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El santo vive con alegría

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El santo vive con alegría

 

El Papa Francisco llama a todos a la santidad, a descubrirla en las personas que nos rodean y hallar en los Evangelios la ruta para alcanzarla.

 

María Estela Monterrosa S.

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La alegría y el buen humor es una de las expresiones espirituales que el Papa menciona entre las que pueden conformar un modelo de santidad en la sociedad actual.

“Las tres exhortaciones apostólicas del Papa Francisco: Evangelii Gaudium, Amoris laetitia, y Gaudete et exsultate nos evidencian uno de los rasgos más hermosos de nuestro pontífice latinoamericano y es su llamado al gozo y a la alegría. Eso debe caracterizar al cristiano de hoy que no debe perder su alegría y esperanza aun en medio de las dificultades de la vida. Uno de los principales signos de la santidad en el mundo de hoy es, sin duda, la alegría de ser cristiano”, resaltó al respecto el sacerdote alajuelense y teólogo moral José Daniel Vargas.

Esta es una de cinco grandes manifestaciones del amor a Dios y al prójimo que Francisco explica en su más reciente exhortación apostólica Gaudete et exsultate.

 

La santidad y dos sutiles enemigos

En el documento, el Papa invita a los fieles de todas las condiciones a sentirse aludidos por esa llamada del Señor a la santidad, la cual puede crecer con pequeños gestos, afirma.

“Tú también necesitas concebir la totalidad de tu vida como una misión. Inténtalo escuchando a Dios en la oración y reconociendo los signos que él te da. Pregúntale siempre al Espíritu qué espera Jesús de ti en cada momento de tu existencia y en cada opción que debas tomar, para discernir el lugar que eso ocupa en tu propia misión. Y permítele que forje en ti ese misterio personal que refleje a Jesucristo en el mundo de hoy” (23). 

Nos impulsa a no tener miedo de apuntar más alto, de dejarnos amar y liberar por Dios. “La santidad no te hace menos humano, porque es el encuentro de tu debilidad con la fuerza de la gracia”, (34).

Pero también nos llama a poner atención a dos sutiles enemigos de la santidad, cuyos nombres pueden parecer extraños, pero no sus expresiones: gnosticismo y pelagianismo.

“Tanto el gnosticismo como el pelagianismo brotan en la experiencia cristiana por una mala percepción ante el misterio de Dios en nuestras vidas”, explica el Pbro. José Daniel Vargas.

Agregó que el gnosticismo pretende dominar el misterio a base de la razón y el conocimiento humano, descartando la manifestación de ese misterio en la realidad humana o eclesial. Se vuelve subjetivo, desencarnado, y reduce la enseñanza de Jesús a una lógica fría y dura que busca dominarlo todo.

Tal como lo explica el Papa, dijo el sacerdote Vargas, el pelagianismo surge como antítesis del gnosticismo, busca entrar en el misterio de la gracia de Dios, pero desde la voluntad humana y el esfuerzo personal. Así se sienten superiores a otros por cumplir normas y ser fieles inquebrantables.

“Ambas nos llevan al error, pues no somos justificados por nuestras obras ni por nuestros esfuerzos, sino por la gracia del Señor que siempre toma la iniciativa”, indicó.

Para Vargas, en la actualidad es fácil percibir el gnosticismo y el pelagianismo en la experiencia eclesial, por ejemplo, en criterios y percepciones teológicas muy desencarnadas de la realidad humana, que no responden a la realidad social; en grupos y movimientos con una teología muy espiritualista, con prácticas muy tradicionales y estructuras caducas que ya no responden a las necesidades del hombre de hoy.

Asimismo, dijo, se dejan ver en posturas y criterios radicales de creyentes que se sienten superiores y actúan de manera obsesiva y fanática, que mercadean la fe o imponen sus normas y en una nueva filosofía que descalifica la acción amorosa de Dios en toda realidad humana o reduce la vivencia religiosa a una experiencia personal y privada.

Ante esto, el Papa invita a vivir humildemente en la presencia de Dios, envueltos en su gloria; “nos hace falta caminar en unión con él reconociendo su amor constante en nuestras vidas. Hay que perderle el miedo a esa presencia que solamente puede hacernos bien. Es el Padre que nos dio la vida y nos ama tanto (…) Y si ya no ponemos distancias frente a Dios y vivimos en su presencia, podremos permitirle que examine nuestro corazón para ver si va por el camino correcto (…) y dejaremos que él nos moldee como un alfarero” (51). 

El Papa también advierte sobre “las ideologías que mutilan el corazón del Evangelio” como “el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial (…) O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden (…) No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo” (101). 

Además, nos alerta sobre el consumismo hedonista que puede jugarnos una mala pasada, “porque en la obsesión por pasarla bien terminamos excesivamente concentrados en nosotros mismos, en nuestros derechos y en esa desesperación por tener tiempo libre para disfrutar. Será difícil que nos ocupemos y dediquemos energías a dar una mano a los que están mal si no cultivamos una cierta austeridad, si no luchamos contra esa fiebre que nos impone la sociedad de consumo para vendernos cosas, y que termina convirtiéndonos en pobres insatisfechos que quieren tenerlo todo y probarlo todo” (108).

 

La santidad en el mundo actual 

En la edición anterior de este semanario (Domingo 15 de abril) se ofreció un resumen de la reflexión del Papa sobre las bienaventuranzas como camino a la santidad. “Las bienaventuranzas son todo un proyecto de vida cristiana. Si las vemos en su totalidad son maneras muy concretas de hacer realidad el Evangelio de Cristo, aunque pueden parecer muy contradictorias a la lógica social imperante”, afirmó el Pbro. José Daniel Vargas.

Además, destacó el hecho de que el título de la exhortación apostólica responde al inicio de una bienaventuranza: “alegraos y regocijaos los que son perseguidos o humillados por mi causa”. “¡Qué contradictorio suena el poder ser feliz en medio de la persecución por Cristo! Pero el ejemplo y testimonio de los mártires cristianos nos evidencian que por Él se puede entregar todo, hasta la vida, y que eso puede realizarnos, hacernos plenamente felices”, agregó.

Para el Papa Francisco, quien realmente anhele santificarse para que su existencia glorifique al Santo, está llamado a obsesionarse, desgastarse y cansarse intentando vivir las obras de misericordia.

En este sentido, Vargas explicó que esas obras son “formas muy concretas de hacer realidad la imitación de Cristo y de ganarnos el cielo. Si alguien nos explica con su propia vida las obras de misericordia y nos deja claro que le agradamos solo si las hacemos realidad en nuestra vida, ese es Cristo”.

Dentro de estas rutas indicadas por el Papa para alcanzar la santidad en Gaudete et exsultate recoge algunas notas o expresiones espirituales que, a su juicio, no deben faltar para entender el estilo de vida al que el Señor nos llama.

La primera que menciona es “Aguante, paciencia y mansedumbre”. “Estar centrado, firme en torno a Dios que ama y que sostiene. Desde esa firmeza interior es posible aguantar, soportar las contrariedades, los vaivenes de la vida, y también las agresiones de los demás, sus infidelidades y defectos (…) Esto es fuente de la paz que se expresa en las actitudes de un santo”, indica el Papa.

Además, propone la “Alegría y sentido del humor”, como se dijo antes. Para Francisco, el santo es capaz de vivir con alegría y sentido del humor. “Sin perder el realismo, ilumina a los demás con un espíritu positivo y esperanzado. Ser cristianos es ‘gozo en el Espíritu Santo’ (Rm 14,17)” (122).

Añade que no habla de una alegría consumista e individualista. “El consumismo solo empacha el corazón”, dice. “Me refiero más bien a esa alegría que se vive en comunión, que se comparte y se reparte, porque ‘hay más dicha en dar que en recibir’ (Hch 20,35)”, (128). 

Al mismo tiempo, dice, la santidad es audacia, es empuje evangelizador que deja una marca en este mundo.  “Necesitamos el empuje del Espíritu para no ser paralizados por el miedo y el cálculo, para no acostumbrarnos a caminar solo dentro de confines seguros” (133).

Para el Papa, otra de esas expresiones espirituales es la comunidad. “La vida comunitaria, sea en la familia, en la parroquia, en la comunidad religiosa o en cualquier otra, está hecha de muchos pequeños detalles cotidianos” (143).

“La comunidad que preserva los pequeños detalles del amor,donde los miembros se cuidan unos a otros y constituyen un espacio abierto y evangelizador, es lugar de la presencia del Resucitado que la va santificando según el proyecto del Padre”, agrega.

Y, aunque parezca obvio dice Francisco, recordemos que la santidad está hecha de una apertura habitual a la trascendencia, que se expresa en la oración y en la adoración. “El santo es una persona con espíritu orante, que necesita comunicarse con Dios (...) No creo en la santidad sin oración, aunque no se trate necesariamente de largos momentos o de sentimientos intensos”, (147). 

El Papa interpela a los lectores preguntando si contemplan a Cristo en la oración: “¿Hay momentos en los que te pones en su presencia en silencio, permaneces con él sin prisas, y te dejas mirar por él? ¿Dejas que su fuego inflame tu corazón? Si no le permites que él alimente el calor de su amor y de su ternura, no tendrás fuego, y así ¿cómo podrás inflamar el corazón de los demás con tu testimonio y tus palabras? Y si ante el rostro de Cristo todavía no logras dejarte sanar y transformar, entonces penetra en las entrañas del Señor, entra en sus llagas, porque allí tiene su sede la misericordia divina” (151).

 

El gobierno de todos… ¿será también para los católicos?

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El gobierno de todos… ¿será también para los católicos?

 

La Iglesia no pretende privilegios ni puestos políticos, sino oportunidades para servir al país y, como opción preferencial, a sus habitantes en condición de exclusión y vulnerabilidad social.

 

Laura Ávila Chacón

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El anuncio del Presidente electo Carlos Alvarado de convocar a un gabinete de unidad nacional desde el cual se gobierne para todos, coincide con el ofrecimiento hecho por los obispos del país en su comunicado tras la segunda ronda de elecciones, en el cual reiteraron su “total disponibilidad en la construcción del Bien Común, en la integralidad de lo que este concepto contiene”.

Basado en ello, quisimos saber si efectivamente el gobierno de unidad nacional lo será también para los católicos, pregunta que fue hecha a la primera vicepresidenta electa Epsy Campbell y al diputado electo del Partido Acción Ciudadana Víctor Morales, quien acompañó a Carlos Alvarado a su reunión con la Conferencia Episcopal el pasado 8 de febrero en el Seminario Nacional en Paso Ancho.

En concreto Eco Católico quiso conocer su criterio sobre: ¿Cuál considera que debe ser el papel de la Iglesia Católica frente al gobierno de unidad nacional que propone don Carlos Alvarado? Sin embargo, a pesar de las gestiones hechas, al cierre de esta edición el lunes 9 de abril ninguno de los dos había respondido.

 

Hacia una comisión de enlace

El sacerdote Edwin Aguiluz, responsable de la Pastoral Social Caritas de la Conferencia Episcopal, estima al respecto que la Iglesia no puede quedarse al margen de la lucha por la justicia, “pues está llamada a apoyar todo lo que redunde en el bien común impulsado por el próximo gobierno o por cualquiera”. 

A su criterio, es tarea de la Iglesia con creatividad pastoral, diseñar acciones concretas que tengan incidencia en los Estados “para la aprobación de políticas sociales y económicas que atiendan las variadas necesidades de la población y que conduzcan hacia un desarrollo sostenible”.

Aguiluz recordó también que en reiteradas ocasiones el Papa Benedicto XVI ha dicho a los obispos que “la Iglesia debe ser abogada de la justicia y defensora de los pobres” en todo momento.

Por eso, un gobierno nacional o de unidad nacional como el anunciado por el Presidente electo, y como espera el pueblo costarricense, no puede limitarse según su criterio, a una agenda llamada a impulsarse desde acuerdos entre partidos políticos solamente.

“El gobierno debe descubrir, conocer e incentivar a los sectores de la sociedad civil que pueden colaborar en la respuesta a los grandes desafíos, y saber articularse con ellos. Y, en esta, ocupa un lugar de primerísimo orden la Iglesia costarricense, como lo ha hecho a lo largo de toda la historia nacional. En esta línea, yo desearía una comisión de enlace y coordinación entre el gobierno y la Iglesia, para facilitar la contribución de la Iglesia en diversos campos”, aseguró el encargado de la Pastoral Social.

 

Papel activo y determinante

Para el politólogo Claudio Alpízar, la Iglesia debe de tener un papel activo y determinante. “Creo que la Iglesia Católica no puede quedarse afuera como grupo de interés que representa a muchos costarricenses, y que además de eso comparte valores y principios fundamentales de la sociedad costarricense. La Iglesia Católica debe ser un faro que haga ver al Presidente de turno la importancia de que la política económica debe estar muy orientada hacia todos los sectores sociales, principalmente a los más desvalidos”, dijo.

Por eso, a su juicio, el Presidente electo Carlos Alvarado debe revisar el estilo del gobierno de Luis Guillermo Solís, que “en mucho se distanció de valores de la comunidad católica”.

“El Presidente electo debe retomar la importación de la orientación que da la Iglesia en cuanto a valores y soluciones a los más necesitados”, insistió.

En este sentido será fundamental a su juicio que Carlos Alvarado demuestre que la cercanía por los principios cristianos expresada en segunda ronda electoral no fue un oportunismo político sino que realmente hay una sensibilidad por el cristianismo.

El también analista político Gustavo Araya estima igualmente que ante el panorama político, la Iglesia debe de mantener su defensa de los más pobres y desposeídos, asumiendo ese papel de garante de que el camino que se tome beneficie a los sectores vulnerables de la sociedad.

Esa garantía, a su criterio, tiene un correlato, porque si bien es cierto es una especie de vigilancia, la Iglesia debe mostrarse también colaborativa, es decir, reconocer aquellos elementos positivos que se generan de las políticas públicas. “Hace falta el pronunciamiento de la Iglesia cuando considera que una política pública no va bien, pero también para aplaudir cuando una política pública va por buen camino”, aseguró. 

Frente a la crisis actual del modelo de desarrollo, Araya cree que la Iglesia debe de advertir que hay comunidades que están quedando por fuera, casi de forma absoluta. 

Ejemplificó con las poblaciones costeras, pero también del Valle Central que están quedando rezagadas del desarrollo. “Hay grandes ganadores, pero también perdedores y eso no se vale”, dijo.

Araya cree que de un nuevo gobierno del PAC la Iglesia puede esperar que sea progresista y que se encamine hacia un Estado laico, frente al cual es necesario garantizar que no sea sinónimo de ateísmo ni de prejuicios.

 

No desconocer servicio social 

Para el sacerdote Edwin Aguiluz, es necesario recordar que la Iglesia en Costa Rica ya presta un enorme servicio a la sociedad.

Citó por ejemplo la educación en valores y, por ende, la buena ciudadanía, de miles de niños y jóvenes en los ámbitos de la catequesis y la pastoral juvenil, así como la educación religiosa académica; la promoción de la paz, la armonía y la no violencia en las familias. 

Igualmente, la asistencia solidaria a miles de familias hundidas en la pobreza extrema; la respuesta a las emergencias, tanto inmediatamente como en los procesos de recuperación; el acompañamiento y el fomento de la economía social y solidaria; la defensa y esfuerzo por la integración de la población migrante; la cooperación, mediante la pastoral penitenciaria, los procesos de reinserción social de las personas privadas de libertad y la atención de una parte importante de las personas en situación de calle.

Presencia que también se verifica en la recuperación de personas adictas a las drogas, en la atención alimentaria y psicopedagógica de niños en situación de alta vulnerabilidad; en la defensa de los derechos laborales; en los espacios propicios para la salud mental de una gran parte de la población generados en la confesión, la consejería y el acompañamiento personal en las 300 parroquias del país. 

“En casi todos estos campos se podría lograr una mayor eficacia mediante acuerdos de cooperación con la institucionalidad pública. Entiéndase que se trata de multiplicar el impacto en favor de las poblaciones más desfavorecidas”, aseguró el sacerdote. 

Con ello, concluyó, “no pretende la Iglesia costarricense privilegios, sino oportunidades para servir al país y, como opción preferencial, a sus habitantes en condición de exclusión y vulnerabilidad social”.

 

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“La Iglesia debe ser garante de los grandes acuerdos nacionales”

El politólogo Sergio Araya visualiza a la Iglesia Católica como gran garante en los acuerdos nacionales que se ejecuten en el Gobierno de Unidad Nacional que propone el Presidente electo. 

 

¿Qué papel considera que debe de tener la Iglesia Católica  frente a la propuesta de un gobierno nacional que plantea el Presidente electo?

Me parece que debe ser la misma que en otras ocasiones. Mantenerse siempre dispuesta a cooperar en lo que al gobierno de turno le parezca pueda ser un rol de la Iglesia, procurar ser siempre un garante de acuerdos nacionales que vayan orientados en la búsqueda del bien común, de la justicia social, de establecer condiciones de mayor dignidad a la población costarricense y expresar su voluntad de apoyar, cuando sea requerida su presencia si así lo demanda el gobierno.

 

¿Qué puede esperar la Iglesia Católica y los católicos en general de un nuevo gobierno del PAC teniendo como antecedente la administración Solís Rivera?

Recordemos que es un gobierno de unidad nacional a como lo ha planteado el Presidente electo. Ya hay un acuerdo previo suscrito por él y el excandidato del PUSC donde algunos de los temas que más polémica generaron en la presente administración, que tienen que ver con asuntos que podrían preocupar o afectar ciertas posiciones de la comunidad católica, han sido de alguna forma esclarecidos o delimitamos. Uno podría imaginarse que este gobierno, a diferencia del actual, será un gobierno que si efectivamente lleva a la práctica el propósito de conseguir ese esquema de unidad nacional, va a tener que ser un gobierno multiforme, no solamente con la conformación del gabinete, sino también en cuanto contenido programático, sin delimitar que los temas católicos no solo van circunscritos a la agenda de vida, sino que tienen que ver con asuntos de justicia social, promoción del bien común, disminución de la inequidad social, etc. Me parece que por el acuerdo nacional y por la manera en que el Presidente electo ha exteriorizado que quiere llevar adelante el compromiso y como ha interpretado el mandato popular que recibió, habrán ciertos temas que posiblemente recibirán otro trato o pasarán a lugares no tan preponderantes en la agenda del gobierno. 

 

¿Ve sostenible en el tiempo un gobierno de unidad nacional aglutinando personas, corrientes ideológicas y posiciones políticas tan discímiles en tantos temas?

Uno podría imaginar que es una primera experiencia en este tema de crear un gobierno usando un poco el formato de los regímenes parlamentarios o semiparlamentarios siendo este un régimen presidencialista por excelencia, yo pienso que es todo un desafío, es algo nuevo así que como nuevo bien podría servir o bien  no podría servir.  La clave va a ser cuáles son esos temas que logren amarrar alianzas, si son suficientemente fuertes como para que opaquen los temas que producen diferencias pueden tener más probabilidad de éxito, si es lo contrario, es decir,  si son  temas muy coyunturales que rápidamente son resueltos, sí podría dar pie a que afloren las diferencias y terminen rompiendo el proyecto. 

 

Reconciliación nacional: primera tarea tras elecciones

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Reconciliación nacional: primera tarea tras elecciones

 

Danny Solano Gómez

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“A Costa Rica no se viene a denunciar... se viene a aprender”, estas son palabras del Jefe de Observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) que circularon en Redes Sociales, en referencia al proceso electoral que se realizó en el país el pasado domingo 1 de abril, que coincidió con el Domingo de Resurrección.

A pesar de la polarización que vivió la ciudadanía, los costarricenses dieron nuevamente un ejemplo de ejercicio democrático, sacaron las banderas que representaban a los candidatos de su preferencia e hicieron efectivo su derecho al sufragio para elegir al presidente de la República. En este caso, Carlos Alvarado del Partido Acción Ciudadana (PAC) resultó electo.

Dos horas después de cerradas las urnas, el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) ofreció el primer corte con más de un 90% de mesas escrutadas, lo que sirvió para mostrar una diferencia de más de 20 puntos de Carlos Alvarado, sobre Fabricio Alvarado del Partido Restauración Nacional (PRN).

Con el 97,47% de juntas procesadas, el aspirante del PAC obtuvo un 60,66% (1.293.668) de los votos emitidos, mientras el de PRN un 39,34% (839.092). 

Destaca también que en esta segunda ronda se logró reducir el abstencionismo (33,54%) respecto a la primera vuelta celebrada el 4 de febrero de este año que fue de un 34,30%.

Los datos también muestran la disminución de poco más de 10 puntos porcentuales respecto a la segunda ronda de 2014, cuando un 43,5% del electorado no acudió a las urnas.

Esto pese a que se esperaba un aumento en la cantidad de votantes que no llegaran a las juntas de votación por diversas razones, entre ellas que gran cantidad de ciudadanos aprovecharon los días libres de Semana Santa para ir a vacacionar, que las elecciones se efectuaran un Domingo de Resurrección y el desencanto de los votantes.

 

Obispos llamaron al voto y a la reconciliación

“Celebremos como hermanos. Hoy ha ganado la democracia. Ha ganado Costa Rica. En paz y con Alegría vivamos esta fiesta electoral y sanemos las heridas. Lejos de nosotros las ofensas, las descalificaciones y los ataques. Hoy somos un solo pueblo que ora y acompaña con su trabajo a sus gobernantes. Dios bendiga a Costa Rica”, fueron las palabras del Obispo de Limón Mons. Javier Román Arias.

Durante la mañana del 1 de abril, Mons. Manuel Eugenio Salazar, Obispo de Tilarán-Liberia, por su parte hizo un llamado durante el inicio de la Pascua de Resurrección, para celebrar la segunda ronda electoral, “motivo también de fiesta”.

“Sin importar cuál sea su partido de preferencia, vayamos a votar, usted y yo como ciudadanos costarricenses tenemos esta responsabilidad. Y, sin importar cuál sea el resultado le invito a mantener el respeto y decir no a cualquier expresión de odio contra otros simpatizantes del otro partido”, escribió en su perfil de Facebook.

El Obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, Mons. José Manuel Garita, también llamó a votar y a la reconciliación, tras una campaña violenta y de división, como él denunció anteriormente. 

“Los que ya han votado, en las primeras horas del día, han hecho muy bien delante de Dios, de la Iglesia y de la Patria (…) Quienes todavía no han votado y lo pueden hacer, les pido que lo hagan como un deber cívico y moral a la vez; que lo hagan como un regalo maravilloso que todavía podemos hacer en paz y libertad”, expuso Mons. Garita durante la Santa Eucaristía con motivo de la Pascua de Resurrección.

Y agregó: “lamentablemente, el país ha quedado muy herido, golpeado y dividido por una campaña política polarizada y encarnizada que ha generado enfrentamientos, conflictos y ofensas. Quede quien quede, elijamos a quien elijamos, en nombre de Dios y de la Iglesia, les pido que, a partir de esta misma noche, y principalmente de mañana, nos levantémonos con Cristo Resucitado para recuperar y alcanzar un ambiente nuevo y una experiencia renovadora de desarrollo para el país”.

 

La niña Marisa, ejemplo de fe y santidad

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La niña Marisa, ejemplo de fe y santidad


Libelo para solicitar el inicio del Proceso de Beatificación y Canonización de la Joven María Isabel Acuña Arias (La Niña Marisa)

 

San José, 24 de Mayo de 2017

Excelentísimo

Monseñor José Rafael Quirós Quirós 

Arzobispo de San José

Presente.

 

¡La gracia y la paz de Dios Nuestro Padre y de Jesucristo el Señor sean con usted!

El 15 de Agosto de 1954, celebrándose la Solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen María a los cielos, fue llamada a la presencia de Dios la Joven María Isabel Acuña Arias, conocida cariñosamente por la feligresía católica de nuestro país como la  “Niña Marisa”.

Se trata de una joven, hija de la Iglesia, quien con tan solo 13 años se convirtió en una testigo maravillosa de las virtudes cristianas. 

Siendo tan solo una jovencita fue capaz de entregar a Dios su vida con amor, siendo particularmente un ejemplo de caridad para con los más desposeídos y de modo extraordinario ofreciéndola como oblación al Señor por la conversión a la fe católica de su progenitor, quien años antes había abrazado la fe protestante de modo radical. 

Marisa colmada de fe y con una gracia particular del cielo fue capaz de vivir una grave enfermedad de carácter terminal dando ejemplo de confianza, valor y gran madurez cristiana, haciendo de sus padecimientos una alegre ofrenda a Dios Nuestro Señor, a quien se entregó por completo con tal de ver a su padre volver al seno de la Iglesia Católica. 

A lo largo de sus padecimientos dio siempre testimonio heroico de fe cristiana, confiando siempre en el amor y la misericordia de Dios.

Al final de sus días el ofrecimiento de su vida, conocido por personas cercanas como familiares, amigos, compañeras de estudio y religiosas del colegio al que asistía, así como por su director espiritual, fue escuchado en el cielo, pudiendo finalmente compartir por vez primera con su padre el acto sublime de recibir a Cristo en la Santa Comunión antes de ser llamada por Dios a su seno. Desde entonces su progenitor se transformó en un ferviente católico hasta el final de su vida.

Desde el momento mismo de la muerte de Marisa, la cual se dio en Olor de Santidad, ella se convirtió en ejemplo de fe y santidad para quienes la conocieron en vida, así como para quienes escucharon hablar de su caridad, capacidad de servicio y del ofrecimiento valiente de su vida y de su enfermedad por la conversión de su padre.

Ya desde sus exequias, las cuales se realizaron en la Capilla del Colegio María Auxiliadora en la ciudad de Heredia de donde era alumna, hasta nuestro tiempo, la fama de santidad de la Niña Marisa ha sido constante en el “sensus fidei” del pueblo de Dios en Costa Rica.

La existencia de la fama de santidad de esta joven ha perseverado en el tiempo y se ha convertido en modelo y ejemplo para un sinnúmero de fieles católicos a los largo de los años. 

Del mismo modo ha acompañado a esta fama de santidad una sana devoción, la cual ha brotado del común sentir de los fieles e incluso es conocida de modo fehaciente una fuerte fama signorum, que consta surge recién acontecida su muerte.

Incluso tras su fallecimiento, la Congregación de las Hijas de María Auxiliadora de quienes  como mencionamos fue alumna la joven María Isabel, empieza a preparar todo para un posible proceso de beatificación, no obstante surge un triste conflicto de intereses con la orden de los predicadores, ya que el reverendo padre dominico Fray Ángel Menéndez. OP, quien conoció a María Isabel en la fase terminal de su enfermedad, constituyéndose en su director espiritual en esa etapa, alegará que por haber sido la jovencita  feligrés desde su nacimiento hasta después de su primera comunión de la “Parroquia La Dolorosa” regentada por los dominicos, y por haberla él asistido espiritualmente al final de su vida, tenía prioridad la orden de los predicadores sobre aquella congregación salesiana para llevar adelante el proceso.

Tal disputa lleva a un lamentable atraso de la causa, ya que las religiosas que conocieron a la Niña Marisa en vida y que junto con alumnas, profesores y demás fieles de la ciudad de Heredia daban fe de su santidad, deciden no entrar en un conflicto por una causa tan noble y confían la realización del proceso al Padre Menéndez.

No obstante ese sacerdote, carente de la experiencia canónica necesaria, no logra nunca instruir adecuadamente el proceso aunque contaba con el visto bueno del Arzobispo del momento Monseñor Rubén Odio. Transcurridos pocos años después del fallecimiento de María Isabel fallecen también el sacerdote dominico y el arzobispo, permaneciendo por varias décadas sin iniciarse oficialmente ningún tipo de proceso  canónico para la beatificación y canonización de la Niña Marisa.

Es importante acotar que a pesar de haber transcurrido más de 60 años desde la muerte de la María Isabel Acuña Arias, la fama de santidad de ésta joven se sigue extendiendo en el pueblo de Dios de forma espontánea. Incluso en diversas ocasiones varios grupos de laicos acompañados por testigos ad visu de la fama de santidad y de la fama signorum de la misma, algunos de los cuales ya han muerto, se acercaron a sus tres predecesores en la sede de San José para que la Arquidiócesis asumiera como actora ésta causa. No obstante encontraron como objeción el argumento de que la diócesis no contaba con los ministros adecuados, con los recursos económicos o simplemente por ausencia de interés en implicarse en un proceso que se consideraba “complicado”.

Es por ello Excelencia, que ante su interés en verificar la existencia de una autentica fama de santidad y fama signorum de la Niña Marisa con la finalidad de que la Arquidiócesis de San José se convierta en la Actora de su causa de beatificación y canonización, complacido y lleno de esperanza, le comunico que según lo investigado a profundidad en los últimos meses, después de haber escuchado veraces testimonios de quienes conocieron en vida a ésta joven, le expreso con gran alegría que efectivamente en el sentir del Pueblo de Dios de nuestra arquidiócesis y de otras regiones del país, existe una profunda certeza en torno a la fama de santidad de ésta cristiana.

Por tal razón muy respetuosamente le solicito a usted como Obispo de la Arquidiócesis de San José  aceptar la posibilidad de introducir el proceso de Beatificación y Canonización de María Isabel Acuña Arias, quien fuera feligrés de esta arquidiócesis.

No omito expresarle que tal proceso sería de gran provecho para nuestra iglesia particular arquidiocesana, ya que no solo haría recordar al Pueblo de Dios en los tiempos que corren el insigne valor de la Santidad a la cual por el Bautismo todos los hijos de la Iglesia estamos llamados, sino también en el contexto actual sería un maravilloso recordatorio y aliciente para todos nuestros jóvenes acerca de la posibilidad de vivir con alegría y en amistad con el Señor la historia particular de cada quien, buscando en la entrega cotidiana de su vida la realización de todas sus metas y esperanzas, dejándose guiar por la luz de la fe, de la esperanza y de la caridad de las que dio testimonio en su vida la Niña Marisa.

A continuación le presento una breve una reseña biográfica de la mencionada joven María Isabel Acuña Arias conocida como “La Niña Marisa”:

 

Ejemplo de misericordia y caridad

Breve biografía de la niña Marisa

La joven María Isabel Acuña Arias, hija de Rafael Ángel Acuña Arias y de Blanca Arias Chavarría, nació en San José de Costa Rica el día 5 de marzo de 1941. Recibió el sacramento de bautismo el 29 de abril de 1941 en la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores - San José, de manos de Fray Manuel Espinoza. El sacramento de la Confirmación le fue administrado por Monseñor Víctor Sanabria Martínez, el 4 de noviembre de 1945 en la Catedral Metropolitana de San José. Fue la mayor de dos hijas nacidas del matrimonio Acuña-Arias.

La familia, de recursos modestos, reside originalmente en el Barrio de la Estación al Pacífico, luego en Barrio Los Ángeles, San Juan de Tibás, La Uruca, y otra vez en el Barrio Los Ángeles, sitios todos ubicados en San José. Posteriormente, hacia la edad de 10 años su familia se trasladó a la ciudad de Heredia, donde María Isabel reside hasta su muerte.

Inicia los estudios de enseñanza primaria en el año de 1948 en la Escuela América, en la que permanece hasta el año 1950, cuando al trasladarse su familia a la ciudad de Heredia es inscrita en la Escuela Rafael Moya donde cursa el quinto y sexto grado.

Posteriormente, iniciará sus estudios de secundaria en el Colegio María Auxiliadora de Heredia, donde realizó apenas el séptimo grado.

Desde su más tierna infancia se caracterizó por ser una niña extraordinaria , en cuanto a la vivencia de los valores cristianos, infundidos por su madre, por su obediencia y respeto hacia sus progenitores, por su solidaridad y preocupación por lo más necesitados.

Según los testimonios de quienes la conocieron, se manifestó siempre como una niña piadosa, alegre y obediente, claro ejemplo de los más profundos y positivos valores de una Costa Rica sustentada, en aquella época, en los principios de la fe y el valor de la familia cristiana.

Siendo tan solo una preadolescente (11-12 años),  era conocida por familiares y amigos su participación asidua y fervorosa en la Santa Misa, así como su deseo constante de ofrecer el Santo Rosario por las necesidades de aquellos a quienes conocía. De igual manera, se caracterizaba por su deseo de visitar constantemente el Santísimo Sacramento del Altar. 

En el ámbito de la caridad se destacó profundamente, según los testimonios de quienes la conocieron, por el interés y la ayuda desde lo limitado de su edad y posibilidades para con los más necesitados. Son conocidas acciones concretas de ayuda al prójimo, tales como su deseo constante de dar de comer al hambriento y de compartir sus pocos bienes materiales con quienes tenían menos que ella. Muy comúnmente pasaba por su casa un pordiosero, a quien ella, teniendo unos nueve años de edad, ante la sorpresa de los suyos, buscaba a como diera lugar brindarle algo de comer, manifestándole extraordinarios gestos de afecto, sin conocerlo al menos. Del mismo modo, cuando está por hacer la primera comunión y sin tener muchos recursos económicos, fue capaz de compartir lo poco que tenía para sí misma con otra niña que no tenía como financiar su vestido para aquella ocasión, de modo que pudiera tenerlo, a costa de su propia comodidad.  

A nivel familiar y social se manifestaba como una jovencita alegre y solidaria que gustaba de representar obras de teatro y coreografías de baile tradicional, destacando por su alegría, bondad, y respeto hacia los demás.  

Durante su proceso de preparación a la Primera Comunión su familia se ve afectada por una situación que creará una profunda crisis: su padre Rafael Ángel Acuña, que era originario de Turrialba, decide apartarse de la fe católica, abrazando la protestante-Evangélica. Lo anterior se da después de que la madre de éste había abandonado la Iglesia a partir de su cercanía con misioneros Evangélicos, quienes habían facilitado a otro de sus hijos la posibilidad de estudiar medicina en los Estados Unidos. El padre de María Isabel es convencido por su progenitora para también abandonar la Iglesia y asumir en su vida aquel nuevo credo religioso.

Tras este cambio de religión, el padre de María Isabel asume una actitud hostil hacia todo lo que tiene que ver con la fe católica, en particular en torno a lo referente a la catequesis de sus hijas y la próxima Primera Comunión de María Isabel.

Esa situación lleva consigo gran agobio a la familia, pues no podían de forma abierta practicar su fe y vivir con tranquilidad las diversas etapas del proceso catequético de María Isabel y su hermana María Elena.

Cuando llega el tiempo de la Primera Comunión de María Isabel, su padre asume una postura indiferente ante tal acontecimiento, negándose a participar de todo lo referente a ese evento tan importante para la vida de su hija, no brindando colaboración material alguna y recayendo todo en la madre de María Isabel y en la misma niña, que realiza algunos pequeños trabajos, a pesar de su corta edad, en la panadería de un tío suyo, de quien recibe algún dinero para hacer frente a los gastos que tendría.

Durante este periodo, María Isabel incrementa su oración al Señor, particularmente el ofrecimiento de sus visitas al Santísimo y rezo del Santo Rosario, por la conversión de su papá a la fe católica. 

Cuando se traslada la familia a la ciudad de Heredia e iniciando María Isabel su primer año de secundaria en el colegio María Auxiliadora, a cargo de las religiosas Salesianas, tiene la posibilidad de conocer la vida de la hoy Beata Laura del Carmen Vicuña Pino, a quien las religiosas dan a conocer a la nuevas alumnas, en razón del proceso de canonización que la Congregación Salesiana estaba en aquel momento introduciendo ante la Santa Sede.

La historia de aquella jovencita causó gran impresión en la joven María Isabel Acuña, ya que se sentía identificada, en parte, con la tristeza de la hoy Beata ante la lejanía de Dios de su madre y que María Isabel comparaba con el doloroso hecho de lo que sucedía con su padre.

Es entonces, que según el testimonio de religiosas de la época y de compañeras del colegio, que ella solicita  autorización al director espiritual de las alumnas del colegio, para ofrecer del modo que Dios lo quisiera su vida al Señor, con la finalidad de que su padre regresara a la fe de la iglesia Católica y que pudiera algún día comulgar junto a él, cosa que nunca había podido realizar.

Algunas semanas después, María Isabel comenzó a manifestar síntomas  de alguna complicación de salud, tales como desmayos y vómitos, lo cual conllevó que fuera referida al entonces “Policlínico de San José”, donde fue diagnosticada con un tumor cerebral fulminante,  imposible de tratar en aquella época con los recursos médicos existentes y en la etapa de avance en que la enfermedad se encontraba.

Durante el proceso de esa terrible enfermedad, María Isabel da signos de profunda fe y confianza en Dios, se abstiene de queja alguna y manifiesta siempre paz, serenidad y aún alegría con aquellos que la visitan. Se esfuerza, según los testimonios de quienes la conocieron en aquel momento, por no ser causa de preocupación  y de más sufrimiento para sus seres queridos, evitando toda queja ante los dolores, que según los médicos, debía estar padeciendo durante los pocos tratamientos que podían realizársele y ante las características del mal que padecía.

María Isabel, producto de su enfermedad va perdiendo  poco a poco la vista, de lo cual también trata de no quejarse con sus seres queridos.

Es constante el testimonio de las personas que estuvieron cerca de ella en este período de su vida, en cuanto que ella ofrecía con amor y fe al Creador todos sus sufrimientos, por la conversión y regreso a la fe católica de su padre Rafael Ángel.

Al acercarse sus últimas semanas de vida, es internada en el Hospital Rafael Ángel Calderón Guardia, donde recibe los auxilios espirituales de un Fraile Dominico llamado Ángel Menéndez. OP, quien se convierte en su director espiritual, el cual después de la muerte de María Isabel, dará testimonio de aquel ofrecimiento y de las virtudes heroicas de la fe de la joven, las cuales ya eran tenidas presente por sus familiares, amigos y conocidos.

En los últimos días de su vida en la tierra, María Isabel con alegría da a conocer a los suyos, que le ha sido manifestado, que será llamada por el Señor en un día de su amada Virgen Madre de Dios, por quien ella siente gran devoción.

En su lecho de muerte, su padre recibe de Dios la gracia de volver a la fe tal cual María Isabel le rogaba al Señor; pide confesarse con Fran Ángel y ambos, padre e hija reciben juntos finalmente la Santa Comunión. 

María Isabel entrega su alma al Creador tal cual le había sido dicho el día 15 de agosto de 1954 en la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María a los cielos.

Después de su muerte surge de inmediato la fama de Santidad de esta jovencita entre los fieles católicos de nuestro país, misma que permanece contante hasta nuestro tiempo,  en el Pueblo Santo de Dios.

Es a partir de los hechos narrados, que se descubre la vivencia heroica de las virtudes de la fe y de los valores cristianos en la simplicidad de la vida de una adolescente, la cual con valentía es capaz de ofrecerse a sí misma por la salvación de otros. Del mismo modo, se convierte  a su corta edad, en claro ejemplo del llamado a vivir la misericordia y la caridad con quienes nos rodean, tal cual el mismo Señor Jesucristo nos lo enseña en el Evangelio: 

En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos más pequeños a mi me lo hicisteis”. Mateo 25, 40..

Sin más por el momento y pidiendo la luz del Espíritu Paráclito y la guía de la Santísima Virgen María Madre de todos los Santos para su decisión sobre esta iniciativa; de usted:

Pbro. Lic. Alejandro Jiménez Ramírez 

Postulador de la causa

 

País se aleja de meta ecológica

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Gran tema

País se aleja de meta ecológica

 

Los costarricenses consumimos 8% más de los recursos que el territorio nacional es capaz de reponer. A este ritmo será difícil ser carbono neutrales en el 2021, si no se atienden patrones de producción y consumo depredadores del ambiente.

 

Sofía Solano Gómez

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La huella ecológica de los costarricenses es del 8%, este dato indica que consumimos más recursos naturales de lo que el territorio consigue reponer y aunque es mucho menor que el de los países desarrollados, lo cierto es que si el país desea alcanzar un verdadero desarrollo sostenible debe realizar un gran esfuerzo en cambiar patrones de producción y consumo.

Esta cifra es una tendencia que vienen en aumento desde la década de los noventa. “La huella ecológica es insostenible: 8% más de lo que el territorio es capaz de reponer”, concluye el Informe Estado del Ambiente, (IEA)-2017, presentado recientemente. 

El aumento es ocasionado principalmente por el crecimiento demográfico y las emisiones del sector transporte, según el IEA. El primero de estos factores indica que cada vez son menos los recursos disponibles para más personas, mientras que la otra causa se debe al hecho de que “la matriz energética está basada en hidrocarburos -aunque la matriz eléctrica esté basada en renovables- la mayoría de los cuales están destinados al sector transporte (Semanario Universidad, 2015).” 

Con ello concuerda el Consultor Ambiental, Roberto Artavia, al decir que una de las causas es “la emisión de gases de una flota automotriz que no solo es amplia, sino que por la mala infraestructura emite muchos más gases que lo normal”.

Aunado a ello, menciona “la contaminación de cuencas, el mal manejo de los desechos sólidos y alguna ineficiencia en la matriz de generación eléctrica que ya debió descentralizarse más”. 

Además, la explotación agresiva de los recursos pesqueros y prácticas como la pesca de arrastre son desastrosas en su huella, como lo es la ganadería extensiva que aún se practica en Guanacaste.

De acuerdo con el Informe Estado de la Nación 2017, y según la encuesta de “Patrones y percepciones ciudadanas sobre medio ambiente y condiciones para el cambio”, los ciudadanos son conscientes de la necesidad de proteger más el ambiente. 

No obstante, esta encuesta reveló que el 73% de las personas entrevistadas, aunque sí se preocupa, considera que no tiene hábitos o prácticas para contribuir con él, en contraposición de un 17% que aseguró que la sociedad no está interesada en el tema.

La encuesta arrojó que en un 70% de los hogares se reutilizan o separan residuos sólidos, sin embargo, menos de la mitad ahorra agua o electricidad.

 

Responsabilidad social

Los patrones de uso y consumo deben atenderse para que coincidan con la proyección del país, en metas como alcanzar una economía carbono neutral al 2021, un 15% de residuos revalorizados al 2021 y un pico máximo de emisiones al 2020, según el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).

Para ello, el Consultor Ambiental recomienda el uso de transporte colectivo, ya que el uso de transporte individual o familiar “es nuestro mayor pecado como sociedad, porque hemos permitido una gran ineficiencia en el desarrollo de infraestructura alternativa como los trenes o los buses sectorizados.”

Otras de las medidas para contribuir a que la huella ecológica sea sostenible, se refiere al reciclaje, que como cultura debería convertirse en hábito. “Ojalá el compostaje de los desechos orgánicos a nivel doméstico”, es decir tratar la materia orgánica procedente de residuos agrícolas y de la jardinería para acelerar su descomposición y ser utilizados como fertilizante.

Igualmente, el uso racional del agua y la electricidad, “abusamos de nuestros recursos hídricos regando jardines y lavando carros de manera innecesaria y nos hemos resistido de manera tonta a movilizarnos a iluminación ecoeficiente. Muy pocos arquitectos diseñan para un uso óptimo de luz y ventilación natural”, considera Artavia.

Aumentar el teletrabajo y hacer todos los trámites posibles vía Internet también ayudaría, al igual que abrir las ventanas, cambiar los bombillos y no desperdiciar comida. 

En esta misma línea, hacer menor uso del carro o la moto, caminar, regalar o desechar lo que ya no utiliza en su ropero, hará que consuma menos y contribuirá con una mejor huella ecológica colectiva.

Iniciativas como las anteriores, son imprescindibles para apuntar a reducir positivamente los impactos al medio ambiente y más allá de ponerlas en práctica de manera individual, también instituciones, empresas, organizaciones y hogares son partícipes del logro.

 

Consumo y producción sostenibles 

El IEA propone varias ideas para revertir las tendencias hacia la producción y el consumo insostenibles, tales como los sellos o certificaciones que proveen información sobre el desempeño ambiental de los servicios o productos ofrecidos. 

“En Costa Rica, algunos de estos son facilitados u ofrecidos desde esquemas intersectoriales gubernamentales, entre los cuales destacan el Programa de Bandera Azul Ecológica”, el cual está concebido como un programa educativo dirigido a la sociedad civil para la mejora de sus condiciones ambientales, higiénicas y de salud pública. Funciona desde 1995.

Igualmente, el Certificado de Sostenibilidad Turística que, reconoce a las empresas turísticas, agrupadas en seis categorías, que manejen los recursos naturales, culturales y sociales en forma sostenible. 

Y, por último, la carbono-neutralidad, un certificado dirigido a empresas y organizaciones, cuyo número actualmente asciende a 88.

Las ecoetiquetas, también como herramienta, “ayudan a los consumidores a verificar información sobre los productos con base en todo el ciclo de vida o un aspecto ambiental”. Se incluyen aquí, los productos verdes o ambientalmente amigables, distribuidos por productores y oferentes de pequeñas y medianas empresas en ferias verdes u orgánicas y más recientemente en supermercados.

 

Parroquias ecológicas

Basado en la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco, y su llamado a cuidar y a asumir una actitud responsable con el planeta, el Programa Bandera Azul Ecológica, puso a disposición la categoría Eclesial Ecológica, de la cual hasta el momento hay inscritas formalmente tres parroquias y un grupo católico (la inscripción se cierra el 31 de marzo).

Corresponden a la Parroquia San Antonio de Padua, en Coronado, Sagrado Corazón de Jesús, en Hatillo, Nuestra Señora del Pilar, en Tres Ríos, San Francisco Javier en Limón y el Movimiento Shoensttat.

La Parroquia San Antonio de Padua, en Coronado tiene tres años de formar parte del Programa y es Bandera Azul 2016 en esta categoría. Odette Aguilar, colaboradora de la comisión, dijo que la experiencia ha sido de mucho agrado.

“Hacer que el plástico ya no vaya a la basura es de los mayores logros”, dijo Aguilar. Por ejemplo, en un reciente Retiro Espiritual, “cada grupo llevaba una bajilla reutilizable”, de esta manera 600 vasos plásticos que antes se usaban, ya no se botan, “pues eliminamos también del todo el uso de estereofón.”

En 2016, hubo cinco comités locales activos en la Categoría Eclesial Ecológica, de los cuales la Parroquia San Antonio de Padua, en Coronado, la Parroquia Nuestra Señora del Pilar, en Tres Ríos y la Universidad Católica fueron galardonadas.  

Esta categoría es abierta a todas las denominaciones religiosas, con el fin de crear espacios de encuentro común, promoviendo un desarrollo socio ambiental con criterios de sostenibilidad.

Su objetivo es “lograr minimizar el riesgo provocado por los efectos del cambio climático, mediante una gestión integrada de los recursos naturales, que genere un efecto multiplicador en sus centros de evangelización”.