“Todos debemos ser promotores vocacionales”

“Todos debemos ser promotores vocacionales”

 

Danny Solano Gómez

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Este domingo tiene un doble sentido para el Pbro. Minor  Rivera, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Pastoral Vocacional de la Conferencia Episcopal, pues se trata de un momento para recordar al Buen Pastor que da la vida por las ovejas y, además, un día especial para orar por las vocaciones e impulsar los esfuerzos en este campo. 

 

¿Cuáles son los objetivos de la Comisión Nacional de Vocaciones?

El fin de la comisión es motivar, incentivar e impulsar la Pastoral Vocacional desde todos los frentes en todo el país. No se trata de que todo se haga igual en las diócesis y parroquias, sino de seguir criterios comunes y crear una cultura vocacional. Actualmente la Comisión busca que todos los bautizados de Costa Rica asuman su responsabilidad de cara a la Pastoral Vocacional. Es decir, que pidan a Dios por todas las vocaciones, no solo sacerdotales y religiosas, sino también por las vidas laicales entregadas a Dios con amor y por los matrimonios, así como a ayudar a desarrollar los procesos vocacionales. Es muy importante que todos seamos promotores vocacionales. La primera promoción es orar a Dios fervientemente por las vocaciones.

 

¿Qué iniciativas se están llevando a cabo?

Apostamos por la formación. Establecimos el Curso Básico de Pastoral Vocacional y capacitamos a más de 450 agentes, coordinadores, líderes, animadores parroquiales de Pastoral Vocacional de todo el país. El curso también se impartió a sacerdotes y religiosas.

La idea es conformar grupos específicos en las parroquias que se dediquen a promover las vocaciones. Todos somos llamados por Dios, todos llamamos. La Pastoral Vocacional no puede ser un pequeño grupo de personas que llaman solo a algunos para que sean sacerdotes, tiene que ser la iglesia toda que llama a todos para comprometerse con Dios de alguna manera. Una segunda tarea es establecer lazos más fuertes con el Seminario. Nos acercamos a los seminaristas que hacen Pastoral Vocacional en las diócesis, los hemos escuchado y ellos nos han escuchado, hemos conocido cómo fueron sus procesos, qué les faltó, entre otras cosas. Dimos el curso básico a 45 seminaristas y la idea es dárselo a todos para que se conviertan en promotores vocacionales en sus diócesis. Entre junio y setiembre de este año la idea es hacer los cursos por vicarías en las diócesis, para llegar a 500 personas formadas y que se vuelvan replicadores. 

 

¿Qué otros proyectos están desarrollando?

Este Domingo del Buen Pastor se empieza a vender un disco compuesto por los muchachos del Seminario junto con la comisión, contiene cantos vacacionales y de otra índole. Se hicieron mil copias. También este año se va a imprimir un libro para el Curso Básico de Pastoral Vocacional. A futuro se quiere desarrollar una aplicación para celular con todos estos recursos y otros, como videos, mensajes y fotografías. La idea es que llegue a más personas y sea gratuito. También esperamos organizar para el 2019 el Congreso Nacional de Pastoral Vocacional. Queremos que sea un momento fuerte de reflexión pastoral vocacional en el país y que se conozcan los esfuerzos que hemos venido realizando. Amadeo Cencini, experto en Pastoral Vocacional y a quien nos gustaría tener en el Congreso, dice que si lográramos concientizar a la gente de su vocación, en primer lugar a la vida y en segundo a una vocación específica en la vida cristiana, nosotros lograríamos llegar al mundo.

 

¿Qué resultados han obtenido de todos estos esfuerzos?

En primer lugar, la gente ha respondido donde hemos hecho los procesos de formación. Las diócesis han enviado a los laicos. Otro punto es la cohesión de la Comisión y la implementación de un gran plan de trabajo de cinco años (2017-2021), que tiene un itinerario con objetivos y metas definidos. Un tercer logro es el Encuentro Nacional de Pastoral Vocacional, donde llegaron 62 agentes, un momento de oración y reflexión en la Escuela Social Juan XXIII durante dos días.

 

Sobre la crisis de vocaciones, ¿Cómo promoverlas en diócesis como Tilarán-Liberia, Limón o Puntarenas, donde hay una importante necesidad de sacerdotes?

El problema de la crisis de vocaciones es para todas las diócesis. Aunque la Arquidiócesis pueda tener más seminaristas si comparamos su tamaño y sus necesidades nos damos cuenta que también hacen falta. Cencini dice que no es tanto la crisis de los jóvenes como la crisis de los que llaman, nosotros los sacerdotes y la iglesia en general. Para ilustrar, hemos delegado la tarea de llamar a algunas personas, por ejemplo, el obispo nombra a un sacerdote para que llame, pero toda la iglesia debe sentirse comprometida a llamar. Los consagrados tenemos que, con nuestro testimonio, convertirnos en personas que llaman, al estilo de Jesús que atrae. No es llamado de convencer, de amarrar, sino como hace Jesús, con un llamado de amor. También apostar solo por la vida consagrada como vocación le ha hecho mucho daño a la Iglesia, porque necesitamos de todo, sacerdotes y religiosos, y también requerimos matrimonios santos y gente comprometida. Si lo vemos también hay una crisis en la vocación matrimonial y la estructura familiar. 

 

¿Qué tanto dificultan los cambios sociales y culturales a que más personas opten por el sacerdocio y la vida consagrada?

Los cambios también pueden jugar a favor. La misma cultura actual, tan atacada y que lógicamente yo no la voy a avalar ni a promover, es una cultura que puede jugar a nuestro favor, porque una cultura tan individualista, tan violenta y tan consumista provoca que muchas personas se den cuenta que eso no vale la pena, que en cambio lo eterno, lo estable y lo que viene de Dios sí vale la pena. Para mí la cultura es ambivalente, nos puede afectar pero también nos puede ayudar porque purifica la vocación. La cultura vocacional que queremos promover tiene que ver con primero ser consciente de que estoy vivo y tengo una misión. De hecho el Papa Francisco no dice “tengo una misión”, sino “soy una misión, mi vida es una misión”, que anuncia, que da vida, que da optimismo, esperanza… 

 

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