Oración, paz y amor: Comunidad Sant`Egidio celebró 50 años

Oración, paz y amor: Comunidad Sant`Egidio celebró 50 años

 

Danny Solano Gómez

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Que entre ustedes se confunda quién ayuda y quién es ayudado. Es una de las frases conocidas de Andrea Riccardi, quien en 1968, hace 50 años, fundó la Comunidad Sant`Egidio.

El pasado sábado 14 de abril los miembros en Costa Rica celebraron este aniversario con una Santa Misa en Acción de Gracias, en el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, en San José centro, presidida por Mons. George Jacob Koovakad, secretario de la Nunciatura Apostólica.

La Comunidad es reconocida por poner la oración en el centro de sus actividades, así como por realizar labores a favor de la paz y de los más necesitados. El Papa Francisco en 2014, durante una visita a Trastevere, en Roma, lugar donde nació el movimiento, le decía a los integrantes que: “Todo empieza con la oración”.

“La oración preserva al hombre anónimo de la ciudad de tentaciones que pueden ser también las nuestras: el protagonismo que hace que todo gire a nuestro alrededor, la indiferencia y el victimismo. La oración es la primera obra de su Comunidad, y consiste en escuchar la Palabra de Dios”, fueron palabras del Papa que Mons. Koovakad recordó.

De acuerdo con el secretario de la Nunciatura, cuando el ser humano escucha la Palabra de Dios, que le habla, que pide dirigir su mirada hacia Él, es entonces cuando las personas pueden descubrir a Cristo en los demás, ver su rostro sufriente en los otros, especialmente en los más pobres, y así acercarse y compartir. 

Los seguidores de Jesús no son acusadores, no tenemos como tarea acusar o condenar (…) Nuestra tarea es seguir predicando y anunciando que creemos en el Evangelio de la Paz, del entendimiento, del diálogo, de la justicia”.

“Dios no se queda mudo ni indiferente, ante los momentos difíciles de guerra. “Del corazón sale un grito que debería salir de todos los cristianos: el grito de la paz y de la justicia”, expuso.

Mencionó que todos están llamados a construir la paz, “primero dentro de nuestro corazón y después con quienes tenemos al lado”, así como en el ámbito social, nacional e internacional.

 

Sobre la comunidad en Costa Rica

En el país la comunidad realiza diversas obras en zonas vulnerables a través de la Escuela para la Paz, cenas itinerantes para los habitantes de la calle y visitas a personas de la tercera edad, donde se busca que todos se vean como amigos.

Mauricio Navarro fundó la Comunidad Sant`Egidio en Costa Rica, junto a su esposa Catalina Vargas. Iban para la Jornada de la Juventud en Cracovia, Polonia, pero antes hicieron una parada en Roma y conocieron la Basílica de Santa María Trastevere, donde nació originalmente el movimiento.

Allí un seminarista salvadoreño les habló acerca de la Comunidad Sant`Egidio y de que en Costa Rica aun no estaba presente, participaron de las actividades que se llevaban a cabo en Trastevere y durante la Jornada el Papa Francisco habló sobre las labores que desarrollaban.  Al final de la Jornada Mundial de la Juventud un grupo de ocho amigos se sintieron animados y hace año y medio decidieron iniciarla en el país.

 

“Oramos y servimos”

José Antonio Vargas, pertenece al grupo Amigos de la Calle, que prestan atención a indigentes en Coronado y San José. 

“La filosofía de la comunidad es hacernos amigos. Ellos son nuestros amigos. Compartimos con ellos una comida y les llevamos abrigo. Es un momento que ellos y nosotros necesitamos, de hecho nosotros aprendemos mucho de ellos (…) Oramos y servimos”, mencionó Vargas.

Harold y Maritza, son habitantes de la calle y fueron invitados a celebrar estos 50 años de la Comunidad de Sant`Egidio, dijeron estar muy agradecidos y contentos por la atención que reciben de parte de los hermanos.

Elena Solís sirve en la Escuela de la Paz, allí se reciben entre 40 y 50 niños de la comunidad urbano marginal La Isla, en Moravia, para compartir una comida, juegos, canciones, charlas y además les brindan ayuda con los quehaceres escolares. 

“Ellos (los niños) son nuestros amigos, no es como que somos la autoridad (…) Somos los mismos y los queremos mucho”, comentó la joven.

Por su parte, Walter Alpízar, coordina el grupo de Jóvenes por la Paz, donde continúan el proceso con los niños de la Escuela, oran y realizan visitas a adultos mayores en el Hogar de Ancianos de las Hermanas de la Caridad en Coronado. 

“Son niños y jóvenes de escasos recursos, pero como siguiendo el mensaje de la comunidad, nadie es tan pobre como para no servir a los demás, para no comunicar el Evangelio, y eso es lo que hacemos”, mencionó.

 

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