Cuaresma: un nuevo comienzo

 

Cuaresma: un nuevo comienzo

 

Sofía Solano G.

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En palabras del Papa Francisco, la Cuaresma es un nuevo comienzo, un camino que nos lleva a un destino seguro: la Pascua de Resurrección, la victoria de Cristo sobre la muerte. “Y en este tiempo recibimos siempre una fuerte llamada a la conversión: el cristiano está llamado a volver a Dios “de todo corazón” (Jl 2,12), a no contentarse con una vida mediocre, sino a crecer en la amistad con el Señor.”

El Señor -que en los 40 días que pasó en el desierto venció los engaños del Tentador- nos muestra el camino a seguir, agregó el Santo Padre durante una audiencia general en este tiempo del año 2017. 

De este modo, destaca que la Cuaresma es el tiempo propicio para renovarse en el encuentro con Cristo vivo en su Palabra, en los sacramentos y en el prójimo. Es un tiempo oportuno para intensificar la vida del espíritu a través de los medios santos que la Iglesia ofrece: el ayuno, la oración y la limosna. 

Con respecto al ayuno el Pbro. Alfonso Mora, especialista en liturgia, recuerda que el cuerpo necesita de nutrientes para no debilitarse, “si estamos llamados a servir, tenemos que estar con la fuerza suficiente, entonces el ayuno va a consistir en ser parciales con las comidas, sentirse que comió lo que el cuerpo necesitaba”, explicó.

La oración se recomienda siempre, de manera particular en tiempo de Cuaresma porque “estimula en el diálogo con Dios a un amor de conversión, de arrepentimiento y austeridad que nos prepara para el gran encuentro de la Pascua”. 

La limosna por su parte hace referencia a la caridad con los hermanos, especialmente aquellos que más sufren o están necesitados de ayuda o acompañamiento.

 

Signo de penitencia

El acto de imposición de la ceniza se realiza al hacer la señal de la cruz en la frente o en la cabeza y tiene lugar en la Misa al término de la homilía. El sacerdote, con ayuda del ministro dice las palabras bíblicas: “Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás”, o “Conviértete y cree en el Evangelio”.

Así, la ceniza como signo de penitencia, “nos hace volver a la realidad de ser polvo de la tierra para volver a reconstruir desde ahí una vida nueva en conversión”, de acuerdo con el sacerdote Mora.  

Las cenizas utilizadas en la Misa de este día, se obtienen de la quema de los restos de palmas benditas el Domingo de Ramos del año anterior, se les rocía agua bendita y son incensadas.  

La ceniza, como signo de humildad, recuerda al cristiano su origen y su fin, el libro de Génesis lo recuerda así: “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gn 2,7); “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

El inicio de la Cuaresma sirve de preparación para la Pascua. Son 40 días en los que la Iglesia llama a los fieles a la conversión y a prepararse para vivir los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo en la Semana Santa.

El Miércoles de Ceniza no es día de precepto, por lo que no es obligatorio. Aunque la afluencia es muchísima en todas las Iglesias, es recomendable aprovechar la apertura de la Cuaresma con la asistencia de la Eucaristía ese día.  

Este año, la celebración se realizará el 14 de febrero, fecha en que el martirologio romano celebra a San Valentín, no obstante, el Padre Mora aconseja que prevalezca la celebración del Miércoles de Ceniza como feria privilegiada, que no puede ser sustituida por otra fiesta.

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