“La defensa de la vida es el reto de nuestra cultura”

El Padre José Román Flecha Andrés es especialista en Teología Moral, profesor y decano de la Universidad de Salamanca. Con razón puede ser considerado una autoridad en temas relacionados con ética y dignidad humana.

De paso por nuestro país se dirigió a cleros diocesanos, impartió charlas y participó en actividades académicas. Hizo un espacio para conversar sobre el reciente fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a favor de la Fecundación in vitro (Fiv).

Danny Solano Gómez
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Respecto al caso de Costa Rica y la CIDH, ¿Qué piensa?

Me hace pensar mucho, porque me da la impresión de que algunos tribunales se arrogan el derecho de decidir cuándo empieza la vida y cuándo podemos respetarla. Después de luchar contra las grandes dictaduras caemos en un abandono de las democracias: de poco vale que un Estado y su gobierno elegidos democráticamente se den una ley, porque siempre habrá un grupo de personas, técnicas o jueces de un tribunal extranjero que anulan sus dictámenes.

¿Cuál es la situación europea?

El Tribunal Supremo de Justicia Europeo, con sentencia del 18 de octubre del 2011, no solo admite, sino que recomienda los derechos del embrión como persona y pide a todos los países europeos a ajustar sus leyes a ese dictamen.

Sin embargo, los países no han cambiado sus leyes…

No lo han obedecido, pero ¿por qué emitió ese voto el Tribunal de Justicia? Por una interpelación de Greenpeace (Organización ambientalista internacional). Había un grupo de laboratorios que pretendían patentar productos obtenidos a base de la manipulación de embriones y entonces, no fue la Iglesia, sino Greenpeace quien puso la objeción.

¿Qué pasa entonces? 

Pasa que si naces en Europa tienes dignidad personal desde que se unen los gametos, pero si naces en otros países, como en los de América, no eres persona. Eso es de una esquizofrenia tal, jurídica, antropológica y ética, que está llamando la atención del mundo. Estas sentencias indican que estamos jugando con la ética y estamos pensando que la dignidad de la persona y el ser de la persona depende de las leyes positivas. La dignidad de persona la tengo yo con independencia de las leyes.

Alguien hasta dijo que el embrión es apenas un saquito de células…

Pero es un saquito con una potencialidad que no tienen otras células, y es todo un proyecto de vida ya iniciado, eso que ha surgido no es parte del cuerpo del padre ni de la madre, tiene un código genético distinto, tiene una posibilidad de desarrollo totalmente distinta y crece sin la voluntad del padre o la madre.

¿Se caen por su propio peso los argumentos a favor de la Fiv?

Es una contradicción tremenda, porque los que dicen que no hay vida humana en el momento de la concepción fueron los primeros que, cuando los doctores Steptoe y Edwards consiguieron la unión de los gametos en el laboratorio, dijeron: “Hemos conseguido vida humana”. Jugamos con una doble baraja, cuando se trata de intereses para eliminar la vida nos dicen: “No es vida humana” pero cuando se trata de ganar el Premio Nobel nos dicen: “Sí es vida humana”. 

¿Desprecio al ser humano?

Absolutamente, hay un desprecio total. Yo suelo dar un ejemplo. Todas las culturas han dicho: “No matarás a una persona” pero al mismo tiempo se cumple lo que dice Bruce Marshall: “Cuando quieras matar a una persona no te apresures, ponle primero una etiqueta”. Alguien pregunta a otro -¿Usted ha matado a una persona? -No, era una mujer nada más, no se ponga usted así.  Segundo: -¿Usted ha matado a una persona? -No era una persona, era un esclavo. Tercero: -¿Ha matado a una persona? -No, era un negro. Cuarto: ¿Ha matado a una persona? -Era un perro infiel (obsérvese lo de perro, de paso). Quinto: ¿Ha matado a una persona? -No era una persona, era un terrorista. 

Cinco ejemplos en los que hemos privado de la categoría de persona a algunas personas. Pero no me bastan. -¿Usted ha matado a una persona? -No era una persona, era una cosita tan pequeñita en el vientre de su madre (esta frase la dijo una ministra del gobierno español). Al decir “cosa” ya has negado la categoría de persona. 

¿Qué debería hacer la Iglesia?

La Iglesia no tiene por qué hacer política, no tiene por qué gobernar a los Estados, Benedicto XVI lo ha repetido, pero la Iglesia sí tiene que defender la causa del hombre, tiene que defender de Dios y de los Hijos de Dios. Entonces tiene la responsabilidad de juzgar los fallos morales. Si no lo dijera un día se lo echarían en cara. Pero la lucha en defensa de la vida, de la justicia en contra de las explotaciones del ser humano es algo que tiene que unir a cristianos y no cristianos. En ello está la suerte del hombre.