La mujer en Proverbios

A lo largo de los años que llevamos en el Eco Católico, presentando a los protagonistas de la Biblia, las mujeres han tenido un papel muy importante, no solo en cada una de nuestras reflexiones dominicales, sino especialmente en la historia de la salvación. Desde Eva, pasando por Sara, Rebeca, Raquel, Miriam, etc, hasta las diversas mujeres de los libros históricos, ellas han desempeñado un protagonismo especial, partiendo de sus experiencias, desde su condición femenina hasta convertirse en modelo o todo lo contrario, con su simbolismo judío y cristiano.

A partir de hoy, vamos a ver a la mujer desde la perspectiva de los sabios de Israel, desde la reflexión del libro de los Proverbios, tomándolas en su significado profundo para la familia, la sociedad de aquellos tiempos y ¿por qué no? para nosotros, cristianos del siglo XXI. Pues ellas aparecen en sus diversas realidades personales, familiares, sociales, culturales y religiosas como quienes merecen ser tenidas en cuenta y cuya voz debe ser escuchada. 

De hecho, ya en artículos de años pasados, habíamos mencionado a la sabiduría bíblica personificada, desde la reflexión que hacían los autores del libro de los Proverbios, que es quien mejor presenta a las mujeres con su fuerte carga simbólica (recordemos a Doña Sabiduría, en Prov 9,1-5, Eco Católico 20 de agosto 2006).   Ahora bien, es necesario (y diríamos casi obligado), comenzar nuestra presentación de las diversas mujeres del libro de los Proverbios, haciendo notar una realidad que parece obvia: tanto el libro en su redacción final como los proverbios o refranes aislados, que se remontan a épocas muy anteriores, reflejan una concepción de la mujer que responde al punto de vista masculino,  propio del modelo cultural de la época. 

Desde la imagen ideal que pueda estar detrás del bello poema alfabético de Prov 31,10-31 (la mujer de valía o la “perfecta casada”), hasta los proverbios más sarcásticos como el del “anillo de oro en la trompa de un cerdo, es la mujer hermosa pero sin juicio” (Prov 11,22) todo se aborda desde una óptica masculina, olvidando los intereses, las inquietudes y los problemas de las mujeres que sufrían, por lo menos en igual medida que los hombres, las dificultades familiares y de convivencia. Es decir, son varones que escriben o reflexionan sobre ellas.

Otros especialistas afirman que, a pesar de esto, detrás del “padre/maestro” que advierte al “hijo/-discípulo” contra los peligros de  la “extraña” en Prov 2,16-19; 5,20-23; 6,24-29, hay una posible voz femenina, apoyándose en las tradiciones de mujeres que reprendían en el Cercano Oriente y en el hecho que quien cuenta la escena, parece hacerlo a través de una ventana (ver, por ejemplo Prov 7,6-12; 31,1-3). No podemos dejar de pensar que ellas puedan estar detrás de estas “advertencias escenificadas”…

Los diversos papeles de estas mujeres

Temáticamente hablando, en el libro de los Proverbios la mujer adopta distintos roles o papeles. Algunos responden a la realidad sociocultural del Israel bíblico: la mujer peleona, la esposa, la madre, la extranjera, la prostituta, la mujer de otro..., etc. Otros se identifican con figuras literarias más complejas: Doña Sabiduría, Doña Locura o Necedad, la mujer de valía... 

En los capítulos 1-9 el centro de atención lo ocupan Doña Sabiduría y Doña Locura, con pocas referencias a la mujer como esposa (Prov 5,15-19) y como madre (Prov 1,8; 4,3; 6,20). En los capítulos 10-29 las mujeres que aparecen son casi todas, por el contrario, esposas y madres. En Prov 31,1-9 es una mujer, reina y madre, la del príncipe llamado Lemuel, la que habla en primera persona. En Prov 31,10-31, al final del libro, se encuentra el retrato de la mujer de valía, la mujer ideal, la “perfecta casada” o ama de casa. Es muy probable que al ser presentadas en estos textos, los autores se valgan de mujeres de la vida real, como sucede entre nosotros (por ejemplo, al hablar de las cualidades de nuestras madres).

Por otra parte, el libro de Proverbios proporciona una gran información sobre el rol familiar y el comportamiento social de las mujeres. Entre los logros a destacar, figura el de la monogamia (una sola pareja), ya que no hay alusiones a otras esposas en la misma casa, y el de la igualdad de la madre con el padre en el hogar.  Llama la atención sobre el rol de la mujer en este libro de Proverbios, por encima de su papel de madre o maestra, como sabia consejera de los hombres. 

Al respecto, son llamativos los discursos de Doña Sabiduría, Doña Necedad e incluso de la “mujer extraña” pronunciados como mujeres sabias (ver Prov 1,20-33; 9,1-6.13-18). La tradición de las mujeres sabias en el Antiguo Testamento tuvo una gran importancia en el pueblo de Dios. El editor final del libro de los Proverbios tuvo a su disposición un repertorio de imágenes y roles femeninos, entresacados de la Torá (la Ley) y los Profetas que, de manera consciente o no, influyó en la elección de la imaginería femenina que aplicó a la sabiduría personificada. Sin embargo, las mujeres de comportamiento inmoral que se asoman en los dichos del libro de los Proverbios, no serían sino estereotipos (Prov 5,20-23; 6,32; 7,1-4). Un estereotipo es una imagen estructurada y aceptada por la mayoría de las personas, como representativa de un determinado colectivo, grupo o comunidad.

En nuestras presentaciones sapienciales de estas protagonistas reales y simbólicas, iremos viendo a la sabiduría, a la mujer “loca” (necedad), a la esposa, a la amante, a la madre, a la extraña, a la adúltera, a la seductora, a la malvada, a la prostituta, a la mujer de valía o mujer ideal. Todas ellas tienen mucho qué decirnos o enseñarnos a todos, pues “la mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la destruye…” (Prov 14,1). “Hijo mío, atiende a mi sabiduría, ten en cuenta mi inteligencia…aleja de la mujer ajena tu camino, no te acerques a la puerta de su casa… Bebe agua de tu propio manantial, la que brota de tu propio pozo, alégrate con la esposa de tu juventud…” (Prov 5,1.8.15.18b).

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