Campaña de “chanchos” visibiliza solidaridad parroquial

Campaña de “chanchos” visibiliza solidaridad parroquial 

 

Sofía Solano Gómez

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La Parroquia San Juan Bautista, ubicada en Tibás, tiene por tradición una campaña de “Chanchos”, para recolectar dinero con el fin de colaborar con obras sociales.

Se trata de la distribución de alcancías con forma de chachos de barro durante el Miércoles de Ceniza. La campaña se extiende durante la Cuaresma y el Jueves Santo se recogen, sin embargo, aún en Pascua y tiempo después se reciben las donaciones de los fieles.

De acuerdo con el cura párroco, Pbro. Johnny Arguedas, este acontecimiento “tiene una finalidad solidaria, no solo para apoyar iniciativas locales, sino incluso fuera del país.” 

Precisamente, porque en sus inicios la campaña se realizaba para colaborar con la misión de las Hermanas Mercedarias en Mozambique, África, quienes lograron que se construyera un consultorio médico y parte de una escuela en ese país.

Doña Divinia Jiménez, quien es servidora de la parroquia, contó que el Padre Roberto Salazar, anterior cura párroco, tenía comunicación con las monjas, de allí que las primeras campañas iban destinadas a ellas: “Recuerdo que la hermana traía videos que registraban el aporte de los “chanchos”, dijo.

La meta es que dentro de las necesidades que también tiene la parroquia, se siga haciendo ese gesto de solidaridad. Este año, se repartieron cerca de 400 alcancías. “Las personas hacen su aporte, en lo que buenamente cada uno pueda”, expresó el Pbro. Arguedas.

Doña Divinia relató como curiosidad que el día de la distribución y entrega de los “chanchos” se hace un estilo de porqueriza en los jardines del templo. Y que cuando los devuelven, las personas los entregan decorados, “se ven tan bonitos que ni ganas de destruirlos da”, acotó.

El sacerdote agradece a la comunidad, por su compromiso e identificación con la parroquia, en el sentido de la solidaridad, el compartir, de crecer en la fe y entender que la caridad tiene que aterrizar en un lugar concreto.

“El amor, para que sea amor tiene que aterrizar en un lugar concreto, y ese espacio tiene que ser el corazón del prójimo, uno que vive una circunstancia específica. Entonces cuando el amor responde tan solidariamente a las inquietudes de los hermanos es un disfrutar del sentido de la Pascua y del amor compartido” concluyó.

 

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