Capilla de Cieneguita sirve de escuela para 700 estudiantes

 

Laura Ávila Chacón

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La capilla de la Parroquia de Cieneguita, en Limón, acoge a unos 700 estudiantes de Barrio Limoncito, ante el desalojo ordenado por el Ministerio de Salud de la escuela de la localidad.

Los estudiantes utilizan las instalaciones parroquiales desde junio de este año, gracias al préstamo del entonces cura párroco Rogelio Villalobos y el visto bueno del actual párroco Abel Matamoros y del obispo caribeño Monseñor Javier Román.

Desde el 2005 el Ministerio de Salud había advertido sobre el deterioro de los cimientos, paredes, techo e instalación eléctrica de la escuela, y aunque se hicieron algunos arreglos, la infraestructura ya era un riesgo para los estudiantes y sus profesores.

Por eso, y ante la falta de una solución por parte del Ministerio de Educacion Pública (MEP), este año, las autoridades de la escuela buscaron un lugar donde impartir las clases, y recurrieron a la Iglesia.

La directora del centro educativo, Jeanette Navarro, explicó que a la fecha, nadie del MEP se ha presentado para comunicar cuándo iniciarán las obras de la nueva escuela, cuyo presupuesto ya alcanza los 1.500 millones de colones.

El inmueble, explicó Navarro, tendrá unos 1900 metros cuadrados de construcción en cuatro niveles según le han dicho, el problema es que aún no destinan presupuesto.

Actualnente, como no todos los estudiantes caben en el interior de la capilla, algunos grupos reciben clases bajo los árboles del predio parroquial y en los salones pastorales, bajo el ardiente sol limonense y con múltiples distractores a su alrededor, lo cual complica el proceso eductivo.

La directora cumplió en agosto pasado 12 años al frente de la escuela. En diálogo con el Eco Católico explicó la situación que atraviesa la comunidad educativa:

 

¿ Cuál es la realidad social en la que está la escuela?

La comunidad es marginal entonces esta es una escuela de atención prioritaria que antes se llamaban urbano-marginales. Cuenta con profesionales en psicología, trabajadora social, orientadora y la otra característica que tienen las escuelas de atención prioritaria es que tienen tutoras en materias como español, matemáticas, ciencias, estudios sociales y también programa de recuperación donde hay compañeras que trabajan con recargo para ayudar a los niños que van bajos en notas por problemas sociales en los hogares.

 

¿Qué tipo de problemas?

La drogadicción, la necesidad económica, familias que solo son con mamá y otras que no tienen ni mamá ni papá y son las tías quienes que velan por ellos, o las abuelitas o incluso hasta los vecinos. 

 

¿Cómo formar valores así?

Los valores vienen de casa, pero como le digo hay mucho problema social, por lo que esos valores familiares se pierden. Acá reforzamos mucho la importancia de la unión, de mantener el cariño y el respeto por los demás. Si eso lo perdemos, perdemos todo.

 

¿Se imparte educación religiosa?

Sí, aunque vienen muchos niños de diferentes credos, hay algunos que no la reciben. Yo les digo a los papás que seguimos un mismo Dios, tenemos una sola Biblia, ahí dentro del aula no les estamos diciendo que tiene que hacerse católico, acá queremos reforzar ideales como amar al prójimo, no agarrar lo que no es de nosotros, y eso lo enseñan todos los credos. Tenemos 700 niños, los que no reciben son unos 25.

 

¿Cómo nace la oportunidad de utilizar esta capilla?

Nosotros hemos venido pidiendo al MEP que nos haga la escuela nueva. Tengo archivadas un montón de promesas de las autoridades. Tenía ya once órdenes sanitarias, entonces lo que hacía era pedir prórrogas al Ministerio de Salud, porque ya el Ministerio de Educación nos había prometido que nos iban hacer la escuela nueva, pero nada… el año pasado a finales vino la directora regional de salud, doña Guiselle Lucas y le expliqué la situación y le mostré el ampo donde están todas las peticiones y le enseñé las órdenes sanitarias, donde está que ella me da la prórroga y nada. Me dijo que esta escuela no podía continuar así, porque los cimientos ya no servían, lo de arriba se arregla pero los cimientos no. Entonces me mandó al ingeniero y efectuó una inspección muy detallada, después llegaron las órdenes de desalojo y demolición y tuvimos que salir. 

 

¿Y qué hicieron?

 

La orden se vencía el 29 de mayo y en esos dos meses nadie levantó un teléfono ni siquiera para decirme qué debía hacer, entonces entre los compañeros empezamos a recorrer toda la comunidad y buscar lugares. Encontramos en la Iglesia Católica un apoyo. Gracias a Dios los niños salen adelante a pesar de la situación, somos bandera azul ecológica con las seis estrellas, todos los años hemos ido creciendo, nos mantenemos, participamos en la Feria Científica y nos hemos ganado como 10 premios nacionales. En el Festival de las Artes estamos siempre. El personal es entregado, son 52 profesores. Somos 70 en total.