Los temas ausentes

 

En la recta final de la campaña política que desembocará en elecciones nacionales el próximo domingo 4 de febrero es bueno interesarse con actitud desapasionada a las propuestas e ideas de los candidatos a la Presidencia de la República.

En estos días, los debates organizados por distintos medios de comunicación permitirán al electorado ver y escuchar a quienes piden su apoyo para alcanzar la máxima responsabilidad política del país. Los ciudadanos podrán entonces comparar, analizar y decidir.

Sin embargo, a la par de todo lo que se afirma y defiende, hay que prestar mucha atención también a aquello de lo que no se habla, a los temas ausentes de la agenda política nacional, que no por eso dejan de ser importantes y hasta cruciales para la vida y el futuro de miles de ciudadanos.

El primero de ellos es el agro. Y no hablamos de la poderosa agroindustria transnacional de la piña o el banano, sino de los miles de pequeños agricultores que aplastados y acallados gobierno tras gobierno en los últimos años han pasado a formar parte de las estadísticas de personas pobres o sin empleo del país.

Es lamentable que el tema agrícola, que tanta relevancia tuvo y sigue teniendo para el bienestar social y la seguridad alimentaria de nuestro pueblo encuentre tan poco eco en los mensajes y propuestas de los candidatos. Si por la víspera se saca el día, las cosas solo pueden empeorar para las familias que dependen del campo en Costa Rica.

El inaccesible precio de los insumos agropecuarios, las semillas modificadas genéticamente (para que tengan que ser siempre adquiridas), los canales de comercialización controlados por los tagarotes intermediarios de siempre y las importaciones masivas de productos subvencionados son, entre otros, temas sobre los que no se escucha hablar, ni debatir, ni proponer nada en concreto.

Otro tema sobre el cual reina el silencio de los candidatos y sus equipos de campaña es la situación de los pueblos indígenas en nuestro país. Ellos y ellas, costarricenses por derecho propio, conforman la minoría étnica más numerosa y también la más olvidada y dejada de lado entre las prioridades políticas y sociales.

Su situación de miseria y hambre en muchos casos, no es cultural ni ancestral. Es fruto de su exclusión sistemática de servicios básicos como educación, salud, empleo, vivienda, justicia y seguridad.

La situación de las asociaciones indígenas debe de ser también motivo de análisis, para responder con claridad adónde van los recursos que reciben, y si están siendo usados para mejorar la calidad de vida de las familias de los 24 territorios indígenas.

Igualmente el trabajo y gestiones de la Comisión Nacional de Asuntos Indígenas, CONAI, para revisar sus funciones y acciones, como ente llamado en primera línea de velar por los derechos humanos de los pueblos autóctonos.

Estos son apenas dos temas de los que no se habla en campaña, pero hay muchos más. ¿Se ha preguntado por qué? No se deje llevar, el voto responsable demanda una actitud constructiva y crítica. Es Costa Rica la que está en juego.