La fe tiene rostro materno

La fe tiene rostro materno

 

Lis Chaves

Ordo Consecrationis Virginum, Diócesis de Cartago

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La semana pasada se realizó en el Vaticano la Asamblea de la Comisión para América Latina con el tema “La mujer, pilar en la edificación de la Iglesia y de la sociedad en América Latina”. He estado pendiente de las ponencias para comentarlas por este medio.

El Cardenal Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, Venezuela, mencionó “El Papa nos habla siempre de esas periferias existenciales y ciertamente la pobreza en América Latina tiene rostro de mujer en la sociedad y también en la Iglesia, pues no se le ha dado el lugar no solo que merece, sino que le toca, por igualdad con el hombre…no es secreto para nadie que la fe tiene rostro materno y es el rostro de María”.

Hizo también una fuerte afirmación sobre el rol de la mujer: “Los sacerdotes y obispos somos grandes pintores que tienen su taller: muchos de los cuadros los hacen los discípulos y los maestros simplemente llegan luego a firmar. Quienes hacen el trabajo de cada día con una entrega muy generosa son ciertamente las mujeres”. 

El Cardenal también ha indicado que se requiere cambiar hacia una valoración mucho más positiva del rol que la mujer tiene hoy día en el mundo y destaca la valentía de las mujeres de su pueblo en la crisis actual de Venezuela. Refiriéndose a las mujeres que están en zonas de conflicto y marginales mencionó: “Ciertamente son un ejemplo y un signo de esa María a los pies de la cruz dispuesta a darnos lo mejor de sí”

De acuerdo con las afirmaciones anteriores, me alegra que haya consciencia de que aún falta dar a la mujer el lugar que merece y que son las mujeres las grandes impulsoras de la fe. Hay claridad de que las mujeres realizan un trabajo arduo y minucioso en la Iglesia de nuestro continente. Basta dar un vistazo por las parroquias para darse cuenta de que las mujeres son un gran motor, muchas veces escondido.

Será interesante conocer las conclusiones así como las acciones planteadas en esta plenaria para avanzar hacia una valoración más positiva del rol de la mujer. Es importante destacar, como he repetido, que siempre que hablemos de la mujer, el gran referente será la Santísima Virgen, en su entrega y donación total al plan de Dios.

Viendo las acciones desagradables y vergonzosas realizadas el Día Internacional de la Mujer, me doy cuenta de la gran ignorancia que existe en las mujeres mismas sobre su dignidad y su rol. No es pintando grafitis, insultando y gritando a favor del aborto que las mujeres lograrán defender las desigualdades existentes. Como seres inteligentes, con educación y respeto, primero debemos formarnos bien y luego podremos hablar de las verdaderas desigualdades en temas de empleo, salario, discriminación, violencia, machismo, etc. Temas realmente serios e importantes. El aborto queda fuera de toda discusión pues solo Dios es dueño de la vida. Si queremos jugar a ser Dios, ya ese no es un tema de género.

Como mujeres de fe, sabemos que el modelo de mujer será siempre la Virgen María y que en ella podemos ver la grandeza de la mujer porque una de nosotras es la Madre de Dios, una de nosotras es la Reina del Universo y una de nosotras, como dice el Cardenal Porras es el rostro de la perfección y la fe.

 

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