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Amor mutuo y bien común

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

Monseñor José Rafael Quirós
Arzobispo de San José

Al iniciar un nuevo año litúrgico, “camino a través del cual la Iglesia hace memoria del misterio pascual de Cristo y lo revive”1 , pido al Señor que, celebrando y viviendo este misterio, alcancemos una profunda riqueza espiritual para asumir, con renovado entusiasmo, nuestra vida cristiana.

Teniendo la esperanza como actitud central de este tiempo, la liturgia nos llama a preparar el camino para la segunda venida de Cristo. Nuestra súplica: “Maranathá” (Ven Señor Jesús), es expresión del anhelo del creyente para que, cada vez, esa presencia de Cristo sea más plena hasta el día definitivo.

En este primer domingo, el apóstol San Pablo pide que el Señor nos colme y nos haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, “para que, cuando Jesús, nuestro Señor, vuelva acompañado de todos sus santos, seamos presentados santos e irreprensibles ante Dios, nuestro Padre”.2

La expresión “rebosar de amor mutuo y de amor a todos” manifiesta el deseo de Cristo para sus discípulos: “Como el Padre me amó, yo también los he amado a ustedes; permanezcan en mi amor.”3 Mientras aguardamos su venida definitiva, Jesús nos llama a una búsqueda activa del bienestar del otro, pues el amor es concreto y está en las obras más que en las palabras.

“No es amor decir solamente: “te amo, amo a todas las personas”. No. ¿Qué haces por amor? El amor se da”.4   San Juan Pablo II nos preguntaba si, en el mundo de hoy “¿Crece de veras en los hombres, entre los hombres, el amor social, el respeto de los derechos de los demás…?”5 

Benedicto XVI nos decía que ese amor es tangible en la búsqueda de la justicia y que el deber de actuar en favor de un orden justo en la sociedad es, sobre todo, propio de los fieles laicos: “Por tanto, no pueden eximirse de la multiforme y variada acción económica, social, legislativa, administrativa y cultural, destinada a promover orgánica e institucionalmente el bien común”.6

Como nos recuerda la V Conferencia de Aparecida, los laicos “deben sentirse corresponsables en la edificación de la sociedad según los criterios del Evangelio”.7

Desde esta perspectiva, invito a los fieles los laicos, a esos miles y miles de hermanos que, como dice el Papa Francisco “están en primera línea de la vida de la Iglesia”, para que ejerzan su misión en el mundo y que ofrezcan razones de esperanza a los más pobres, a los excluidos y a los marginados, poniendo su creatividad al servicio de los desafíos del mundo actual.8

El amor al otro, el amor mutuo, el amor a todos no puede quedar en un simple discurso. Las actuales circunstancias sociales exigen nuestra solidaridad. 

La pobreza creciente, la desigualdad social, la baja calidad de educación y la falta de oportunidad para los jóvenes, el desempleo, la realidad de los migrantes y desplazados que buscan sobrevivir, el maltrato y la violencia contra las mujeres, los niños y los ancianos y el alto índice de violencia y criminalidad, entre otros aspectos, reflejan no sólo los sufrimientos sino la profunda incoherencia de una sociedad que se dice mayoritariamente creyente y cristiana.

El amor mutuo crecerá en la medida que vivamos la fe con alegría y coherencia, atendiendo al envío que Jesús nos hace para anunciar y dar testimonio suyo en el mundo. Esta es la manera concreta de clamar “Ven Señor Jesús”.

1Juan Pablo II, Carta Apostólica SPIRITUS ET SPONSA, XL ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN SACROSANCTUM CONCILIUM SOBRE LA SAGRADA LITURGIA. N.5

2San Pablo a los Tesalonicenses 3, 12—4, 2

3Juan 15,9-11

4Papa Francisco, a los jóvenes de Turín y Piamonte, 21 de junio de 2015 

5Juan Pablo II, Redemptor hominis, n.15

6Benedicto XVI, Deus Caritas Este, n.29

7Benedicto XVI, Discurso inaugural Aparecida, 13 de mayo del 2007

8Cf. Papa Francisco, Red Mundial de Oración del Papa por la misión de los fieles laicos, mes de mayo, 2018

 

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Un canto a la vida recibida y una pasión por la vida amenazada

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

  • 300 años del paso a la vida de San Juan Bautista de la Salle

Hno. Álvaro Rodríguez E. fsc
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El 7 de abril, Viernes Santo de 1719 moría en Rouen Francia, San Juan Bautista De La Salle. Este acontecimiento para los lasallistas debe ser un canto a la vida recibida y una pasión por la vida amenazada como la mejor manera de celebrar los 300 años del paso a la vida de nuestro Fundador. Celebramos pues el tricentenario de su Pascua. Como nos lo comunica Superior General el Hno. Robert Schieller el Papa Francisco ha anunciado con este motivo un año jubilar, que va del 17 de noviembre del 2018 al 31 de diciembre del 2019. Nuestras Capillas, tanto la de la comunidad, la del Noviciado, como la del colegio y la universidad como lugares lasallistas cumplen con las condiciones requeridas para obtener la indulgencia plenaria que la Iglesia otorga. El decreto Vaticano del año jubilar precisa lo siguiente: Rezar según las intenciones del Papa Francisco en testimonio de comunión con la Iglesia Universal. Comprometerse con obras de caridad, en particular en el espíritu lasallista -como lo es ayudar a los niños y jóvenes que estén en dificultad material, educativa y espiritual- que expresen la conversión del corazón.

El tricentenario del paso a la vida de San Juan Bautista de La Salle  nos debe recordar los tres valores que dieron sentido a su vida: Fe, Fraternidad y Servicio. Son los que él transmitió y dejó como herencia. Si estos valores vibran y cobran vida y sentido en nuestras vidas entonces ¡somos lasallistas!

Fe: Entendida como una actitud de apertura y confianza, en la que dejamos que Dios toque nuestra vida y entre en ella dejándonos guiar por Él a través de los acontecimientos de la vida.

Fraternidad: Valor vivido con una clara consciencia de la interdependencia que implican las relaciones humanas, en las que afecto y me dejo afectar por el otro. Implica una profunda comprensión del ser humano y trabajar hombro con hombro para la construcción de la paz, la justicia y la dignidad humana.

Servicio que nos invita a poner los dones que hemos recibido al servicio de los demás, especialmente a los más vulnerables, a atrevernos a compartir la vida, el aprendizaje, nuestras bendiciones. A buscar un ¿Para qué?  Y un ¿Para quién? a todo lo que la vida nos ha dado y arriesgarnos a incendiar la tierra de amor.

Al final lo que importa, en este año tricentenario, es que a ejemplo de San Juan Bautista de La Salle encontremos aquellos valores e ideales que nos apasionan y nos atrevamos a vivirlos con fuerza y plenitud dando lo mejor a los demás, como lo hizo nuestro Fundador, y contribuyendo con nuestra vida a hacer un mundo mejor, un mundo más justo y digno para todos y todas. El rostro de Dios y el rostro de los niños y jóvenes, de los pobres y vulnerables, de los menos amados, de los enfermos o los más descartados, deben ser para nosotros una revelación teológica. El rostro de Dios reflejado en el rostro del pobre y de los pequeños. Es difícil separar el uno del otro sin caer en un reduccionismo. Nos lo recordaba San Pablo VI en la clausura del Vaticano II en 1965: En el rostro de cada hombre, especialmente si se ha hecho transparente por sus lágrimas y por sus dolores, podemos y debemos reconocer el rostro de Cristo, el Hijo del hombre, y si en el rostro de Cristo podemos y debemos reconocer el rostro del Padre celestial, nuestro humanismo se hace cristianismo, nuestros cristianismo se hace teocéntrico; tanto que podemos afirmar también: para conocer a Dios es necesario conocer al hombre. 

Al conmemorar el  tricentenario de la muerte de San Juan Bautista De La Salle, me llena de admiración la mirada de fe que lo caracteriza y que nos legó como herencia. Mirada que le permitió descubrir a Dios y su plan de salvación en el rostro de los niños pobres. Por eso quisiera hacer una reflexión sobre su Testamento. Una copia de este testamento, certificada por el Hermano Bartolomé, Superior General, se conserva en los Archivos de nuestra Casa Generalicia. La firma del Testamento, ante notario, es del 3 de abril de 1719, cuatro días antes de su fallecimiento. Se trata de un testamento muy realista. Habla de los bienes que traspasa al Hermano Bartolomé a nombre del Instituto y de una renta a los hijos de su hermano Juan Remigio, quien estaba incapacitado. Pero, al inicio, en el segundo párrafo, después de la invocación a la Santísima Trinidad, comparte sus sentimientos con los Hermanos y les deja sus últimos consejos. Me emociona también, en la última parte del testamento, ver la preocupación de nuestro Fundador que se traduce en actos concretos de ayuda, en relación con su familia. Y me parece que es una llamada de atención para que nosotros mismos no descuidemos esa relación, que seguramente es para todos nosotros una de las más hermosas experiencias de amor gratuito y desinteresado que Dios nos ha permitido vivir y que nos ha revelado su rostro.

Y ahora recordemos juntos el Testamento del Santo:

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

Yo, el infrascrito, Juan Bautista de La Salle, sacerdote, estando enfermo en una habitación cercana a la capilla de la casa de San Yon, arrabal de San Severo, de la ciudad de Ruán, y queriendo hacer un testamento que liquide todos los asuntos que me puedan quedar pendientes. Encomiendo a Dios, primeramente mi alma, y luego todos los Hermanos de la Sociedad de las Escuelas Cristianas, con quienes me ha unido, y les recomiendo, ante todo, que tengan siempre absoluta sumisión a la Iglesia, máxime en estos calamitosos tiempos, y que, en testimonio de esta sumisión, no se separen en lo más mínimo de la Iglesia romana, acordándose siempre de que he mandado a Roma dos Hermanos con el fin de pedir a Dios la gracia de que su Sociedad le sea siempre enteramente sumisa. Les recomiendo también que profesen mucha devoción a Nuestro Señor, que amen mucho la Sagrada Comunión y el ejercicio de la oración mental, y que tengan devoción especial a la Santísima Virgen y a san José, patrono y protector de su Sociedad; que desempeñen con celo y muy desinteresadamente su ministerio; y que tengan entre sí unión íntima y ciega obediencia para con sus superiores, que es fundamento y sostén de toda perfección en una comunidad…

Hecho en la citada casa de San Yon, el tres de abril de mil setecientos diecinueve.

Unión íntima y celo apostólico y desinteresado cierran el testamento del Fundador. Se trata de una doble mirada, una hacia la comunidad, la otra hacia la misión, pero ambas en función de aquellos y aquellas que el Señor nos ha confiado. Por eso la mejor manera de continuar la obra iniciada por Juan Bautista de La Salle, 300 años después de su paso a la vida, es respondiendo con generosidad y creatividad a sus necesidades y a las nuevas y viejas pobrezas en clave de vida nueva y resurrección, convirtiéndonos al futuro de Dios. 

Un canto a la vida recibida que se transforma en pasión por toda vida amenazada. Es una llamada a entregar nuestro corazón, a vivir un compromiso, a ofrecer nuestra vida, como él lo hizo. Por eso el volver al Evangelio es el gran reto que tenemos hoy. Volver al Evangelio es volver a lo esencial. Por eso los invito, a que terminemos estas reflexiones pidiéndole al Espíritu que nos transforme en Jesús nuestro Salvador, para así seguirlo amorosamente y proseguir su misión como discípulos y misioneros, con la certeza de que: “Él siempre puede, con su novedad, renovar nuestra vida y nuestra comunidad y, aunque atraviese épocas oscuras y debilidades eclesiales, la propuesta cristiana nunca envejece. Jesucristo también puede romper los esquemas aburridos en los cuales pretendemos encerrarlo y nos sorprende con su constante creatividad divina.” (EG 11). Esa creatividad evangélica, que con su ejemplo, nos dejó el Fundador tanto en su vida como en su muerte.

 

 

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“Nuestro Rey y Señor”

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

Monseñor José Rafael Quirós
Arzobispo de San José

Con la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, nos disponemos a clausurar este año litúrgico con el que, de forma comunitaria y pública, los creyentes celebramos la fe y, en principio, hemos vivido de acuerdo con ella.

“La Iglesia evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia”  con la que manifestamos nuestra adoración a Jesucristo y somos enriquecidos de los dones que el Padre Dios nos otorga. Al hacerse uno de nosotros para realizar el plan de salvación, el Señor ha santificado el tiempo y esta convicción nos lanza a proclamar, nuevamente, aquellas palabras pronunciadas al grabar en el cirio Pascual: “Cristo ayer y hoy, principio y fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo y la eternidad. A Él la gloria y el poder por los siglos de los siglos”.

Hemos recorrido este camino de fe, celebrando y actualizando las etapas más importantes del plan de salvación de Dios “que quiere que todos los hombres se salven”  y que seamos conformados según Cristo, muerto y resucitado.

San Pablo, nos invita y nos anima a “que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres… para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad”  y, sobre todo, que lleguemos al conocimiento pleno de la verdad. En el Evangelio, Jesús con toda claridad y sin temor alguno afirma: “Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz”. 

La celebración de Cristo Rey nos lleva a retomar la esencia de la vida cristiana que es vivir el amor, afianzados en la verdad para no dejarnos “tentar por triunfalismos mundanos, que significa ceder a la concepción de un cristianismo sin cruz, un «cristianismo a medias… Hoy el peligro es ceder a la tentación de un cristianismo sin cruz. Un cristianismo a mitad de camino».  

En este año, la canonización de San Oscar Romero, hermano centroamericano, nos debe animar a asumir con valentía y constancia nuestra conversión. Necesitamos un renovado esfuerzo por un seguimiento más auténtico de Jesús, optando por lo sencillo, generando una nueva realidad desde la humildad, mediante un compromiso sincero. 

En particular, la tensa situacion que experimentamos, tanto social como económica, exige el compromiso por construir un país mejor, donde los pobres, los indefensos y vulnerables, lejos de ser ignorados, sean promovidos, respetados y protegidos.

Nuestra imperfección no debe ser una excusa para no seguir creciendo. Al contrario, decía Benedicto XVI: “Afrontad este reto sin complejos ni mediocridad… Apoyados en su amor, no os dejéis intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia. Puede que os menosprecien, como se suele hacer con quienes evocan metas más altas o desenmascaran los ídolos ante los que hoy muchos se postran. Será entonces cuando una vida hondamente enraizada en Cristo se muestre realmente como una novedad y atraiga con fuerza a quienes de veras buscan a Dios, la verdad y la justicia”. 

Que Cristo, con su mensaje de amor, justicia, paz, servicio y verdad reine en nuestros corazones, y el gozo que ha de embargar nuestro corazón por su segunda venida, nos haga clamar hoy y siempre, “Ven Señor Jesús”.

 

1Papa Francisco, Evangelii Gaudium, n.24

2I Timoteo 2,4

3Ídem

4Homilía, 29 de mayo del 2013

5Benedicto XVI, 20 de agosto 2011

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Manifiesto por la vida

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Opinion

Dra. Nancy Larios Medina
Ginecoobstetra

Es hermoso ver como tantos costarricenses se han comprometido con lo que es fundamental: la vida. Hermoso ver cómo estamos dispuestos a luchar en nombre de aquellos que no tienen voz pero que por eso no dejan de ser menos dignos. Y que ese otro puede incluso en cualquier momento ser parte de nuestra propia familia.

Y a todo esto... ¿cuándo empieza la vida? Pregunta que hace tiempo ha sido respondida y respaldada. Innumerable evidencia científica ya lo ha hecho:

Desde la antropología, la genética, la genética molecular, embriología y la biología se ha demostrado que nuestra vida como seres humanos inicia desde la fecundación y que a partir de dos células (una paterna y otra materna) empieza un nuevo reloj biológico a funcionar, tan autónomo, tan diferente de su madre que lo alberga durante el periodo intrauterino y que debería ser el lugar más seguro para este nuevo ser.

Es el embrión quien orquesta la cadena de cambios en el cuerpo materno desde detener el periodo menstrual de su madre y hacer habitable su útero, desarrollando una placenta y una membrana protectora para sí mismo.

Nos han demostrado las ciencias que por ejemplo ya a las 4 - 5 semanas es perceptible un latido cardiaco que va a una velocidad distinta, perceptible, que con la nueva tecnología ultrasonográfica hoy en día sus padres ya lo podrían escuchar.

Que a las 8-9 semanas ya es capaz de moverse autónomamente lo cual significa que ese reloj biológico no se detiene, es continuo el desarrollo buscando la madurez de todos los sistemas que le ayudarán a defenderse en la vida extrauterina.

También es sabido que la futura madre es preparada para llevar a su bebé durante nueve meses físicamente (porque psicológica y emocionalmente siempre lo va a llevar).

¿Y cómo se prepara? El proceso fisiológico del embarazo es tan fascinante que todo lo que ocurre es para proteger a este nuevo ser que es genéticamente distinto. El sistema inmunológico de la madre cambia y funciona transformándolo transitoriamente en un sistema de no rechazo a este tejido que proviene también del padre y por lo tanto diferente a ella, como en un transplante, para ser más gráficos. El sistema circulatorio cambia, el volumen sanguíneo aumenta para nutrir al bebé… podría seguir, pero no pretendo dar una clase de fisiología del embarazo, que como repito, es fascinante.

A todo esto, cada ser humano que inicia desde la fecundación es un nuevo miembro de nuestra comunidad, independientemente de cómo haya sido gestado, es digno y sujeto de derechos, no se puede tener un calendario y discriminar a partir de cuándo o hasta cuándo es merecedor del máximo de los derechos que es la vida.

Creo que no había sido mencionado tanto a Hipócrates como estos últimos años. Ya desde tiempos de él y de Galeno, muchos años antes de Cristo, los códigos de ética médica ya exhortaban a cuidar la vida desde la concepción. Que dicho sea de paso, todavía las nuevas generaciones de médicos hacen el juramento antes de estar habilitados para ejercer.

En la mujer embarazada, no estamos sólo ante una persona, sino dos, no estamos sólo ante un paciente, sino dos. Y los avances tecnológicos en medicina nos han permitido brindar los mejores manejos para salvaguardar la vida de los dos... salvo en contadas excepciones esto no es posible. Contamos con mejor atención primaria, mejor diagnóstico, mejor tratamiento llevando hasta el final la lucha por mantener las dos vidas, y no eligiendo con ligereza olvidarnos de una para enfocarnos sólo en otra, porque ambos merecen nuestro mayor esfuerzo.

Costa Rica, ejemplo mundial

Nuestro país ha sido ejemplo a nivel mundial en cuanto a salud se refiere. Tenemos una de las tasas de mortalidad materna y neonatal más bajas del mundo, que en Latinoamérica es superada solo por Chile. Además, una cobertura de control prenatal casi universal, un programa de tamizaje neonatal amplísimo que permite detectar y empezar a tratar enfermedades metabólicas antes impensables, una cobertura de parto hospitalario mayor del 90%. Y ahora se ha incursionado en medicina fetal... ¡sí, la medicina fetal existe! 

Tenemos uno de los mejores sistemas de salud, único con cobertura universal que de acuerdo a estudios internacionales es el sistema más equitativo del mundo. No discrimina por género, religión, estado socioeconómico, nacionalidad y tampoco debería discriminar por edad... sea antes o después de nacer.

Así que nuestros esfuerzos han sido grandes como país y sociedad como para retroceder negando la dignidad de ser humano a otro por ser el más pequeño y el más débil. ¿No es esta la opresión de la cual la humanidad ha buscado liberarse? ¿Por qué dudamos de nuestro propio avance, de los descubrimientos científicos que el mismo ser humano ha logrado?

Por otra parte, las personas no son una inversión, son un un bien en sí mismo y no podemos desahuciar a los más vulnerables basados en estimaciones o en supuestos.

La madre necesita y tiene derecho a ser acompañada y apoyada desde todo punto de vista, no merece simplemente que se desaparezca la consecuencia de una serie de problemas que la empujaron a tal o cual decisión, empujándola a sufrir una herida psíquica de por vida como es el síndrome postaborto.

El ser humano permanece vivo e indefenso a expensas de nuestro enfoque y decisión para dejarle existir y desarrollarse o sentenciarlo. Hay millones de vidas que nos necesitan para poder nacer.

Sus existencias dependen de nuestro esfuerzo, de nuestra insistencia, de nuestra opinión, que en estos casos, son de vida o muerte.

 

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Reingeniería social, matrimonio y dictadura cultural

Escrito por Super User el . Publicado en Opinion

Ana Elena Castillo Víquez
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Profesora, UCR

 Todas las épocas han tenido sus desafíos ciertamente. Y siempre han existido caminos que tanto los individuos como las sociedades deben escoger. Opciones diríamos, pero no inofensivas. Estas rutas no se pueden transitar al mismo tiempo o escoge un sendero o el otro. Y mucho del bienestar de pueblos enteros dependerán de esto, igual que las personas. Las decisiones son cruciales y nuestra cultura parece decirnos “no va a pasar nada”, “da igual”, “es asunto de acostumbrarnos” o “en nada nos afecta”. Ingenuidad personal, ingenuidad histórica también. Cuánto dolor han pasado numerosas poblaciones, miserias y angustias por no repensar las propuestas, por precipitarse ante ideologías que prometían un bienestar, una estabilidad, un mejoramiento que no iba a llegar y nunca llegó, porque dentro de ellas estaba entretejido el deterioro y la destrucción con bellas narraciones y promesas.

Así, en estos días, en sociedades heridas por tanta agresión, tanta exclusión, burla y segregación se hacen propuestas para revertir esta tendencia y convertirnos en colectivos más incluyentes, más tolerantes, mucho menos agresivos y respetuosos. Herimos tanto y en todos los niveles que era lógico que se presentaran soluciones por medio de cambios profundos en las sociedades. Y para lograr estos cambios había que tocar los cimientos mismos de la cultura.

Nos enfrentamos como personas y también como sociedades ante propuestas que, sin decirlo en toda la magnitud que esto implica, buscan un cambio. Sin embargo, es pertinente entender de qué se trata este cambio, en qué consiste la modificación, los alcances que va a tener, pero, sobretodo, las consecuencias. Porque allí se verá realmente si con las promesas, tan bien elaboradas en el lenguaje y las narraciones, conllevan la falsedad y dolor como resultado. Esto último ni tan evidente ni claro para quienes las apoyan ni para quienes las cuestionan.

Es así como nos encontramos ante la opción de modificar una de las estructuras sociales de más impacto como es la familia, al tocarla no estamos solo modificando, estamos en realidad deconstruyendo. Para ir razonando la afirmación anterior debemos abarcar varias áreas, mucho más allá de lo que se ha querido plantear en los debates y en las justificaciones presentadas a simple vista, por bien intencionadas que sean.

Es un proceso de reingeniería social. Por este vamos a entender un rediseño y cambio en las estructuras base de una sociedad. También podemos decir que es iniciar un nuevo camino que nos lleve a un nuevo modelo. Este nuevo modelo cambiaría por completo el anterior. Y al hablar de camino estaríamos estableciendo que el cambio se da en el “transcurso”, es decir, “durante”. En otras palabras, el proceso de reingeniería va por etapas. Otro aspecto a considerar es que los procesos de reingeniería en las diferentes áreas del saber buscan todos mejorar, puede ser una organización o bien, en el caso que nos concierne, una sociedad. Sin embargo, no todos logran un cambio positivo.

Estrategias de rediseño social

Las estrategias para modificar la estructura son varias en este rediseño social. La primera es por medio de la ley. Definitivamente hay una relación directa y clara entre ley y sociedad. La ley tiene un impacto profundo sobre una sociedad. Es claro que han habido leyes justas e injustas, arbitrarias incluso. Sin embargo, en la mayoría de los casos, cada vez que una ley establece un límite existen razones cruciales para ponerlo. Y estas razones tienen que ver con las consecuencias sociales que traería si ese límite se quitara e incluso si se relativizara. Así algunas leyes tienen que ver con ciertas estructuras, otras con otro tipo de estructuras. La relación principal apunta a fortalecer o debilitar estructuras sociales según la ley que se apruebe y la estructura con la que se relaciona la ley. 

Estamos ante dos leyes inminentes y ambas cambiarán la estructura familiar de manera irrevocable y para todos los habitantes del país. La primera modificará la posibilidad de casarse solo entre un hombre y una mujer, la segunda ley lo hará entre el número de personas que componen el matrimonio. La primera está en debate y con un fallo de la Sala Constitucional. La segunda es cuestión de tiempo y no muy lejano. Si dos personas del mismo sexo tienen derecho a casarse porque es una decisión personal, porque están enamoradas y, si el amor es lo que cuenta, igual lo pueden hacer tres personas, cuatro o más. Si la atracción personal, el amor que se siente entre ellos y mi decisión es la base para optar por el matrimonio, entonces hay que entender que mi deseo personal (basado en los criterios anteriores) es un derecho humano y puede de hecho abarcar a más de una persona. Ya en Colombia se casaron tres personas legalmente haciendo evidente el proceso de reingeniería que estamos analizando. Esto no está más que comenzando. Recordemos las demostraciones públicas de algunos estudiantes tanto en el Tecnológico como en la UCR pidiendo la apertura del matrimonio precisamente sin tomar en cuenta el género, ni el número de personas. Nadie habla de responsabilidades, ni obligaciones y menos consecuencias a nivel personal y social.

Es curioso que en nuestro tiempo se hable mucho de los derechos, de los sistemas de protección, pero no de responsabilidades y menos de impactos y consecuencias sociales. Harían falta otros artículos para ir explicando todas estas áreas de impacto y las muchas y severas consecuencias que traería. Sin embargo, es entendible el énfasis que se ha dado sobre la persona y se excluyan aspectos que nos involucran como sociedad. No olvidemos el origen de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Fueron los abusos cometidos por el Estado contra las personas que determinaron el enfoque que hasta hoy ha prevalecido, aunque ya había antecedentes históricos. 

El derecho a formar familia

En esta línea de pensamiento, es claro que, en la interpretación sobre el derecho a formar una familia, se está tomando en cuenta la orientación sexual y la identidad de género de una persona, validándola como derecho. Ahora bien, recordemos que las siglas LGBT se refieren a personas lesbianas, gays, bisexuales y trasvesti originalmente. Ahora se han incorporado otras siglas para sumar más grupos. Para tomar en cuenta una de las nomenclaturas más completas, LGBTTTIQA se refiere a transexuales, transgénero, intersexuales, queer y asexuales. Se está empezando a legislar sobre el matrimonio entre los dos primeros grupos, concediendo un derecho a lesbianas y gays pero es claro que bajo la figura de la no discriminación y, para no ser excluyentes, se debe permitir el matrimonio sobre los otros grupos. Matrimonio igualitario es mucho más de lo que se está legislando en este momento. Este incluiría las orientaciones sexuales, pero también la diversidad de identidades y además cambiantes antes, durante o después un matrimonio dependiendo de la persona y su opción. Siguiendo con este razonamiento, familias diversas serían familias muy complejas pues hay que tomar en cuenta los diferentes matrimonios que se formarían y se “desformarían” tanto en identidades como orientaciones y eventualmente en número.

Estas familias compuestas de forma tan diversa se deben enseñar en las escuelas, colegios y universidades. Los estudiantes tendrían estas opciones para cuando ellos mismos sean grandes o también por la cantidad de niños que empezarían a matricularse teniendo familias donde ya no es posible identificar una mamá y un papá. Así sucedió en México donde en las actas de nacimiento se eliminan obligatoriamente las palabras padre y madre. Ejemplo igual lo encontramos en Malta donde en todos los registros oficiales se deben eliminar no solo la palabra padre y madre, sino marido, esposo, esposa y mujer. Debido a la posibilidad de cambiarse la identidad de género (propuestas diferentes van desde tres géneros hasta 112 opciones) y debido a que una persona puede mantener una única identidad como cambiarla sin restricción, las políticas públicas deben regir para todos, enseñarse a todos y dar la opción a todos. Igual sucedería con los conceptos de abuelo, abuela, tío, tía, primos, primas, entre otros. Leyes y políticas públicas van de la mano y al ser derechos humanos, según esta lectura, obligatorios y accesibles a todos.

Debido a la apertura, para toda la población, de la posibilidad de optar por un cambio en la identidad de género, en Inglaterra, Hayden Cross, fue el primer hombre embarazado. Nacido como mujer, Cross es legalmente un hombre y suspendió la operación de senos, ovarios y el tratamiento hormonal para quedar embarazado de un donante anónimo. La asociación médica británica ha prohibido a los doctores utilizar la palabra madre por razones más que evidentes. Tampoco se pueden usar las palabras niño o niña para los recién nacidos, por considerarse reduccionistas. Anotar el “sexo biológico” también sería un problema. Se recomienda “designado como…” o “nacido como”. Debe entenderse claramente que estas medidas son para toda la población y de acatamiento obligatorio. ¿Tendría sentido celebrar el día del padre o de la madre en escuelas y colegios? No solo no tendría sentido, sino que sería discriminatorio según esta lógica, lo mismo aplicaría a nivel nacional. En otras palabras, es prohibir los conceptos “madre” y “padre” en una sociedad paulatinamente en favor de unos, sin preguntarle al resto de la población.  Pero esta situación no se limita a las mamás y los papás. Tíos, tías, primas, primos y todo lo que marque un “género normativo” correría la misma suerte. Es la desintegración de conceptos culturales medulares en la sociedad que son pilares para definir la familia. Imposición, sí. ¿Respeto de todos los derechos de todos los ciudadanos? No. Rediseño social, sin consulta a una sociedad.

Si el rediseño continúa será posible entender que se tendrán múltiples abuelos, abuelas, primas, primos, debido a las familias poligámicas, poliándricas o poliamorosas pero sumado a los proyectos de cambio de identidad de género no será posible marcar el sexo, ni género tan fácilmente, solo en algunos casos; al ser cambiante dependerá de las personas y su opción.

Modificación del lenguaje

Consideremos que la modificación en el lenguaje es enorme pues no hay sustantivos, ni adjetivos ni pronombres que puedan dar cuenta de las posibles identidades cambiantes o performativas. Inicialmente se pueden imponer algunos pronombres, algunos cambios puntuales, pero es claro que irán aumentando las exigencias con el tiempo. Ya en la Universidad de Oxford se dice que es un posible delito referirse a las personas trans con el pronombre “él o ella”. Se crea entonces el pronombre “Ze” y la obligatoriedad de usarlo y enseñarlo. Jordan Peterson, profesor de psicología que ha cuestionado la medida, se ha visto amenazado con despido en la Universidad de Toronto donde trabaja. También hay problemas con las palabras “señores y señoras”. Existen otros ejemplos en diversos países. El panorama se torna más complejo si tomamos en cuenta no solo la identidad de género sino también la expresión de género, pues no es lo mismo. Una persona puede tener una identidad de género, pero la expresión de género ser diferente (esta última es cómo se expresa corporalmente el género y no coincide necesariamente con la identidad). Esto modificará currículos en escuela y colegios, espacios públicos (incluidos los baños), prácticas deportivas, registros nacionales, uso del lenguaje, producciones artísticas, entre otros muchos aspectos. Activará los sistemas de aprendizajes culturales y formales. Y solo se están mencionando algunos aspectos, la situación en realidad es más compleja.

Ante la insistencia de cómo me afectaría a mí la aprobación o no de la ley, la respuesta es clara. Afecta directamente porque es parte de un cambio total, es un proceso de reingeniería social que abarca procesos educativos formales e informales, como ya se mencionó. Los dos modelos no van a convivir juntos, uno va a ceder frente a otro, paulatinamente. Es la imposición de un nuevo modelo independientemente de si usted está de acuerdo o no. Claro que es un proceso, que tendrá sus etapas de transición, de la mano de las legalizaciones. El problema radica en los impactos sociales y las consecuencias que va a traer. La conformación de diferentes matrimonios por sí mismos ya conlleva una afectación importante. Al aprobarse como derechos humanos y al ser estos inherentes y universales, pasan a ser obligatorios e indiscutibles en todos los espacios mencionados previamente. Todo lo anterior es la plataforma de una de las consecuencias más serias y tiene que ver con la emergencia de una dictadura cultural. Igualmente, esta dictadura tiene sus características, su modalidad y su accionar, con ejemplos muy claros en otros países. Tema para ampliarse por sus todavía más severas consecuencias. Todo esto pasa por la aprobación de leyes civiles y modificaciones en reglamentos en instituciones públicas.

La pregunta más importante, ¿está de acuerdo la sociedad costarricense con todos estos cambios que conllevan la aprobación de estas leyes?, ¿no es acaso tema de referéndum nacional? 

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