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Laura Ávila Chacón
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“Desde el punto de vista científico, social y moral, está comprobado el daño que puede generar la marihuana y otras drogas al ser humano”. “No imagino como impactará en Costa Rica una medida como esta. Si hoy vemos la cultura de muerte que genera el narcomenudeo; las sobredosis y el alto consumo con sus efectos nefastos; el dolor y conflicto que genera en el seno de las familias y sus barrios; y el daño evidente que le provoca a muchas personas; no sé en que evitaría esto el permitir el consumo privado y su tenencia en casa, sin duda estamos abriendo brechas para la destrucción y un crecimiento mayor de este veneno verde”.

Así se refirió el sacerdote José Daniel Vargas, experto en moral cristiana, al reciente fallo de la Sala III, que dejo en firme la sentencia que avala la siembra de marihuana para consumo propio. De esta forma, el cultivo de cannabis no puede ser penalizado en nuestro país, salvo si se comprueba su venta o distribución.

La sentencia de los magistrados está relacionada con un reclamo presentado por un abogado de Alajuela, quien fue acusado en los tribunales por sembrar cannabis en el corredor de su casa.

La marihuana se ha venido consolidando, según estimaciones de Naciones Unidas, como la sustancia ilícita más consumida a nivel mundial, a pesar de estar legalmente prohibida en una gran cantidad de países tanto su uso privado como su cultivo.

En nuestro país, el consumo de marihuana ha desplazado el tabaco, e inclusive existe un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa que pretende legalizar su uso para fines medicinales.

Segunda droga de mayor consumo

Un estudio del Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD) del año 2005 indicó que los jóvenes usaban drogas como alcohol, tabaco y la marihuana, en ese orden. Sin embargo, en el 2015, ese mismo estudio reveló que la marihuana desplazó el tabaco.

Igualmente, la IV Encuesta Nacional sobre consumo de drogas en población de educación secundaria del año 2015, puntualizó que 7 de cada 10 personas, de todos los que indicaron consumir algún tipo de sustancia ilícita en los últimos 12 meses, han hecho uso de la marihuana.

Así, la marihuana es la segunda droga de mayor consumo entre el estudiantado de secundaria, y este cambio se presentó prácticamente en un lapso de 3 años, desde la última encuesta realizada en el 2012, según el IAFA.

A pesar de que la marihuana sobrepasó el consumo de tabaco en la población de secundaria, se mantiene muy por debajo del consumo del alcohol. Una situación similar ocurre en algunos países del Caribe.

Moralmente hablando, aseveró el Padre Daniel, el uso de la marihuana siempre será el consumo de una sustancia, que, a corto, mediano o largo plazo, generará daños a la persona como la dependencia y la adicción.

“Una cosa es el uso medicinal de un producto procesado adecuadamente para generar alivio o curación a una enfermedad, y otra el que se libere o flexibilice la tenencia y consumo propio”, dijo.

“Existen, además, efectos y estímulos que de una u otra manera afectan la conducta y el comportamiento, por ejemplo el daño físico y emocional que irá afectando la vida y las relaciones interpersonales, así como evolución en la ansiedad, dependencia, e intensidad del consumo”, agregó.

Entre otras consecuencias, recordó, se encuentran aquellas irreversibles en el plano racional y funcional de la persona. Es decir, que el uso del cannabis se vuelva “una costumbre familiar para que los más chicos crezcan viéndolo como lo más normal e incite al consumo de todos. Están también las huellas dolorosas que impactan en la dinámica social y mi dignificación dentro de ella”.

Fácilmente, agregó el sacerdote, la flexibilización de las leyes y la imposición de prácticas y costumbres, van transformando nuestra cultura: “Si todo mundo lo hace, ya no se ve malo y puede hacerse. Sin duda los grandes intereses económicos, de mercados muy concretos, pueden disfrazar hasta de bueno lo malo con tal de posesionarse en la dinámica social”

“Hay países del mundo -concluyó- que ya han legalizado estas cosas, más esto no los hace hoy mejores países o sociedades realmente más avanzadas. Aun así, en estos países existe una educación y cultura más adaptada a esas situaciones”.

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