“Dios no se olvida de nadie”

 

Danny Solano Gómez

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Hace aproximadamente 15 años, Luis Carlos Arias, un joven entonces de tan solo 18 años, llegó a la Comunidad Terapéutica El Alfarero. Cuenta que tenía conflictos personales y que quería seguir consumiendo, pero tomó valor, se internó y logró culminar el proceso de rehabilitación que lo alejó de las drogas.

Catorce años después, él es el Presidente de la Junta Directiva de la institución. Sabe que cada caso es particular, pero cuando llega alguien a ser internado, él comprende la difícil situación por la que esa persona está pasando.

La Comunidad Terapéutica El Alfarero es un centro de atención integral para varones entre los 18 y 55 años de edad, ellos residen allí de 4 a 6 meses y reciben consejería sobre adicciones, terapia ocupacional y psicológica, talleres educativos, alimentación, entre otros, a cambio de un cuota diaria de 6 600 colones (algunos reciben becas de acuerdo a la capacidad de la familia y de la institución).

En el marco de su Visita Pastoral a la Parroquia San Rafael Arcángel, en Heredia, el Arzobispo de San José, Mons. José Rafael Quirós, compartió con los usuarios de este centro, el pasado viernes 3 de noviembre.

Monseñor los motivó a continuar con valentía en el proceso de rehabilitación y les recordó que la Iglesia los acoge con amor, sin importar su situación. También les dijo que de la mano de Dios podrán salir adelante.

El Arzobispo almorzó con ellos y al terminar les pidió que le contaran sobre sus experiencias y sobre lo que piensan de las drogas.

Los propios usuarios le manifestaron su preocupación por la falta de educación acerca de los peligros a los que se expone una persona al usar drogas, especialmente los jóvenes, y sobre la desinformación de quienes defienden la legalización de sustancias de este tipo.

Brandon Cortés, oriundo de Guápiles, Limón, comentó que tiene dos meses de residir allí y que ha dejado todo en las manos del Señor. 

“Por mi voluntad tomé malas decisiones, perdí a mi familia, a mi hijo… Sin embargo, mi familia me apoya ahora mismo, están tranquilos de saber que estoy aquí, gracias a Dios y a este programa estoy mejor, he recuperado muchas cosas con mi familia”, dijo el joven.

Por su parte, Carlos Solís, otro residente, comentó que lleva cinco meses en el proceso, y considera que el programa le ayudado tanto emocional como espiritualmente. “Cada día me levanto y le doy gracias a Dios por lo que nos da aquí”, mencionó. Agregó que en las próximas semanas espera culminar el tratamiento, conseguir trabajo y volver con su familia. 

 

Encuentro con familias de Monte de la Cruz

Ese mismo día, Mons. Quirós tuvo un encuentro al aire libre en el Monte de la Cruz con familias de escasos recursos. Laicos de la parroquia, animados por el Padre Edgar Muñoz, cura párroco de la comunidad, se han dado a la tarea de evangelizar a los padres y niños de esta pequeña localidad que no habían recibido los Sacramentos de la iniciación cristiana.

Joaquín Alberto Miranda, servidor del grupo El Buen Samaritano de la Parroquia San Rafael Arcángel de Heredia, comentó que hace aproximadamente cinco años una señora llegó a pedir ayuda a la parroquia, se le brindó asistencia pero a los 15 días volvió. Esto llamó la atención de la Pastoral Social y se decidió hacer una visita. 

“Nos encontramos con un caserío en situación de pobreza y marginación. Empezamos a asistirlos, pero también notamos que algunos ni siquiera tenían bautizo o Primera Comunión, nos dimos a la tarea de evangelizarlos, en este potrero donde estamos ahora mismo se les empezó a dar catecismo”, comentó Miranda. 

Según informó el laico, en esa pequeña comunidad viven alrededor de siete familias de escasos recursos. 

Mons. Quirós les expresó a los presentes en el encuentro que, a pesar de las limitaciones, tengan presente que Dios no se olvida de ellos, ni de nadie, y que es muy importante el amor que se dan en el núcleo familiar. A los padres específicamente les pidió estar cerca de los hijos y acompañarlos en sus estudios. 

Mario Miranda Paniagua, uno de los vecinos, dijo que para él era muy significativo la presencia del Arzobispo de San José y que agradecía grandemente el que se tomara un tiempito para conocer el lugar donde viven.