Padre Albán Arroyo, Administrador diocesano de Ciudad Quesada

“Agradezco la confianza”

Danny Solano Gómez
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El Padre Albán Arroyo fue nombrado como Administrador diocesano de la Diócesis de Ciudad Quesada. Él se encargará de administrar esta Iglesia Particular mientras el Papa Benedicto XVI nombra a un Administrador Apostólico o, de manera definitiva a su obispo.

“Es una enorme responsabilidad. Agradezco mucho por esa confianza que han depositado en mí. Sé que cuento con el apoyo de mis compañeros” comentó el Padre Albán. 

Su elección se debe a que el Santo Padre aceptó la renuncia de Monseñor Oswaldo Brenes al servicio de obispo de la Diócesis de Ciudad Quesada, a causa de un cáncer que lo ha apartado de las actividades públicas.

Adelante con lo planeado

Sobre el trabajo que realizará en los próximos días, el Padre Albán dijo que se limitará a seguir con todo lo que ya está planeado de antemano mientras se da el nombramiento de un Administrador Apostólico o eminentemente de un nuevo obispo.

El Padre Arroyo recibió con sorpresa su nombramiento el pasado jueves 3 de enero. Ese mismo día a las 6:00 p.m. se realizó una Eucaristía en la que manifestó su deseo de velar por el cuidado de Monseñor Oswaldo Brenes.

“(Monseñor Oswaldo) no está apartado, entre todos lo cuidamos, como hacen los hijos con sus padres” dijo de manera muy emotiva. 

En conversación con el Eco Católico, el sacerdote destacó que “hay un despertar de jóvenes preparándose para la vida sacerdotal, fruto de la entrega de Monseñor Oswaldo”.

“Él (monseñor) es la estima que la gente le tiene por su cercanía, su trato como un padre, siempre buscando el bien de sus hijos”.

Como un padre, así ve el nuevo Administrador diocesano a Monseñor, quien le dio la oportunidad de terminar sus estudios de post grado en derecho canónico en España.

El Padre Albán sirve como Canciller de la Curia de Ciudad Quesada y como vicario colaborador en la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Florencia de San Carlos.

Regresó al país hace seis meses, luego de finalizar su Doctorado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca.

El Administrador Diocesano

El administrador diocesano, como su nombre lo indica, es una persona elegida para encargarse de la administración de una diócesis hasta que la Santa Sede nombre un Obispo que será el pastor titular de la Iglesia Particular.

Según el canon 421 del Código de Derecho Canónico, la persona que desempeña dicho servicio es escogido por el  colegio de consultores diocesanos, el cual está compuesto por presbíteros nombrados por el obispo, integrantes del consejo presbiteral. 

No debe confundirse la figura del Administrador diocesano con la del Administrador Apostólico, que es electo por el Papa y posee jurisdicción episcopal para administrar una diócesis con derechos y obligaciones semejantes a las de un obispo.

El administrador diocesano por ejemplo no puede dar letras dimisorias para la ordenación de diáconos y presbíteros o nombrar y trasladar párrocos, a no ser que haya transcurrido un año desde la vacante, y tenga el consentimiento del colegio de consultores.

El administrador vela por llevar con normalidad el funcionamiento de la diócesis mientras se elije un administrador apostólico o, efectivamente, a un obispo.