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“Es un servicio, no un privilegio”

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Gran tema

 

“Es un servicio, no un privilegio”

 

Danny Solano Gómez

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Será el primer obispo en ser ordenado en la Catedral Metropolitana desde 1979. La Santa Misa de consagración del recién nombrado Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San José, Mons. Daniel Blanco Méndez, se realizará el 25 de enero a una hora por definir.

La noticia de su designación por el Papa Francisco fue comunicada por la Santa Sede mediante su boletín de noticias el pasado 28 de noviembre. 

En la madrugada de ese día repicaron las campanas de la Parroquia de Coronado, de donde es oriundo el sacerdote, quien declaró a Radio Fides que recibió la noticia con mucha humildad y sorpresa. 

Asimismo manifestó su plena confianza en el Señor ante este llamado a un servicio más. Hasta entonces ocupaba el cargo de Vicario General de la Arquidiócesis de San José. También pidió a los fieles orar por él. 

El recién nombrado Obispo Auxiliar tendrá como misión acompañar y ayudar al Arzobispo, Mons. José Rafael Quirós, en tareas administrativas y pastorales. 

De hecho, este nombramiento procede de la solicitud hecha por Mons. Quirós a la Santa Sede hace unos tres meses.

Monseñor Quirós expuso que se hizo esta petición por las necesidades pastorales de la Arquidiócesis de San José que comprende 110 parroquias (es el territorio diocesano con mayor número en el país) y requieren una atención oportuna.

Las funciones del Obispo Auxiliar serán las que el Arzobispo le encomiende. Cabe mencionar que Mons. Blanco seguirá cumpliendo funciones de Vicario General y moderador de la Curia Metropolitana.

Monseñor Daniel adelantó que “hay elementos que son propios de la potestad episcopal, como la Confirmación, y él (Mons. Quirós) no puede visitar todas las parroquias para confirmar a todas las personas que llevan este proceso. Esa será una de las tareas que me va a corresponder”.

Asimismo, le tocará representar al pastor arquidiocesano en reuniones y actividades propias de este territorio episcopal, tanto de índole pastoral como administrativo. 

“Un auxilio grandísimo para el Arzobispo”, así calificó la noticia Monseñor Quirós, quien de paso pidió al Padre Daniel confiar plenamente en el Señor “porque Él sabe perfectamente a quien elige” y le pidió que asuma “la actitud del patriarca Abraham que se puso en camino y confió plenamente en Dios”.

“En el camino surgirán situaciones, dificultades, como en toda situación de vida, pero con la garantía de que ahí está el Señor”, agregó.

 

Reacciones

También a través de Radio Fides, el Obispo de Ciudad Quesada, Mons. José Manuel Garita, se mostró alegre por el anuncio y agradeció al Señor por el nombramiento de Monseñor Daniel, a quien describió como un sacerdote joven muy bien preparado, dinámico, que conoce muy bien la realidad de la Arquidiócesis, trabajador y emprendedor.

De acuerdo con Mons. Garita, la Conferencia Episcopal se ha renovado y enriquecido con el aporte de sangre y mentes nuevas. También habló sobre la importancia de su labor ante la complejidad y las diferentes realidades que tiene la Arquidiócesis.

El Obispo de Ciudad Quesada le aconsejó tener mucha confianza en Dios, en la maternidad de la Iglesia y en los Obispos que están dispuestos a ayudarlo, así como llevar a cabo su servicio con alegría, generosidad y esperanza.

Por su parte, Mons. Manuel Eugenio Salazar, Obispo de Tilarán-Liberia, comunicó su gozo al recibir la noticia del nombramiento. “Creo que el Papa Francisco ha hecho una gran escogencia”, dijo.

Mons. Salazar expresó que conoció al Padre Daniel Blanco desde que este entró al Seminario pues él fue su formador. “Es uno de esos seminaristas que desde que uno los ve entrando uno dice: “Muy probablemente este llegue a ser obispo”.

El Obispo de Tilarán-Liberia describió al recién nombrado Obispo Auxiliar como una persona prudente, inteligente, estudiosa, con don de gente y de gran trayectoria pastoral.

 

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Otros obispos auxiliares

Anteriormente a Mons. Daniel hubo dos obispos auxiliares en San Jos, Mons. Ignacio Trejos (1968-1974) y Mons. Troyo (de 1979 a 2002). 

El Padre Daniel explicó que en la época de Mons. Hugo Barrantes como Arzobispo ocurrió que se analizó la posibilidad de un nuevo obispo auxiliar o crear la Diócesis de Cartago, al final se optó por la segunda. Sin embargo, la cantidad de parroquias en la Arquidiócesis de San José sigue siendo alta (110), por lo que se hace necesaria la presencia de un Obispo Auxiliar. 

La otra diócesis que ha contado con obispos auxiliares es Alajuela: con Mons. Enrique Bolaños de 1960-1977 y Mons. José Rafael Barquero de 1979-1980.

 

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Monseñor Daniel Francisco Blanco Méndez

Nacimiento: San Isidro de Coronado, 4 de octubre de 1973.

Estudios primarios: Escuela José Ana Marín Cubero, San Isidro de Coronado, 1985.

Estudios secundarios: Colegio Técnico Profesional de Educación Comercial y de Servicios (Cotepecos), 1991.

1992-1993: Estudios de Administración de Negocios en la Universidad de Costa Rica. 

1994: Ingreso al Seminario Nacional de Costa Rica.

Ordenación diaconal: Catedral Metropolitana de San José, 3 de diciembre de 1999.

Ordenación presbiteral: Catedral Metropolitana de San José, 8 de diciembre de 2000.

 

Servicios: 

2001 y 2002: Vicario Parroquial San Luis de Tolosa, Aserrí.

2003: Vicario Parroquial Sagrado Corazón de Jesús, El Porvenir de Desamparados.

2004-2006: Vicario Parroquial y Cura Párroco San Isidro Labrador, La Gloria de Puriscal.

2006-2009: Licenciatura en Derecho Canónico en la Pontifica Universidad Gregoriana de Roma.

2012-2015: Cura Párroco San Juan María Vianney, Barrio México – San José.

2016 a la actualidad: Cura Párroco Nuestra Señora de El Carmen – San José.

2009-2017: Juez  del Tribunal Eclesiástico Provincial de Costa Rica.

2010 a la actualidad: Oficial de Asuntos Sacramentales en la Curia Metropolitana de San José.

2012: Juez del proceso sobre el milagro atribuido a la intercesión de San Juan Pablo II.

2016-2017: Vicario General y Moderador de Curia.

2013-2017: Miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores.

 

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El nuevo Obispo Auxiliar

 

Pbro. Víctor Hugo Munguía C.

 

Con gran alegría recibí la noticia de que nuestra Arquidiócesis de San José tendría un Obispo Auxiliar, en la persona del querido sacerdote Daniel Francisco Blanco Méndez, de quien tuve el honor de ser formador y a quien considero discípulo, más que alumno.

De lo mejor del clero arquidiocesano decide la Santa Sede nombrarnos un Obispo Auxiliar, para colaborar más directamente con  toda la solicitud por la Iglesia que pesa sobre los hombros del Señor Arzobispo. Ya tiene experiencia el electo en ayudar esas tareas, pues desde la Vicaría General ha sido pieza importantísima en el caminar de la Iglesia Particular de San José.

Dotado de las cualidades que más apreciamos los humanos: trato amable y agradable;  experiencia en las tareas pastorales más comunes y más corrientes;  formación académica muy principal, pues siempre fue de los estudiantes sobresalientes;  capacidad de trabajo altamente demostrada en todos los oficios que ha realizado; amor a la Iglesia probado en muchas circunstancias (me consta); capacidad de servicio hasta en altas horas de la noche (me consta);  prudencia y discreción  que otros nos deseáramos…; sensibilidad para con los que sufren (me consta); amor a las comunidades que ha servido y hasta virtudes heroicas, que Dios y él conocerán y que quedan en el secreto para que nadie pueda jamás ni sospechar malas interpretaciones. De un candidato al episcopado así, podemos esperar con gozo un ministerio fecundo.

Me consta que llega al episcopado sin jamás haberlo buscado y esa nota parece tener una importancia grande en estos tiempos, porque dota al candidato de una autoridad moral inmensa, ya que sedas, pectorales , anillos y dignidades en la Iglesia sólo tienen sentido cuando son para servir, pues citando al hiponense: “non tam praesse quam prodesse”, que en traducción libre podríamos interpretar: lo que importa no es presidir lo que importa es servir de algo. Me encanta poder decir en público que me consta que el P. Daniel Blanco jamás anduvo buscando el episcopado; su espiritualidad personal puede interpretar este nombramiento como una invitación a amar más todavía a la bien amada Iglesia de Jesucristo.

No es fácil felicitar a un recién elegido Obispo, porque el peso que cae sobre los hombros de un Obispo no es “carga liviana”. Es más fácil felicitar a la Iglesia Arquidiocesana por la feliz elección de la Santa Sede;  al clero arquidiocesano por tener gente como el recién elegido; al Señor Arzobispo por recibir un colaborador tan bien cualificado; a la familia del recién elegido por haberle ofrecido a la Iglesia un servidor tan especial; a la parroquia de origen, Coronado, por haberle despertado la ilusión de ser sacerdote; a los sacerdotes que estimularon su vocación sacerdotal como referentes buenos; a sus compañeros y amigos por ver en el Padre Daniel lo mejor de lo humano al servicio del pueblo de Dios; a sus formadores (¿por qué no decirlo?) del Seminario por haber visto en él las cualidades necesarias para el ejercicio del santo ministerio.

Queridísimo Padre Daniel -¿debería decir excelencia reverendísima?- quiera nuestro Señor hacerte un Obispo feliz, que irradie en su ministerio el gozo de ser del Señor y el gozo de amar una Iglesia viva, que entre límites y pecados, evangeliza, sirve, ayuda, humaniza y tiene respuesta para las grandes preguntas que se hacen todos los hombres:  ¿quién soy? -¿para qué la libertad?- ¿hacia dónde voy?- ¿cuál es el sentido de la vida?. Mi respeto y mi afecto más profundos, con la ilusión de que también te consten…