Nicaragua pone su esperanza en diálogo mediado por la Iglesia

Danny Solano Gómez

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Ante el conflicto social y político que vive Nicaragua, la Iglesia aceptó servir de mediadora en un diálogo nacional. Asimismo, ha hecho un llamado a evitar la violencia en todos los bandos.

Los Obispos de la Conferencia Episcopal de ese país (CEN) anunciaron el pasado sábado 28 de abril que daban el plazo de un mes al gobierno para establecer una fecha para el inicio del diálogo, pues hasta entonces no había mostrado mayor disposición.

De igual forma, la Iglesia solicitó a la administración Ortega que diera muestras del cumplimiento de compromisos, como el cese de la represión por parte de la policía y el ingreso de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Tras la presión de la CEN el gobierno aceptó el ingreso de la CIDH. No obstante, continuaron las denuncias por violaciones a los derechos humanos y represión de la policía en las protestas durante esos días.

La fecha definida para el inicio del diálogo fue el 14 de mayo. “Los obispos (…) somos conscientes de que no hay condiciones óptimas. Sin embargo , había que abrir una nueva puerta de denuncia que se añada a la presión popular”, mencionó Mons. José Báez, Obispo auxiliar de Managua. 

Y agregó: “No es justificar la represión ni capitular ante el terror. En el mismo diálogo hay que exigir las otras condiciones”.

Inicio del diálogo

La mesa de diálogo se realiza en el Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, en Managua. En el inicio estuvo presente el presidente Ortega, acompañado por su esposa y vicepresidente, Rosario Murillo.

“Esta no es una mesa de diálogo, esta es una mesa para negociar su salida y usted lo sabe muy bien”, estas contundentes palabras dirigidas al mandatario las pronunció el representante de los estudiantes, Lesther Alemán, durante el inicio del llamado Diálogo Nacional, convocado por los Obispos nicaragüenses.

Mons. Abelardo Mata, también de manera clara y directa le dijo al mandatario: “Si quiere usted desmontar la revolución, no es a fuerza de presión de balas de goma y balas de plomo, ni con fuerzas paramilitares. No es una petición, es una exigencia y que se escuche al pueblo”.

Por su parte, Daniel Ortega, presente en la inauguración, negó que hubiese desaparecidos y dijo que los presos en las protestas fueron liberados en su momento. Aseguró que la policía tenía órdenes de no disparar y que esta “ha sido víctima de una campaña”. También dijo que había manifestantes que actuaban con violencia. 

Se le solicitó a Daniel Ortega que ese día diera públicamente la orden de un cese a la represión por parte de la policía, pero tal mandato no fue dictado por el presidente. 

“(Ortega) Debió haber ordenado el cese de la represión y la supresión de los grupos paramilitares. Con su actitud él sigue siendo el obstáculo más grande para el Diálogo”, escribió en Redes Sociales Mons. Báez.

El mismo Obispo Auxiliar de Managua denunció a través de Facebook que tenía informes de ataques por parte de la Juventud Sandinista (grupo aliado al gobierno). Rodearon la Catedral de Jinotega y aterrorizaban a la población civil, que había construido trincheras para defenderse, denunció.

También mencionó de agresiones a personas en Juigalpa.

El viernes 18 de mayo, en la Mesa de Diálogo se acordó una tregua para el fin de semana de 48 horas, que de igual forma tanto la Iglesia como estudiantes denunciaron incumplimiento por parte de las autoridades gubernamentales.

Hubo altercados tanto el sábado como el domingo, choques en las calles de diferentes partes del país y recintos universitarios. Se reportó que cuatro estudiantes fueron heridos de bala el sábado en la noche por personas a bordo de un vehículo, quienes dispararon contra la Universidad Nacional Agraria.

76 muertos y 868 heridos

El lunes 21 se dio a conocer el informe preliminar de la CIDH: “Al menos,  76 personas muertas, 868 resultaron heridas en su gran mayoría en el contexto de las protestas. De estas últimas, cinco permanecen en hospitales en estado de gravedad. Asimismo, 438 personas fueron detenidas”. 

La CIDH condenó de manera enfática “las muertes, agresiones y detenciones arbitrarias de los estudiantes, manifestantes, periodistas y otros ciudadanos” y urge al Estado de Nicaragua a que cese de inmediato la represión de la protesta social”.

También el informe detalla que “la respuesta represiva también incluyó medidas de censura contra la prensa, el bloqueo y ataques al funcionamiento de medios de comunicación en Internet”.

La Comisión señala agresiones a los manifestantes por parte de por “fuerzas policiales y grupos motorizados”, así como ataques a parroquias. 

Se documentó además “un patrón de detenciones masivas y arbitrarias”. “Los detenidos habrían sido objeto de distintas formas de tratos crueles, inhumanos y degradantes durante su detención”, agrega.

Entre las recomendaciones que se hacen están el cese a la represión, garantizar el derecho a la protesta y la libertad de expresión, creación de un organismo para investigar los hechos de violencia, protección a víctimas, desmantelamiento de grupos parapoliciales, entre otras.

El día de la presentación del informe los participantes acordaron cumplir con la recomendación número 15, para que el Gobierno se comprometa a establecer en la mesa de diálogo mecanismos de seguimiento, junto a la CIDH, para verificar la implementación de las recomendaciones emitidas en el marco de la presente visita y del informe de la misma y programar un calendario de visitas.

Junta Proteccion Anuncio