Imparable violencia anticristiana

CIUDAD DEL VATICANO. El drama de la persecución cristiana no se remonta únicamente a los primeros siglos de la cristiandad, sino que actualmente sigue existiendo y reflejándose en las alarmantes cifras de personas asesinadas en diversos países del mundo, por no renegar de su fe. 

Los últimos datos estadísticos publicados en varias organizaciones internacionales, entre ellas “Puertas Abiertas” (Open Doors) que cada año elabora un índice mundial que evalúa la situación de persecución a cristianos en el mundo y ofrece un ranking de países donde vivir la fe cristiana es más arriesgado; indican que la violencia anticristiana “no se ha detenido”.

Prueba de ello son los 3.066 cristianos muertos por causas directamente relacionadas con su fe, así como las 793 iglesias o propiedades eclesiales atacadas en 2017.

Se trata de una persecución que no solo se demuestra en actos de violencia y encarcelamientos, sino que la investigación analiza muchas otras formas de persecución entendidas como “opresión” en diferentes niveles y ámbitos sociales.

Eso explica, por ejemplo, el hecho de que Nigeria, a pesar de haber sido el país con mayor número de cristianos muertos a causa de su fe (2.000 aproximadamente), sólo ocupe el 14º puesto de la clasificación de los 50 países donde existe mayor persecución. 

Por su parte, Corea del Norte encabeza el país con mayor persecución cristiana en todos los ámbitos comprendidos: privado, familiar, social, eclesial y nacional; seguido por otros países como Afganistán, Pakistán, India, llegando incluso a afectar a fieles de países europeos.

Si es que la falta de tolerancia a la libertad de credo, es un mal social que no conoce límites geográficos ni fronteras ideológicas: más allá de los intereses políticos y económicos ocultos detrás de la persecución religiosa, esta consiste en definitiva, en un rechazo hacia la fraternidad entre los pueblos, fruto de una educación marcada por el odio, y el miedo a los “desconocido o diferente”. 

Y sobre ello ha hablado el Papa Francisco en tantas ocasiones recordando que “los mártires cristianos de hoy son en número muchos más respecto a los de los primeros siglos”, una realidad que, a menudo, es silenciada y escondida por los medios de comunicación y la comunidad internacional, pero que como miembros de la Iglesia “no podemos ignorar”. (NEWS.VA)

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