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Diócesis de Alajuela tendió mano a menos favorecidos

Escrito por Eco Catolico on . Posted in Gran tema

 

Diócesis de Alajuela tendió mano a menos favorecidos

 

Sofía Solano G.

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Estaba “Lobo” a vista e ignorancia de algunos, sentado en una acera de la Catedral Nuestra Señora del Pilar en Alajuela, el domingo 19 de noviembre, mientras decenas de personas participaban de la Jornada Mundial de los Pobres, una actividad convocada por el Papa Francisco y acogida por la Diócesis de esta provincia con invitados de sus 34 parroquias.

El ambiente de esa mañana era festivo, había música, baile, almuerzo y hasta un pequeño comestible fue repartido entre los asistentes y participantes. Por supuesto, se realizó la Eucaristía para celebrar el encuentro que por primera vez y a partir de este año se realiza.

En su llamado, Mons. Ángel SanCasimiro, Obispo diocesano que presidió la Santa Misa invitó a los asistentes a “tender la mano a los Pobres, a encontrarlos, mirarlos a los ojos y abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor, que rompe el círculo de la destrucción y de la soledad”.

Asimismo, el Obispo instó a los presentes a reflexionar “¿Qué estamos haciendo con el don del amor que Dios nos dio?”, un llamado a salir de las comunidades, para reconocer el valor que tiene la pobreza en sí mismos.

Precisamente, a esa solicitud respondieron coordinadores y organizadores de la Jornada al visibilizar tantos rostros de abuelos, padres, jóvenes y niños, pobres de las diferentes comunidades de Alajuela que estuvieron presentes en la actividad.

 

Indigente se transformó

Entre esos, estaba “Lobo” un indigente del centro de Alajuela, quizá de entre 40 y 50 años de edad, tembloroso y de pocas palabras. En una acera y entre la tanta gente, se hizo parte de la actividad, pues Oscar Segura, miembro de Matrimonios en Victoria y ayudante de la Jornada, decidió tomarlo de su mano y darle una aguadulce para tranquilizarlo.

El indigente se reusaba a recibir la bebida y la galleta que comía se le resquebrajaba entre sus pies descalzos, al parecer porque sentía que podía causar molestia a algunos por sus barba y cabellera descuidadas, así como su ropa sucia.

Sin embargo, pocas horas después, “Lobo” como le llamaron algunos conocidos, tuvo una transformación. Quizá no imaginó pasar por el bisturí a un costado del templo Catedralicio, lo cierto es que no dejaba de agradecer a quienes le tendieron una mano para que se bañara y vistiera con ropa limpia.

“Yo los quiero mucho, los amo, los amo mucho”, repetía pausado y constante el nervioso indigente, quien terminó la tarde agradecido y con voluntad de sobra para abrazar a quienes le dieron tanto amor.

Don Óscar se encargó junto con otros colaboradores de hacer una improvisada barbería y peluquería. “Lo vi lleno de mocos y de babas, y dije: ´ ¿Señor, a esto me llamó!?´, quise atenderlo porque sentí esa necesidad, en el momento en que lo toqué me entregué y se me olvidó a lo que venía, solo quise ayudarle”, expresó emotivo este vecino de San Rafael de Alajuela.

Él venía preparado para la entrega de comida, pero trabajó casi como un experto en transformar la imagen de una persona, tal como ocurrió con “Lobo” y otros indigentes más que se acercaron para que les hiciera la barba o cortara el cabello.

Algo interesante, dijo Segura, es que “en la mañana mientras oraba le pedí al Señor: ´Señor permíteme verte cara a cara”, y no esperé verlo tan de cerca. Cuando lo afeitaba y le daba de comer les decía a mis compañeros “no se le parece a alguien que está en la cruz”. Con barba se veía tan cercano a ese que vemos siempre en la Cruz que le doy gracias a Dios por permitirme verlo como nunca esperé”.

La Jornada Mundial de los Pobres que se celebró en la Diócesis de Alajuela no excluyó a quienes llegaron de improviso, la invitación se dirigió a todos, independientemente de su confesión religiosa, como un signo concreto de la fraternidad.

No obstante, la mayor parte de los llegados pertenecían a las comunidades de las parroquias de la Diócesis. Tal es el caso de Flor Mena, quien se encargó de identificar a dos familias con necesidad, para que formaran parte del encuentro como representantes de la Pastoral de Orotina.

Doña Flor dijo saber el significado de ser pobre porque lo vivió por 17 años, edad en la que por primera vez usó zapatos. “Es una tristeza saber que el estómago baila de las ganas de comer algo, ver para la cocina y saber que no hay nada”, relató.

Esta vecina de Orotina salió adelante cuando se casó, huyéndole a la pobreza y luchando por sus hijos y nietos. Asegura saber lo qué es ser pobre y por eso ha decidido ayudar, sintiendo la presencia de Dios y su misericordia cada vez que se levanta. En esta ocasión escogió dos mujeres con seis y cinco hijos cada una, para que participaran de la Jornada.

Por su parte el Pbro. Marco Oviedo, Vicario Episcopal de Pastoral Social Cáritas recordó el mensaje de Mateo 25: 35-40 “Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí”, como parte del lenguaje bíblico que mueve estas actividades. 

A la vez que mencionó el mensaje del Papa Francisco, que tiene como título la expresión bíblica de la Primera Carta de Juan: “No amemos de palabra sino con obras” (1Juan 3,18).

Exhortación en la que el Papa invita a no pensar “sólo en los pobres como los destinatarios de una buena obra de voluntariado para hacer una vez a la semana, y menos aún de gestos improvisados de buena voluntad para tranquilizar la conciencia.”

 

“Estas experiencias –agrega el Papa- aunque son válidas y útiles para sensibilizarnos acerca de las necesidades de muchos hermanos y de las injusticias que a menudo las provocan, deberían introducirnos a un verdadero encuentro con los pobres y dar lugar a un compartir que se convierta en un estilo de vida”.

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