“A los jóvenes tenemos que llegar por contagio y convicción”

El Padre Mario Segura Bonilla asume la dirección del Centro Nacional de Catequesis (CENACAT) con la visión de sumar su esfuerzo, experiencia y conocimientos apostando en primer lugar a la formación de los catequistas, que son la mayor riqueza de esta área pastoral. Entre sus prioridades estarán los jóvenes, a quienes asegura, hay que orientar para que experimenten un encuentro personal con Jesucristo que sea la guía definitiva para sus vidas.

Laura Ávila Chacón

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¿Cuáles serán sus prioridades de trabajo al frente del Cenacat?

Dentro de las prioridades para nuestra catequesis nacional, lo número uno que podría apostar es porque haya muy buena formación de los catequistas. El catequista es aquel que desarrolla la acción catequética como educador de la fe, ministro de la palabra y evangelizador; por lo tanto necesita de una formación sumamente adecuada y permanente. Esta, viene a ser la prioridad, también el lenguaje, la comunicación en la forma en que nosotros lleguemos a transmitir el mensaje, todo viene a recaer en esa formación del catequista, para que, estando el catequista bien formado pueda utilizar cualquier instrumento que se le ofrezca, máximo con la tecnología actual, para convertirse en un auténtico maestro y evangelizador, pero sobre todo en testigo de la fe.

¿Cuál es una fortaleza y una debilidad de la Catequesis en nuestro país?

Una de las más grandes fortalezas que ha brindado la Catequesis Nacional es contar con la permanencia de su Comisión, son esos 50 años que celebramos el año anterior; tener y contar con una estructura muy sólida, de ahí los buenos subsidios que se han elaborado a través de tanta gente con tanta mística y capacidad que ha brindado este servicio en la Iglesia Nacional. 

Y a la vez alguna debilidad ha sido que a nivel de la base en general, en las parroquias, se pueda creer que la catequesis no necesita de la atención que requiere, pues en muchos momentos los primeros catequistas que somos los sacerdotes, todo presbítero; no asume esta tarea prioritaria y responsabilidad; especialmente adecuar los subsidios que ofrece el Centro Nacional a la realidad parroquial. Uno percibe que son muy pocas las parroquias y las diócesis que logran adecuar (trabajo que se tienen que realizar siempre), los subsidios tan valiosos a la cultura de los catequizandos y a su vez a la realidad formativa de los catequistas.

¿Qué mensaje le daría a un catequista que ha perdido el entusiasmo en su misión?, ¿Cómo catequizar en tiempos de redes sociales, internet y comunidades virtuales?, ¿Hacia dónde desea orientar la catequesis en nuestro país bajo su dirección?, conozca cuál es la respuesta a esta y otras preguntas en la edición impresa de Eco Católico.  

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