Pueblos originarios merecen unidad, respeto e integración

 

Pueblos originarios merecen unidad, respeto e integración

 

Escuchar a los pueblos originarios, “frecuentemente olvidados y cuyos derechos necesitan ser atendidos y su cultura cuidada, para que no se pierda parte de la identidad y riqueza de la nación”, fue el llamado recurrente del Papa en su último viaje apostólico, todo un programa para la pastoral indígena en el continente.


Danny Solano Gómez

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Horas antes de la visita de Francisco a Temuco, al sur de Chile, hubo ataques incendiarios contra templos que presentaron daños menores. Los atacantes dejaron mensajes en los que pedían “una tierra mapuche libre” y amenazaban al Pontífice, “las próximas bombas serán en tu sotana”, decía uno.

Con este panorama llegaba el 17 de enero a la Araucanía el Sucesor de Pedro para celebrar la Solemne Eucaristía por el Progreso de los Pueblos. En esa región vive la mayor parte de los mapuches, cuyo pueblo mantiene desde hace más de 100 años un conflicto territorial con el gobierno. 

En los últimos tiempos se han perpetuado ataques, incluso contra templos católicos, como una manera de presionar por la devolución de las tierras ancestrales.

Francisco celebró la Cena del Señor ante 150 mil asistentes, quienes llegaron a la Base Aérea de Maquehue, ubicada en una de las zonas en disputa y que sirvió de centro de detención durante la dictadura de Augusto Pinochet. Aquí “tuvieron lugar graves violaciones de derechos humanos”, dijo el Papa.

 

Unidad no es uniformidad

Francisco inició su homilía saludando en lengua mapuche: “Mari, Mari. Küme tünngün ta niemün” (Saludos, la paz esté con ustedes, en mapudungún). Este gesto fue respondido con aplausos por parte de los presentes. 

El Santo Padre ofreció la ceremonia litúrgica por aquellos “quienes sufrieron y murieron”, por “los que cada día llevan sobre sus espaldas el peso de tantas injusticias”, y solicitó un momento de silencio.

“Jesús ruega al Padre para que «todos sean uno» (Jn 17,21). En una hora crucial de su vida se detiene a pedir por la unidad. Su corazón sabe que una de las peores amenazas que golpea y golpeará a los suyos y a la humanidad toda será la división y el enfrentamiento”, expuso.

Continuó la homilía, refiriéndose a lo que llamó falsos sinónimos, donde hizo alusión a “una de las principales tentaciones a enfrentar”, que es “confundir unidad con uniformidad”.

De acuerdo con sus palabras, Jesús no le pide a su Padre que todos sean iguales, idénticos; ya que “la unidad no nace ni nacerá de neutralizar o silenciar las diferencias”. 

Detalló que: “la unidad no es un simulacro ni de integración forzada ni de marginación armonizadora. La riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás”.

Según mencionó, la unidad “no es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás”. 

El Vicario de Cristo aclaró que “la unidad pedida y ofrecida por Jesús reconoce lo que cada pueblo, cada cultura está invitada a aportar en esta bendita tierra (…) (la unidad) No es un arte de escritorio, ni tan solo de documentos, es un arte de la escucha y del reconocimiento”.

 

“La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”

Francisco habló sobre formas de violencia que atentan contra la unidad, tales como la elaboración de “bellos” acuerdos que nunca llegan a concretarse, los cuales “borran con el codo, lo escrito con la mano”. 

También llamó a defender que una cultura del reconocimiento mutuo “no puede construirse con base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas”. “La violencia termina volviendo mentirosa la causa más justa”, dijo.

Las palabras del Santo Padre fueron interrumpidas en varias ocasiones con fuertes aplausos. Durante la Santa Misa estuvieron presentes grupos de mapuches, los cuales incluso tocaron música con instrumentos tradicionales e hicieron las peticiones en su lengua natal.

 

Reacciones

Los hermanos Rosalía y Juan Painenado, ambos mapuches, sostenían la bandera de su pueblo indígena, agradecieron las palabras del Santo Padre sobre los pueblos originarios y dejaron claro a Eco Católico que la gran mayoría de su gente es pacífica.

Carlos Verdugo, llegó a la Santa Eucaristía sobre todo deseoso de escuchar el mensaje del Papa respecto al pueblo mapuche. A pesar de no ser mapuche dice identificarse con la causa de ese pueblo y por eso portó una bandera amarilla y blanca junto a la mapuche.

“Muy contento de tener al Papa Francisco con nosotros, sus primeras palabras en la homilía fueron Mari Mari, una bienvenida afectuosa (…) Es muy importante para esta zona de nuestro país, donde los pueblos y las etnias, sobre todo la mapuche, hoy en día está exigiendo una demanda pendiente”

“El Papa nos dice sobre reconocernos unos a otros, pero advierte sobre no cometer el error de hacer falsos acuerdos que no llegan a ninguna parte, aceptarnos el uno al otro y construir, con esta multiculturalidad que tenemos”. 

Según mencionó, se han dado casos de empresas forestales han comprado tierras que los mapuches considera suyas, así como centrales hidroeléctricas que han inundado territorios sagrados como cementerios indígenas. “Esa es la tierra que tiene valor para ellos, no la que les ofrecen en otro lugar”.

Isolde Reuque Paillale, dirigente de la Araucania y secretaria de la Pastoral Mapuche en la Diócesis de Temuco, habló con Eco Católico y destacó las palabras del Papa sobre el “arte de la unidad”, así como lo dicho sobre los acuerdos que nunca llegan a concretarse y que frustran a su gente. Consideró que hay mucho que discernir de la Homilía, de la cual se desprende mucha tarea por realizar.

El sacerdote Mariano Puga, conocido como un “cura obrero”, estuvo presente en Temucho y expuso que: “Aquí corrió sangre desde hace 500 años, los problemas entre las etnias y los conquistadores no se resuelven hasta el día de hoy. El Papa mencionó lo de los tratados, que se han llevado a cabo desde entonces, y después con la Independencia, el propio gobierno de Chile no los ha cumplido”.

 

“El Papa también nos habló de no confundir unión con uniformidad, somos una nación de varios pueblos, y ninguno es superior al otro, todos tienen los mismos derechos para construir una nación multinacional. Lo tercero que dijo el Papa es creer en el diálogo, en todas sus consecuencias, y nunca imponer por la violencia”.

 

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Almorzó con indígenas y colonos

Después de celebrar la Santa Eucaristía en Temuco, el Papa Francisco compartió un almuerzo con ocho representantes de los mapuches, una víctima de la violencia rural de la región, un descendiente suizo-alemán y un inmigrante haitiano.

Según se informó, los invitados al almuerzo fueron: Sebastián Cayuleo de la comunidad de Boyeco; Rubén Nahuelpán, buzo mariscador de Nehuentúe; Teresa Hueche, de la comunidad de Maquehue; Jaqueline Huircán, de una comunidad de Nueva Imperial; Juan Pailahueque, agricultor en tierras entregadas por el Estado como reparación; Silvia Llanquileo, figura religiosa y de salud ancestral de la comunidad de Enoco; Rigoberto Queipul, segundo lonco y figura ancestral de la comunidad indígena Conoco, cultivador de hortalizas y frutales; Patricia Panchillo, tejedora a telar y artesana de la comunidad Cuyimko. 

 

A ellos se les sumó: Jessica Bascur, víctima de violencia rural en la provincia de Malleco; Alex Hund Diethelm, descendiente de colonos suizo-alemanes y Garberns Saint Fort, inmigrante haitiano.

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