Nuevos pastores al servicio de los más pobres

  • Monseñor Gabriel Enrique Montero, obispo generaleño, presidió ordenaciones

Sofía Solano Gómez
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La Catedral San Isidro Labrador, en Pérez Zeledón se llenó de gozo el pasado sábado 30 de junio por los dos nuevos servidores del pueblo de Dios, se trata del ahora diácono Carlos Valverde y del Presbítero Johnny Leiva, quienes fueron ordenados cada uno uno en su ministerio, por imposición de manos de Mons. Fray Gabriel Enrique Montero, obispo diocesano. 

En su homilía, el obispo habló acerca de la vocación sacerdotal como el ministerio que hace a la Iglesia sentir gran alegría y que se trata a su vez de un llamado de la gracia de Dios, por tanto “a nadie se le puede ocurrir decir que quiere ser sacerdote solo porque sí, sino porque se trata de un llamado del Señor.

También dijo que, en el cumplimiento de su misión, el presbítero recibe el poder (no de dominar, sino de servir) al transformar un trozo de pan y un poco de vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor, que son comida para la vida eterna, para que de Él podamos recibir vida nueva.

El prelado señaló el deber de todo sacerdote por “ser hombre con conciencia social, siempre dispuesto a denunciar aquello que no es voluntad de Dios”, refiriéndose a que como pastores deben estar de parte de los pobres y luchar por sus causas, ya que son quienes más sufren las consecuencias de cualquier sociedad.

“Sin despreciar a nadie -expuso- los sacerdotes no deben aliarse con los más ricos, de tal manera que les cierren la boca y no puedan enunciar los males que muchas veces causan, como el caso de Costa Rica que está injustamente estructurado, porque los que más tienen son quienes menos contribuyen.”

Por su parte, los jóvenes agradecieron a Dios y a la comunidad generaleña por acompañarlos, particularmente el diácono Carlos pidió a los presentes “oración, palabras, gestos y compañía para poder administrar de la mejor manera este don que el Señor me regaló.”

Finalmente, Monseñor comunicó que los nuevos servidores se mantienen en las parroquias donde prestan su ministerio, el diácono Carlos Valverde en la parroquia Inmaculada Concepción, en Rivas y el presbítero Johnny Alexander en la parroquia San Rafael de Platanares. 

La misa fue concelebrada por los obispos Mons. Guillermo Loría (emérito de San Isidro) y Mons. Hugo Barrantes (arzobispo emérito), junto a sacerdotes del clero local e invitados de otras diócesis del país.