“Aprendí a poner la confianza en Dios”

“Aprendí a poner la confianza en Dios”

 

Ma. Estela Monterrosa S.

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Hace 35 años, cuando el Papa Juan Pablo II visitó Costa Rica, tocó y cambió la vida de mucha gente, entre ellos la del joven alajuelense Luis Diego Barrantes.

En aquellos días, el muchacho, estudiante del Colegio Universitario de Alajuela, sabía que muy dentro de sí sentía un llamado y que estaba tratando de silenciarlo. Pero, a sus 21 años eso cambió, con la venida del querido santo.

“Fue la experiencia de ver al Papa. Yo no tenía pensado estar ahí, pero mi familia me invitó a ir a La Sabana. Yo no estaba en ningún grupo de Iglesia. La experiencia más fuerte fue en el Estadio Nacional. Era impresionante ver las filas afuera y que el Estadio ya estaba lleno. Nosotros buscamos la puerta por la que iba a ingresar para verlo pasar. Pasó algo raro. Un policía levantó el mecate con que tenían acordonado y nos dijo “pasen”, cuando nos dimos cuenta estábamos adentro”, recordó.

Su sentimiento al regresar a casa era claro. “Iba como en la luna. Le dije a Jesús ‘usted gana’”.

En los días siguientes se comunicó al Seminario Nacional y ahí lo pusieron en contacto con el sacerdote de la diócesis encargado de las vocaciones. “La gente me decía que para ingresar había que tener contactos, pero yo no conocía a nadie”, dijo.

Sin embargo, una vez decidido las cosas fueron dándose de manera fluida e ingresó al Seminario por la Diócesis de Alajuela.

“Empecé la formación y estuve marcado por una experiencia. Yo nunca había estado en ningún grupo de pastoral, nada más iba a Misa. Cuando había que ir a las parroquias quería que me mandaran con compañeros que sí tuvieran experiencia pastoral, pero la primera vez me tocó ir solo a mi parroquia”, recordó.

Aun después de aquella primera prueba, seguía esperando trabajar con compañeros que conocieran bien las dinámicas pastorales. “Igualmente el siguiente año me tocó con un compañero nuevo que tampoco sabía nada. Tuve que aprender a poner la confianza en Dios, eso fue muy fuerte en mi formación”, aseguró.

Barrantes afirmó que esa experiencia le marcó tanto que su lema de ordenación fue: “En tu nombre lanzaré las redes” Lc 5, 5. “Cuando Pedro le dice a Jesús que han pasado la noche trabajando y no han pescado nada, pero como Él se lo pide, iba a lanzar las redes. Lo elegí inspirado en toda esa experiencia”, dijo.

En el proceso de formación muchas veces hay personas que también ejercen una influencia o son una inspiración, en el caso del Padre Barrantes una de esas personas fue su guía espiritual, el Pbro. Luis María Badiola.

Aquella aventura que decidió vivir tras ver a San Juan Pablo II en persona, pasó a una nueva etapa el 2 de diciembre de 1989 cuando fue ordenado sacerdote.

 

Animado por la fe de la gente

Los primeros años de su ministerio sacerdotal los vivió en las parroquias de Zarcero, Barrio San José y La Fortuna, como vicario. Él había solicitado que lo enviaran a la Zona Norte y estaba allí cuando se erigió la Diócesis de Ciudad Quesada en 1995.

Después de La Fortuna, fue párroco en Boca Arenal, luego en San Isidro de Peñas Blancas, en Pital y, recientemente, en la Catedral de San Carlos.

Con casi treinta años de sacerdocio, el Padre Barrantes afirma que aquella experiencia de abandono en la gracia que vivió en el Seminario le ha ayudado a enfrentar muchas situaciones, algunas muy fuertes. “Si no la hubiera tenido, seguro ya hubiera abandonado el sacerdocio”, enfatizó.

Agregó que, en su vida, el compartir fraterno entre sacerdotes ha sido muy importante, “pero mucho le debo a las comunidades; la fe sencilla de la gente, ver esa fe fortalece y anima, el apoyo que le dan a uno”, dijo.

Igualmente, reconoce que siempre ha sentido la misericordia de Dios en su vida y se ha identificado con la espiritualidad de la Divina Misericordia, “la he visto trabajando en mí desde antes de ser sacerdote”, afirmó.

Ahora en la Catedral, ve cómo van llegando más responsabilidades. “La Catedral es un lugar clave para el obispo. No me siento digno, pero estoy tratando de responder”. 

Actualmente, el Pbro. Luis Diego Barrantes es el encargado de Pastoral Social de la diócesis, acompañando al equipo encabezado por Félix Ríos. Y no es tema que le sea nuevo, porque reconoce que ya tenía sensibilidad hacia temas sociales y ambientales gracias a la experiencia que le dejó el trabajo con un grupo de laicos muy activos en esas áreas.

 

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