¿Ha cometido alguna herejía el Santo Padre?

 

“Monseñor: Está circulando un video en que un predicador no católico acusa de herejía al Papa Francisco. En una conversación, comentando el hecho narrado por el Evangelista San Lucas, de que Jesús se quedó en Jerusalén causando sorpresa y sufrimiento a María y a San José, el Papa Francisco dijo que, a lo mejor Jesús, entonces de 12 años pediría perdón por haber causado sufrimiento a sus “padres”. Si pidió perdón (eso comentaba el locutor no católico), eso significa que Jesús se equivocaría, cometiendo así una falta… El locutor como escandalizado, comenta en el video: ¿Cómo se atreve el Papa a afirmar que Jesús cometió un error, es decir, que pecó? ¿No se opone esto a todo el Nuevo Testamento en que se afirma que Jesús es en todo igual a nosotros, excepto en el pecado? (cfr Hb 4, 15). Y termina, aquel predicador, acusando a nuestro Papa Francisco, nada menos que de hereje… ¿Qué me dice usted Monseñor?”

Yanory Solórzano G. - Cartago


Cuando se tiene o se considera a alguien como “adversario”, con demasiada facilidad se recurre a cualquier argumento, para desprestigiar al adversario, aunque con ningún resultado… Eso es lo que le pasó al predicador no católico. Su argumentar no convence a nadie que reflexione un poco.

Es verdad, Jesús quedándose en Jerusalén, a los 12 años, sin avisar a María y a José, les causó no sólo sorpresa, sino, angustia. Su madre le dijo: “Tu padre y yo te buscábamos llenos de angustia” (Lc 2, 48). Conocemos la respuesta “misteriosa” de Jesús: “¿No sabían que debo estar en la casa de mi Padre?” (Lc 2, 49).

Si ahora nos preguntamos, ¿Jesús les habrá pedido perdón por el sufrimiento que les causó? No cabe en absoluto pensar que eso corresponda a afirmar que Jesús se equivocó, si acaso les hubiera pedido perdón… En efecto, no es infrecuente causar sufrimiento a los demás, a los propios familiares y amigos y sin embargo, sin ninguna culpa propia y a la vez sentir el deseo de pedirles perdón por el sufrimiento causado. Un ejemplo personal: Cuando decidí ser misionero y abandonar a mi familia, claro que causé sufrimiento, especialmente a mi madre y brotó en mi espontáneamente, decirle: “Ah, mamá perdóname, pero quiero seguir mi vocación”. Pedirle perdón, no significaba en absoluto que yo me había equivocado. 

Si Jesús les hubiese pedido perdón a María y a José, como lo hipotetizó el Papa Francisco, es del todo obvio que no les hubiese pedido perdón por un supuesto error como quiere pensarlo el predicador evangélico, sino por el sufrimiento que les hubiese causado aún sin quererlo. 

Lo que Él quería era la voluntad de Dios, “estar en la casa del Padre” (Lc 2, 49).