“Sean para sus hijos como San José”

Monseñor José Rafael Quirós
Arzobispo de San José

En medio de la algarabía y la expectativa que genera el Mundial de Futbol y, coincidiendo con el primer partido de la Selección Nacional, el pasado domingo celebramos el “día del padre”. 

El contexto, sin duda, contribuyó a imprimir el carácter festivo de la ocasión, pero, a la vez, distrajo la atención que merece el sincero reconocimiento a tantos hombres que, día a día, consagran su vida a su vocación de papás pues, ser papá es, efectivamente, una gracia y un llamado de Dios.

Me sumo a las felicitaciones que recibieron, rezo por todos los papás difuntos y pido a Dios que cada uno de ustedes sepa imitar de Dios Padre en el cuidado atento y fiel por sus hijos para que, como enseña el Papa Francisco, “sean para ellos como San José: custodios de su crecimiento en edad, sabiduría y gracia. Custodios de su camino, educadores. Y caminen con ellos.” 1

Quiero destacar, la necesidad de analizar con una mirada serena el papel del hombre y del papá en la familia, afín de hacerlos, todavía, más conscientes del precioso don que les ha sido confiado pues, la presencia del padre marca la vida familiar, la educación de los hijos y su integración en la sociedad. 

“Como la experiencia enseña, la ausencia del padre provoca desequilibrios psicológicos y morales, además de dificultades notables en las relaciones familiares, como también, en circunstancias opuestas, la presencia opresiva del padre, especialmente donde todavía está vigente el fenómeno del «machismo», o sea, la superioridad abusiva de las prerrogativas masculinas que humillan a la mujer inhibe el desarrollo de sanas relaciones familiares.” 2

La Palabra de Dios nos exhorta a todos: «Destierren de ustedes la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad» (Ef 4,31). 

Justamente, en este ambiente mundialista, tenemos noticias relacionadas con el vergonzoso fenómeno del maltrato familiar y, en particular, la violencia que se ejerce contra las mujeres, y que no constituyen una muestra de “hombría” sino una censurable degradación de la fuerza masculina.

El hombre debe tener profundo respeto por la igual dignidad de la mujer y por ello, decía san Ambrosio: “No eres su amo sino su marido; no te ha sido dada como esclava, sino como mujer... Devuélvele sus atenciones hacia ti y sé para con ella agradecido por su amor». 

Otro tanto podríamos señalar respecto a la actitud prepotente con que los papás irrespetan y humillan a sus hijos. El sentido de autoridad y responsabilidad debe desligarse de todo insulto, maltrato y descalificación. De allí que la imagen de San José, vigilante pero cercano y amoroso, sea ese referente privilegiado para meditar sobre la forma como actuamos en familia.

Es hermoso ver como el hijo lleva arraigado en su corazón el recuerdo imperecedero que dejó su papá con su ejemplo laborioso, abnegado y generoso por ello, mi llamado a todos los padres a hacer de la familia su prioridad, fortaleciéndose espiritualmente y pidiendo a Dios, Padre amoroso, su ayuda para permanecer cálidos, interesados, cariñosos, constantes, comprensivos y pacientes al lado de sus hijos. 

Todo papá, está llamado a ser presencia del amor divino en el núcleo de la familia que Dios le ha regalado, este es el único modelo que debe imitar y de esa forma hacer experimentar a sus hijos, el amor infinito de Dios Padre de todos. 

1 Papa Francisco, 19 de marzo del 2014

2 San Juan Pablo II, EXHORTACIÓN APOSTÓLICA FAMILIARIS CONSORTIO, #25