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El primer Papa en América

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Actualidad

  • Inauguró la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano de Medellín

Martín Rodríguez González
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En agosto de 1968, Pablo VI se convirtió en el primer Papa que visitó el continente americano. Nunca antes en dos mil años de historia, el sucesor de Pedro había pisado las tierras del continente, y lo hizo para formar parte de un evento fundamental para la Iglesia en la región, la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano de Medellín, Colombia.

Por este motivo, en la celebración de apertura constató que “la primera visita personal del Papa a sus hermanos y a sus hijos en América Latina, no es en verdad un sencillo y singular hecho de crónica; es, a nuestro parecer, un hecho histórico, que se insiere en la larga, compleja y fatigosa acción evangelizadora de estos inmensos territorios y que con ello la reconoce, la ratifica, la celebra y al mismo tiempo la concluye en su primera época secular; y, por una convergencia de circunstancias proféticas, se inaugura hoy con esta visita un nuevo período de la vida eclesiástica. Procuremos adquirir, pidió, conciencia exacta “de este feliz momento, que parece ser por divina providencia conclusivo y decisivo”.

Durante su estancia en Colombia, Pablo VI tuvo un sinfín de actividades. Desde encuentros con el presidente colombiano de aquel momento, Carlos Lleras Restrepo, y otras autoridades políticas y religiosas, hasta la participación en celebraciones multitudinarias (ordenación de sacerdotes y casamiento de parejas). También se reunió con campesinos y visitó enfermos, entre otros gestos.

“¡No te decimos adiós, Colombia, porque te llevamos más que nunca en el corazón!”, fueron sus últimas palabras antes de subirse al avión, recuerdan diversas reseñas.

Orientador de la Iglesia

Dada su presencia en la Conferencia del Episcopado Latinoamericano, y con el aire fresco del Concilio todavía presente en la mente y el corazón de los obispos, Pablo VI tuvo palabras muy claras para orientar la Iglesia latinoamericana durante su paso por Colombia.

Recordó el pasado misionero y los esfuerzos de evangelización, sin embargo, dijo que la obra no estaba acabada, y que habían nuevas exigencias y necesidades que demandaban de la Iglesia esfuerzo, audacia y sacrificio.

“Estamos en un momento de reflexión total. Nos invade como una ola desbordante, la inquietud característica de nuestro tiempo, especialmente de estos países, proyectados hacia su desarrollo completo, y agitados por la conciencia de sus desequilibrios económicos, sociales, políticos y morales”, dijo.

Recordó las palabras del Señor, que frente a las olas borrascosas, en aquella noche llena de peligros, gritó a sus discípulos que navegaban: «Soy Yo, no temáis» (Mt 14, 27). “Sí, Nos queremos repetiros esa exhortación del Maestro: «No temáis » (Lc 12, 32). Esta es para la Iglesia una hora de ánimo y de confianza en el Señor”, animó.

Luego de denunciar el desvío de ciertos teólogos y la permanente necesidad de cultivar la vida espiritual de obispos y sacerdotes, el Papa se refirió al contexto social y político vivido por muchos países de la región, azotados por conflictos ideológicos, guerras, pobreza y desolación, en los que la Iglesia era permeada a través de la llamada teología de la liberación.

“Entre los diversos caminos hacia una justa regeneración social, no podemos escoger ni el del marxismo ateo, ni el de la rebelión sistemática, ni tanto menos el del esparcimiento de sangre y el de la anarquía”, puntualizó Pablo VI. 

Por el contrario, pidió distinguir las responsabilidades de los pastores, “de las de aquellos que, por el contrario, hacen, de la violencia un ideal noble, un heroísmo glorioso, una teología complaciente”. “Para reparar errores del pasado y para curar enfermedades actuales no hemos de cometer nuevos fallos, porque estarían contra el Evangelio, contra el espíritu de la Iglesia, contra los mismos intereses del pueblo, contra el signo feliz de la hora presente que es el de la justicia en camino hacia la hermandad y la paz”, agregó.

La paz, en efecto, es la misión de la Iglesia en América Latina, recordó el pontífice: “La transformación profunda y previsora de la cual, en muchas situaciones actuales, tiene necesidad, la promoveremos amando más intensamente y enseñando a amar, con energía, con sabiduría, con perseverancia, con actividades prácticas, con confianza en los hombres, con seguridad en la ayuda paterna de Dios y en la fuerza innata del bien”. 

“El clero ya nos comprende. Los jóvenes nos seguirán. Los pobres aceptarán gustosos la buena nueva. Es de esperar que los economistas y los políticos, que ya entrevén el camino justo, no serán ya un freno, sino un estímulo, en la vanguardia”, afirmó.

Llamado a acoger la Humanae vitae

En su mensaje a los obispos del continente, el Papa Pablo VI recordó la necesidad que le llevó a decir una palabra “buena aunque grave”, en defensa de la honestidad del amor y de la dignidad de la familia, en la encíclica Humanae vitae. “La gran mayoría de la Iglesia la ha recibido favorablemente con obediencia confiada, aun comprendiendo que la norma comporta un fuerte sentido moral y un valiente espíritu de sacrificio”, dijo. 

“Esta no constituye una ciega carrera hacia la superpoblación; ni disminuye la responsabilidad ni la libertad de los cónyuges a quienes no prohíbe una honesta y razonable limitación de la natalidad; ni impide las terapéuticas legítimas ni el progreso de las investigaciones científicas. Esa actitud es una educación ética y espiritual, coherente y profunda; excluye el uso de aquellos medios que profanan las relaciones conyugales y que intentan resolver los grandes problemas de la población con expedientes excesivamente fáciles; esa actitud es, en el fondo, una apología de la vida que es don de Dios, gloria de la familia, fuerza del pueblo”, constató, exhortando a los obispos y sacerdotes “emplear toda posible solicitud pastoral y social a fin de que esa posición sea mantenida, como corresponde a las personas guiadas por un verdadero sentido humano”.

 

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San Pablo VI: de niño tímido a cimiento del Concilio

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Actualidad

  • Biografía de Giovanni Battista Montini 

Martín Rodríguez González
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Hijo de un abogado y de una piadosa mujer, Giovanni Battista Montini nació en Concesio, cerca de Brescia, el 26 de setiembre de 1897. Desde pequeño se caracterizó por una gran timidez, así como por un gran amor al estudio.

Acogiendo el llamado sacerdotal, Giovanni ingresó a los 19 años al Seminario de Brescia. Ordenado sacerdote el 29 de mayo de 1920, cuando tenía cumplidos 23 años, se dirigió a Roma para perfeccionar allí sus estudios teológicos.

Allí mismo realizó estudios también en la academia pontificia de estudios diplomáticos y en 1922 ingresó al servicio papal como miembro de la Secretaría de Estado. En mayo de 1923 se le nombró secretario del Nuncio en Varsovia, cargo que por su frágil salud tuvo que abandonar a finales del mismo año. De vuelta en Roma, y trabajando nuevamente en la Secretaría de Estado de la Santa Sede, el Padre Montini dedicó gran parte de sus esfuerzos apostólicos al movimiento italiano de estudiantes católicos (1924-1933), ejerciendo allí una importante labor pastoral. En 1931, a sus 32 años, le era asignada la cátedra de Historia Diplomática en la Academia Diplomática.

En 1937 fue nombrado asistente del Cardenal Pacelli, quien se desempeñaba como Secretario de Estado. En este puesto de servicio Monseñor Montini prestaría un valioso apoyo en la ayuda que la Santa Sede brindó a numerosos refugiados y presos de guerra.

En 1944, ya bajo el pontificado de S.S. Pío XII, fue nombrado director de asuntos eclesiásticos internos, y ocho años más tarde, Pro-secretario de Estado.

En 1954, el Papa Pío XII lo nombró Arzobispo de Milán. El nuevo Arzobispo habría de enfrentar muchos retos, siendo el más delicado de todos el problema social. Por el respeto y la confianza que supo ganarse por parte de la inmensa multitud de obreros, Montini sería conocido como el “Arzobispo de los obreros”.

En diciembre de 1958 fue creado Cardenal por el Papa San Juan XXIII quien, al mismo tiempo, le otorgó un importante rol en la preparación del Concilio Vaticano II al nombrarlo su asistente. 

Su pontificado

El Cardenal Montini contaba con 66 años cuando fue elegido como sucesor de Juan XXIII, el 21 de junio de 1963, tomando el nombre de Pablo VI. Tres días antes de su coronación, realizada el 30 de junio, el nuevo Papa daba a conocer a todos el programa de su pontificado: su primer y principal esfuerzo se orientaba a la culminación y puesta en marcha del gran Concilio, convocado e inaugurado por su predecesor. Además de esto, el anuncio universal del Evangelio, el trabajo en favor de la unidad de los cristianos y del diálogo con los no creyentes, la paz y solidaridad en el orden social -esta vez a escala mundial-, merecerían su especial preocupación pastoral.

El pontificado de Pablo VI está profundamente vinculado al Concilio, tanto en su desarrollo como en la inmediata aplicación. En su primera encíclica, la programática Ecclesiam suam, publicada en 1966 al finalizar la segunda sesión del Concilio, planteaba que eran tres los caminos por los que el Espíritu le impulsaba a conducir a la Iglesia, respondiendo a los “vientos de renovación” que desplegaban las amplias velas de la barca de Pedro. 

Decía él mismo el día anterior a la publicación de su encíclica Ecclesiam suam: El primer camino “es espiritual; se refiere a la conciencia que la Iglesia debe tener y fomentar de sí misma. El segundo es moral; se refiere a la renovación ascética, práctica, canónica, que la Iglesia necesita para conformarse a la conciencia mencionada, para ser pura, santa, fuerte, auténtica. Y el tercer camino es apostólico; lo hemos designado con términos hoy en boga: el diálogo; es decir, se refiere este camino al modo, al arte, al estilo que la Iglesia debe infundir en su actividad ministerial en el concierto disonante, voluble y complejo del mundo contemporáneo”.

El post concilio

Culminado el gran Concilio abierto al tercer milenio, se iniciaba el difícil periodo de su aplicación. Ello exigía un hombre de mucha fortaleza interior, con un espíritu hondamente cimentado en el Señor; hombre de profunda oración para discernir, a la luz del Espíritu los caminos seguros por donde conducir al Pueblo de Dios en medio de dificultades propias de todo proceso de cambio, de adecuación, de renovación... propias también de la furia del enemigo, cuyas fuerzas buscan prevalecer sobre la Iglesia de Cristo.

Lo que a San Pablo VI le tocó vivir como Pastor universal de la grey del Señor, lo resume otro santo, San Juan Pablo II en un valiosísimo testimonio, pues había podido “observar de cerca” su actividad: “Me maravillaron siempre su profunda prudencia y valentía, así como su constancia y paciencia en el difícil período posconciliar de su pontificado. Como timonel de la Iglesia, sabía conservar una tranquilidad y un equilibrio providencial incluso en los momentos más críticos, cuando parecía que ella era sacudida desde dentro, manteniendo una esperanza inconmovible en su compactibilidad” (Redemptor hominis, 3).

Unidad de los cristianos

El Papa Montini tuvo también una gran preocupación por la unión de los cristianos, causa a la que dedicó no pocos esfuerzos. Por otro lado, fomentó la colaboración colegial de los obispos. Este impulso se concretaría de diversas formas, siendo las más significativas el proceso de consolidación de las Conferencias Episcopales Nacionales en toda la Iglesia, los Sínodos locales y los Sínodos internacionales trienales.

Luego de 15 fructíferos años de servicio papal, su Santidad fue llamado a su presencia por el Padre Eterno, el 6 de agosto de 1978, en la Fiesta de la Transfiguración (que curiosamente fue también la fecha de la publicación de la encíclica que anunciaba el programa de su pontificado). 

Él mismo, vislumbrando ya esta magnífica realidad, dejaría escrito para todos en su testamento espiritual: “Fijo la mirada en el misterio de la muerte y de lo que a ella sigue a la luz de Cristo, el único que la esclarece; miro, por tanto, la muerte con confianza, humilde y serenamente”.

Fuentes: Catholic.net / Aciprensa.com / Vatican.va

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¡San Romero del mundo!

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Actualidad

  • Fiesta por histórica canonización de obispo mártir salvadoreño
  • 14 de octubre en el Vaticano, en el marco del Sínodo de los Obispos para los Jóvenes.

Ma. Estela Monterrosa S.
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Roma y El Salvador tienen listos sus programas de actividades para celebrar la canonización de Mons. Óscar Arnulfo Romero, arzobispo de San Salvador, mártir y profeta entregado a su pueblo, que será este 14 de octubre en el Vaticano a las 10 de la mañana.

En Roma se celebrará también la canonización de otros beatos: el Papa Pablo VI, conocido como el “Papa de la vida”; Francesco Spinelli, sacerdote diocesano, fundador del Instituto de las Adoratrices del Santísimo Sacramento; Vincenzo Romano, sacerdote diocesano; Maria Katharina Kasper, fundadora del Instituto de las Pobres Siervas de Jesucristo; Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús, fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia. (Ver páginas 16 y 17)

En Roma, previo a la canonización, se realizarán una serie de actividades. El martes 9 y el miércoles 10 habrá conferencias en el Vaticano y en el colegio Pio Latinoamericano, sobre la vida de Mons. Romero y del Papa Pablo VI, de acuerdo con información divulgada por Vatican News, el sistema de información de la Santa Sede.

El jueves 11 y el viernes 12 dos eventos culturales: un recital de la cantante cristiana salvadoreña, Inés de Viaud, y la presentación del musical “Romero”, dirigido por el Padre Lucas Pandolfi.

El sábado 13 de octubre, en simultáneo, Roma y El Salvador, realizarán la vigilia de la canonización. En los Jardines Vaticanos se rezará el Rosario ante la imagen de la Patrona de El Salvador, Nuestra Señora de la Paz, y luego en Roma, en la zona del Eur, será descubierta una escultura de Mons. Romero. En la tarde se celebrará una misa presidida por el presidente de Caritas Internationalis, cardenal Luis Antonio Tagle, y testimonios del cardenal Gregorio Rosa Chávez sobre Mons. Romero y el Padre Giapaolo Salvini, sobre Pablo VI. 

A las nueve de la noche dará inicio la vigilia en la iglesia de Santa María in Campitelli, dirigida por la asociación amigos de Romero.

Actividades en El Salvador

En su país natal, El Salvador, el 13 de octubre comenzarán las actividades a las ocho de la mañana con cantos, testimonios y ponencias en la cripta de la Catedral Metropolitana, seguidamente un festival juvenil e infantil en la Plaza Morazán.

Por la tarde del 13 de octubre, se realizarán actos populares en la plaza Divino Salvador del Mundo, luego se dará inicio a la peregrinación de la luz hasta la Catedral Metropolitana donde se efectuará un encuentro denominado “generacional” en la Plaza Barrios.

A partir de las dos de la tarde, en la plaza Gerardo Barrios, los salvadoreños podrán disfrutar de un concierto popular. Habrá una Eucaristía a las ocho de la noche, presidida por el director del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana, José Simeón Cañas, el Padre José María Tojeira. Un coro de más de 500 personas dirigirá los cantos de la ceremonia litúrgica.

A las diez de la noche habrá otro concierto popular y una exposición fotográfica. Ya el 14 de octubre (2 a.m.), se transmitirá en pantallas gigantes la ceremonia de canonización desde el Vaticano.

Las actividades continuarán todo el mes y el 28 de octubre será la misa de agradecimiento con los obispos salvadoreños y se ha invitado a los obispos centroamericanos.

Después de la canonización en Roma

El domingo 14 de octubre, después de la ceremonia de canonización, a las tres de la tarde en la iglesia de Santo Spirito in Sassia se asistirá a la oración diaria de la Coronilla de la Divina Misericordia. También se presentará un documental suizo sobre Mons. Romero. Y el lunes por la tarde, en la Basílica de Santa María in Trastevere, se dará una misa de acción de gracias.

Otra forma de recordar a Mons. Romero es a través del “Tour Romero como seminarista”, es un recorrido por la ciudad de Roma en lugares donde él estuvo y comentó sus impresiones. Serán la plaza de San Pedro, Basílica, catacumbas, etc. Habrá también una “noche salvadoreña”, donde se le cantará al nuevo santo, se contarán anécdotas y una exposición de fotos sobre Romero, organizada por periodistas salvadoreños que explicarán cómo fue vista la muerte de Mons. Romero en el mundo.

Como es tradición, el Papa Francisco recibirá el lunes 15 de octubre a los peregrinos venidos a la ceremonia de Canonización, en el Aula Pablo VI a las once de la mañana.

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La voz del pueblo es la voz de Dios

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Actualidad

Casi inmediatamente después de su martirio, el pueblo salvadoreño comenzó a considerar santo a Monseñor Romero. El proceso canónico sin embargo, tendría que superar muchos obstáculos y mucho tiempo para confirmarlo, treinta y ocho años para ser exactos.

Ha sido otro latinoamericano, el Papa Francisco, quien conocedor a fondo del contexto histórico de la región, y del propio Monseñor Romero, allanó el camino para su beatificación y este domingo 14 de octubre, su elevación a los altares.

Romero es santo, el pueblo siempre lo supo. Un santo mártir y profeta de nuestro tiempo, a cuyo amparo pueden ya los pobres y perseguidos del continente, seguir pidiendo confiados su intercesión.

Este domingo 14 de octubre, edición especial de Monseñor Romero.

 

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Cantante católico tico estará por segunda ocasión en una JMJ

Escrito por Eco Catolico el . Publicado en Actualidad

Sofía Solano Gómez
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Con el afán de extender el Evangelio cruzando fronteras a través del canto y “servirle al Señor” con su voz, el cantante católico nacional Álvaro Antonio, participará con su talento en el Festival de la Juventud en Panamá, el próximo año durante la JMJ. 

Él compartirá su don de música religiosa con otros jóvenes de alrededor del mundo, quienes, por medio de sus capacidades artísticas, formarán parte del programa de actividades de la Jornada.

Álvaro, se dedica a cantarle al Señor desde los siete años de edad. Su gusto artístico, lo llevó a tener un paso por la música secular, se fue a México en el año 1998, convirtiéndose este país, en su casa por cinco años, luego regresó a Costa Rica.

En México grabó su primera producción musical llamada “Obstinado amor”, dedicada al Señor. En su regreso al país, cantó para un grupo popular, fue “como para pagar mi carrera”, después de ello y desde entonces se dedica a “cantarle al Señor”, como él mismo dice.

Ha grabado tres producciones musicales más: “Reportándose”, “Un especial navideño” e “Inspiración”, la cual está próxima a salir. Según cuenta, espera que esta última producción salga antes de finalizar el año, para utilizarla de repertorio en la JMJ Panamá 2019.

Será su segunda JMJ

Álvaro participó de la JMJ de Cracovia con el disco “Reportándose” y tal como lo hizo en aquella ocasión, para lograr estar allá, se inscribió esta vez lleno de esperanza e ilusionado. Según describe, “fue un regalo de Dios haber recibido nuevamente la carta, de donde 400 postulantes, soy uno de los escogidos de todo el mundo”.

Anteriormente, para la JMJ de Cracovia lo motivó haber visto que colegas, amigos ticos habían participado de la Jornada en Brasil.

Ahora, participar por segunda ocasión en una JMJ, obedece a “servirle al Señor, con mi música siempre he tratado de llevar un lenguaje universal, con el afán de poder extender el Evangelio cruzando fronteras a través del canto.”

Sobre su próxima participación en la JMJ 2019, cuenta que “ha sido un trabajo y un camino arduo, de mucha fe y de mucha esperanza”, en el que también busca la manera de costearse los gastos para estar presente en el Festival de la Juventud.

Si desea colaborar con su misión evangelizadora a través de la música, puede contactarse por medio del Facebook: ÁlvaroAntonio.CR. Este joven irá a Panamá junto al sonidista y dos bailarinas de danza contemporánea, quienes acompañaran su participación.

Expectativas

En cuanto a sus expectativas, considera que su participación “es un reto, en medio de una jornada muy al calor latino”, donde espera dar lo mejor de él mismo, personal y profesionalmente, porque cree que “al Señor hay que trabajarle con excelencia.”

Además, espiritualmente espera llevar y recibir; “y ver qué tiene Dios para nosotros.” 

Este joven cantante también es parte del elenco de cantantes de la Orquesta Filarmónica de Costa Rica.  

Álvaro, grabó la versión tica del Himno de la Jornada con el apoyo de Radio Fides y la iniciativa de su director Jeison Granados. La canción es compartida con Diana Silva, cantante costarricense y el Ministerio Musical Senderos.

El 22 de julio pasado, el cantante fue a Panamá, donde participó de la Jornada de Oración por la JMJ (se realiza los 22 de cada mes en una diócesis) como parte de una gira promocional en la que estuvo en diferentes radios católicas.

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