Elecciones vuelven a reflejar las dos Costa Rica

Elecciones vuelven a reflejar las dos Costa Rica 

 

Danny Solano Gómez

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Durante las pasadas elecciones nacionales ocurrió un fenómeno electoral que ha llamado la atención de los especialistas. Mientras en el Valle Central los votantes se decantaron mayormente por Carlos Alvarado, candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC), en las zonas costeras o periféricas el apoyo mayoritario fue para Fabricio Alvarado de Restauración Nacional (RN). 

Para algunos esto es una representación de lo que llaman “las dos Costa Rica”. Sin embargo, aunque pueda causar sorpresa no es algo nuevo, pues históricamente hay una diferencia en el voto entre el centro y las periferias del país. 

Ronald Alfaro, investigador del Programa Estado de la Nación y coordinador de la Unidad de Opinión Pública del CIEP, coincide con que es un fenómeno recurrente en el cual solamente cambian los actores. 

 

Cuestión histórica

En época bipartidista -explica Alfaro- ocurría que un partido como Liberación Nacional recibía mayor apoyo del Valle Central, mientras los partidos de oposición de las provincias periféricas. 

“Durante la época del bipartidismo tuvimos una división política al calor de la Guerra Civil del 48, que además tuvo un reflejo claro políticamente, ganadores y perdedores, se mantuvo durante unos 50-60 años”, mencionó Alfaro.

El investigador considera que el cambio más llamativo llegó en 2002 y con más fuerza en el 2006, cuando Oscar Arias (PLN) disputó las elecciones con Ottón Solís (PAC), y el primero triunfó por muy poco gracias al apoyo de las costas.

“Lo que vino después, a partir del 2006, es otro tipo de división, ya no política primero sino socioeconómica, división entre lugares más desarrollados y menos desarrollados. Lo que ha variado son los partidos que han personificado esa división”, opinó el especialista.

Por otro lado, en el 2014, sucedió que Liberación Nacional (Johnny Araya) ganó la periferia, pero perdió en el Valle Central con el PAC (Luis Guillermo Solís).

Alfaro agregó que: “Antes teníamos una división política muy marcada en la que los actores no cambiaban. Teníamos el liberacionismo fuerte y el anti liberacionismo. Lo que hoy día vemos es, si hay una división, es primero social y después política entre lugares más desarrollados y menos desarrollados, entre centro y periferia, entre urbano y rural”.

 

Diferencias socioeconómicas

Mucho se ha hablado sobre el factor socioeconómico, nivel educativo y hasta religioso en los resultados electorales pasados. 

Según el Atlas de Desarrollo Humano cantonal 2016, de los diez cantones con menor Índice de Desarrollo Humano del país (IDH) nueve los ganó Fabricio Alvarado y uno Carlos Alvarado. 

Por otro lado, de los 10 cantones con mayor IDH, seis los ganó el candidato del PAC, tres Rodolfo Piza de Unidad Social Cristiana (PUSC), y uno Antonio Álvarez Desanti de Liberación Nacional. El aspirante de Restauración Nacional ninguno.

Sin embargo también si se comparan cantones con IDH similar del centro del país con otros fuera del Valle Central ocurre que en Tilarán (IDH: 0,793) RN obtuvo un 25% de votos y PAC un 19%, mientras que en Santa Bárbara (IDH: 0,795) Acción Ciudadana alcanzó un 25,06% y Restauración Nacional un 24,86%. 

“La mayor parte de las explicaciones que uno encuentra sobre qué fue lo que pasó tienden a pensar en términos de conservadurismo o progresismo, con el tema religioso de fondo. Eso fue un factor importante pero no necesariamente esa división produce el resultado que vemos”, infiere Alfaro, quien añade que tampoco se puede inferir que en las costas las personas sean más conservadoras que en el Valle Central. 

 

Una división de fondo

Sergio Araya, politólogo, menciona por su parte que el PAC desde su primera participación en 2002 no se caracteriza por tener una base electoral fuerte en las provincias periféricas, tanto en elecciones municipales como nacionales. Además coincide en el aspecto de que en las costas difiere el voto al del Valle Central. 

“El PAC como partido no ha logrado proyectarse a otros estamentos de la sociedad, de un nivel socioeconómico y de escolaridad más bajo y que además vivan en esas zonas”, declaró Araya, no obstante para él esto tampoco justifica que las personas de esos lugares se decantaran más por Restauración Nacional.

Para el politólogo el tema de la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Justicia (CIDH) cambió todo el panorama electoral y se contrastaron las posiciones de quienes están a favor de lo expuesto ahí y quienes no. Esto derivó en apoyo a los dos candidatos con visiones antagónicas en este tema y otros similares.

“Ante el ascenso de Fabricio Alvarado, los que estaban de acuerdo con la opinión consultiva encuentran en Carlos Alvarado una suerte de candidato de contención al crecimiento del primero, no necesariamente porque apoyen al PAC”, afirmó Araya.

Alfaro analiza que las personas con un nivel socioeconómico más alto y con mayor formación académica tienden a favorecer más las posturas a favor del matrimonio homosexual y otros temas, pero también afirma que sería muy simplista reducirlo a decir que los resultados en las pasadas elecciones se deben a que en las costas son más conservadores que en Valle Central, sino que hay una división de fondo, histórica, que está vigente y ese tema fue un vehículo para mostrar esa fracturación.