Puntarenas se alegra por ordenaciones

 

Laura Ávila Chacón

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La Diócesis de Puntarenas se prepara para vivir la ordenación de dos nuevos ministros: Marlon Rivera y Reynaldo Rojas, nuevo presbítero y diácono transitorio, respectivamente.

Ambas ordenaciones se realizarán en la Catedral diocesana. En el caso de Marlon recibirá el orden sacerdotal el próximo sábado 25 de noviembre a las 10 a.m, mientras que Reynaldo recibirá el diaconado el martes 26 de diciembre a las 11 a.m.

Ambos momentos significan para Monseñor Óscar Fernández una gran alegría, “pues la diócesis de fortifica con ministros ordenados como diáconos y presbíteros”.

“Es un doble regalo de la gracia de Dios para la diócesis. Las parroquias se alegran. A ellos les digo que nuestros ojos no pueden desviarse de Cristo que es buen pastor y modelo. No desvíen su mirada de Cristo”, dijo el obispo diocesano. 

 

“Por misericordia de Dios”

“Me amó a mi y se entregó por mi”. Inspirado en este lema, el joven Marlon Rivera será ordenado sacerdote. Nació en Candelaria de Abangares. Sus padres son Edwin Rivera y Carmen Vega. Tiene dos hermanas: Fátima y Laura.

En conversación con el Eco Católico expresó que éste es un momento de mucha emoción. “Es un paso más de la iniciativa de Dios, es por su misericordia que estoy aquí”.

Muchos veces, dijo Rivera, “le  he tratado de decir a Dios que no, que busque a otro, pues hay gente más preparada, de hecho lo hay, pero Él siempre me ha insistido a través de signos, ha sido por iniciativa de él, por él estoy acá”, dijo. 

De su experiencia pastoral destacó: su trabajo con los jóvenes: “Me impactó mucho la necesidad tan grande que hay de Dios, estoy convencido de que las personas esperan de mí a Jesús”, agregó.

En este proceso, su familia ha sido fundamental. En ella aprendió a rezar y a ir a Misa “Me enseñaron la Palabra de Dios y a ser un buen cristiano. Ellos son fundamentales en la vida de un sacerdote, porque la gente te aprecia y te quiere y para ellos serás el sacerdote, mientras que para la familia seguiré siendo Marlon”.

Desde ahora, Marlon pide oración por él y las vocaciones de su diócesis. “Estamos muy flojos en la oración por las vocaciones, pidamos a Dios que nos mande sacerdotes, religiosos misioneros y gente comprometida”.

“Sentí la necesidad de seguirlo”

Reynaldo quien será ordenado diácono escogió como lema de su ordenación: “No he alcanzado la meta, sigo corriendo hacia ella”.

El joven nació en Colombia. Sus padres ya fallecieron. A su ordenación asistirá su hermano Alejandro, la esposa de éste Karen, y su sobrina María José. 

Para él, su ordenación es solo un paso más en el seguimiento del Señor: “Sigo corriendo a la meta que es la salvación y el anuncio para alcanzar la misericordia del Señor”.

Reynaldo inició sus estudios de formación sacerdotal en el Seminario Mies en Medellín, Colombia, y su experiencia pastoral en Costa Rica la ha desarrollado en las parroquias de Cóbano y Jicaral. 

El trabajo con las personas más vulnerables lo ha llevado a desenvolverse en ámbitos que necesitan mucho el anuncio de la Palabra de Dios.

“Me gusta ayudar a los más necesitados, que tal vez todo mundo rechaza y nadie quiere, trato de devolverles su dignidad de personas. Mi mensaje a ellos es de misericordia y les digo que Dios los ama a pesar de sus equivocaciones”, dijo. 

 

Su vocación obedece a la motivación de algunos sacerdotes colombianos que con su testimonio, su alegría y entrega, le motivaron a esta vocación, que inició según recuerda a los cinco años de edad.