Peregrinos acompañaron a la “Machita” hasta su primera casa

Peregrinos acompañaron a la “Machita” hasta su primera casa

 

Sofía Solano Gómez

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Amelia Mata tiene más de 70 años de ser devota a Nuestra Señora de Ujarrás y participó el pasado domingo 8 de abril, junto a decenas de fieles a la tradicional Romería al Valle de Ujarrás, en Paraíso, Cartago.

Con 83 años, cuenta que desde que los seis años de edad realiza la Romería “a pie” y llega hasta las ruinas para dar gracias a la Virgen. La tradición es preparar gallina achotiada y compartirla luego de la misa con toda la familia. 

Como ella, otras familias partieron pasadas las siete de la mañana desde la Parroquia Nuestra Señora de la Limpia Concepción del Rescate de Ujarrás, en el centro de Paraíso acompañados de la imagen de la Virgen, hasta llegar a su antiguo templo pasadas las 10 de la mañana.

El recorrido de cerca de ocho kilómetros, fue de aproximadamente tres horas, durante las cuales hubo oración, cantos y sobre todo devoción a la “Machita”, como sus más fieles devotos le llaman. 

Pasadas las 10 de la mañana, el Obispo de la Diócesis de Cartago, Mons. Mario Quirós presidió la Santa Eucaristía. Esta fue la primera vez en que un Obispo de Cartago, nativo de Paraíso, realiza la romería, “uno entre ustedes para servir a todos ustedes”, dijo con orgullo de formar parte de esta comunidad parroquial. (ver módulo)

El Prelado celebró la Misa con intención de que “María, Reina de Ujarrás, se siga mostrando madre para nosotros e interceda ante tanto bien para nuestras vidas”, según expresó.

De manera especial, en su homilía habló de la misericordia como un medio en el que Dios da los medios para seguir creciendo en su amor por Cristo y la Iglesia, pues de acuerdo con el obispo, “el Señor es un Dios cargado de compasión”.

Asimismo, instó a tener presente el camino que María ha realizado, “para que vivamos en tiempos actuales bajo una disposición y solicitud a lo que el Resucitado tenga para nuestra edificación con cristianos”, dijo.

“La devoción a María debe ser tratada en la fe de la Iglesia, como ella nos lo enseña, docilidad, apertura y contemplación de la obra de Dios en su vida”, expresó el obispo.

Por último, recordó que la Eucaristía es el encuentro con Cristo y a Él hay que aclamarle diciendo: “Señor mío y Dios mío, aumenta nuestra fe y confianza”, una frase para la reflexión de estos días, en el diario vivir.

 

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