Diócesis agradece entrega de religiosas

 

Laura Ávila Chacón

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Un agradecimiento eterno. Así se describe el sentimiento del pueblo limonense hacia las hermanas Oblatas de la Divina Providencia, tras 54 años de servicio en la Diócesis de Limón.

El pasado sábado 7 de abril fueron despedidas en la Parroquia de Siquirres por cientos de laicos, sacerdotes y el obispo Monseñor Javier Román Arias en una Eucaristía, que coincidió con la fiesta de la divina misericordia.

“Gracias hermanas, por su trabajo incondicional, que Dios y la Virgen guíen su camino en bien de la Iglesia muchos años más”, manifestó Monseñor Román.

Durante la misa, el vicario general Pbro. Eduardo Ramírez recordó el 3 de marzo de 1964, cuando por gestiones hechas por el querido Padre Evans, llegaron las primeras religiosas a Siquirres, desde donde, “supieron extender su ímpetu evangelizador a toda nuestra Iglesia Particular”.

Las hermanas, aseguró el Padre Ramírez, han sido testigos de la presencia viva del Resucitado en ambientes, circunstancias y en tiempos en los que muchas veces, como en el camino de Emáus, su presencia parecía esconderse en el aparente fracaso de la Cruz. 

Ello para decir que su servicio estuvo siempre marcado por la renuncia, la entrega sacrificada, al acción sin tregua en tantas comunidades que no permitía el cansancio, las largas caminatas y hasta travesías en bote, una acción catequética y educativa constante y un testimonio silencioso, que desde la sencillez luchó por la promoción de tantas personas y por su evangelización.

Recordó en particular la misión de las hermanas Rosario San Martín, cuyo trabajo de animación de las comunidades todavía es palpable, o de la hermana Virginia Oña, desde la catequesis, y la hermana Henrietta Luaces, vinculada a la Pastoral Social diocesana.

“También entre nosotros, la tarea evangelizadora ha sido marcada por el talante de la mujer, ejemplo vivo de ella son las hermanas Oblatas de la Providencia, de ayer y de hoy, por las que damos infinitas gracias a Dios”, concluyó el sacerdote.

De ahora el adelante, la memoria de las religiosas se mantendrá presente en Siquirres dado que el recientemente inaugurado salón pastoral de la comunidad fue nombrado en su honor.

 

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