Foro evidenció vacíos en Programas de Educación Sexual del MEP

 

Foro evidenció vacíos en Programas de Educación Sexual del MEP

 

Danny Solano Gómez

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La falta de referencias bibliográficas científicas, así como el enfoque a la satisfacción y placer individual fueron parte de los cuestionamientos que se plantearon contra las guías de Educación para la Afectividad y la Sexualidad que tiene planeado implementar el Ministerio de Educación para este año. Esto durante una actividad con especialistas organizada por la Universidad Católica.

El pasado martes 23 de enero, en la Sede Central de ese centro de estudios, ubicada Moravia, se llevó a cabo un foro donde participaron el Pbro. Jafet Peytrequín, director de la Escuela de Ciencias Teológicas de la Universidad Católica; Lic. Juan Carlos Oviedo, psicólogo; y el Pbro. Rodolfo Murillo.

En el evento estuvo presente el Arzobispo de San José, Mons. José Rafael Quirós; y asistieron los candidatos a la Presidencia de la República: Sergio Mena (Nueva Generación), Óscar López (Accesibilidad sin Exclusión), Stephanie Campos (Renovación Costarricense), Antonio Álvarez Desanti (Liberación Nacional) y Edgardo Araya (Frente Amplio), este último se retiró unos minutos después de iniciar la actividad.

 

La Iglesia no se opone a la educación sexual

Durante su exposición el Padre Peytrequín aclaró que la Iglesia no se opone a la educación sexual, sino que más bien ha fomentado la formación de este tema de una manera integral. El sacerdote evaluó las guías propuestas por el MEP y criticó que en ellas se omite o se altera la realidad y se crean criterios de acuerdo a una realidad que se desea presentar.

Para el presbítero el primer error está en que el objeto de estudio es igual al contenido de los programas. Esto según él es un error desde el punto de vista pedagógico. 

 “El objeto de estudio de estos programas es la sexualidad misma, desde ahí comenzamos con una disociación un poco peligrosa de la temática, porque partiríamos de lo que yo comprendo como sexualidad”.

En otro aspecto, señaló que se parte de una visión negativa de la realidad y se genera una  dimensión de temor, pues desde el principio los programas se plantean como retos: superar los embarazos no deseados en adolescentes, prevenir enfermedades de transmisión sexual, evitar los abusos, entre otros. 

“Hablábamos de una sexualidad integral en todos sus ámbitos de relación, (pero) resulta que la preocupación formal y esencial de los programas es de frente a esos problemas”, argumentó. 

El sacerdote habló sobre el uso del término corporeidad entendida como la vivencia del hacer, sentir, pensar y querer, donde el cuerpo humano es solo un vehículo para que se manifieste esa corporeidad. 

“A partir de esto, estamos diciendo que no es lo que yo soy desde el punto de vista biológico lo que importa, sino lo que yo siento (…) Es decir, si yo me siento de 15 años entonces puedo cometer un delito (…) y exigirle a la ley que yo sea juzgado como tal”.

El sacerdote tomó una cita de la página 66 de los programas que dice: “Una mujer que se identifica como tal y además se considera heterosexual podría tener de manera ocasional o frecuente, contactos sexuales con otras mujeres, sin que ellos le haga replantearse su orientación sexual (…) existen hombres que sin considerarse gais podrían tener encuentros sexuales con otros hombres”.

Sobre esa afirmación explicó que se da “porque se separa la dimensión de la corporalidad”, “(entonces) el cuerpo desde el punto de vista material biológico no tiene ningún tipo de razón de ser. Esta es la realidad que estamos quitando (…) si yo quito la biología puedo hablar cualquier otra cosa”.

También llamó la atención al expresar que en las guías “el amor es tratado como una forma de afecto pero no desde la manera globalizante como corresponde (…) matrimonio tampoco se menciona, castidad y pudor mucho menos (…) el tema de la familia, que aparece mencionado 16 veces en el documento, siempre está asociado al lugar de violencia”.

No obstante –agregó- aparecen de manera recurrente las palabras placer, género, deseo, “y todo eso asociado al bienestar”. Incluso afirmó que en el documento se promociona que el placer es fuente de bienestar.

 

Falta de bibliografía científica

Por su parte, Oviedo consideró que el país necesita urgentemente los programas de educación sexual. Destacó aspectos de las guías propuestas que calificó de positivos, como la superación de mitos sobre la masculinidad y la feminidad, el machismo y la violencia, el respeto a las personas con diferente orientación sexual o la prevención enfermedades venéreas.

Sin embargo, cuestionó la falta de fuentes bibliográficas científicas en los programas. “No hay una sola referencia bibliográfica de peso (…) en temas de sexualidad, afectividad y demás, ni desde la psicología ni desde la sociología”.

“Tenemos citas de derechos humanos, del INAMU -que está muy bien que esté ahí- pero la bibliografía es mínima, es más hay conceptos que dicen elaboración propia, es decir, yo decidí que esto es así, no lo estoy fundamentando (…) En una tesis o investigación no puedo poner elaboración propia solo porque sí, sin tener fuentes”.

Asimismo, criticó que no se ofrezca una capacitación a los profesores que van a impartir los manuales. También se refirió a que las guías del MEP a su parecer se enfocan al placer personal obviando otros aspectos emocionales del joven.

Puso de ejemplo una actividad que dice: “¿Cuáles personas consideraría invitar a una fiesta en honor a tener una relación sexual plena y agradable?”. “Los jóvenes deben hacer un mural y poner a cuáles personas invitarían, pero en ningún momento de la actividad se está considerando cuál es la madurez afectiva que tiene el joven, el tema de compromiso o afectividad”, reveló.

Otro aspecto que le preocupa es cuando se menciona en los programas que “en la práctica autoerótica se podrían mirar escenas eróticas, recordar o imaginar un encuentro placentero con alguien, (pero) ¿cuál es la diferencia entre mirar escenas eróticas con el joven explicando eso en los programas a que al mirar escenas eróticas el joven inicie en el vicio de la pornografía, que sabemos es contraproducente en el desarrollo sano de la sexualidad, y no se menciona el tema de la pornografía en el manual”.

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