De monaguillo que se dormía a sacerdote para la gloria de Dios

De monaguillo que se dormía a sacerdote para la gloria de Dios

 

Danny Solano Gómez

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A los cinco años se hizo monaguillo pero se quedaba dormido en plena misa para congoja del sacerdote. Aquel niño es el actual párroco de Santa Catalina de Alejandría, en La Uruca, Pbro. Cristian Alberto Bermúdez González.

Describe su infancia en la comunidad de La Ciudadela, en Zapote de Curridabat, entre amigos del barrio, juegos y travesuras de niños. 

Cuando entró al colegio dejó de ser monaguillo, no obstante su mamá lo mandaba a bañarse para ir a la Santa Eucaristía los domingos a las 6:00 p.m. con los salesianos. “Llegaba con el pelo todo mojado, me sentaba atrás, y era vacilar, ver gente, contar chistes… así me portaba en Misa”, contó.

Aún así, tenía una relación cercana con los salesianos y crecía su inquietud de entrega al Señor. Hizo un proceso de Renovación Carismática, comenzó a acercarse más y a colaborar con jóvenes.

Estudió en el Instituto Tecnológico de Costa Rica, donde sacó un Técnico Superior en Dibujo, Arquitectura e Ingeniería en 1995. Trabajó durante ocho años en una empresa constructora, había empezado a estudiar Ingeniería Civil, incluso tenía una novia, pero aquel llamado continuaba. 

Cuando participó de un grupo carismático de Jóvenes-Adultos, al ver que algunos de los miembros tomaban la decisión de casarse y formar una familia comenzó a cuestionarse qué quería hacer con su vida. 

Durante una confesión con un sacerdote salesiano, este sembró una semilla cuando le dijo: “¿Y por qué no te haces sacerdote?”. Comenzó a participar de núcleos vocacionales en 1998 y en el 2003 entró al Seminario.

“Yo no le dije nada a mis papás, cuando ya me tocaba ir a retiro les dije en lo que estaba. Ellos lo tomaron bien, tranquilos, a pesar de que tenían otra expectativa”, comentó.

Un hecho que lo marcó fue el fallecimiento de su madre. Luego otro momento difícil fue dejar su carrera y renunciar a su trabajo para entrar al Seminario. 

Su primera experiencia pastoral fue en la parroquia donde actualmente es párroco. El 8 diciembre del 2012 fue ordenado sacerdote. 

Desde entonces el Padre Cristian armoniza su ministerio con actividades que le permiten cuidar su salud y entrar en contacto con personas en otros ambientes, donde aprovecha para evangelizar. Uno de ellos es el deporte. De hecho, ha vestido la camiseta de las conocidas águilas negras, el equipo de fútbol de sacerdotes, aunque se declara seguidor del equipo herediano.

El sacerdote estuvo dos años en Moravia, otros dos en Aserrí y lleva casi un año en Santa Catalina. De su experiencia pastoral lo que más lo ha impacto es la visita a los enfermos y las necesidades socioeconómicas de muchas personas.

“Personas que con 30 años de no confesarse en un momento toman la decisión de hacerlo ¿qué pasaría si yo digo que no puedo escucharlo? Ahí es el momento de ver a la persona ante todo, que ve en uno la gracia de Dios para una situación específica que está viviendo”, expresó el Padre Cristian. 

Entre los servicios que tampoco descuida está la atención a los enfermos. “Me dicen: “Fulano de tal está enfermo”, agarro todo y me voy, le doy la Unción y dos horas después fallece. Me hace sentir bien ver a la familia en paz, porque su familiar murió confortado con los Santos Sacramentos”, relató.

 

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