De nuevo en América como mensajero de paz y esperanza

 

En Chile y Perú, como el resto de los países de América Latina, la fe y la identidad cultural están muy unidas. Francisco encuentra afecto y mucho color, pero también grandes retos pastorales y sociales compartidos con la región.


Danny Solano Gómez

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Dos pueblos llenos de color, ricos en tradiciones religiosas y culturales, características propias de los países latinoamericanos que el Papa ha destacado y ha llamado a no solo a respetar, sino también a aprovechar. Pero también, Chile y Perú tienen muchos retos en el ámbito pastoral, social y político.

A Chile llegó el Santo Padre Francisco el lunes 15 de enero, en una Visita Pastoral donde ha cumplido una apretada agenda de encuentros y celebraciones. Lo hace, como él mismo ha dicho, como mensajero de la alegría del Evangelio, “para compartir con todos la paz del Señor y confirmarlos en una misma esperanza”.

El Papa procura mirar a chilenos y peruanos “a los ojos, ver sus rostros y poder entre todos experimentar la cercanía de Dios, su ternura y misericordia que nos abraza y consuela”.

 

Sociedades heridas

Un conflicto ancestral por territorios indígenas, escándalos por abusos sexuales por parte de sacerdotes y supuestos encubrimientos, una Iglesia herida con descenso de fieles, son solo algunas de las situaciones que atraviesa el catolicismo en Chile.

Un artículo de Vatican Insider menciona que la empatía por el evento en este país es de un 36%, la cual califica de bajísima, y achacan esto a la opinión pública respecto a la jerarquía eclesial, sumado a difíciles relaciones con el gobierno y una prensa hostil contra la Iglesia.

Existe una percepción infundada de que el Papa Francisco estaría a favor de Bolivia en el conflicto marítimo-territorial que este país tiene con Chile con el deseo de tener una salida al mar. Una larga e histórica controversia entre ambos estados.

A Perú por su parte, el Santo Padre llega en un momento de movilizaciones en las principales ciudades en repudio al indulto otorgado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski al exdictador Alberto Fujimori el pasado mes de diciembre.

El indulto a Fujimori no solo fue criticado en las calles, al menos tres ministros del actual gobierno presentaron su renuncia por no estar de acuerdo con la medida.

Además, la trama de corrupción de Odebrecht llevó a prisión al expresidente  Ollanta Humala y su esposa, contra el expresidente Alejandro Toledo hay una orden de captura y pedido de extradición desde Estados Unidos.

A mediados del 2017 se llevó a cabo un paro de maestros y médicos que llevó a la paralización de las clases y servicios médicos por más de un mes, la principal demanda era por reivindicaciones laborales y salariales.

Adicionalmente, analistas han considerado que el repunte del precio de los minerales a nivel global podría llevar al gobierno a acelerar su política minera, hecho que perjudica a las comunidades indígenas y campesinas que han visto en peligro su actividad económica y sustento de vida por la extracción minera.  

 

Conflicto por territorios indígenas

Uno de los grandes temas que se verifican en esta visita del Papa es la cuestión indígena, y las orientaciones del Santo Padre se consideran como derroteros para el futuro de la Pastoral Indígena en toda América Latina. 

El conflicto es grave. La agencia AFP informó recientemente que dos iglesias católicas resultaron quemadas y un templo evangélico quedó dañado en ataques incendiarios simultáneos ocurridos la madrugada del miércoles 20 de setiembre de 2017 en la región de la Araucanía, en el sur de Chile.

Según se detalla, fuentes de la fiscalía afirmaron que en los lugares se encontraron panfletos en rechazo a dos juicios que se llevan adelante en contra de indígenas mapuche, por el anterior ataque incendiario a otro templo religioso y el asesinato de un matrimonio de ancianos tras la quema de la casa donde vivían.

De acuerdo con AFP, en los últimos cuatro años, cientos de camiones y decenas de templos religiosos ardieron en el sur de Chile.

Asimismo, en el marco de una manifestación realizada el jueves 7 de setiembre del año pasado, parte de los convocados ingresaron violentamente a la Catedral de Temuco, generando desorden, algunos daños e intento de toma del lugar sagrado.

Con este panorama, Francisco llega este 17 de enero a Temuco en la Araucanía, una región con diversos problemas sociales relacionados con altos niveles de pobreza y agravados especialmente por la disputa por territorios entre los mapuches y el gobierno, la cual tiene más de 150 años sin que se haya llegado a una solución.

Los mapuches o araucanos son poblaciones indígenas ubicadas principalmente al sur de Argentina y Chile. De acuerdo con el Obispo de Temuco, Mons. Héctor Vargas, los orígenes del conflicto se remontan a fines del siglo XIX.

Según menciona Monseñor Vargas, “el Estado de Chile realizó la ocupación militar violenta del territorio ancestral en la campaña que se ha denominado “Pacificación de la Araucanía”, la que concluyó con la pérdida de gran parte de su territorio y posterior radicación de la población mapuche en reducciones”.

El obispo menciona que “lo que siguió a la ocupación del territorio en esa época fue la pérdida de su autonomía, discriminación, pobreza, prohibición de ejercer las actividades culturales propias, pérdida de la lengua; se buscaba su invisibilización y la asimilación”.

El prelado del país sudamericano informa que la Iglesia participa en la Comisión Asesora Presidencial para la Araucanía, con el fin de levantar propuestas que respondan a los temas de fondo del mundo Mapuche.

Entre los reclamos que enumera están: su Reconocimiento Constitucional, a contar con representación en las Instituciones políticas del Estado, al pronto despacho de los Proyectos de Ley sobre un Ministerio de Pueblos y Consejo de Pueblos Indígenas, como a la Ley Araucanía, fruto de la Comisión Presidencial”. 

Asimismo -añade- urge la revisión de la actual política de reparación territorial, que sin perjuicio de haber permitido la entrega relevante de tierras demandadas, se ve superada por problemas burocráticos, hechos de violencia, y por la falta de un consenso social y político, del sentido y alcance físico de la demanda territorial y el significado concreto que debe tener dicha reparación.

En un artículo de Zenit, Mons. Vargas expone que “los mapuches, tales como el grupo de los “loncos”, son los primeros animadores de las comunidades: dirigen el catecismo, son misioneros laicos, tienen incluso seminaristas. Ahora la gente tiene miedo. Estos ataques no sólo afectan a la Iglesia, sino a la misma comunidad local”. “El pueblo mapuche es profundamente religioso”, agregó el obispo, “y la solución definitiva inicia con el diálogo”.

Con esta situación cabe resaltar el mensaje de Francisco Evangelii Gaudium, numeral 227: “Ante el conflicto, algunos simplemente lo miran y siguen adelante como si nada pasara, se lavan las manos para poder continuar con su vida. Otros entran de tal manera en el conflicto que quedan prisioneros dentro de él, pierden horizontes, proyectan en las instituciones las propias confusiones e insatisfacciones y así la unidad se vuelve imposible”. 

“Pero hay una tercera manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso”, añade en Santo Padre.

El presbítero Patricio Trujillo, encargado de Liturgia en Temuco expuso al diario La Tercera de Chile que durante el encuentro con el Papa se realizará una rogativa Mapuche. “Participarán alrededor de 23 hermanos mapuche, provenientes de diversas comunidades, que en el momento oportuno subirán y se ubicarán frente al altar para ofrecer sus plegarias”, anunció el sacerdote.

El periódico La Nación de Argentina recoge también declaraciones de Trujillo donde comentó: “Estamos tranquilos, conocemos la región y el pueblo mapuche es un pueblo de paz, encuentro y comunión”.

 

La voz del Papa clamará en el desierto

Para la Santa Misa en Iquique se eligió el campus que la Universidad Arturo Prat tiene en el sector de Playa Lobito, un paisaje de desierto. El Obispo de Iquique, Mons. Guillermo Vera, mencionó que cuando escogieron este sitio se le vino a la mente San Juan Bautista, que vivió en el desierto, “adonde mucha gente acudía a verlo y escucharlo, porque era un hombre creíble y sencillo”.

“Espero que el Papa pueda conocer un poco más la realidad de este norte que tanto ha aportado a la grandeza de Chile y tantas veces olvidado. Por eso agradecemos que él viva aquello de salir a las periferias y se haya querido acercar a este norte, no solo lejos en kilómetros, sino a veces pareciera también lejos de las preocupaciones de quienes nos gobiernan”, escribe el Obispo de Iquique. 

Y continúa: “Qué bueno que el Papa venga y conozca a la gente que con tanto esfuerzo cada día va labrando su existencia y procurando el bien de los suyos y la grandeza de una nación; es esta gente la que necesita ser animada, consolada, es la gente que necesita experimentar con fuerza aquellos verbos que el Papa proclama: acoger, acompañar, integrar”.

En este punto cabe anotar las palabras de Francisco sobre la “desertificación espiritual” plasmadas en Evangelii Gaudium, numeral 86: “Precisamente a partir de la experiencia de este desierto, de este vacío, es cómo podemos descubrir nuevamente la alegría de creer, su importancia vital para nosotros, hombres y mujeres”. 

Y agrega: “En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa”. 

“Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza. En todo caso, allí estamos llamados a ser personas-cántaros para dar de beber a los demás”, concluye.