Impuestos

Impuestos

 

Mons. José Manuel Garita H.

Obispo de Ciudad Quesada

 

Sabemos desde la visión cristiana que debemos dar a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.

En estos días se ha incrementado la discusión de una urgente y necesaria reforma fiscal, postergada por los últimos gobiernos de turno, sea por inacción, por falta de acuerdo entre diferentes actores políticos, o, ante todo, porque no se pone en primer lugar el interés del país, por encima de intereses particulares.

Sin embargo, hemos de preguntarnos también como país, y las autoridades gubernamentales son responsables también de contestarnos: ¿qué nos ha llevado a la crisis fiscal hasta alcanzar un déficit que provoca escándalo y temor sobre el futuro del país? 

Deben contestarnos y, para ello, volvemos la mirada a la Doctrina Social de la Iglesia, sobre todo cuando el nivel de endeudamiento local e internacional es también motivo de preocupación: ¿tiene esta crisis origen en corrupción, mala gestión del dinero público, utilización distorsionada de los dineros públicos? (cfr. Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 450).

Habiendo respondido estas preguntas, y sabiendo que debemos mirar hacia una reforma fiscal, pedimos por un diálogo abierto, por una preocupación sincera de todos los sectores para colaborar, pero, ante todo, pongamos la persona humana en el centro del desarrollo necesario y de la gestión de la economía de Costa Rica.

Que no sean los más necesitados quienes terminen pagando una mayor carga impositiva, que no sean las clases trabajadoras más desprotegidas las que terminen pagando cada vez más y más impuestos. Debería mejorar la gestión del recurso, debe haber mayor transparencia y acabarse la corrupción en todo nivel de nuestra sociedad. El ejemplo debe venir de quienes nos gobiernan y de quienes administran los recursos de la sociedad.

Finalmente, con preocupación, mucho cuidado con las cargas que quieren imponerse al ahorro. La misma Doctrina Social de la Iglesia habla de la tutela sobre el salario y que incluso permita un cierto ahorro que favorezca la adquisición de alguna forma de propiedad, como garantía de libertad (Compendio, numeral 250).

Por último, recalco las palabras que el Papa Francisco, en su último video del mes, dirigido a quienes son responsables de la economía: “la economía no puede pretender solo aumentar la rentabilidad, reduciendo el mercado laboral y creando nuevos excluidos”. Junto al Papa alzamos la voz en Costa Rica para que los responsables de la economía, abran nuevos caminos, donde la persona humana sea siempre el centro.