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Jóvenes valientes como María

Faltan pocos días para iniciar la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) -Panamá 2019- y el entusiasmo de los jóvenes en torno a este encuentro de fe es contagioso. Miles de muchachos, firmes en sus convicciones, testimonian ante el mundo la alegría de ser cristianos, un gozo que no se finge, que va a contrapelo de las risas forzadas de “una cultura no alegre que inventa de todo para entretenerse” ; un regocijo que “no se compra en el mercado, sino que es un don del Espíritu”. 

En tiempos en los que se insiste en la indiferencia religiosa de los jóvenes, paradójicamente, he podido constatar cómo el asistir a este magno evento ha significado un gran esfuerzo para muchos de estos muchachos, sus familias y sus parroquias, que con rifas y otras actividades, han logrado financiarse, nada ha sido obstáculo para responder con entusiasmo al llamado de poder vivir una experiencia de encuentro desde la fe en Cristo, que sin duda maracará sus vidas de manera positiva.

En ellos descubrimos fuertes motivaciones, algunos con compromisos pastorales muy bien definidos, otros buscando respuestas a sus inquietudes vocacionales, hay quienes empiezan un recorrido de fe que busca la madurez y hasta quienes, por “influencia” de sus amigos y venciendo prejuicios se encaminan, por primera vez, a dejarse cautivar por Jesús. Ellos son el presente de la Iglesia, ese rostro joven e ilusionado que quiere ser fiel a Cristo.

La JMJ nos llena de esperanza e ilusión. Es un nuevo pentecostés, una experiencia de encuentro con Dios para fortalecer la fe, la esperanza y el amor, para disfrutar de la alegría compartida, para constituirse en artífices de una Iglesia más coherente y una sociedad más preocupada por vivir los auténticos valores, donde se coloque al ser humano como centro, pero sin marginar la fe. Un humanismo sin Dios no es verdadero humanismo.

Dios confía en los jóvenes, sabe de sus anhelos y expectativas, valora su entrega, sacrificio y compromiso.  Precisamente, días atrás, contemplábamos en la liturgia el ejemplo de aquella muchacha de Nazaret que, al revelársele el maravilloso proyecto de Dios, libremente, se abandona en sus manos: “Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.” 

En María, la joven llena de ilusión e ideales cada muchacho puede sentirse identificado pues ella, en su plena juventud, se entrega generosamente al plan de Dios y su “Sí” le va a llevar por caminos sorprendentes y nuevos. Más aun, María acoge a todo joven como su hijo, como hiciera con el discípulo amado, convirtiéndose en maestra y compañera de camino.  

María es modelo y referente para los jóvenes pues con su generosidad, entrega y compromiso anima a seguir con fidelidad a Cristo. Ella supo estar cerca de su Hijo, siempre disponible para quienes la necesitan, invitando a todos a confiarse enteramente en Dios: “Hagan lo que Él les diga”. 

Este consejo de nuestra Madre Santísima para vivir conforme a la voluntad de Dios nos conduce a hacer plena nuestra vida. La Iglesia no se cansará de proponer a María, joven valiente, como modelo de auténtica vida cristiana que inspira su camino. En ella se tiene el ejemplo sobre lo que es capaz todo joven, cuando se deja conducir por la acción del Espíritu, todos los obstáculos se vencen, con tal de ser fiel hasta el final.

Que María anime, día  a día, la fe de nuestros jóvenes, para que al igual que ella “proclamen la grandeza del Señor” con sus propias vidas. Que no tengan miedo de llegar hasta el pie de la cruz, con tal de ser fieles proponentes de un estilo de vida que tiene sentido, porque trasciende tanta superficialidad que muchos regalan hoy.

 

 1Papa Francisco, 28 de mayo del 2018

 2 Idem

3Lucas 1,38

4Juan 9, 25-27

5 Cf, Juan 2,1-11

 

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Epifanía y política…

“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida.”1 Al celebrar la Epifanía, reconocemos con los magos de Oriente que Jesús es la luz y la salvación del mundo y, en consecuencia, la oscuridad que genera confusión, inseguridad y temor no tiene dominio sobre nosotros. 

Es Dios quien toma la iniciativa para dialogar pues se complace en comunicar su amor y revelar su misterio a todos, cautivando “a gente común con enseñanzas tan elevadas y de tanta exigencia,”2 pero, la firmeza y la voluntad de los magos que responden al Dios que llama, debe animarnos a emprender el camino para encontrarnos con Jesucristo vivo, respuesta definitiva del Padre a los hombres y mujeres de todo tiempo.

Apartando el cansancio y la dificultad que puedan experimentar en esa búsqueda de la Verdad, los magos dejan sus comodidades, no les importa correr riesgos pues su motivación de adorar y servir al que es “Luz de las naciones”3, sobrepasa todo sacrificio. 

El Papa Francisco nos recuerda que un cristiano auténtico “nunca se encierra, nunca se repliega en sus seguridades, nunca opta por la rigidez autodefensiva. Sabe que él mismo tiene que crecer en la comprensión del Evangelio y en el discernimiento de los senderos del Espíritu, y entonces no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino. 

En esta fecha, también nosotros estamos llamados a anunciar a Cristo con inmensa alegría. Hemos descubierto el gran proyecto de amor del Padre y somos llamados a ser fermento en medio de la masa, y así, llevar esperanza y fortaleza a todos los ámbitos humanos, sin excepción.

Al celebrar,  la Jornada Mundial de la Paz con el tema “La buena política al servicio de la paz” con firmeza, Francisco hace un llamado a los hombres y mujeres que se involucran en esta tarea a vivirla como un servicio a la comunidad humana.

En ese mundo político, particularmente, los cristianos están llamados a ser luz, epifanía de Cristo que nos enseña: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos»4.  

Junto al fomento y la puesta en práctica de las virtudes humanas que son la base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad, el Papa hace un llamado renunciar  a los vicios que socavan el ideal de una democracia auténtica,  que son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social, entre ellos: “la corrupción, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la razón de Estado…”

Con el papa Francisco reafirmamos que, hoy más que nunca, nuestra sociedad necesita testigos valientes del Evangelio, “artesanos de la paz” que puedan ser auténticos mensajeros de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana. Los cristianos que ostentan puestos públicos han de ser luz desde sus posiciones, están llamados a ser coherentes, por tanto, a no hacer divisiones entre su fe y dar margen a políticas cargadas de ideologías contradictorias no solo a la moral, sino al mismo orden natural confirmado por la ciencia. 

 

1San Juan 8,12-20.

2Evangelii Gaudium, n.141

3Lucas 2, 22

4Mc 9,35.  

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Un centenario misionero: 1919-2019

Mons. Vittorino Girardi S. mccj.
Obispo emérico de Tilarán - Liberia

Hay dos tratados teológicos, más bien recientes, que se distinguen de todos los demás por haberse desarrollado en muy estrecha relación con los aportes del Magisterio Pontificio: nos referimos al de Misionología y al de Doctrina Social de la Iglesia.

A lo largo de la historia de la actividad misionera de la Iglesia, ha habido numerosas y constantes intervenciones del Magisterio Pontificio con que se han ido dando indicaciones puntuales e instrucciones sobre algún aspecto de la Misión, como es , por ejemplo, el delicado problema del “encuentro” con distintas culturas y otras religiones.

Hacia finales del siglo XIII y durante todo el siglo XIV, los Papas manifestaron aún más cercanía a la actividad misionera, con frecuentes intervenciones sobre dificultades y problemas particulares.

En general, se trata de documentos no muy extensos, pero en todos ellos se advierten dos fundamentales preocupaciones. Por una parte, la fuerte responsabilidad que le deriva a la Iglesia entera, y de modo particular a su Jerarquía, por el mandato misionero universal de Cristo (cf. Mt 28, 19-20). Por la otra, la debida atención a las muchas dificultades y fuertes obstáculos con que se estaba enfrentando la actividad misionera. Recordemos que el siglo XIV fue también el siglo de misioneros y comunidades cristianas, mártires (Vietnam, Corea, y Uganda). 

Al mismo tiempo, llama la atención las expresiones de muy alta estima y de profunda admiración que los Papas manifiestan hacia los misioneros y misioneras comprometidos en la tarea más extraordinaria que se puede confiar a un cristiano: “aquella de la salvación por la que nuestro Redentor dio su vida” (León XIII).

El primer documento moderno sobre misiones

Ha sido el Papa Benedicto XV (1914-1922) quien nos dio el primer documento “moderno” sobre las misiones, en el sentido que en él encontramos el primer esbozo de lo que luego se llamaría Misionología: historia, teología, pastoral, derecho y espiritualidad de la Misión. Nos estamos refiriendo a la Carta Apostólica Maximum Illud del 30 de noviembre de 1919. Pronto son 100 años desde su publicación.

Antes que se publicara el Decreto Adgentes del Concilio Vaticano II (7/12/1965), la Maximum Illd, aunque no tuviera la categoría de Encíclica, era considerada la Magna Charta de la actividad misionera. El Papa Benedicto XV tiene el mérito de haber levantado los ánimos de la comunidad cristiana inmediatamente después de la primera y enormemente devastadora primera guerra mundial (1915-1918).

Por otra parte su documento es índice y a la vez estímulo del fervor misionero que marcó el inicio del “Siglo de las misiones”, como pronto se le llamaría al siglo XX.

Con la Maximum Illud, Benedicto XV ofreció a la Iglesia entera un acto de verdadera reconstrucción doctrinal y práctica de las Misiones. Sigue siendo aún hoy, un constante término de referencia particularmente en los siguientes tres puntos:

a. Se afirma con energía y urgencia la promoción del clero indígena. Ella debe ser la absoluta prioridad para todos los programas de los responsables de las misiones ( Obispos, Vicarios apostólicos, Prefectos apostólicos, Superiores religiosos…)

b. Todo misionero tiene el grave deber de superar toda forma de nacionalismo. Este  había dañado enormemente las misiones durante la recién concluida guerra mundial. Por otra parte, solo la superación de toda forma de nacionalismo y etnocentrismo favorecían el debido y profundo respeto hacia las culturas locales.

c. La tercera parte de la Maximum Illd está dedicada a la Colaboración de todos los fieles. El Papa se dirige ante todo a los Obispos de las Iglesias de antigua fundación para pedirles que envíen a las Misiones algunos de sus mejores sacerdotes y lo mismo les pide a los Superiores de las Ordenes y Congregaciones: “misioneros -afirma- que sobresalgan por su intachable conducta”.

A todos los fieles y a todos los misioneros les pide que su primera actividad misionera, sea la oración “ya que vana y estéril a de ser la labor del misionero si no la fecunda la gracia de Dios (…) Es Dios quien da el crecimiento” (1 Cor 3, 6)

Son breves indicaciones, pero son suficientes para constatar que, aunque escrita hace 100 años, la Maximum Illd, por muchos de sus aspectos sigue siendo de actualidad.

Un mes para recordar y celebrar

Agradecemos a nuestro Papa Francisco que haya propuesto el mes de octubre del año 2019 como un Mes Misionero Especial, precisamente para recordar y “celebrar” el primer centenario de la Maximum Illud. 

Un mes pasa rápido, pero tenemos la oportunidad para que durante todo este año centenario, en las distintas comunidades cristianas de las Iglesias de antigua fundación, como en las de las “Iglesias jóvenes” de los varios continentes, se programen y se impulsen aquellas actividades que fomenten la atención y el compromiso hacia la actividad paradigmática de la Iglesia, como la llaman el Papa emérito Benedicto XVI y nuestro Papa Francisco a la Misión Ad-inter-gentes.

Hay que hacer todo lo posible y lo “imposible” para que ya no quepa decir de la actividad misionera específica, lo que con dolor escribió de ella el Papa San Juan Pablo II, en su Encíclica Redemtoris Missio, a saber, que se trata hoy en día de una actividad “raquítica, descuidada y olvidada” (RMi 34). Sería un incomprensible contraste con la otra afirmación del mismo Papa: “¡Iglesia, tu vida es Misión!”.

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Reingeniería social, matrimonio y dictadura cultural

Ana Elena Castillo Víquez
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Profesora, UCR

 Todas las épocas han tenido sus desafíos ciertamente. Y siempre han existido caminos que tanto los individuos como las sociedades deben escoger. Opciones diríamos, pero no inofensivas. Estas rutas no se pueden transitar al mismo tiempo o escoge un sendero o el otro. Y mucho del bienestar de pueblos enteros dependerán de esto, igual que las personas. Las decisiones son cruciales y nuestra cultura parece decirnos “no va a pasar nada”, “da igual”, “es asunto de acostumbrarnos” o “en nada nos afecta”. Ingenuidad personal, ingenuidad histórica también. Cuánto dolor han pasado numerosas poblaciones, miserias y angustias por no repensar las propuestas, por precipitarse ante ideologías que prometían un bienestar, una estabilidad, un mejoramiento que no iba a llegar y nunca llegó, porque dentro de ellas estaba entretejido el deterioro y la destrucción con bellas narraciones y promesas.

Así, en estos días, en sociedades heridas por tanta agresión, tanta exclusión, burla y segregación se hacen propuestas para revertir esta tendencia y convertirnos en colectivos más incluyentes, más tolerantes, mucho menos agresivos y respetuosos. Herimos tanto y en todos los niveles que era lógico que se presentaran soluciones por medio de cambios profundos en las sociedades. Y para lograr estos cambios había que tocar los cimientos mismos de la cultura.

Nos enfrentamos como personas y también como sociedades ante propuestas que, sin decirlo en toda la magnitud que esto implica, buscan un cambio. Sin embargo, es pertinente entender de qué se trata este cambio, en qué consiste la modificación, los alcances que va a tener, pero, sobretodo, las consecuencias. Porque allí se verá realmente si con las promesas, tan bien elaboradas en el lenguaje y las narraciones, conllevan la falsedad y dolor como resultado. Esto último ni tan evidente ni claro para quienes las apoyan ni para quienes las cuestionan.

Es así como nos encontramos ante la opción de modificar una de las estructuras sociales de más impacto como es la familia, al tocarla no estamos solo modificando, estamos en realidad deconstruyendo. Para ir razonando la afirmación anterior debemos abarcar varias áreas, mucho más allá de lo que se ha querido plantear en los debates y en las justificaciones presentadas a simple vista, por bien intencionadas que sean.

Es un proceso de reingeniería social. Por este vamos a entender un rediseño y cambio en las estructuras base de una sociedad. También podemos decir que es iniciar un nuevo camino que nos lleve a un nuevo modelo. Este nuevo modelo cambiaría por completo el anterior. Y al hablar de camino estaríamos estableciendo que el cambio se da en el “transcurso”, es decir, “durante”. En otras palabras, el proceso de reingeniería va por etapas. Otro aspecto a considerar es que los procesos de reingeniería en las diferentes áreas del saber buscan todos mejorar, puede ser una organización o bien, en el caso que nos concierne, una sociedad. Sin embargo, no todos logran un cambio positivo.

Estrategias de rediseño social

Las estrategias para modificar la estructura son varias en este rediseño social. La primera es por medio de la ley. Definitivamente hay una relación directa y clara entre ley y sociedad. La ley tiene un impacto profundo sobre una sociedad. Es claro que han habido leyes justas e injustas, arbitrarias incluso. Sin embargo, en la mayoría de los casos, cada vez que una ley establece un límite existen razones cruciales para ponerlo. Y estas razones tienen que ver con las consecuencias sociales que traería si ese límite se quitara e incluso si se relativizara. Así algunas leyes tienen que ver con ciertas estructuras, otras con otro tipo de estructuras. La relación principal apunta a fortalecer o debilitar estructuras sociales según la ley que se apruebe y la estructura con la que se relaciona la ley. 

Estamos ante dos leyes inminentes y ambas cambiarán la estructura familiar de manera irrevocable y para todos los habitantes del país. La primera modificará la posibilidad de casarse solo entre un hombre y una mujer, la segunda ley lo hará entre el número de personas que componen el matrimonio. La primera está en debate y con un fallo de la Sala Constitucional. La segunda es cuestión de tiempo y no muy lejano. Si dos personas del mismo sexo tienen derecho a casarse porque es una decisión personal, porque están enamoradas y, si el amor es lo que cuenta, igual lo pueden hacer tres personas, cuatro o más. Si la atracción personal, el amor que se siente entre ellos y mi decisión es la base para optar por el matrimonio, entonces hay que entender que mi deseo personal (basado en los criterios anteriores) es un derecho humano y puede de hecho abarcar a más de una persona. Ya en Colombia se casaron tres personas legalmente haciendo evidente el proceso de reingeniería que estamos analizando. Esto no está más que comenzando. Recordemos las demostraciones públicas de algunos estudiantes tanto en el Tecnológico como en la UCR pidiendo la apertura del matrimonio precisamente sin tomar en cuenta el género, ni el número de personas. Nadie habla de responsabilidades, ni obligaciones y menos consecuencias a nivel personal y social.

Es curioso que en nuestro tiempo se hable mucho de los derechos, de los sistemas de protección, pero no de responsabilidades y menos de impactos y consecuencias sociales. Harían falta otros artículos para ir explicando todas estas áreas de impacto y las muchas y severas consecuencias que traería. Sin embargo, es entendible el énfasis que se ha dado sobre la persona y se excluyan aspectos que nos involucran como sociedad. No olvidemos el origen de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Fueron los abusos cometidos por el Estado contra las personas que determinaron el enfoque que hasta hoy ha prevalecido, aunque ya había antecedentes históricos. 

El derecho a formar familia

En esta línea de pensamiento, es claro que, en la interpretación sobre el derecho a formar una familia, se está tomando en cuenta la orientación sexual y la identidad de género de una persona, validándola como derecho. Ahora bien, recordemos que las siglas LGBT se refieren a personas lesbianas, gays, bisexuales y trasvesti originalmente. Ahora se han incorporado otras siglas para sumar más grupos. Para tomar en cuenta una de las nomenclaturas más completas, LGBTTTIQA se refiere a transexuales, transgénero, intersexuales, queer y asexuales. Se está empezando a legislar sobre el matrimonio entre los dos primeros grupos, concediendo un derecho a lesbianas y gays pero es claro que bajo la figura de la no discriminación y, para no ser excluyentes, se debe permitir el matrimonio sobre los otros grupos. Matrimonio igualitario es mucho más de lo que se está legislando en este momento. Este incluiría las orientaciones sexuales, pero también la diversidad de identidades y además cambiantes antes, durante o después un matrimonio dependiendo de la persona y su opción. Siguiendo con este razonamiento, familias diversas serían familias muy complejas pues hay que tomar en cuenta los diferentes matrimonios que se formarían y se “desformarían” tanto en identidades como orientaciones y eventualmente en número.

Estas familias compuestas de forma tan diversa se deben enseñar en las escuelas, colegios y universidades. Los estudiantes tendrían estas opciones para cuando ellos mismos sean grandes o también por la cantidad de niños que empezarían a matricularse teniendo familias donde ya no es posible identificar una mamá y un papá. Así sucedió en México donde en las actas de nacimiento se eliminan obligatoriamente las palabras padre y madre. Ejemplo igual lo encontramos en Malta donde en todos los registros oficiales se deben eliminar no solo la palabra padre y madre, sino marido, esposo, esposa y mujer. Debido a la posibilidad de cambiarse la identidad de género (propuestas diferentes van desde tres géneros hasta 112 opciones) y debido a que una persona puede mantener una única identidad como cambiarla sin restricción, las políticas públicas deben regir para todos, enseñarse a todos y dar la opción a todos. Igual sucedería con los conceptos de abuelo, abuela, tío, tía, primos, primas, entre otros. Leyes y políticas públicas van de la mano y al ser derechos humanos, según esta lectura, obligatorios y accesibles a todos.

Debido a la apertura, para toda la población, de la posibilidad de optar por un cambio en la identidad de género, en Inglaterra, Hayden Cross, fue el primer hombre embarazado. Nacido como mujer, Cross es legalmente un hombre y suspendió la operación de senos, ovarios y el tratamiento hormonal para quedar embarazado de un donante anónimo. La asociación médica británica ha prohibido a los doctores utilizar la palabra madre por razones más que evidentes. Tampoco se pueden usar las palabras niño o niña para los recién nacidos, por considerarse reduccionistas. Anotar el “sexo biológico” también sería un problema. Se recomienda “designado como…” o “nacido como”. Debe entenderse claramente que estas medidas son para toda la población y de acatamiento obligatorio. ¿Tendría sentido celebrar el día del padre o de la madre en escuelas y colegios? No solo no tendría sentido, sino que sería discriminatorio según esta lógica, lo mismo aplicaría a nivel nacional. En otras palabras, es prohibir los conceptos “madre” y “padre” en una sociedad paulatinamente en favor de unos, sin preguntarle al resto de la población.  Pero esta situación no se limita a las mamás y los papás. Tíos, tías, primas, primos y todo lo que marque un “género normativo” correría la misma suerte. Es la desintegración de conceptos culturales medulares en la sociedad que son pilares para definir la familia. Imposición, sí. ¿Respeto de todos los derechos de todos los ciudadanos? No. Rediseño social, sin consulta a una sociedad.

Si el rediseño continúa será posible entender que se tendrán múltiples abuelos, abuelas, primas, primos, debido a las familias poligámicas, poliándricas o poliamorosas pero sumado a los proyectos de cambio de identidad de género no será posible marcar el sexo, ni género tan fácilmente, solo en algunos casos; al ser cambiante dependerá de las personas y su opción.

Modificación del lenguaje

Consideremos que la modificación en el lenguaje es enorme pues no hay sustantivos, ni adjetivos ni pronombres que puedan dar cuenta de las posibles identidades cambiantes o performativas. Inicialmente se pueden imponer algunos pronombres, algunos cambios puntuales, pero es claro que irán aumentando las exigencias con el tiempo. Ya en la Universidad de Oxford se dice que es un posible delito referirse a las personas trans con el pronombre “él o ella”. Se crea entonces el pronombre “Ze” y la obligatoriedad de usarlo y enseñarlo. Jordan Peterson, profesor de psicología que ha cuestionado la medida, se ha visto amenazado con despido en la Universidad de Toronto donde trabaja. También hay problemas con las palabras “señores y señoras”. Existen otros ejemplos en diversos países. El panorama se torna más complejo si tomamos en cuenta no solo la identidad de género sino también la expresión de género, pues no es lo mismo. Una persona puede tener una identidad de género, pero la expresión de género ser diferente (esta última es cómo se expresa corporalmente el género y no coincide necesariamente con la identidad). Esto modificará currículos en escuela y colegios, espacios públicos (incluidos los baños), prácticas deportivas, registros nacionales, uso del lenguaje, producciones artísticas, entre otros muchos aspectos. Activará los sistemas de aprendizajes culturales y formales. Y solo se están mencionando algunos aspectos, la situación en realidad es más compleja.

Ante la insistencia de cómo me afectaría a mí la aprobación o no de la ley, la respuesta es clara. Afecta directamente porque es parte de un cambio total, es un proceso de reingeniería social que abarca procesos educativos formales e informales, como ya se mencionó. Los dos modelos no van a convivir juntos, uno va a ceder frente a otro, paulatinamente. Es la imposición de un nuevo modelo independientemente de si usted está de acuerdo o no. Claro que es un proceso, que tendrá sus etapas de transición, de la mano de las legalizaciones. El problema radica en los impactos sociales y las consecuencias que va a traer. La conformación de diferentes matrimonios por sí mismos ya conlleva una afectación importante. Al aprobarse como derechos humanos y al ser estos inherentes y universales, pasan a ser obligatorios e indiscutibles en todos los espacios mencionados previamente. Todo lo anterior es la plataforma de una de las consecuencias más serias y tiene que ver con la emergencia de una dictadura cultural. Igualmente, esta dictadura tiene sus características, su modalidad y su accionar, con ejemplos muy claros en otros países. Tema para ampliarse por sus todavía más severas consecuencias. Todo esto pasa por la aprobación de leyes civiles y modificaciones en reglamentos en instituciones públicas.

La pregunta más importante, ¿está de acuerdo la sociedad costarricense con todos estos cambios que conllevan la aprobación de estas leyes?, ¿no es acaso tema de referéndum nacional? 

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“Dejen que los niños vengan a mí”

Monseñor José Rafael Quirós
Arzobispo de San José

“Prefiero el ingenuo canto de un niño a la más bella música del mundo; ese canto -como el alba- contiene toda esperanza”. Con esas palabras el místico Charles de Foucauld nos invitaba a reconocer que cada niño es un ser único, digno de respeto y protección. En ellos reside la esperanza y brilla la luz, por ellos todo esfuerzo y sacrificio merece hacerse.

Contemplar sus rostros alegres es, por sí mismo, una fiesta y nosotros, adultos, debemos poner todo nuestro empreño para que nunca se apague su sonrisa, que puedan vivir en paz y mirar el futuro con confianza.

Jesús ama, de modo especial, a los niños y por ello expresaba: “Dejen que los niños vengan a mí, no se lo impidan, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios.”   Pero, igualmente, advertía: “Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar”.  

“¡Qué importante es el niño para Jesús! Se podría afirmar desde luego que el Evangelio está profundamente impregnado de la verdad sobre el niño. Incluso podría ser leído en su conjunto como el Evangelio del niño”. 

Jesús conoce y rechaza el injusto dolor que experimentan tantos niños pues “también el niño Jesús fue víctima del odio y de la persecución y también él tuvo que huir con su familia, dejar su tierra y su casa, para escapar de la muerte…Ver sufrir a los niños hace mal al alma porque los niños son los predilectos de Jesús. No podemos aceptar que se les maltrate, que se les impida el derecho a vivir su niñez con serenidad y alegría, que se les niegue un futuro de esperanza”. 

Ya San Juan Pablo II señalaba la grave crisis moral que enfrenta nuestra sociedad y como este ambiente alcanza también a los niños.

“Por desgracia la situación de los niños en el mundo no es siempre como debería ser. En muchas regiones y, paradójicamente, sobre todo en los países de mayor bienestar, traer al mundo un hijo se ha convertido en una elección realizada con gran perplejidad, más allá de la prudencia que exige obligatoriamente una procreación responsable. Se diría que a veces se les ve más como una amenaza que como un don… “la situación de los niños es un desafío para toda la sociedad, un desafío que interpela directamente a las familias.” 

Al celebrar el día del niño, elevemos al Señor nuestra oración por todos los niños del mundo, por los que son acogidos con amor y experimentan la alegría de tener una familia que los cuida, acompaña y valora, pero, sobre todo, pedimos por los niños que sufren por violencia, abusos y abandono, por los que padecen hambre y miseria, por los que mueren a causa de la desnutrición, por los que perecen víctimas de la guerra y la migración. Todavía a estas alturas de la historia hay niños que en lugar de vivir alegremente esos hermosos años, están sometidos al trabajo infantil. 

Como Iglesia no podemos ser indiferentes ante los graves riesgos que atraviesa la niñez como no lo fue el Señor; el llanto y dolor de los niños, nos exige un decidido compromiso de verdadero pastoreo. 

La historia de la Iglesia nos da cuenta como Dios ha suscitado vocaciones consagradas al servicio de la niñez, San Juan Bautista La Salle, San Juan Bosco, San José de Calasanz, son algunos de esos grandes santos cuyos testimonios brillan como referentes de entrega, particularmente, en circunstancias como las presentes en las que, como Iglesia reconocemos con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. “La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión.”  

Con acciones directas acompañemos, en forma segura, esta etapa de la vida, de todos los niños, y por ello, insto a asumir con verdadera urgencia una pastoral infantil, donde se experimente el amor del Señor como bendición. En esta tarea debemos involucrarnos todos, porque todos somos responsables de lo que serán las futuras generaciones. 

Encomiendo al Dulce Nombre de Jesús a todos los niños de nuestra patria, para que puedan vivir alegremente su infancia. 

 

1 Mc 10, 13-16
2 Mt 18, 6
3 Juan Pablo II, Carta a los niños, 13 de diciembre de 1994.
4 Papa Francisco, Medellín, septiembre 2017
5 Juan Pablo II, 14 de octubre del 2000

 

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