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La madre es insustituible

Escrito por Eco Católico el . Publicado en Actualidad

  • Dos especialistas coinciden en que ella es insustituible.

Laura Ávila Chacón
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Cuando un niño nace, los médicos valoran que llore, y cuanto más lo haga es mejor para que active su sistema respiratorio. A veces el desconsuelo preocupa a los padres, pero cuando se coloca al pequeño sobre el pecho de su madre, como por arte de magia todo vuelve a la normalidad.

¿Qué tiene la mamá que con solo el roce de su piel es capaz de infundir paz y tranquilidad? ¿Cómo es esa relación tan especial que se establece desde el vientre y perdura toda la vida?

Dos especialistas, una pediatra y un psiquiatra, coinciden en que es el vínculo originario, fundamental y primario que establece la madre con su hijo es lo que la hace insustituible en el desarrollo integral de ese niño y en el fortalecimiento de su personalidad a lo largo de la vida.

La Dra. Lydiana Ávila, médico pediatra, explica que evidentemente hay casos en los que la mamá no está presente, como cuando fallece durante el parto o luego de enfermedades, ante lo cual una figura femenina puede asumir su rol, sea una abuela o una tía, para proporcionarle al niño el soporte emocional que requiere.

También hay situaciones de desintegración familiar, o en el caso de las madres trabajadoras, que hacen que otras mujeres de la familia asuman prácticamente el rol de madres, a pesar de lo cual siempre la falta de la mamá biológica es perceptible en los niños.

El Dr. Eduardo Arias, médico psiquiatra, explica que la historia comienza dentro de la misma mamá, y ese vínculo inicial, anatómico y directo se mantiene luego de modo virtual, porque las mamás nunca se van a despegar de sus hijos, por más grandes que sean: “Ese vínculo forja la personalidad de ambos, tanto del hijo como de la misma madre”, asegura.

“Cada hijo va a aportar algo a la personalidad de la mujer y esa mujer va a aportar algo a la personalidad de cada hijo o hija que tenga. Esos vínculos van a estar presentes durante toda la vida. Somos producto de ese vínculo inicial que es nuestra mamá, la importancia de esta unión es vital para todos, y eso es de lo que debemos tener conciencia en todo caso, de que por más que no estemos cerca de nuestra mamá, mamá siempre está ahí”, explicó el especialista. 

El artículo completo en la edición impresa de Eco Católico.

En público o en privado, la marihuana mata

Escrito por Eco Católico el . Publicado en Actualidad

Laura Ávila Chacón
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“Desde el punto de vista científico, social y moral, está comprobado el daño que puede generar la marihuana y otras drogas al ser humano”. “No imagino como impactará en Costa Rica una medida como esta. Si hoy vemos la cultura de muerte que genera el narcomenudeo; las sobredosis y el alto consumo con sus efectos nefastos; el dolor y conflicto que genera en el seno de las familias y sus barrios; y el daño evidente que le provoca a muchas personas; no sé en que evitaría esto el permitir el consumo privado y su tenencia en casa, sin duda estamos abriendo brechas para la destrucción y un crecimiento mayor de este veneno verde”.

Así se refirió el sacerdote José Daniel Vargas, experto en moral cristiana, al reciente fallo de la Sala III, que dejo en firme la sentencia que avala la siembra de marihuana para consumo propio. De esta forma, el cultivo de cannabis no puede ser penalizado en nuestro país, salvo si se comprueba su venta o distribución.

La sentencia de los magistrados está relacionada con un reclamo presentado por un abogado de Alajuela, quien fue acusado en los tribunales por sembrar cannabis en el corredor de su casa.

La marihuana se ha venido consolidando, según estimaciones de Naciones Unidas, como la sustancia ilícita más consumida a nivel mundial, a pesar de estar legalmente prohibida en una gran cantidad de países tanto su uso privado como su cultivo.

En nuestro país, el consumo de marihuana ha desplazado el tabaco, e inclusive existe un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa que pretende legalizar su uso para fines medicinales.

Segunda droga de mayor consumo

Un estudio del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) del año 2005 indicó que los jóvenes usaban drogas como alcohol, tabaco y la marihuana, en ese orden. Sin embargo, en el 2015, ese mismo estudio reveló que la marihuana desplazó el tabaco.

Igualmente, la IV Encuesta Nacional sobre consumo de drogas en población de educación secundaria del año 2015, puntualizó que 7 de cada 10 personas, de todos los que indicaron consumir algún tipo de sustancia ilícita en los últimos 12 meses, han hecho uso de la marihuana.

Así, la marihuana es la segunda droga de mayor consumo entre el estudiantado de secundaria, y este cambio se presentó prácticamente en un lapso de 3 años, desde la última encuesta realizada en el 2012, según el IAFA.

A pesar de que la marihuana sobrepasó el consumo de tabaco en la población de secundaria, se mantiene muy por debajo del consumo del alcohol. Una situación similar ocurre en algunos países del Caribe.

El artículo completo en la edición impresa de Eco Católico. 

Vestido de La Negrita inspirado en la JMJ

Escrito por Eco Católico el . Publicado en Actualidad

Laura Ávila Chacón
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Hasta agosto del próximo año, Nuestra Señora de los Ángeles lucirá un vestido inspirado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que tendrá lugar en enero del 2019 en Panamá.

El encargado de vestir la pequeña imagen fue Monseñor José Domingo Ulloa Mendieta, Arzobispo canalero, quien estuvo como invitado especial en la Misa de Vestición realizada en el templete de la basílica, el miércoles 1 de agosto.

Durante la motivación, se explicó que el vestido con que es cubierta la imagen nos recuerda que ella fue revestida por el Espíritu Santo para ser la Madre del Salvador, este gesto debe significar también para nosotros, el deseo de seguir a Jesús fielmente, haciendo siempre lo que Él nos diga. 

Durante la misa se le probaron cinco vestidos a La Negrita, dos alusivos a la Jornada Mundial de la Juventud y otros con diferentes diseños, elaborados por vecinos de Cartago y Naranjo. Dichas confecciones fueron previamente entregadas en la oficina parroquial de la basílica con la indicación de que eran en acción de gracias por la intercesión de la Virgen. El objetivo de vestir a La Negrita es protegerla del manto métalico que la cubre.   

Al final, el que más se ajustó a la imagen y el más aplaudido por los fieles presentes, entre ellos una delegación de 60 jóvenes panameños, fue el inspirado en la Jornada Mundial de la Juventud, confeccionado por una persona de Cartago, cuyo nombre se mantiene en el anonimato.

Este vestido de color blanco lleva al frente el logo de la JMJ  y los colores blanco, azul y rojo, tonos patrios tanto de Costa Rica como de Panamá, y en sus lados fueron bordadas las banderas de ambas naciones. 

Con fuertes aplausos, los peregrinos aplaudieron el hecho de que Monseñor Domingo Ulloa consagrará la JMJ a la Virgen de los Ángeles. En su intervención, el obispo panameño aprovechó para invitar a los costarricenses a participar de esta fiesta centroamericana, la cual, dijo, es un encuentro con Jesús y con la juventud que va de la mano de María junto con el Papa Francisco. “Desde ya los invitamos a todos, porque esta Jornada es centroamericana, por eso tenemos que sentirla como nuestra”, agregó.

El artículo completo en la edición impresa de Eco Católico.

La dignidad de la persona es sagrada

Escrito por Eco Católico el . Publicado en Actualidad

  • Homilía en la Solemnidad de Nuestra Señora de los Ángeles, 2 de agosto, 2018

Mons. José Manuel Garita H.
Obispo de Ciudad Quesada

Año tras año, el 2 de agosto nos convoca a unirnos -como pueblo creyente- junto a nuestra Madre y Patrona. Venimos a celebrar nuestra fe, iluminados por la Palabra de Dios, y para alimentarnos con el Cuerpo y la Sangre del Señor Resucitado. Nuestra presencia en este Santuario Nacional es una presencia de creyentes, de personas de fe. Para nosotros, celebrar significa agradecer al Señor tantos beneficios recibidos de su amor de Padre, como nación y como Iglesia costarricense, por la mediación de Jesucristo y la intercesión materna de Nuestra Señora de los Ángeles.

Esta celebración también es motivo para pedir la solidaridad, la paz y la justicia en nuestra querida Centroamérica. Al cobijo de nuestra Madre Santísima, imploramos para que cese toda forma de violencia, y pedimos especialmente por nuestro hermano país de Nicaragua. Desde la experiencia del Beato Mons. Óscar Arnulfo Romero, quien clamó por la justicia, y cuya vida fue testimonio de santidad y martirio, depositamos las súplicas de los hermanos nicaragüenses.

Asimismo, la presencia aquí de Mons. José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá, nos une fraternalmente y nos anuncia que estamos cerca de la Jornada Mundial de la Juventud en el hermano país panameño. La presencia del Papa Francisco, que ya ha sido anunciada, y el clamor de tantos jóvenes por un mundo diferente de la mano del Señor Jesús, nos llena de esperanza, y también pedimos a nuestra Patrona, la Reina de los Ángeles, que interceda por este gran encuentro de la juventud mundial.

Lectura salvífica de la historia

La homilía es una reflexión y una aplicación de la Palabra de Dios proclamada en una asamblea litúrgica como ésta. Por ello, me dirijo a ustedes, aquí presentes, y a quienes, consciente y devotamente, con auténtico sentido de fe, están unidos a nosotros en esta sagrada celebración eucarística. Precisamente, partiendo de la Palabra de Dios proclamada, su contenido y enseñanza nos permiten hacer una lectura salvífica de la historia, es decir, desde la fe. 

El Dios que se nos revela es un Dios cercano, que como dice la primera lectura del libro del Eclesiástico, “ha puesto su tienda en nuestra tierra y ha echado raíces en nuestro pueblo”. Conocer a Dios es la fuente del verdadero conocimiento. Conocer a Dios no es saber sobre Él, sino tener experiencia suya y entrar en comunión con Él, entrar en relación con su designio sobre toda persona y sobre la toda la humanidad. “En la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer”. En la hora de gracia, en la que Dios ha querido no solamente revelarse, sino manifestarse en el rostro humano de su Hijo Jesucristo, Dios mismo ha querido asociar a su obra salvadora a una mujer. Y ha sido Él el primero en querer entrar en comunión con los hombres, haciendo que su Hijo se encarnara para nacer de una de nuestro linaje que es “bendita entre las mujeres” y es dichosa porque ha creído al mensaje de Dios.

El Dios que se revela y entra en comunión con la humanidad -que “es obra de sus manos”- es capaz de asociar, en la persona de la Santísima Virgen María, a toda persona a su plan de salvación. Este plan que ofrece gratuitamente salvación y que en la cima del calvario ha alcanzado plenitud en la entrega del Hijo amado del Padre es una invitación constante a retomar el ideal del proyecto humano que Dios tiene para con cada uno de nosotros. Este proyecto es sobre el cual hemos reflexionado a lo largo de los días de la novena que nos preparaba para esta solemnidad. Hoy, especialmente, pedimos el don de la unidad para esta nación costarricense, unidad en la que nos congrega María, desde la experiencia del amor de Dios, que siempre es comunión y reconciliación para su pueblo.

Con profundo sentido de fe, y como pastores de la Iglesia, estamos convencidos de que el proyecto que Dios tiene sobre la historia humana es un plan de bondad, unidad y comunión, en el cual no triunfa la fuerza del poder o del tener, sino la fuerza regeneradora del amor como bien supremo. Este proyecto tiene como fin pasar de la esclavitud a la libertad, de la servidumbre a la filiación, y queda muy bien plasmado en una frase de San Pablo en la segunda lectura de hoy: “ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios”. 

Dignidad de la persona humana

Hoy, en esta fiesta de comunión nacional y eclesial, los pastores de la Iglesia Católica costarricense queremos hacer eco del valor fundamental de la dignidad de la persona humana y de las situaciones que nos preocupan que atentan contra ella como pueden ser el odio y la división, la intolerancia y la discriminación, la corrupción, los privilegios escandalosos de unos pocos -llámense salarios y pensiones de lujo, pluses, anualidades o como sea-, el exceso o defecto de autoridad para desestimar o encubrir situaciones graves en el ejercicio de la función pública, la “ideologización de la educación”, la falta de control en el gasto público, el desempleo, el rezago de la infraestructura (ejemplo el eterno y costosísimo proyecto de la carretera a San Carlos), la drogadicción, el narcotráfico, etc. 

Como pastores nos corresponde cumplir con la misión de la Iglesia, la cual precisa claramente el decreto conciliar Apostolicam actuositatem, en su n. 5, diciendo que: “La obra de la redención de Cristo, que de suyo tiende a salvar a los hombres, comprende también la restauración incluso de todo el orden temporal. Por tanto, la misión de la Iglesia no es sólo anunciar el mensaje de Cristo y su gracia a los hombres, sino también el impregnar y perfeccionar todo el orden temporal con el espíritu evangélico”. Por consiguiente, se equivocan quienes creen que la misión de la Iglesia se encierra en cuatro paredes o en una sacristía.  La dignidad de la persona es sagrada, porque su fuente y origen es Dios; por ello, cada uno -desde su responsabilidad y obligación- está llamado a proteger y promover la dignidad integral de la persona humana, pues ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. Y la Iglesia ha de hacerlo especialmente, como Madre, Maestra y experta en humanidad.

Por ello, la búsqueda del bien llena toda la existencia humana. De allí que los grandes interrogantes que se anidan en el corazón de cada persona, y los dramáticos retos que la sociedad y nuestra nación enfrentan, solamente podrán encontrar respuestas acertadas desde la luz de la verdad y la búsqueda conjunta de una caridad creativa que lleve al cultivo de la solidaridad, al desarrollo de la justicia y a la cultura del diálogo conjunto, en un marco social de valores humanos y cristianos. “El bien siempre tiende a comunicarse... Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien” (Evangelii gaudium 9).

Al celebrar las maravillas que Dios ha realizado en la Santísima Virgen María, el plan divino sobre todo acontecimiento humano queda esclarecido en su verdad más profunda, y el ser humano renueva su llamada a la plenitud de la verdad y del amor. Asociada al misterio redentor desde Nazaret hasta la cruz, la Madre de Cristo nos muestra el camino de la fe que todo bautizado realiza en su propia existencia. En este sentido, cada 2 de agosto, toda la nación costarricense junto a ella, la “servidora del Señor”, descubre la huella innegable de Dios en la historia patria de ayer y en la construcción de una Costa Rica mejor hoy. 

Nuestra Madre y Patrona 

La presencia materna de Nuestra Señora de los Ángeles, en la conciencia de nuestro pueblo, se renueva año tras año y se expresa en los miles de costarricenses que peregrinamos hasta este Santuario Nacional de Cartago para orar, agradecer y pedir -a la que es nuestra Madre y Patrona- su intercesión y amparo, para vivir en la verdad, para renovar su conciencia bautismal que nos hace a todos “luz del mundo” y “sal de la tierra”; y para hacer posible la realización siempre exigente, y a la vez novedosa, del mandamiento del amor fraterno que nos une a todos en Cristo.

La participación en esta celebración eucarística en honor a la Santísima Virgen María, nuestra Madre y Patrona, nos obtenga de su Hijo la gracia de la fe y la conciencia de la presencia del Espíritu que nos da la fortaleza necesaria para confiar, porque “ya no somos siervos, sino hijos”.  Necesitamos renovar la confianza y la unidad para proseguir caminando y construyendo el Reino de Dios porque: “No hay sistemas que anulen por completo la apertura al bien, a la verdad y a la belleza, ni la capacidad de reacción que Dios sigue alentando desde lo profundo de los corazones humanos” (Laudato Si 205). 

La confianza en la acción paterna de Dios, que actúa en el corazón de todo hombre y mujer de buena voluntad, nos renueva en la esperanza, y nos hace recordar que no estamos a merced del mal que aparentemente triunfa; o solos frente al devenir de la historia, pues la certeza de la paternidad de Dios nos renueva en el gozo de su fidelidad y nos libera de la angustia y el desaliento, como muy bien lo ha expresado el salmo 33 en esta celebración: “Proclamemos qué grande es el Señor y alabemos su nombre. Cuando acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores”.

La constatación de la fidelidad del Señor la encontramos en el rostro moreno de la Santísima Virgen, Reina de los Ángeles. Ella ha estado y sigue caminando con nosotros que somos su pueblo. Es la Madre firme y fiel, la misma que hoy contemplamos al pie de la cruz de su Hijo, como nos cuenta San Juan en el evangelio. No se separa ni abandona a Jesús en el momento más dramático y doloroso; es la Madre que siempre permanece y persevera. La imagen de esta Madre fiel es una memoria permanente del inmenso amor del Padre por nuestra Patria. En efecto, somos una nación con profundas raíces cristianas que, a lo largo de los últimos siglos, ha encontrado en el amor filial a la Madre de Dios un vínculo común de unidad gestor de una convivencia pacífica. Así “cada vez que miramos a María volvemos a creer en la revolución de la ternura y el cariño”, nos dice el Papa Francisco en Evangelii gaudium 288. Ella nos indica el camino de la unidad, la paz y la integración de todos los sectores de Costa Rica, como una sola familia que celebra la fe y se compromete a proclamarla. Por ello, la temática propuesta para esta solemnidad nos invita a reflexionar sobre “Santa María, Madre y Reina de la unidad”.

Nuestra Señora de los Ángeles, Madre amada de nuestra Patria, interceda por todos los costarricenses en esta hora de gracia, renovación y compromiso. Ella nos ayude a ser coherentes y consecuentes con la fe que profesamos, nos obtenga de su Hijo la fuerza siempre atractiva de un testimonio convincente y valiente de nuestra fe. Nos enseñe a integrar, en un solo proyecto existencial, fe y vida; sin rupturas, contradicciones ni ambigüedades. Nos impulse en la edificación de la deseada “civilización del amor”, y nos conceda, con su segura y eficaz intercesión, una cultura solidaria y cristiana frente a los nuevos y actuales retos que tenemos, para no caer en la fácil tentación de encerrarnos en nuestras zonas de confort e indiferencia. Al contrario, que con Ella aprendamos a vivir mirando siempre al Señor, y sirvamos a los hermanos con corazón generoso, porque “cerrar los ojos ante el prójimo nos convierte también en ciegos ante Dios” (Deus caritas est 16).

Lucha contra cultura de la muerte

Sólo mirando al Señor podremos actuar con rectitud y justicia para luchar con valentía contra la cultura de la muerte que trae consigo el irrespeto a la vida y a la dignidad de la persona, de modo particular en el aumento de la violencia con sus múltiples rostros. Cito sólo cuatro casos que son expresión vergonzosa de esta cultura de violencia y muerte: 1.- La promoción del aborto, que no es más que matar la vida del más indefenso que está en el vientre de su madre. 2.- La cantidad de muertos por accidentes en carreteras; sólo entre el año 2013 y el año 2016 la tasa de muertes por accidentes viales pasó de 5,39 por cada 100.000 habitantes a 9,16 por cada 100.000 habitantes. 3.- La tasa de asesinatos que superó, en 2017, 12 por cada 100.000 habitantes, siendo considerado este mal como una epidemia por la Organización Mundial de la Salud. 4.- La ola creciente de violencia contra la mujer ha dejado ya 10 feminicidios en lo que va de este año; y que entre 2014 y 2017 se registraron entre 24 y 26 feminicidios por año.

Al amparo de nuestra Madre y como Iglesia debemos luchar también contra la desigualdad y la pobreza extrema. Ya el último Informe del Estado de la Nación daba cuenta de más de una década en que Costa Rica vive una creciente desigualdad, y pone de manifiesto también el estancamiento de la pobreza por más de dos décadas que nos tiene con 307.270 hogares sumidos en la pobreza y 1.115.261 personas que no cuentan con recursos para sus necesidades mínimas. Por ello, debemos hablar de la necesidad de una reforma fiscal equitativa y solidaria, y de que es hora de acabar también con los privilegios escandalosos de unos pocos frente a las numerosas necesidades de una inmensa mayoría. Que la Madre de Dios nos brinde la luz de su Hijo para atacar todo brote de corrupción y mentira. Con ella celebremos a su Hijo que es “el Camino, la Verdad y la Vida”. Solamente junto al Señor descubrimos los auténticos caminos del desarrollo y la justicia por los cuales debe avanzar nuestra nación con una actitud solidaria y fraterna, frente a los grandes sectores marginados de la población. “Cualquier cosa que antepongamos a Dios, a su designio y a su llamada, se transformará en limitación, desunión e injusticia”, tal como lo hemos expresado recientemente los Obispos de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, en el Mensaje con ocasión de la Romería a este Santuario Nacional. 

Como pastor de la Iglesia -que es Madre, Maestra y experta en humanidad- por la unidad y el bien común de nuestro país, me dirijo a todos los fieles católicos que deben ser consecuentes con las exigencias de su fe y con las enseñanzas de la Iglesia, me dirijo también a las personas de buena voluntad y recta conciencia; en esta ocasión les digo, trabajemos y comprometámonos todos, especialmente los católicos que tienen responsabilidad legislativa, ejecutiva y judicial, trabajemos de verdad en los siguientes aspectos medulares de actualidad nacional:

1. En el respeto irrestricto a la vida humana desde la concepción hasta su fin natural, descartando absolutamente el crimen del aborto, llámese como se llame, o como lo quieran llamar.

2. En la conservación y fortalecimiento de la familia, tal y como Dios la ha concebido, basada en el matrimonio entre varón y mujer.

3. En la promoción de una cultura de paz y seguridad como respuesta a la violencia desmedida y a la epidemia de homicidios y feminicidios que nos aqueja.

4. En la concreción pronta de una reforma fiscal, necesaria para el país, y que habrá de estar basada en los principios de equidad y solidaridad. Como decía Monseñor Romero, “la Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico, del orden político y del orden social. Si callara, la Iglesia sería cómplice con el que se margina y duerme un conformismo enfermizo y pecaminoso; o con el que se aprovecha de ese adormecimiento del pueblo para abusar y acaparar económica y políticamente, y marginar una inmensa mayoría del pueblo” (Homilía 24 de julio de 1977, I-II p. 142). Es hora de que en Costa Rica volvamos los ojos hacia los más pobres y se acabe con tanta desigualdad.

5. En la implementación de una estrategia migratoria que responda especialmente a las consecuencias que ya tenemos de la grave y lamentable crisis nicaragüense.

Hermanos, al Señor Jesús y a su Madre Santísima, Nuestra Señora de los Ángeles, encomendamos el presente y el futuro de Costa Rica, porque: “Lo que se nos promete es siempre más. No desesperemos por nuestros límites, pero tampoco renunciemos a buscar la plenitud de amor y de comunión que se nos ha prometido” (Amoris laetitia 325), para que, en nuestra querida Patria, como canta nuestro Himno Nacional, “vivan siempre el trabajo y la paz”. 

Que así sea, amén.

¡Madre y Patrona de Costa Rica!

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  • Celebración del 383 aniversario del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora

Ma. Estela Monterrosa S.
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Precedida por una larga procesión de seminaristas, sacerdotes y obispos y custodiada por oficiales del Servicio de Vigilancia Aérea, así llegó la pequeña imagen de la Virgen de los Ángeles al templete de la Basílica donde se realizó la Misa Solemne, el 2 de agosto.

La Eucaristía fue presidida por Mons. Mario Enrique Quirós, Obispo de Cartago, concelebraron los obispos de la Conferencia Episcopal y eméritos; el Arzobispo de Panamá, Mons. José Domingo Ulloa, y el Nuncio Apostólico en Costa Rica, Mons. Antonio Arcari.

Estuvo presente el Presidente de la República, Carlos Alvarado; la primera dama, Claudia Dobles; funcionarios y centenares de fieles.

Caminos de desarrollo y justicia

La homilía, cuyo texto íntegro publicamos en esta edición, estuvo a cargo de Mons. José Manuel Garita, Obispo de Ciudad Quesada, quien habló claro sobre los retos de Costa Rica. Expresó la preocupación en torno a situaciones que atentan contra la dignidad humana como la intolerancia, la discriminación, la corrupción, la “ideologización de la educación”, la falta de control en el gasto público, el desempleo, el narcotráfico, entre otros.

Pidió el auxilio de la Virgen para que ella “nos enseñe a integrar, en un solo proyecto existencial, fe y vida; sin rupturas, contradicciones ni ambigüedades”. Y así, con la mirada en el Señor, poder luchar contra la cultura de la muerte que se traduce en la promoción del aborto, tantos muertos por accidentes en carreteras, asesinatos, violencia contra la mujer y feminicidios.

Destacó la importancia de luchar contra la desigualdad y la pobreza. Insistió en la necesidad de una reforma fiscal equitativa y solidaria, y afirmó que es hora de acabar también con los privilegios de unos pocos frente a las numerosas necesidades de una inmensa mayoría.

Dirigiéndose a los fieles católicos y a las personas de buena voluntad les pidió trabajar y comprometerse en algunos aspectos de actualidad nacional como el respeto a la vida humana desde la concepción hasta su fin natural, la conservación y fortalecimiento de la familia, tal y como Dios la ha concebido, basada en el matrimonio entre varón y mujer.

Asimismo, pidió trabajar en una estrategia migratoria que responda especialmente a las consecuencias de la grave crisis nicaragüense. Precisamente, al finalizar la Eucaristía, se leyó un comunicado de la Conferencia Episcopal en el que expresa su solidaridad con el pueblo de Nicaragua.

Reforma fiscal es prioridad

Al ser consultado sobre las afirmaciones del obispo, el Presidente de la República, Carlos Alvarado dijo: “Celebro que Costa Rica sea un país democrático donde las personas pueden expresar sus puntos de vista de manera libre. Hoy mi mayor preocupación es que Costa Rica no entre en una crisis económica a partir del déficit fiscal, ahí están todos mis esfuerzos para todas las personas que se están manifestando”.

Encuentre el artículo completo en la edición impresa de Eco Católico.