Iglesia reclama compromiso real contra violencia

 

En el contexto del Día Internacional de la no Violencia Contra la Mujer, celebrado el 24 de noviembre.


Laura Ávila Chacón

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Kattia tenía 44 años cuando su esposo la asesinó en su vivienda en Ciudad Quesada, tenía tres hijos. Este hecho ocurrió el pasado 20 de noviembre y se suma a los 25 femicidios que contabiliza el Poder Judicial en lo que va del año.

El acto despertó el rechazo y la indignación de la Iglesia Católica en Ciudad Quesada. De manera particular, Monseñor José Manuel Garita, obispo diocesano, lamentó y deploró el acto sucedido en la comunidad de Cedral. 

“Se trata de otro hecho más que nos preocupa y nos duele hondamente, no solo a nivel de nuestra diócesis, sino como reflejo de la violencia generalizada que vivimos en el país”, dijo Monseñor, en el contexto del Día Internacional de la no Violencia Contra la Mujer, celebrado el 24 de noviembre.

En sus palabras “este día debe ser una expresión objetiva y un compromiso real en contra de la violencia generalizada que está carcomiendo a la sociedad costarricense. Tenemos que ver el problema en conjunto y en todas sus dimensiones, para buscar y encontrar soluciones justas y equitativas”, agregó.

“Toda forma de violencia es un ultraje y un irrespeto manifiesto a la dignidad de cualquier persona, pues el ser humano ha sido creado para vivir en paz, armonía, respeto y tolerancia, en la búsqueda del bien común y de la sana convivencia”, manifestó Monseñor.

Lamentablemente, hoy en día, no solo constatamos y experimentamos violencia contra las mujeres, pues dijo el obispo: “Vivimos en medio de una sociedad violenta, acelerada e intolerante, en la cual, muchas veces, las mujeres son las víctimas más vulnerables, junto a nuestros niños. La mujer, al igual que el varón, han sido creados por Dios con una misma dignidad, con los mismos derechos, deberes y oportunidades; de manera que no se pueden justificar ni tolerar relaciones basadas en el poder y la subordinación, como muchas veces ocurre de parte de ciertos varones hacia algunas mujeres”.

En varias oportunidades durante su ministerio episcopal y refiriéndose a su diócesis el Prelado se ha manifestado contra toda forma de violencia social sea en las carreteras, a través de robos, asaltos y abusos. 

“He denunciado crímenes atroces que revelan el grado de agresividad y violencia que vive nuestra sociedad. Todos estos hechos van diametralmente en contra del mensaje cristiano del amor y de la paz”.

Según el Instituto Nacional de las Mujeres, para entender la violencia específica que viven las mujeres es necesario tener presente el contexto político, económico, social en que viven.

En resumidas cuentas, entre mayor desigualdad, mayor riesgo de sufrir violencia, pero no solo las mujeres en contextos de pobreza sufren violencia por el único hecho de ser mujeres, cualquier mujer puede sufrir violencia de género, sin embargo, las mujeres en contextos de pobreza se ven más expuestas a la violencia de género. 

“Entonces, entender quiénes son las más afectadas cuando el país es más desigual es absolutamente necesario para entender todas las variables que se cruzan en la violencia contra las mujeres”, explicó la institución.

 

Según la información registrada por la Dirección de vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud, entre 2002 y 2015, las víctimas de violencia intrafamiliar son principalmente mujeres entre 10 y 49 años, siendo la edad de mayor vulnerabilidad entre 10 y 19 años. Los casos registrados de hombres víctimas de violencia intrafamiliar, se concentran en las edades menores de 10 y mayores de 50 años.

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