¿Un sínodo de la mujer?

 

Lis Chaves

Ordo Consecrationis Virginum, Diócesis de Cartago

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El Papa Francisco no se detiene con el tema de la mujer así como lo hizo Cristo, que hasta en la Resurrección quiso dar a la mujer un rol protagonista. Luego de la reflexión que hiciera la Comisión Pontificia para América Latina en el mes de marzo, ahora la Iglesia Latinoamericana pide la convocatoria de un sínodo universal sobre la mujer como una de las conclusiones principales de la Asamblea Plenaria de esta Comisión.

“Siguiendo el ejemplo de Jesús, la Iglesia Católica debe estar libre de prejuicios, estereotipos y de la discriminación que sufren las mujeres” establece el documento final. El documento también incluye que se buscaría realizar un diálogo franco y abierto entre pastores y mujeres que se desempeñen en diferentes niveles de responsabilidad.

La Asamblea también considera importante ampliar la colaboración de las mujeres en las estructuras pastorales de las comunidades parroquiales y diocesanas, a nivel de las Conferencias Episcopales y en la Curia Romana. “Se exhorta para que hayan mujeres formadoras y partícipes en los procesos de seminarios. Esto para favorecer el desarrollo armónico de la personalidad de los seminaristas… Mujeres que también ayuden en el discernimiento vocacional de los futuros sacerdotes.” (Aleteia 12 abril 2018)

El documento insta a las Iglesias locales para que “denuncien toda forma de discriminación y opresión, de violencia y explotación que sufren las mujeres y de incluir el tema de su dignificación, participación y contribución en el combate por la justicia y la fraternidad”.

Vatican News también informó que este documento de síntesis “subraya la visión del Papa Francisco sobre el papel fundamental de la mujer y renueva su llamamiento a que sean reconocidas como fuerza social y eclesial, una fuerza que debe ser acompañada, sostenida, alentada e incluso potenciada para produzca todos sus incalculables beneficios”.

Yo veo estos pasos de forma muy positiva para nosotras. Tampoco creo que será fácil y rápido cambiar esquemas pero sí estoy segura de que un aporte femenino más intelectual y estratégico puede dar grandes frutos a la Iglesia. Sin embargo, pienso que las mujeres debemos ubicarnos bien en el plan de Dios, ni pretender ser como los hombres, ni esa locura de aspirar a  ser sacerdotes, ni siquiera diaconisas… algunas ya lo pretenden y sueñan pero yo digo que tenemos un campo demasiado vasto de trabajo en otros menesteres. Dios tuvo un plan diferente para nosotras donde nuestra femineidad se pone al servicio de todos, no como “servidumbre” sino como aporte intelectual (entre otros) en muchísimas áreas del trabajo teológico y pastoral.

De momento, debemos celebrar que el tema de la mujer esté en el corazón del Papa Francisco porque esto significa que seguimos estando de forma especial en el corazón de Cristo. Él que nos vino a dignificar, nos sigue protegiendo y acompañando y así como entregó a su Madre la gran misión de ser madre de la Iglesia, ahora nos entrega a nosotras la gran misión de colaborar más activamente en la reforma de su Iglesia.

 

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