseguridad, terminamos el 2017 como el año más violento en la historia, y el 2017 superó al 2016 que era el más violento, que a su vez había superado el 2015, que en ese momento era el más violento, o sea, tenemos una oleada de violencia y las autoridades han probado ser totalmente incompetentes para lidiar con él, y han sido incapaces de brindar soluciones a este problema.

¿Cuál considera que debe ser el papel de actores sociales como la Iglesia Católica en este momento de la historia del país?

Soy un firme creyente de la separación de la Iglesia y el Estado, vivimos una elección traumatizante en donde el debate se polarizó a raíz de una decisión inoportuna de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por el momento en que fue anunciada. Creo que el rol de la Iglesia debería ser ayudar a sanar estas heridas que se abrieron en el periodo electoral, allanando el camino para que tengamos un artículo 75 que contemple la recta separación entre la Iglesia y el Estado.

 

“Todos debemos ser promotores vocacionales”

“Todos debemos ser promotores vocacionales”

 

Danny Solano Gómez

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Este domingo tiene un doble sentido para el Pbro. Minor  Rivera, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral Vocacional de la Conferencia Episcopal, pues se trata de un momento para recordar al Buen Pastor que da la vida por las ovejas y, además, un día especial para orar por las vocaciones e impulsar los esfuerzos en este campo. 

 

¿Cuáles son los objetivos de la Comisión Nacional de Vocaciones?

El fin de la comisión es motivar, incentivar e impulsar la Pastoral Vocacional desde todos los frentes en todo el país. No se trata de que todo se haga igual en las diócesis y parroquias, sino de seguir criterios comunes y crear una cultura vocacional. Actualmente la Comisión busca que todos los bautizados de Costa Rica asuman su responsabilidad de cara a la Pastoral Vocacional. Es decir, que pidan a Dios por todas las vocaciones, no solo sacerdotales y religiosas, sino también por las vidas laicales entregadas a Dios con amor y por los matrimonios, así como a ayudar a desarrollar los procesos vocacionales. Es muy importante que todos seamos promotores vocacionales. La primera promoción es orar a Dios fervientemente por las vocaciones.

 

¿Qué iniciativas se están llevando a cabo?

Apostamos por la formación. Establecimos el Curso Básico de Pastoral Vocacional y capacitamos a más de 450 agentes, coordinadores, líderes, animadores parroquiales de Pastoral Vocacional de todo el país. El curso también se impartió a sacerdotes y religiosas.

La idea es conformar grupos específicos en las parroquias que se dediquen a promover las vocaciones. Todos somos llamados por Dios, todos llamamos. La Pastoral Vocacional no puede ser un pequeño grupo de personas que llaman solo a algunos para que sean sacerdotes, tiene que ser la iglesia toda que llama a todos para comprometerse con Dios de alguna manera. Una segunda tarea es establecer lazos más fuertes con el Seminario. Nos acercamos a los seminaristas que hacen Pastoral Vocacional en las diócesis, los hemos escuchado y ellos nos han escuchado, hemos conocido cómo fueron sus procesos, qué les faltó, entre otras cosas. Dimos el curso básico a 45 seminaristas y la idea es dárselo a todos para que se conviertan en promotores vocacionales en sus diócesis. Entre junio y setiembre de este año la idea es hacer los cursos por vicarías en las diócesis, para llegar a 500 personas formadas y que se vuelvan replicadores. 

 

¿Qué otros proyectos están desarrollando?

Este Domingo del Buen Pastor se empieza a vender un disco compuesto por los muchachos del Seminario junto con la comisión, contiene cantos vacacionales y de otra índole. Se hicieron mil copias. También este año se va a imprimir un libro para el Curso Básico de Pastoral Vocacional. A futuro se quiere desarrollar una aplicación para celular con todos estos recursos y otros, como videos, mensajes y fotografías. La idea es que llegue a más personas y sea gratuito. También esperamos organizar para el 2019 el Congreso Nacional de Pastoral Vocacional. Queremos que sea un momento fuerte de reflexión pastoral vocacional en el país y que se conozcan los esfuerzos que hemos venido realizando. Amadeo Cencini, experto en Pastoral Vocacional y a quien nos gustaría tener en el Congreso, dice que si lográramos concientizar a la gente de su vocación, en primer lugar a la vida y en segundo a una vocación específica en la vida cristiana, nosotros lograríamos llegar al mundo.

 

¿Qué resultados han obtenido de todos estos esfuerzos?

En primer lugar, la gente ha respondido donde hemos hecho los procesos de formación. Las diócesis han enviado a los laicos. Otro punto es la cohesión de la Comisión y la implementación de un gran plan de trabajo de cinco años (2017-2021), que tiene un itinerario con objetivos y metas definidos. Un tercer logro es el Encuentro Nacional de Pastoral Vocacional, donde llegaron 62 agentes, un momento de oración y reflexión en la Escuela Social Juan XXIII durante dos días.

 

Sobre la crisis de vocaciones, ¿Cómo promoverlas en diócesis como Tilarán-Liberia, Limón o Puntarenas, donde hay una importante necesidad de sacerdotes?

El problema de la crisis de vocaciones es para todas las diócesis. Aunque la Arquidiócesis pueda tener más seminaristas si comparamos su tamaño y sus necesidades nos damos cuenta que también hacen falta. Cencini dice que no es tanto la crisis de los jóvenes como la crisis de los que llaman, nosotros los sacerdotes y la iglesia en general. Para ilustrar, hemos delegado la tarea de llamar a algunas personas, por ejemplo, el obispo nombra a un sacerdote para que llame, pero toda la iglesia debe sentirse comprometida a llamar. Los consagrados tenemos que, con nuestro testimonio, convertirnos en personas que llaman, al estilo de Jesús que atrae. No es llamado de convencer, de amarrar, sino como hace Jesús, con un llamado de amor. También apostar solo por la vida consagrada como vocación le ha hecho mucho daño a la Iglesia, porque necesitamos de todo, sacerdotes y religiosos, y también requerimos matrimonios santos y gente comprometida. Si lo vemos también hay una crisis en la vocación matrimonial y la estructura familiar. 

 

¿Qué tanto dificultan los cambios sociales y culturales a que más personas opten por el sacerdocio y la vida consagrada?

Los cambios también pueden jugar a favor. La misma cultura actual, tan atacada y que lógicamente yo no la voy a avalar ni a promover, es una cultura que puede jugar a nuestro favor, porque una cultura tan individualista, tan violenta y tan consumista provoca que muchas personas se den cuenta que eso no vale la pena, que en cambio lo eterno, lo estable y lo que viene de Dios sí vale la pena. Para mí la cultura es ambivalente, nos puede afectar pero también nos puede ayudar porque purifica la vocación. La cultura vocacional que queremos promover tiene que ver con primero ser consciente de que estoy vivo y tengo una misión. De hecho el Papa Francisco no dice “tengo una misión”, sino “soy una misión, mi vida es una misión”, que anuncia, que da vida, que da optimismo, esperanza… 

 

“La corrupción política no es distinta de la cotidiana y ciudadana ya existente”

 

“La corrupción política no es distinta de la cotidiana y ciudadana ya existente”

 

La crisis que atraviesa el Poder Judicial por el supuesto tráfico de influencias alrededor del cemento chino evidencia la entronización de intereses de índole personal, electoral, económico y otros, que son nocivos y que corroen la ética que se persigue del bien común, la justicia y la legitimidad.  

De esta manera, se refiere el politólogo Dr. Gustavo Araya a la situación que ha ocupado la agenda noticiosa de las últimas semanas. El analista recuerda que la corrupción política no es distinta de la corrupción cotidiana y ciudadana existente en el país.


Laura Ávila Chacón

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Ante los acontecimientos en el Poder Judicial, ¿Estamos frente a la mayor crisis vivida en las últimas décadas en este poder de la República?

En efecto, probablemente nos encontremos en la mayor y más extendida crisis, al menos de las tres últimas décadas. Ello cuando a lo sumo se había estado en situaciones críticas, con casos de parcialidad (Di Leoni), acoso sexual (Óscar González Camacho) y luego de situaciones extremas como el secuestro que se diera a principios de los años 90. 

 

¿Se trata de una crisis de funcionarios específicos o del Poder Judicial como un todo? 

Ambas. Se trata de elementos de carácter personal (en su mayoría) en los que se traslucen intereses distintos a los democráticos y a los valores de capital social, pero también se trata de factores de orden estructural, que evidencian deficiencias en las formas de elección de magistrados y fiscales, como también en sistemas de pesos y contrapesos internos como auditoría y control independiente, transparencia y seguimiento, que institucionalmente pudieron haber evitado o prevenido que esto sucediera.

 

¿Qué ha quedado al desnudo sobre la ética en la función pública al calor de este escándalo de tráfico de influencias?

Ha quedado en evidencia que es posible la entronización de intereses de índole personal, electoral, económica y otras que son absolutamente humanas, pero nocivas y que corroen la ética que se persigue del bien común, la justicia y la legitimidad. 

 

¿Cómo afecta la pérdida de confianza en el Poder Judicial la institucionalidad democrática en nuestro país?

Absolutamente. El centro del asunto no está en ver si afecta o no la confianza en el Poder Judicial, sino cuánto y dónde. El gravísimo problema es que ello no depende en exclusiva de lo que suceda en el propio Poder Judicial sino que estará en relación con lo que hagan otros actores como la Comisión Legislativa. En la medida en que se perciba que hubo un mal trabajo (lo cual ya está siendo evidente por parte de dicha comisión), así como en los resultados (especialmente en lo relativo a establecer responsabilidades y “penas”) cuando se vayan a dar las consecuencias estas -es de esperar- que no cumplirán con las expectativas sociales o populares, atizadas por intereses político-electorales que también estarán enturbiando el proceso final. No es difícil adelantar que sea lo que sea resulte de la Comisión Legislativa sea percibido como impunidad. Y por otra parte, lo que resulte del Poder Judicial deberá ser contundente: separaciones y además un juicio y penas ejemplarizantes, de lo contrario también habrá consecuencias en la reputación e imagen del Poder Judicial.

 

 ¿Le parecen suficientes las medidas de la Corte Suprema de Justicia para restablecer la credibilidad en este poder de la República?

Es aún temprano para señalarlo. Todavía, creo, está en proceso. 

 

La actitud de la nueva fiscal general, ¿le parece adecuada, prudente, o viable?

Es la esperada, de momento. Todavía es temprano para poder hacer un juicio al respecto.

 

¿Qué valoración hace del trabajo de la Comisión Legislativa que investiga el caso? 

La Comisión es notorio que está conducida por intereses muy diversos, pero especialmente electorales. Se ha centrado más en establecer “relaciones” y hasta muy tardíamente “tráfico de influencias”. Su desempeño ha sido muy pobre, con excepciones. 

 

¿De qué modo podría afectar este escándalo la agenda de la campaña y el resultado mismo de los próximo comicios electorales?

Es notorio que está pensado y abordado el caso desde esa lógica, en algunos sectores. Muy temprano aún para poder tratar de contar con un juicio acerca de cómo afectará los comicios.

 

¿Qué análisis hace del papel de los medios de comunicación en este escándalo, los tradicionales y los nuevos, basados en plataformas como las redes sociales?

Muy variado. Va desde el hecho que algunos se han lanzado incluso sin reglas básicas de pruebas o balance, hasta los que si lo han hecho. Otros que han mostrado intermitencia en el abordaje del tema, otros que llegaron “tarde”. Sin duda ha obligado a quienes siguen el tema diversifiquen aún más las fuentes a partir de las cuales tomar elementos para configurar su criterio. Debe destacarse el papel que han venido a cumplir nuevos medios, especialmente el caso del periodista Diego Delfino como un decodificador y “curador” de la información. 

 

¿Cuánto pierde la clase política con un escándalo como este? 

Aún es difícil saberlo, a nivel cuantitativo y es relativo en cuanto a las responsabilidades y señalamientos que se hagan. A nivel cualitativo, probablemente el mayor golpe desde el deterioro que ha venido sufriendo en los últimos años. Hay que sumarlo a procesos anteriores como los señalamientos de corrupción durante la administración anterior, las renuncias de candidatos en época electoral, la afectación con el incumplimiento de la promesa de cambio de la presente administración, entre otros. 

 

El ciudadano costarricense frente a la corrupción política ¿cómo siente su reacción, qué puede hacer ante un mal que parece no acabar?

Es muy variado. Es preocupante el bajo o nulo nivel de información con que cuenta y con el que aborda el tema, este como cualquiera otro. La corrupción política no es distinta de la corrupción cotidiana y ciudadana ya existente. El abuso de los servicios públicos, las acciones para evitar filas, el no pago de impuestos, enganches salariales, irrespeto a leyes de tránsito, falsificación de documentos y presuntas incapacidades, y demás nos configuran en una sociedad que exige de los políticos aquello que ni la misma sociedad puede cumplir. ¿Qué pretende la ciudadanía acabar si vive permanentemente en una cultura que premia y privilegia la corrupción poca, media y alta?

“El nuevo obispo ha de ser pastor y amigo”

 

“El nuevo obispo ha de ser pastor y amigo”

 

Una vez que su renuncia se haga efectiva con el nombramiento de un nuevo obispo para Alajuela, Monseñor se quedará en el país para dar servicio como capellán de las religiosas Agustinas Recoletas.


Sofía Solano G.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

El Obispo de la Diócesis de Alajuela, Mons. Ángel SanCasimiro llega al final del cumplimiento de la misión episcopal activa que el Señor le encargó; y se prepara “para iniciar una nueva forma de servir a la Iglesia”. 

Una vez que el Papa Francisco acepte su renuncia, se quedará en Costa Rica, pues los 51 años que tiene de vivir en el país lo han marcado.

“Ciertamente no he cambiado el acento, pero mi corazón sí palpita con ritmo costarricense”, expresó, sin olvidar que nació en España en 1942 y tras haber llegado a los 75 años de edad, según lo establece el Código de Derecho Canónico de 1983, presentó la renuncia a su gobierno pastoral el pasado 16 de setiembre.

“Es estar en lo que llamamos ser un obispo emérito, donde ya no tienes la responsabilidad directa de una diócesis, pero sí el gusto y hasta cierto punto, la obligación de seguir viviendo tu ministerio en actitud de servicio a la Iglesia”, relató Monseñor.

Se quedará en el país para dar servicio como capellán de las religiosas Agustinas Recoletas, misma donde a los 10 años de edad inició su vida espiritual. A esta Orden regresará “porque es la que me ha dado en la vida todo lo que yo he podido dar a la Iglesia”, dijo, en agradecimiento de los 22 años que tiene de ser obispo.

Dispuesto a prestar sus servicios donde las parroquias lo requieran y donde pidan su servicio, Monseñor recordó cómo Dios puso la vocación sacerdotal en su corazón.

 

¿Cómo escuchó por primera vez el llamado de Dios a la vida sacerdotal?

En el año 1952, los niños terminaban sus estudios en los seminarios menores, después venían los estudios propiamente eclesiásticos. Lógicamente entraban muchos niños, al cabo de 12 años eso se iba depurando. Cuando ingresé en la Orden de Agustinos Recoletos, en 1952, entramos 121 niños, pero llegamos al sacerdocio 18. Esto implica que durante esos 12 o 13 años de estudio, uno va discerniendo si es Dios quien te llama por ese camino o realmente no es ese camino por el que Dios te quiere.

 

¿Qué significado tiene el servicio como obispo?

Apropiado de una frase de San Agustín, ´con vosotros soy cristiano, para vosotros soy el obispo´ describo el significado de ser obispo. Lo primero me llena de orgullo, alegría, gozo, lo segundo me da miedo, y me da miedo por la responsabilidad que tengo de no ser consecuente con esa misión que el Señor me confió.  Si bien, en mis años de obispado me he sentido a gusto, los momentos duros en mi vida de obispo, situaciones difíciles e incomprensiones los he acumulado como un ofrecimiento al Señor, yo creo que uno todo debe ofrecerlo al Señor y que él sea el que sepa cómo es el interior del ser humano. De las situaciones difíciles por las que he pasado, he crecido y tengo que decirles a las personas que lean esto que me he sentido siempre con la conciencia bien limpia. Humanamente hablando he tenido muchas deficiencias, pero creo que en el fondo he hecho lo mejor, que, según mis fuerzas he podido hacer. Quisiera dar gracias a Dios y a la vez pedir perdón a quienes de una u otra forma creen que mi actuación no le ha ayudado a crecer en su dimensión de fe cristiana.

 ¿Pastoralmente, cuáles han sido sus prioridades?

Durante mi administración como obispo, la familia y lo que ésta involucra para construirla, como lo es la pastoral de novios y jóvenes, la dimensión social del Evangelio, catequesis, vocaciones y todo lo que ha implicado la nueva línea que el Santo Padre ha ido marcando desde la pastoral del encuentro a través del kerigma, de la misión y de poner a la Iglesia en permanente salida, son algunos de los aspectos que he ocupado en mi aporte al caminar diocesano.

 

¿Cómo describiría al clero con el que ha trabajado todos estos años?

Solamente tengo una palabra para el clero y es ¡Gracias!, tanto al de la Diócesis de Ciudad Quesada en esos 12 años de servicio, como con el de la Diócesis de Alajuela por estos últimos 10 años, por la conciencia de identidad y corresponsabilidad que han tomado sacerdotes y laicos junto a mí para llevar adelante el plan del Señor. Recordemos que a pesar de que estamos metidos en una misión tan hermosa como la evangelización, somos seres humanos los que la tenemos que llevar a cabo y como tal estamos expuestos a cualquier situación que un ser humano se encuentra en el camino”.

 

¿Qué lugar ocupan los laicos hoy, en la Iglesia diocesana de Alajuela?

 Los laicos ocupan un lugar muy privilegiado, sin ellos no podríamos llevar a cabo la misión del Señor. Yo doy gracias a Dios del laicado que tenemos en Alajuela, por su compromiso, por la calidad en lo que es su testimonio y su pasión por la misión en la Iglesia.

 

¿Qué rasgos generales debe tener un nuevo pastor para una diócesis como la de Alajuela?

 

Está muy bien este cambio de timonel en las diócesis, la renovación siempre es buena (…) para mí un nuevo pastor debe ser un hombre cercano, hambriento de sacar a la Iglesia a la calle, que sufra en carne propia los problemas de los más necesitados, sobre todo hoy día en que tanta gente no tiene ni lo elemental para una vida digna. El nuevo obispo ha de ser como el Santo Padre nos lo define: ¡Un pastor, un amigo! No hace falta que sea demasiado intelectual, aunque no viene mal que lo sea.

Junta Proteccion Anuncio