Con fe, upaleños se levantan de la tragedia

 

Danny Solano Gómez

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

Jenny Guadamúz, vecina de Upala Centro, recuerda aquel 24 de noviembre de 2016. Ante la alerta de emergencia decidió dejar su casa e irse a un albergue con su familia, a la hora del impacto más fuerte del Huracán Otto oró junto a las personas que estaban ahí. 

Al día siguiente la ropa que llevaba la repartió entre los damnificados que llegaban hasta quedarse solo con su mudada. Luego vio las calles, las aceras y el parque llenos de lodo, todo se veía triste. 

“En mi casa el agua llegó hasta arriba, no me quedó nada, alquilaba un local y un árbol me lo destruyó, el señor perdió la mercadería (…)”, cuenta Guadamúz, quien da gracias a Dios por toda la ayuda recibida de parte del pueblo costarricense, la cual para ella es como una muestra de la misericordia de Dios. 

Tras un año de la tragedia, el Obispo de Tilarán-Liberia, Mons. Manuel Eugenio Salazar, celebró en la Parroquia San Juan de Dios en Upala una Santa Eucaristía en Acción de Gracias por los sobrevivientes y en sufragio por las víctimas mortales de la catástrofe. En total, el paso del huracán Otto dejó 23 muertos en el país y millonarias pérdidas materiales.

Precisamente en este mismo templo fue que la noche de la tragedia se recibió a vecinos que no habían salido de sus casas, las cuales se estaban inundando. 

Vecinos de los principales pueblos afectados de ese cantón se hicieron presentes en el templo parroquial, algunos de ellos compartieron con Eco Católico sus testimonios y su agradecimiento con el pueblo costarricense por el apoyo brindado tras la tragedia y dieron gracias al Señor.

Mons. Salazar expuso que siempre se preocupa por el pueblo upaleño y está pendiente de su gente. De hecho, es característico del obispo que cuando llega a una comunidad recuerda que la Diócesis Tilarán-Liberia comprende los territorios de Guanacaste y Upala.

El pastor diocesano ofreció una catequesis sobre el por qué el Señor permite que exista el dolor, explicó que como Dios es amor dio libertad al ser humano (no puede haber amor sin libertad), esto se conoce como libre albedrío, y si las personas cometen pecados ecológicos (como deforestar o contaminar) ocurren desastres naturales. “¿Por qué hay pobres? Por culpa de los tagarotes que no comparten con los demás”, ejemplificó.

Por otro lado, mencionó que el Padre de la misma manera que creó al ser humano también dio libertad al universo, el cual tiene sus leyes físicas y produce fenómenos en los que lamentablemente a veces se ven afectados individuos.

“No es que Dios dijo: Los upaleños son mal portados los voy a castigar (...) Dios no castiga a nadie”, aclaró. Monseñor también lamentó que muchas familias por falta de recursos a veces se ven empujadas a vivir a la orilla de los cauces de los ríos o en zonas de riesgo. Por lo que hizo un llamado a las personas y a las autoridades municipales y gubernamentales a tomar medidas de precaución.

Por último, motivó a los upaleños a estar cerca del Señor, “la fe nos hace fuertes”, señaló.

 

Fotos D. Solano