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El Padre Pipo

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

Monseñor José Rafael Quirós
Arzobispo de San José

Nuestra fe en el Señor resucitado nos lleva a anunciar, con esperanza, la vida eterna. “Y si Cristo no resucitó, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe… En efecto, es necesario que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad; y que este ser mortal se revista de inmortalidad.” 

Con esta firme convicción, agradecemos hoy a Dios el regalo que nos ha hecho en la persona del Padre Julio Fonseca Mora “Pipo” y en el fructífero ejercicio de su ministerio sacerdotal y, a la vez, pedimos que el Señor Jesucristo, Buen Pastor, le lleve a gozar de los pastos eternos.

Pipo puso a Dios como fundamento de su vida y como base de todo, animándonos a vivir siempre para Él: “Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor; así que, ya vivamos ya muramos, somos del Señor”.  

Nació en un hogar de ondas raíces cristianas en Barrio México, el 8 de noviembre de 1924, siendo el menor de los cinco hijos del pianista y compositor nacional Julio Fonseca Gutiérrez y la señora María Elena Mora Montero. Sus estudios primarios los realizó en la escuela Juan Rudín y la secundaria en el Colegio Seminario. Fue ordenado sacerdote el 18 de diciembre de 1948 por Monseñor Víctor Sanabria, en una época especialmente convulsa en nuestro país.

Recién ordenado fue nombrado coadjutor en la Merced, durante catorce meses fue párroco en Barbacoas de Puriscal, también fue formador en el seminario menor en San Cristobal y luego en Tres Ríos y, durante mucho tiempo, dedicó parte de su trabajo a las misiones en la zona de Sarapiquí. 

En el año 1955, según narró el Padre Armando Alfaro, su compañero y amigo q.d.D.g, el presidente José Figueres le pidió a Monseñor Rubén Odio un cuerpo de capellanes en la llamada “contra revolución” y, entre ellos fueron convocados: “Armando Alfaro; Alfonso Coto, que después fue Obispo de Limón, Edwin Baltodano, Román Arrieta, quien después fue Obispo de Tilarán y más adelante nuestro arzobispo; Julio Fonseca, mejor conocido como Pipo, quien fue teniente general de los capellanes, y José Manuel Cordero.”  

De esa etapa de servicio pastoral se nos dice: “Pipo tenía que estar en donde estuviera el enfrentamiento. Él era el que disponía… Pipo era un hombre conocido de las tropas, tenía mando, y las tropas estaban todas en Liberia. Ahí comenzamos todos en el trabajo de los capellanes”.  Su atención pastoral también se volcó hacia la Fuerza Pública a lo largo de su ministerio donde ostentó el máximo rango de coronel.

Sin embargo, a Pipo se le recordará, sobre todo, por sus 57 años de servicio en Nuestra Señora de Luján, comunidad a la que llegó cuando sólo se contaba con una humilde ermita, un galerón de madera de piso de tierra, y que formaba parte de la Parroquia de la Soledad. Se crea rectoría en 1954 y es erigida parroquia en 1976.

Es allí, donde Pipo tras una vida de entrega a Cristo y a los hermanos se convierte en toda una “institución” al hacer de “Luján” un punto de referencia en San José, cultivando el afecto de muchas generaciones. Fue un catequista consagrado, un apóstol del sacramento de la reconciliación, su servicio eclesial fue generoso, siempre disponible y cordial.

Pipo murió ejerciendo su ministerio hasta el último día de su vida, con la certeza de que Cristo es el vencedor de la muerte. Habiendo finalizado su combate y completado su carrera en esta vida, sabemos que nuestro querido Padre Pipo recibirá la corona de gloria que el Señor, como juez misericordioso, tiene reservada a los que lo aman.  

1 I Corintios 15,14.53

2 Romanos  14, 8

3 Cf. Camilo Rodríguez Chaverri, Garra de león, Vida y obra del Padre Armando Alfaro. 

4  Idem

5  Cf. 2 Tm 4, 6-8

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Hacia adentro y hacia afuera

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

  • A propósito de dos santos recién proclamados

Pbro. Álvaro Sáenz Zúñiga
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Algunos calificaron el hecho de privilegio, otros de bendición y otros con apelativos igualmente dulces y cargados de buena voluntad. Lo cierto es que, el pasado 14 de octubre viví, lleno de gozo, en la calurosa Plaza de San Pedro del otoño romano, el desarrollo solemne y sencillo de la canonización de siete santos entre los cuales brillan, con especial fulgor, Pablo VI y Oscar Arnulfo Romero.

Yo mismo no tengo claro por qué fui. Mi única respuesta: el deseo más prístino de participar del hecho. Quería ayudar a los fieles costarricenses a seguir en detalle los acontecimientos de la fiesta, de este hecho trascendental cuando la Iglesia, en la persona del Papa, declara solemnemente que unos seres humanos están ya en presencia de Dios, contemplándolo, sumergidos en su gloria.

En el desarrollo de la sensible celebración, y la atmósfera festiva de la inmensa plaza atiborrada de gente, -allí había 5000 salvadoreños-, me vinieron a la mente unas ideas que quisiera manifestar. ¿Por qué canonizar juntos a estos gigantes de nuestra fe? ¿Por qué hacerlo en grupo, con otros cinco santos, cuando se pudo haber hecho individualmente? Pero, sin que me atreva a decir que sea experto en Francisco, el haber profundizado algunos de sus documentos en Radio Fides, me ha permitido entenderlo y sobre todo percibir más claramente su lenguaje absolutamente evocador. 

Estoy convencido de que con estas canonizaciones el Papa Francisco está poniendo un sello a su pontificado. ¿De dónde saco estas ideas? Pues de la mera contemplación de las figuras y del significado que estos obispos santos tienen para la Iglesia universal. Ambos son herramientas con las que Francisco, ese argentino extraordinario que fue electo por el colegio cardenalicio en el cónclave que siguió la renuncia de Benedicto XVI, se presentó ante la inmensa multitud y desde el “loggione” (el balcón) de la basílica, simplemente dijo “buona sera”, (buenas tardes) se presentó ante el mundo como el nuevo obispo de Roma. 

Desde ese momento, Francisco nos habla y sigue hablando de la Iglesia con la que él sueña, la Iglesia que urge, la Iglesia a la que él mismo llama “Iglesia pobre para los pobres”. Nuestro maravilloso Papa necesitaba, eso sí, de un elemento indiscutible para precisar su pensamiento. Debía sellar sus ideas, evidenciarlas con signos indiscutibles, y el elemento perfecto resultaron los santos. ¿De qué mejor manera podría Francisco hablarnos con elocuencia de una Iglesia que logre expresar con autoridad, hacia adentro y hacia afuera, el mensaje supremo de Jesucristo, Dios hecho carne, que ha sido seguido apasionadamente por millones y millones de seres humanos?

Tres años atrás participé, con alegría y lágrimas en los ojos, de la beatificación de Pablo VI, sin duda el Papa más determinante de la Iglesia del siglo XX. Esto lo digo no sin tomar en cuenta la figura extraordinaria de San Juan XXIII, que fue capaz de convocar un concilio en los momentos más oscuros nuestra historia. De las manos del Papa bueno tomó Pablo VI la estafeta para continuar, heroico, con la reforma de la Iglesia en el Vaticano II. Pablo VI renovó la fisonomía de la Iglesia, desde el pensamiento más antiguo del cristianismo, intentando dejar atrás un clericalismo malsano y artero, proponiendo un cambio tan radical que, 50 años después, todavía resulta difícil de poner en práctica. 

Pablo VI es el Papa de la nueva visión de la liturgia, a partir de las fuentes más antiguas, es el Papa de la centralidad de la Palabra de Dios, de la nueva visión de la Iglesia por dentro, descrita de manera extraordinaria en Lumen Gentium, y de la Iglesia hacia afuera, la de la Gaudium et Spes. A él debemos el nuevo perfil del obispo y del presbítero, la nueva propuesta de la misión. Pero Pablo VI es sobre todo el Papa de la evangelización, del diálogo, del ecumenismo. Francisco habrá disfrutado mucho mientras sacaba a este hombre extraordinario del rincón en que estaba metido, para ponerlo sobre el tapete, o más bien sobre los altares. Por ello creo que Pablo VI de muchas maneras describe a la Iglesia hacia adentro, la que debe ser servidora, pobre, sencilla, disponible, abierta, capaz de amar. 

Romero, por su parte, es el gran héroe cristiano de las luchas contra los regímenes extremistas totalitarios, y por decirlo de alguna manera, el de la praxis de la fe. A Romero, a quien por esas cosas de Dios conocí siendo yo seminarista, cuando él era todavía el casi anodino obispo auxiliar de San Salvador, hombre bueno, en extremo humilde, sencillo y todavía un poco intrascendente, se le reconoce hoy por haber sido capaz de ir al fondo de su propio corazón y, tras una introspección formidable, encontrar el heroísmo de los seguidores de Cristo. 

Romero viene a ser para Francisco, para todos, el que demuestra cómo debe actuar la Iglesia hacia afuera, desde la Gaudium et Spes, la Iglesia que declaró que “el gozo y la esperanza, la tristeza y la angustia de los hombres de nuestro tiempo, sobre todos los pobres y de los afligidos, son también gozo y esperanza, tristeza y angustia de los discípulos de Cristo y no hay nada verdaderamente humano que no tenga resonancia en su corazón”. 

Romero, San Romero de América, encarna a la Iglesia de la conciencia recta y clara, la Iglesia que debe ser sensible, audaz, valiente, consagrada al pobre y al que sufre, capaz incluso de dar la vida por el pueblo, para que las luchas no sean estériles, el obispo que sucumbió acribillado por un ejército que recibía órdenes de un gobierno que se decía católico.

En el lenguaje alegórico más elocuente, ambos personajes resultan ampliamente emblemáticos para el mundo entero. El uno, me parece, refleja holgadamente el sentido de la eclesialidad por haber sido Papa en momentos tan difíciles de la historia de la Iglesia contemporánea, el otro, que a pesar de haber ejercido del episcopado en uno de los países más pequeños del mundo, fue un relámpago en la noche negra que nos amenaza, donde fue martirizado brutalmente mientras celebraba la eucaristía, como resultado de sus esfuerzos pastorales más profundos, porque esa muerte no le viene sino por ser el adalid en sus batallas de pastor, por intentar ser la voz de los que no tienen voz. 

Con ambos Francisco sella su pensamiento, confiándolo a la protección de dos titanes que salvaguardan, cargados de la esperanza cristiana, un proyecto que está muy lejos de consolidarse. 

Iluminado, pues, por la sonrisa de los santos que nos miraban serenos y gloriosos desde la fachada de la basílica de San Pedro, (curioso que dos de ellos habían sido beatificados por Pablo VI, y de Montini recibió Romero el arzobispado del San Salvador) comprendí lo mucho que hay que hacer, lo mucho que hay que trabajar, la inmensidad de la tarea pendiente, la fragilidad de nuestro propio pensamiento que, perezoso y mezquino, corre el riesgo de adaptarse torpemente a la tentación. Pero también tuve la certeza de que este hombre singular con que Dios nos ha iluminado, Francisco, el obispo de Roma, está logrando expresar, con signos elocuentes que deben ser profundizados, todo lo que significa ser cristiano, para que lo hagamos con alegría y sobre todo, con un anhelo muy personal, decidirnos a escuchar a Cristo que nos diga un día: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo” (Mt 25, 34). Esta mañana, mientras rezaba, me cayó en las manos un texto de Gaudium et Spes 40, que me sorprendió por su capacidad de sintetizar los acontecimientos: “…todo el bien que el pueblo de Dios, durante su peregrinación terrena, puede procurar a la familia humana procede del hecho de que la Iglesia es el sacramento universal de la salvación, manifestando y actualizando, al mismo tiempo, el misterio del amor de Dios hacia el hombre”. 

 

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Jóvenes evangelizando jóvenes

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

  • El Tejar del Guarco, Cartago

Pbro. Víctor Hugo Munguía C.
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Por invitación a una sesión de formación estuve en la Parroquia de El Tejar del Guarco y al celebrar la Sagrada Eucaristía el sábado en la tarde me encontré con una Asamblea excepcional. Invitados de honor: los confirmandos con sus papás y padrinos; invitados que embellecían la Asamblea: los catequistas de Confirmación, que eran jóvenes evangelizando jóvenes; invitados habituales, los fieles (entre ellos varias caras conocidas y queridas) que recordaban a sus difuntos o celebraban ya el día del Señor con la solemne Eucaristía, cuyo canto motivaban dos jóvenes catequistas de Confirmación.

Me parecía estar en una fiesta patronal porque el bellísimo templo de Tejar estaba lleno, su participación daba gusto y sentir que la Iglesia sigue viva en la Liturgia siempre es motivo de alegría festiva, sobre todo en estos tiempos que corren...

Gracias tejareños por amar a la Iglesia y por dar ese testimonio de vivencia de la Liturgia Eucarística, fuente y cumbre de la vida cristiana. Felicitaciones a los sacerdotes de Tejar por estar en una comunidad tan especial en la que da gusto ser sacerdote para gente tan amante de la Iglesia y del ministerio sacerdotal.

Sin invitación (aunque me sentí siempre invitado) llegué temprano el día 1 de Octubre a la Parroquia de Santa Teresita del Niño Jesús, para la fiesta patronal. La belleza del templo, engalanado con rosas y velas, invitaba a la oración. La celebración de la Santísima Eucaristía,  con el canto precioso de una Misa de Mozart, el Ave verum y el Halleluia de Hândel, me llenó de alegría porque estaba el templo lleno y era un día entre semana en San José. Celebrar la Sagrada Eucaristía en concelebración con el Señor Arzobispo es siempre un gusto y más cuando éste llega gozoso y sereno, después de las agotadoras jornadas de los últimos días por la huelga.

Mis felicitaciones a todos los fieles que se reunieron para celebrar a la grande santa, que siempre se sintió pequeñita. Mis felicitaciones al Padre Carlos Hernández Guzmán por haber podido experimentar esa respuesta del pueblo de Dios. Mis felicitaciones al Coro y Orquesta Municipales de Santa Ana por la belleza de su participación. Herberth von Karajan dijo en una carta a San Juan Pablo II que la unión de arte y de liturgia hacen una experiencia maravillosa, cuando dirigió la Misa de Coronación en Roma para un 29 de junio. Algo parecido nos pasó a los que tuvimos el privilegio de haber participado en la Santa Misa del 1 de los corrientes. La cena posterior merecería palabra aparte, pero algo de discreción me queda todavía...

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Manifiesto por la vida

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

Dra. Nancy Larios Medina
Ginecoobstetra

Es hermoso ver como tantos costarricenses se han comprometido con lo que es fundamental: la vida. Hermoso ver cómo estamos dispuestos a luchar en nombre de aquellos que no tienen voz pero que por eso no dejan de ser menos dignos. Y que ese otro puede incluso en cualquier momento ser parte de nuestra propia familia.

Y a todo esto... ¿cuándo empieza la vida? Pregunta que hace tiempo ha sido respondida y respaldada. Innumerable evidencia científica ya lo ha hecho:

Desde la antropología, la genética, la genética molecular, embriología y la biología se ha demostrado que nuestra vida como seres humanos inicia desde la fecundación y que a partir de dos células (una paterna y otra materna) empieza un nuevo reloj biológico a funcionar, tan autónomo, tan diferente de su madre que lo alberga durante el periodo intrauterino y que debería ser el lugar más seguro para este nuevo ser.

Es el embrión quien orquesta la cadena de cambios en el cuerpo materno desde detener el periodo menstrual de su madre y hacer habitable su útero, desarrollando una placenta y una membrana protectora para sí mismo.

Nos han demostrado las ciencias que por ejemplo ya a las 4 - 5 semanas es perceptible un latido cardiaco que va a una velocidad distinta, perceptible, que con la nueva tecnología ultrasonográfica hoy en día sus padres ya lo podrían escuchar.

Que a las 8-9 semanas ya es capaz de moverse autónomamente lo cual significa que ese reloj biológico no se detiene, es continuo el desarrollo buscando la madurez de todos los sistemas que le ayudarán a defenderse en la vida extrauterina.

También es sabido que la futura madre es preparada para llevar a su bebé durante nueve meses físicamente (porque psicológica y emocionalmente siempre lo va a llevar).

¿Y cómo se prepara? El proceso fisiológico del embarazo es tan fascinante que todo lo que ocurre es para proteger a este nuevo ser que es genéticamente distinto. El sistema inmunológico de la madre cambia y funciona transformándolo transitoriamente en un sistema de no rechazo a este tejido que proviene también del padre y por lo tanto diferente a ella, como en un transplante, para ser más gráficos. El sistema circulatorio cambia, el volumen sanguíneo aumenta para nutrir al bebé… podría seguir, pero no pretendo dar una clase de fisiología del embarazo, que como repito, es fascinante.

A todo esto, cada ser humano que inicia desde la fecundación es un nuevo miembro de nuestra comunidad, independientemente de cómo haya sido gestado, es digno y sujeto de derechos, no se puede tener un calendario y discriminar a partir de cuándo o hasta cuándo es merecedor del máximo de los derechos que es la vida.

Creo que no había sido mencionado tanto a Hipócrates como estos últimos años. Ya desde tiempos de él y de Galeno, muchos años antes de Cristo, los códigos de ética médica ya exhortaban a cuidar la vida desde la concepción. Que dicho sea de paso, todavía las nuevas generaciones de médicos hacen el juramento antes de estar habilitados para ejercer.

En la mujer embarazada, no estamos sólo ante una persona, sino dos, no estamos sólo ante un paciente, sino dos. Y los avances tecnológicos en medicina nos han permitido brindar los mejores manejos para salvaguardar la vida de los dos... salvo en contadas excepciones esto no es posible. Contamos con mejor atención primaria, mejor diagnóstico, mejor tratamiento llevando hasta el final la lucha por mantener las dos vidas, y no eligiendo con ligereza olvidarnos de una para enfocarnos sólo en otra, porque ambos merecen nuestro mayor esfuerzo.

Costa Rica, ejemplo mundial

Nuestro país ha sido ejemplo a nivel mundial en cuanto a salud se refiere. Tenemos una de las tasas de mortalidad materna y neonatal más bajas del mundo, que en Latinoamérica es superada solo por Chile. Además, una cobertura de control prenatal casi universal, un programa de tamizaje neonatal amplísimo que permite detectar y empezar a tratar enfermedades metabólicas antes impensables, una cobertura de parto hospitalario mayor del 90%. Y ahora se ha incursionado en medicina fetal... ¡sí, la medicina fetal existe! 

Tenemos uno de los mejores sistemas de salud, único con cobertura universal que de acuerdo a estudios internacionales es el sistema más equitativo del mundo. No discrimina por género, religión, estado socioeconómico, nacionalidad y tampoco debería discriminar por edad... sea antes o después de nacer.

Así que nuestros esfuerzos han sido grandes como país y sociedad como para retroceder negando la dignidad de ser humano a otro por ser el más pequeño y el más débil. ¿No es esta la opresión de la cual la humanidad ha buscado liberarse? ¿Por qué dudamos de nuestro propio avance, de los descubrimientos científicos que el mismo ser humano ha logrado?

Por otra parte, las personas no son una inversión, son un un bien en sí mismo y no podemos desahuciar a los más vulnerables basados en estimaciones o en supuestos.

La madre necesita y tiene derecho a ser acompañada y apoyada desde todo punto de vista, no merece simplemente que se desaparezca la consecuencia de una serie de problemas que la empujaron a tal o cual decisión, empujándola a sufrir una herida psíquica de por vida como es el síndrome postaborto.

El ser humano permanece vivo e indefenso a expensas de nuestro enfoque y decisión para dejarle existir y desarrollarse o sentenciarlo. Hay millones de vidas que nos necesitan para poder nacer.

Sus existencias dependen de nuestro esfuerzo, de nuestra insistencia, de nuestra opinión, que en estos casos, son de vida o muerte.

 

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Reingeniería social, matrimonio y dictadura cultural

Escrito por Super User el . Publicado en Opinion

Ana Elena Castillo Víquez
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Profesora, UCR

 Todas las épocas han tenido sus desafíos ciertamente. Y siempre han existido caminos que tanto los individuos como las sociedades deben escoger. Opciones diríamos, pero no inofensivas. Estas rutas no se pueden transitar al mismo tiempo o escoge un sendero o el otro. Y mucho del bienestar de pueblos enteros dependerán de esto, igual que las personas. Las decisiones son cruciales y nuestra cultura parece decirnos “no va a pasar nada”, “da igual”, “es asunto de acostumbrarnos” o “en nada nos afecta”. Ingenuidad personal, ingenuidad histórica también. Cuánto dolor han pasado numerosas poblaciones, miserias y angustias por no repensar las propuestas, por precipitarse ante ideologías que prometían un bienestar, una estabilidad, un mejoramiento que no iba a llegar y nunca llegó, porque dentro de ellas estaba entretejido el deterioro y la destrucción con bellas narraciones y promesas.

Así, en estos días, en sociedades heridas por tanta agresión, tanta exclusión, burla y segregación se hacen propuestas para revertir esta tendencia y convertirnos en colectivos más incluyentes, más tolerantes, mucho menos agresivos y respetuosos. Herimos tanto y en todos los niveles que era lógico que se presentaran soluciones por medio de cambios profundos en las sociedades. Y para lograr estos cambios había que tocar los cimientos mismos de la cultura.

Nos enfrentamos como personas y también como sociedades ante propuestas que, sin decirlo en toda la magnitud que esto implica, buscan un cambio. Sin embargo, es pertinente entender de qué se trata este cambio, en qué consiste la modificación, los alcances que va a tener, pero, sobretodo, las consecuencias. Porque allí se verá realmente si con las promesas, tan bien elaboradas en el lenguaje y las narraciones, conllevan la falsedad y dolor como resultado. Esto último ni tan evidente ni claro para quienes las apoyan ni para quienes las cuestionan.

Es así como nos encontramos ante la opción de modificar una de las estructuras sociales de más impacto como es la familia, al tocarla no estamos solo modificando, estamos en realidad deconstruyendo. Para ir razonando la afirmación anterior debemos abarcar varias áreas, mucho más allá de lo que se ha querido plantear en los debates y en las justificaciones presentadas a simple vista, por bien intencionadas que sean.

Es un proceso de reingeniería social. Por este vamos a entender un rediseño y cambio en las estructuras base de una sociedad. También podemos decir que es iniciar un nuevo camino que nos lleve a un nuevo modelo. Este nuevo modelo cambiaría por completo el anterior. Y al hablar de camino estaríamos estableciendo que el cambio se da en el “transcurso”, es decir, “durante”. En otras palabras, el proceso de reingeniería va por etapas. Otro aspecto a considerar es que los procesos de reingeniería en las diferentes áreas del saber buscan todos mejorar, puede ser una organización o bien, en el caso que nos concierne, una sociedad. Sin embargo, no todos logran un cambio positivo.

Estrategias de rediseño social

Las estrategias para modificar la estructura son varias en este rediseño social. La primera es por medio de la ley. Definitivamente hay una relación directa y clara entre ley y sociedad. La ley tiene un impacto profundo sobre una sociedad. Es claro que han habido leyes justas e injustas, arbitrarias incluso. Sin embargo, en la mayoría de los casos, cada vez que una ley establece un límite existen razones cruciales para ponerlo. Y estas razones tienen que ver con las consecuencias sociales que traería si ese límite se quitara e incluso si se relativizara. Así algunas leyes tienen que ver con ciertas estructuras, otras con otro tipo de estructuras. La relación principal apunta a fortalecer o debilitar estructuras sociales según la ley que se apruebe y la estructura con la que se relaciona la ley. 

Estamos ante dos leyes inminentes y ambas cambiarán la estructura familiar de manera irrevocable y para todos los habitantes del país. La primera modificará la posibilidad de casarse solo entre un hombre y una mujer, la segunda ley lo hará entre el número de personas que componen el matrimonio. La primera está en debate y con un fallo de la Sala Constitucional. La segunda es cuestión de tiempo y no muy lejano. Si dos personas del mismo sexo tienen derecho a casarse porque es una decisión personal, porque están enamoradas y, si el amor es lo que cuenta, igual lo pueden hacer tres personas, cuatro o más. Si la atracción personal, el amor que se siente entre ellos y mi decisión es la base para optar por el matrimonio, entonces hay que entender que mi deseo personal (basado en los criterios anteriores) es un derecho humano y puede de hecho abarcar a más de una persona. Ya en Colombia se casaron tres personas legalmente haciendo evidente el proceso de reingeniería que estamos analizando. Esto no está más que comenzando. Recordemos las demostraciones públicas de algunos estudiantes tanto en el Tecnológico como en la UCR pidiendo la apertura del matrimonio precisamente sin tomar en cuenta el género, ni el número de personas. Nadie habla de responsabilidades, ni obligaciones y menos consecuencias a nivel personal y social.

Es curioso que en nuestro tiempo se hable mucho de los derechos, de los sistemas de protección, pero no de responsabilidades y menos de impactos y consecuencias sociales. Harían falta otros artículos para ir explicando todas estas áreas de impacto y las muchas y severas consecuencias que traería. Sin embargo, es entendible el énfasis que se ha dado sobre la persona y se excluyan aspectos que nos involucran como sociedad. No olvidemos el origen de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Fueron los abusos cometidos por el Estado contra las personas que determinaron el enfoque que hasta hoy ha prevalecido, aunque ya había antecedentes históricos. 

El derecho a formar familia

En esta línea de pensamiento, es claro que, en la interpretación sobre el derecho a formar una familia, se está tomando en cuenta la orientación sexual y la identidad de género de una persona, validándola como derecho. Ahora bien, recordemos que las siglas LGBT se refieren a personas lesbianas, gays, bisexuales y trasvesti originalmente. Ahora se han incorporado otras siglas para sumar más grupos. Para tomar en cuenta una de las nomenclaturas más completas, LGBTTTIQA se refiere a transexuales, transgénero, intersexuales, queer y asexuales. Se está empezando a legislar sobre el matrimonio entre los dos primeros grupos, concediendo un derecho a lesbianas y gays pero es claro que bajo la figura de la no discriminación y, para no ser excluyentes, se debe permitir el matrimonio sobre los otros grupos. Matrimonio igualitario es mucho más de lo que se está legislando en este momento. Este incluiría las orientaciones sexuales, pero también la diversidad de identidades y además cambiantes antes, durante o después un matrimonio dependiendo de la persona y su opción. Siguiendo con este razonamiento, familias diversas serían familias muy complejas pues hay que tomar en cuenta los diferentes matrimonios que se formarían y se “desformarían” tanto en identidades como orientaciones y eventualmente en número.

Estas familias compuestas de forma tan diversa se deben enseñar en las escuelas, colegios y universidades. Los estudiantes tendrían estas opciones para cuando ellos mismos sean grandes o también por la cantidad de niños que empezarían a matricularse teniendo familias donde ya no es posible identificar una mamá y un papá. Así sucedió en México donde en las actas de nacimiento se eliminan obligatoriamente las palabras padre y madre. Ejemplo igual lo encontramos en Malta donde en todos los registros oficiales se deben eliminar no solo la palabra padre y madre, sino marido, esposo, esposa y mujer. Debido a la posibilidad de cambiarse la identidad de género (propuestas diferentes van desde tres géneros hasta 112 opciones) y debido a que una persona puede mantener una única identidad como cambiarla sin restricción, las políticas públicas deben regir para todos, enseñarse a todos y dar la opción a todos. Igual sucedería con los conceptos de abuelo, abuela, tío, tía, primos, primas, entre otros. Leyes y políticas públicas van de la mano y al ser derechos humanos, según esta lectura, obligatorios y accesibles a todos.

Debido a la apertura, para toda la población, de la posibilidad de optar por un cambio en la identidad de género, en Inglaterra, Hayden Cross, fue el primer hombre embarazado. Nacido como mujer, Cross es legalmente un hombre y suspendió la operación de senos, ovarios y el tratamiento hormonal para quedar embarazado de un donante anónimo. La asociación médica británica ha prohibido a los doctores utilizar la palabra madre por razones más que evidentes. Tampoco se pueden usar las palabras niño o niña para los recién nacidos, por considerarse reduccionistas. Anotar el “sexo biológico” también sería un problema. Se recomienda “designado como…” o “nacido como”. Debe entenderse claramente que estas medidas son para toda la población y de acatamiento obligatorio. ¿Tendría sentido celebrar el día del padre o de la madre en escuelas y colegios? No solo no tendría sentido, sino que sería discriminatorio según esta lógica, lo mismo aplicaría a nivel nacional. En otras palabras, es prohibir los conceptos “madre” y “padre” en una sociedad paulatinamente en favor de unos, sin preguntarle al resto de la población.  Pero esta situación no se limita a las mamás y los papás. Tíos, tías, primas, primos y todo lo que marque un “género normativo” correría la misma suerte. Es la desintegración de conceptos culturales medulares en la sociedad que son pilares para definir la familia. Imposición, sí. ¿Respeto de todos los derechos de todos los ciudadanos? No. Rediseño social, sin consulta a una sociedad.

Si el rediseño continúa será posible entender que se tendrán múltiples abuelos, abuelas, primas, primos, debido a las familias poligámicas, poliándricas o poliamorosas pero sumado a los proyectos de cambio de identidad de género no será posible marcar el sexo, ni género tan fácilmente, solo en algunos casos; al ser cambiante dependerá de las personas y su opción.

Modificación del lenguaje

Consideremos que la modificación en el lenguaje es enorme pues no hay sustantivos, ni adjetivos ni pronombres que puedan dar cuenta de las posibles identidades cambiantes o performativas. Inicialmente se pueden imponer algunos pronombres, algunos cambios puntuales, pero es claro que irán aumentando las exigencias con el tiempo. Ya en la Universidad de Oxford se dice que es un posible delito referirse a las personas trans con el pronombre “él o ella”. Se crea entonces el pronombre “Ze” y la obligatoriedad de usarlo y enseñarlo. Jordan Peterson, profesor de psicología que ha cuestionado la medida, se ha visto amenazado con despido en la Universidad de Toronto donde trabaja. También hay problemas con las palabras “señores y señoras”. Existen otros ejemplos en diversos países. El panorama se torna más complejo si tomamos en cuenta no solo la identidad de género sino también la expresión de género, pues no es lo mismo. Una persona puede tener una identidad de género, pero la expresión de género ser diferente (esta última es cómo se expresa corporalmente el género y no coincide necesariamente con la identidad). Esto modificará currículos en escuela y colegios, espacios públicos (incluidos los baños), prácticas deportivas, registros nacionales, uso del lenguaje, producciones artísticas, entre otros muchos aspectos. Activará los sistemas de aprendizajes culturales y formales. Y solo se están mencionando algunos aspectos, la situación en realidad es más compleja.

Ante la insistencia de cómo me afectaría a mí la aprobación o no de la ley, la respuesta es clara. Afecta directamente porque es parte de un cambio total, es un proceso de reingeniería social que abarca procesos educativos formales e informales, como ya se mencionó. Los dos modelos no van a convivir juntos, uno va a ceder frente a otro, paulatinamente. Es la imposición de un nuevo modelo independientemente de si usted está de acuerdo o no. Claro que es un proceso, que tendrá sus etapas de transición, de la mano de las legalizaciones. El problema radica en los impactos sociales y las consecuencias que va a traer. La conformación de diferentes matrimonios por sí mismos ya conlleva una afectación importante. Al aprobarse como derechos humanos y al ser estos inherentes y universales, pasan a ser obligatorios e indiscutibles en todos los espacios mencionados previamente. Todo lo anterior es la plataforma de una de las consecuencias más serias y tiene que ver con la emergencia de una dictadura cultural. Igualmente, esta dictadura tiene sus características, su modalidad y su accionar, con ejemplos muy claros en otros países. Tema para ampliarse por sus todavía más severas consecuencias. Todo esto pasa por la aprobación de leyes civiles y modificaciones en reglamentos en instituciones públicas.

La pregunta más importante, ¿está de acuerdo la sociedad costarricense con todos estos cambios que conllevan la aprobación de estas leyes?, ¿no es acaso tema de referéndum nacional? 

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