No es domingo si no lo he leído

Libia Montero Umaña
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Soy una persona mayor y desde que tengo uso de razón, siempre he leído el Eco. Para mí no es domingo si no lo he leído, de hecho siempre lo leo mucho antes que cualquier otra cosa y en las tardes me gusta releerlo antes de ver otro periódico.

Cuando estaba joven y vivía en San Marcos de Tarrazú siempre lo comprábamos y lo leíamos en familia, luego de que lo habíamos leído, se lo pasábamos a otra familia para que también lo leyera, recuerdo que era una revista pequeña como de 27 centímetros de largo por 20 de ancho, no recuerdo cuantas hojas traía, pero siempre su contenido era buenísimo, pues traía avisos, lecturas con textos bíblicos y muchas otras cosas interesantes.

Como en 1942, el Eco hizo la rifa de una máquina de coser, y mi mamá compró dos Ecos. Le regaló uno a una cuñada que vivía a la par, que era muy buena con nosotros y con tanta suerte que mi mamá le dio el ejemplar premiado, y la cuñada estaba tan agradecida, y aunque no lo creía, fue a recoger la bella máquina de coser.

Ella tenía 11 hijos, más un familiar de ella con dos hijos más y una sobrina que adoptó, en total vivían 17 personas en su casa. Para ella fue todo un regalo de Dios, pues con la costura ayudaba a mi tío en la manutención de toda esa familia y además nos hacía costuras a nosotros. En fin, ese Eco, significó gran bendición no solo para mi tía política, sino también para todos los vecinos que nos vimos beneficiados con aquella máquina de coser.

El Eco fue por mucho tiempo un boletín con anuncios, avisos, lecturas, comentarios y muchas otras cosas, después pasó a ser periódico más grande y con personal para su reparto y ahora con tanta tecnología, todo se aprovecha para evangelizar mejor.

Así para mi, el Eco ha significado y significa muchísimo, porque me informa, me instruye en cosas de la religión que uno desconoce, y uno nunca termina de aprender y lo seguiré leyendo domingo a domingo para seguir conociendo más de nuestra fe, y le doy muchas gracias a Dios, que con 80 años, todavía pueda seguir disfrutando su lectura ya que me gusta mucho…y hasta los anuncios leo. 

Ojalá siga por muchos años, siendo la voz oficial de la Iglesia Católica en Costa Rica. Muchas Bendiciones