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Jesús responde…

Pbro. Mario Montes M.
Animación bíblica, Cenacat

Hemos estado presentando una “entrevista” a Jesús. Continuamos hoy  con la tercera entrega:

Joven 2: “Jesús, como tú sabes, hoy día se dicen cosas interesantes de tu vida, que no están en los Evangelios ¿Podrías comentarnos de todo esto? ¿Qué se dice de ti?”

Jesús: “Efectivamente, hoy día, algunos han llegado a afirmar que yo me fui a la India y que allí aprendí a ser una especie de “faquir” o “kalimán” para dominar mi cuerpo y aguantar el dolor, por eso pude soportar la cruz (Kalimán es una especie de super-hombre, un “yogui” o “fakir”, un maestro de la India que practica la meditación). Que los “yoguis” o “fakires” me dieron sus secretos, por eso es que los evangelios no dicen lo que hice de los doce a los treinta años, porque, dicen algunos que todo ese tiempo lo pasé en la India. De allí que concluyen que yo no morí en la cruz, y que, por lo tanto, no resucité, que después regresé a la India, a Cachemira, que allí me casé, tuve hijos y fallecí de muerte natural. Otros dicen que me fui desde niño a Egipto y que me metí bajo las pirámides de los faraones, y de ellas recibí la energía y la sabiduría que después demostré. Todo esto me provoca risa... 

Otras teorías, todavía más insostenibles, llegan incluso a afirmar que yo tuve contacto con los hoy llamados “extraterrestres” (¿existen?), y que recibí de ellos mi sabiduría y mis poderes milagrosos. Otros menosprecian la labor escrita de los evangelistas y afirman que los evangelios son una mala interpretación de la vida de Jesús. Es lo que trata de difundir un supuesto investigador español, a quien algunos medios de comunicación costarricenses dieron amplia difusión, no hace mucho, por sus libros denominados ‘Caballo de Troya’. Y ni qué decir del tal Código Da Vinci, es que se afirma que me casé con María Magdalena.

Pues nada de esto. Mi formación y mi cultura fueron completamente judías, y en ellas tuvo que ver mi familia y el ambiente de Galilea donde viví. Mis enseñanzas no incorporan elementos hindúes, ni de las corrientes egipcias y orientales. El pueblo en su mayoría me entendió, porque yo usaba su mismo lenguaje y era uno de ellos (Lc 4,22). Yo fui un adolescente, un muchacho judío como cualquier otro. Nada me distinguió. No fui un ser excepcional o un superhombre. De allí que mis paisanos se extrañaran de verme predicar, pues era tenido como hijo de José, es decir, uno más que, durante treinta años, vivió como un hombre más, creciendo como ustedes los jóvenes, desarrollándome como persona, sin desatender el trabajo de hacerme todo un hombre, con lo que esto implica...”.

Joven 3: “Yo sé que es difícil hablar de sí mismo. ¿Qué nos puedes decir de tus sentimientos, de tu forma de ser, de tu sensibilidad?  ¿Cómo podrías describir tu físico?”

Jesús: “Los evangelistas me presentan como una persona rica en sentimientos, pero no hablan de mi apariencia física. Ellos hablan de mi capacidad de aceptación y comprensión hacia los demás, de mi ternura compasiva y exigente, de mi sensibilidad ante todo tipo de dolor humano, de mi actitud misericordiosa con los pecadores, de mi amor preferencial por los pobres y los débiles, de cómo cultivaba y apreciaba la amistad de personas concretas, de cómo me indignaba ante la dureza de corazón, de cómo reaccionaba ante la angustia y el fracaso. Es decir, yo no fui un hombre apático, frío o sin sentimientos. Todo lo contrario, estaba lleno de vitalidad y de fuerza. Mis sentimientos humanos estaban gobernados por mi razón y por el amor a mi Padre Celestial y a todas las personas.

Pero en cuanto a mi apariencia física, tengo que decirles que fui un hombre que, como trabajador que era, fui bastante fuerte, de manos y pies anchos, un hombre fornido y musculoso, acostumbrado a trabajar llevando cargas pesadas, caminando mucho, bajo los ardientes rayos del sol de mi tierra, que dieron a mi piel un color moreno, propio de los judíos y árabes de su tiempo y que no corresponde ciertamente a las imágenes que me representan, a veces de forma tan delicada, como por ejemplo, las imágenes de mi corazón.

En mis giras apostólicas me acaloraba y me quemaba debido al sol de mi tierra, que es muy caliente y pesado, especialmente en el verano, pese a que llevaba un sudario blanco que me envolvía la cabeza y el cuello y, además de eso, iba muchas veces semidesnudo en la barca de mis discípulos que eran pescadores, como todos ellos, en sus faenas. Es decir, las imágenes que ustedes tienen de mí, no corresponden con lo que yo fui en realidad”.

Joven 1: “Sabemos que eras un hombre muy religioso. Háblanos de esa faceta tan importante de tu vida y cómo tratabas a Dios y a la gente”

Jesús: “Yo fui, en primer lugar, un hombre religioso. No fui un curandero, ni un político, ni un revolucionario, ni un brujo o chamán, ni siquiera un exorcista, sino un testigo de Dios, que pensaba, sentía, hablaba y actuaba religiosamente. Si ustedes repasan los Evangelios, descubrirán la especial relación que yo tenía con Dios, al que me gustaba llamar “Abba”, “papá”, en la lengua de mi pueblo (Lc 11,2; 22,42), y al que amaba con especial afecto y al que yo me consagré a su servicio. En todo momento le hablaba, me dirigía a Él con toda confianza, cuando oraba en esos ratos íntimos de oración y me dediqué a Él con una dedicación exclusiva (Lc 5,16; 6,12; 9,18.28). Porque Dios es mi padre, por encima de todo...”

Joven 2: “¿Cómo te llevabas con la gente?”

Jesús: “Yo fui un hombre cercano a todos, tanto con los niños, mujeres y hombres de mi tiempo, así también con los marginados y pecadores. Yo amé a mis discípulos. Muchos dicen que fui el “hombre para los demás”. Y, modestia aparte, así fui en todo momento, así lo sentí. Me distinguía por el trato exquisito con la gente, comulgando con sus sentimientos; me gustaba ser compasivo con los marginados y ser misericordioso con los pecadores. Me di a los demás sin escatimar esfuerzo ni tiempo. Yo amaba apasionadamente a los seres humanos. Se dice de mí que era ‘un enamorado del ser humano’. Porque yo mismo soy un ser humano como los demás”.

Continuaremos el próximo domingo, con la cuarta parte de esta entrevista.

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